VIVE DIOS EN CUYA PRESENCIA ESTOY – PARTE 3

No podemos ignorar que gracias al amor de Dios, a pesar de la maldad del hombre el trato que Dios le ha dado a la humanidad no sólo ha sido...

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VIVE DIOS EN CUYA PRESENCIA ESTOY – PARTE 3

I. INTRODUCCIÓN

No podemos ignorar que gracias al amor de Dios, a pesar de la maldad del hombre el trato que Dios le ha dado a la humanidad no sólo ha sido de mucha misericordia sino también de muchísima paciencia. Por esta razón cuando el pueblo sale de Egipto, acostumbrado a los dioses, a los templos paganos y a las imágenes… Dios para mostrar la realidad de su presencia entre ellos, en ese tiempo, les mandó construir un templo o tabernáculo donde el pueblo podía encontrar la presencia de Dios, y le podían consultar a él, de tal manera que esta relación aumentara la fe de ellos y como consecuencia su obediencia para que fueran inmensamente bendecidos.

Al hacer esto Dios está tratando a los hombres como si fueran niños, como si su poca comprensión les impidiera entender la realidad de Dios, y por eso les manda a construir el templo aunque la escritura dice con claridad, qué Dios no puede estar en ninguna manera confinado a un templo hecho por los hombres. Dice así:

Hechos de los Apóstoles 17:24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas…

Sin embargo como ya mencioné Dios en su paciencia y misericordia utiliza este método y por esto podemos leer:

Éxodo 33:7–15 Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento. 8Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo. 9Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. 10Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba.

Al leer esto uno piensa que el pueblo andaba muy espiritual y muy conscientes de la presencia de Dios y por esto lo adoraban… El problema es: ¿Qué pasaba cuando el pueblo estaba lejos del tabernáculo, o cuando no había algún tipo de manifestación sobrenatural que mostraba la presencia de Dios?

Hago la pregunta porque cuando Dios no se manifestaba a través del templo, no quería decir que la presencia de Dios no estuviese en ese lugar… Pero es muy común que los hombres en su religiosidad piensen que Dios solamente está en el templo, pero fuera del templo no.

Hay un chiste en el que dicen que una señora le dijo a su pastor: “¿Pastor me puedo venir a vivir aquí a la iglesia con mi marido? El pastor un poco extrañado le preguntó; ¿por qué? Y la señora respondió: “Por qué mi marido aquí en la iglesia es un santo… Pero en la casa es un demonio.”

Y ciertamente a veces me hacen comentarios de lo malas personas que son algunos de los que vienen a la iglesia, y cuando me preguntan que pienso, yo contesto que conmigo se han portado muy bien como unos santos… Pero claro que no tengo evidencias para saber cómo se portan fuera de la iglesia, con su familia, en su trabajo, con sus amigos, en las discotecas…

De igual manera cuando el pueblo veía la manifestación del poder de Dios en el tabernáculo, el pueblo adoraba a Dios. Por que él pueblo había visto como María había quedado leprosa por criticar a la autoridad de Dios, también vieron como la tierra se abrió y se tragó un montón de personas que estaban rebeldes también contra la autoridad de Moisés, y por supuesto ante estas manifestaciones del poder de Dios, al ser conscientes de la presencia de Dios a través de la columna de humo o de fuego en las noches, entonces allí se portaban muy espirituales… ¿Pero cuando no había estas manifestaciones que pasaba en el corazón de estos hombres?

Aplicando esto a nosotros la pregunta es: ¿Qué tan conscientes somos de la presencia de Dios aquí en la iglesia en los momentos de alabanza y adoración… Y qué tan conscientes somos de la presencia de Dios fuera de la iglesia, en la calle, en el trabajo, en la casa, o en todo lugar?

Que es similar a preguntar si en esos sitios nos portamos con la misma decencia, cordura y paciencia con que lo hacemos en la iglesia… Pero más aún: ¿En la iglesia nos portamos mejor por la presencia de Dios o por la presencia del pastor y los hermanos en la fe, ante los cuales queremos guardar una buena imagen?

El pasaje continúa diciendo:

Éxodo 33:11–15 Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo. 12Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. 13Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. 15Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.

No podemos ignorar que el trabajo que Dios le encomendó a Moisés era de lo más difícil que podemos imaginar… Era guiar a un pueblo necio, rebelde, incrédulo, hacia la salvación, lo cual no hay duda es de las cosas más difíciles de hacer.

Por esta razón Moisés consciente de lo difícil de su tarea le dice a Dios que si El no va con él, entonces que no lo saque de ese lugar. Sin embargo Dios le asegura que su presencia irá con él y que le dará descanso.

Y la verdad es que la presencia de Dios no sólo nos da descanso, también nos instruye, nos guía, nos fortalece, nos anima, nos da la victoria contra las maquinaciones del enemigo. En fin, la presencia de Dios en realidad es todo lo que necesitamos.

Sin embargo como estamos viendo, estar en la presencia de Dios no tiene relación con un lugar aunque así lo pareciera, pues vimos en el estudio anterior que andar en la presencia de Dios es cuestión de actitud.

Y cómo es cuestión de actitud es por eso que no siempre que los creyentes obedecemos los mandatos de Dios, es porque estamos en la presencia de Dios, porque podemos obedecer a Dios con una gran incredulidad o con una mala actitud, o aún podemos pretender estar obedeciendo a Dios cuando hacemos cosas que Dios ha prohibido que hagamos.

Cuando no se entiende que andar en la presencia de Dios es más que obedecer, es mas que venir a la iglesia, y mas que leer la palabra de Dios, se puede caer en el error de algunos creyentes que creen que cumpliendo con ciertos asuntos o mandatos, ya estan en la presencia de Dios.

Y entonces terminan contando mensajes de personas que fueron al infierno y vieron allí a los que no diezman, o a los que bailan salsa, los que han sido adúlteros, los que ven novelas, como que sus pecados fueran la razón por la cual están condenados.

Ignorando por completo que las personas no van al infierno por cometer dos o tres pecados, porque la escritura enseña con claridad que la única razón por la cual las personas se van al infierno, es por no haber reconocido a Jesús como su Señor y Salvador, para que el produjera en ellos el Nuevo Nacimiento que los involucra en el Nuevo Pacto.

Los que no entienden esto y obedecen a ciertos mandatos pero sin vivir en la presencia de Dios, son muy dados a juzgar y a condenar, a aquellos que no tienen ciertos comportamientos que en su iglesia han sido tomados como los más importantes, mientras que por otro lado, ignoran pecados que si son realmente graves, como el orgullo, la codicia, la incredulidad…

Todo esto por ignorar que vivir en la presencia de Dios es algo mucho más profundo que simplemente estar obedeciendo o desobedeciendo sus mandatos. Vivir en la presencia de Dios es cuestión de actitud.

La actitud a la que básicamente me estoy refiriendo es a la actitud de: Creer verdaderamente en Dios, lo cual debe llevarnos a depender, a esperar, y por supuesto a obedecer a Dios.

Y cuando esta es la actitud que hay en nuestro corazón, entonces a la obediencia se le añadirá un ingrediente supremamente importante, que es la integridad o la rectitud.

Pero hay que tener muy claro lo que voy a decir, y es que esta rectitud o integridad tiene que ser delante de Dios, y no sólo delante de los hombres. Porque la rectitud que es sólo delante de los hombres a los ojos de Dios no tiene ningún valor, y por eso la escritura dice:

Salmo 14:1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien.

El solo hecho de no creer en Dios es evidencia de la corrupción que hay en el hombre. Este texto contradice lo que muchos piensan acerca de algunas personas que son incrédulas, y que parecen muy rectas o muy íntegras en su proceder… Sin embargo la escritura dice con claridad que quien no tiene en cuenta a Dios, su mente se corrompe de tal manera que no puede agradar a Dios y por eso termina haciendo lo que no conviene. En la carta a los romanos dice:

Romanos 1:28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;

No tener en cuenta a Dios trae como consecuencia un embrutecimiento tan grande, que impide que las personas puedan actuar de manera correcta. Y tal vez lo más grave de este asunto, es que los hombres no logran percibir su propia maldad, por esto cuando en la escritura se habla de aquellos que aunque no creen en Dios se creen justos, lo que dice es lo siguiente:

Isaías 64:6 al 7 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. 7Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.

Nuestras justicias son como los trapos que usaban los leprosos para que la carne podrida no se cayera… Es por esto que una persona que no cree en Dios no puede ser tomada como una persona íntegra o recta a los ojos de Dios, aunque en el mundo sea alabada.

Además cuando entendemos que la rectitud humana lleva a las personas al infierno, entendemos por qué actuar con integridad delante de los hombres no es suficiente. Debemos ser íntegros delante de Dios para poder vivir en su presencia.

¿Pero qué significa ser íntegro o recto delante de Dios? Pues significa que en todo momento estamos pensando en hacer cada cosa como Dios dice que debe ser hecha.

Qué es igual a decir que si en algún momento hacemos algo que sabemos que a Dios no le agrada, O si en algún momento hacemos algo que Dios no nos ha confirmado que debemos hacer, en ese momento no estamos actuando con rectitud… En ese momento podemos decir que salimos de la presencia de Dios, y no me refiero a que Dios no esté donde nosotros estamos, sino que en nuestra mente y corazón nos alejamos de él.

Desobedecer a Dios o aún obedecer a Dios con mala actitud demuestra que no estamos en la presencia de Dios, que no estamos creyendo en él, que no estamos dependiendo de él.

Algunos toman el siguiente pasaje para mostrar la importancia de andar en la presencia de Dios.

Éxodo 2:11 al 12 En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. 12Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.

Aunque la motivación de Moisés no la podemos criticar, es decir; quería ayudar a sus hermanos, tampoco podemos negar que él sabía que lo que estaba apunto de hacer estaba mal, y por eso fue que miró a todos lados, y cuando no vio a nadie lo mató, y además lo escondió.

Sabemos que como resultado de esta acción Moisés tuvo que huir al desierto, y sólo 40 años después Dios lo usa para liberar a su pueblo de la esclavitud. Lo que algunos han dicho de esta acción de Moises y me parece congruente, es que desafortunadamente miró a todos lados y mató al egipcio porque no vio a nadie. Su error fue no mirar hacia arriba, no mirar a Dios.

Ésa es la pregunta que nos tenemos que hacer: ¿Cuando vamos a hacer algo miramos a todos lados o miramos a Dios? Y la verdad respecto de esto es, que si siempre miráramos a Dios seguramente hay muchas cosas que no haríamos como las estamos haciendo… Y es por eso la importancia de estar verdaderamente está en la presencia de Dios.

Y es por esto que David al hacer la pregunta de quién está en la presencia de Dios, da como respuesta un comportamiento recto delante de Dios. Dice así:

Salmo 15:1-2 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? 2 El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón.

Notemos que las primeras evidencias de estar en la presencia de Dios que el nombra, es la integridad, la justicia y la honestidad o verdad en su corazón… ¿Por qué es lo primero que nombra?

Miremos el siguiente pasaje donde el profeta Isaías ve al Señor, y mientras lo leemos tratemos de imaginar de la forma más vivida lo que allí nos describe. Dice así:

Isaías 6:1–7 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. 4Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. 5Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.

O si pensamos en la visión del apóstol Juan…

Apocalipsis 1:12–16 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, 13y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. 14Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; 15y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. 16Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.17Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;

Si estos dos hombres de Dios, que le servían fielmente, al estar en la presencia de Dios sentían que debían morir por la santidad, por el poder, por la grandeza de la manifestación de Dios. La pregunta es:

¿Si nosotros estuviéramos en la presencia de Dios viendo este tipo de manifestaciones… Será que en ese momento nos atreveríamos a mentirle, o a ser injustos, o a ser hipócritas, pensando que al mentir podemos engañarle, o que al ser injustos seremos libres de las consecuencias, o que al ser hipócritas Dios quedará convencido de nuestra bondad?

La respuesta indudablemente es no. Y es por esto que David dice que quien está en la presencia de Dios tiene un comportamiento completamente diferente de aquel que ignora la presencia de Dios… Y continúa diciendo:

Salmo 15:3-5 El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino. 4Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; 5Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.

Cuándo veo lo que David menciona creo que no es ni siquiera necesario conocer la escritura para saber que esas cosas están mal. Calumniar a nuestro prójimo haciéndole mal… ¿Será que alguien lo ve como bueno? Apreciar a las malas personas, a las personas viles mientras despreciamos a las personas correctas… ¿Será que alguien lo ve como bueno?

No ser de palabra, no cumplir los compromisos: ¿Será que alguien lo ve como bueno? ¿Usar el dinero para explotar a los pobres o para sobornar a los jueces para dañar a los pobres será algo bueno?

Creo que para muchos aún sin conocer a Dios tienen una clara conciencia de que estas cosas no están bien… Seguramente hay gente tan corrompida que piensa que hacer estas cosas es bueno, porque le está favoreciendo a él, sin importarle lo que pase a otros…

Pero también ya mencioné que sí sé es íntegro pero se niega la existencia de Dios, entonces esa integridad no vale delante de Dios, porque no reconocer a Dios corrompe nuestra mente. Sin embargo hay algo muy importante respecto de ese deseo que hay en algunos hombres de hacer las cosas bien… La escritura dice:

Proverbios 28:18 El que en integridad camina será salvo; Mas el de perversos caminos caerá en alguno.

Cuando una persona ha decidido hacer las cosas mal, de manera injusta o deshonesta para lograr así sus objetivos… Lo más seguro es que cuando se le hable Dios lo rechazara, porque será un estorbo para las cosas que quiere lograr.

Pero cuando una persona quiere hacer las cosas realmente bien de acuerdo aún a su precario conocimiento del bien y del mal, de lo justo y lo injusto, lo que dice la escritura es que esta persona será salva, lo cual inevitablemente quiere decir que se encontrará con Dios y lo aceptara como su Señor y Salvador.

Y esta persona siendo salva al conocer a Dios, irá conociendo lo que en realidad es la voluntad de Dios, de tal manera que al continuar viviendo en integridad comenzará a cambiar producto del conocimiento que va adquiriendo…

Es por esto que podemos encontrar a dos personas íntegras delante de Dios, que pueden tener diferente comportamiento, porque tienen diferente conocimiento de lo que Dios desea que ellos hagan.

Y también es por eso que debemos tener muchísimo cuidado al juzgar, porque por un lado no sabemos la historia de las personas, todo lo que han vivido. Y por otro lado no sabemos qué tanto conocimiento tienen de lo que Dios desea que hagan, y por esto aunque a nuestros ojos puede parecernos que están haciendo mal, ellos todavía no han logrado entender eso aunque están viviendo en integridad.

No sé cuántos tengan la disciplina de hacer su devocional por las mañanas, o cuántos practiquen el ayuno, o saquen tiempo para orar, que son cosas que obviamente traen muchísima bendición. Pero… ¿Cuántos estamos cumpliendo con:

1 Tesalonicenses 5:16 al 19 Estad siempre gozosos. 17ORAD SIN CESAR. 18Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 19No apaguéis al Espíritu.

Todos estos mandatos tienen íntima relación, y no es posible cumplir con estos mandatos si no conocemos las promesas tan espectaculares que Dios tiene para con nosotros, que son las que nos permiten esperar en Dios, depender de Dios, y por lo tanto obedecer y estar siempre gozosos dando gracias en todo…

Pero cuando hablamos de integridad delante de Dios, no hay duda que orar sin cesar es indispensable. Y no me refiero a oraciones repetitivas que la escritura prohíbe, sino a dialogar, a preguntarle a Dios acerca de cada cosa que vamos a hacer, para recibir dirección o confirmación, y de esta manera poder vivir haciendo su voluntad.

De hecho a veces le pregunto a la gente que; ¿por qué hizo eso? O ¿Que qué pensabas de Dios en ese momento?… Y la respuesta es que en ese momento Dios no existía en sus pensamientos…

Lo he dicho muchas veces, una pregunta tan sencilla como: ¿Jesús haría esto que yo estoy haciendo si estuviera en mi lugar? Es suficiente para descubrir que estamos desenfocados.

Jesús tomaría esa actitud que yo estoy tomando, Jesús cobraría esto que yo estoy cobrando, Jesús pagaría de la forma en que yo estoy pagando, Jesús tomaría esa actitud egoísta que yo estoy tomando, Jesús tendría esa incredulidad que yo tengo, etc.

A la pregunta: ¿Cuál es la voluntad de Dios? La voluntad de Dios es nuestra santificación, la voluntad de Dios es formar nuestra vida para que tengamos el carácter de Cristo, la voluntad de Dios es enseñarnos a gobernar como Cristo lo haría, la voluntad de Dios es la gran comisión, la voluntad de Dios es que le conozcamos a Él, etc.

Cómo ya mencioné toda nuestra vida es un proceso para ir conociendo mejor la voluntad de Dios, y cuando hay integridad en la medida en que vamos entendiendo cuál es la voluntad de Dios, pues la vamos realizando… Y por esto la pregunta que nos podemos hacer es:

¿Qué debe hacer una persona que recién comienza la vida cristiana y conoce muy poco acerca de la voluntad de Dios? O ¿Qué debe hacer una persona que lleva muchos años y conoce con mucha profundidad la voluntad de Dios?

Pues Dios, en su justicia, trata a cada uno de los hombres de acuerdo a lo que los hombres han recibido.

Eso lo vemos con claridad en las parábolas de los talentos, lo vemos cuando se habla del diezmo ya que el diezmo siendo una proporción es diferente en cada persona, tan diferente como es la provisión de Dios para cada uno. Hablando de estas proporciones el Señor Jesús dijo:

Lucas 12:47 al 48 Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. 48Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

Lo cual quiere decir que a mayor conocimiento, a mayor revelación de la voluntad de Dios, siendo la integridad la misma, habrá mucho más responsabilidad, así como mucha más obediencia gracias a ese conocimiento.

Y como esta comprensión es por revelación, puede ocurrir que yo hable sobre ciertos temas en la iglesia, y algunos comprendan más allá de lo que yo estoy diciendo, porque el Espíritu Santo les revela, y otros comprendan escasamente el 10% de lo dicho, por que por ser bebés en Cristo, o porque porque en su incredulidad o dureza de corazón, el Espíritu Santo no puede revelar sino sólo cierta parte de la verdad.

Después de que cada uno ha recibido de acuerdo a su disposición, su madurez, etc. Cada uno debe comenzar a vivir de acuerdo a lo que ha entendido. Y quien no vive de acuerdo a lo que ha recibido entonces no esta andando en integridad, y por lo tanto no está viviendo en la presencia de Dios, no está realmente descansando o dependiendo de Dios.

Cuando uno entiende lo que es vivir en integridad, también uno entiende y percibe con facilidad cuando la autoridad y sus órdenes están completamente fuera de la presencia de Dios.

Más de una vez me han preguntado que pienso sobre el G12. Y mi respuesta es: En principio es una estrategia que está en la Biblia, lo vemos desde el desierto cuando Jethro aconsejo a Moisés para organizar de esta manera el pueblo y gobernarlo. También la escritura en el Nuevo Pacto nos dice:

2 Timoteo 2:1 al 2 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.

¿Si está en la Biblia cuál es el problema? El problema está en imponer y en premiar a todos por igual dependiendo de los resultados, porque no todos tienen el mismo tiempo para buscar y hacer discípulos, ni la misma madurez espiritual, ni los mismos dones, ni la misma familia, o el mismo trabajo, etc.

Lo correcto es que cada uno de acuerdo a lo que Dios le ha dado, produzca fruto espiritual refiriéndome a discípulos.

El G12 normalmente funciona muy bien porque a los hombres les fascina vivir bajo el yugo de los hombres y no bajo la presencia de Dios.

No presionar a la gente puede llevar a que muchos que deberían tener fruto no lo tengan. Pero en lugar de presionar hay que enseñan a vivir en la presencia de Dios. Y Dios le dirá a cada uno lo que debe hacer, lo cual obedecerá si hay integridad, y al final cada uno responderá delante de Dios por lo hecho.

No juzguéis según las apariencias. Es por esta razón que en la escritura encontramos serias advertencias respecto del juicio.

Juan 7:24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

Estas son las palabras de Jesús cuando por haber sanado a un hombre lo estaban juzgando y condenando como pecador. Un juicio como este sólo puede venir de alguien que vive bajo el gobierno de los hombres y no en la presencia de Dios.

El apóstol Pablo hablando de este mismo asunto escribió:

1 Corintios 4:5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

¿Qué quiere decir esto? Que mucho mas allá de las cosas que usted o yo estemos haciendo, lo que Dios está mirando es la intención, con que cada uno ha hecho las cosas.

Algo así como que Dios mirara si lo hizo para él y no para los hombres, si lo hizo de acuerdo a su comprensión o solamente a medias por cumplir, si lo hizo esperando recompensa de Dios o de los hombres, etc. Y luego vuelve y escribe:

2 Corintios 5:11 al 12 Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias. 12No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón.

Es algo así como: Como sé que estoy hablando la verdad le digo a la gente que soy un hombre de Dios, pero a la final usted verá si me ve como un hombre de Dios o no. Y si usted me ve como un verdadero hombre de Dios, entonces podrá responder a aquellos que para aparecer como buenos tienen que mostrar resultados, mientras esconden lo que hay en sus corazones.

Uno de los casos que más me impresiona en la escritura que nos muestran la importancia de la integridad es el caso de Job, quien al comienzo de su trato se sostiene frente a su difícil situación reconociendo que es Dios quien trae tanto el bien como el mal… Pero al pasar el tiempo y no poder soportar la situación entonces prácticamente maldice a Dios.

En medio de su trato, sus quejas y maldiciones aparecen tres hombres que hablan buscando convencer a Job de su pecado, es decir; hablan defendiendo a Dios por lo que le está haciendo a Job. Pero contrario a lo que uno esperaría, al final del libro Dios dice:

Job 42:7 al 8 Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job. 8Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job.

Tan importante es la integridad, que logra que cosas mal hechas sean vistas como buenas delante de Dios si fueron hechas en integridad, es decir; completamente convencidos que eso era lo correcto delante de Dios… Aunque los hombres no lo vieran como correcto.

Pero la falta de integridad también puede hacer que cosas que sean correctas delante de Dios, sean vistas como malas porque no fueron hechas con integridad, es decir cuando se hicieron aunque era lo correcto, no estaban convencidos que eso era lo que Dios quería que hicieran, cómo también es posible que hayan sido hechas de manera correcta, pero no como para el Señor sino como para los hombres. La escritura advierte:

Gálatas 1:10 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Hay personas a las que les da miedo enseñar esta verdad, piensan que las personas se van a disculpar en su integridad, cada vez que hacen cosas mal hechas.

¿Y porque hiciste tal cosa? Y la otra persona contesta porque Dios me mandó. Ciertamente puede ser una situación muy complicada de alguien, que está usando este principio para actuar como a él le da la gana echándole la culpa a Dios…. Pero a mí eso no me preocupa, pues el tendrá que pararse delante de Dios y justificar lo que haya hecho o dejado de hacer… Pero lo que sí es evidente es que si alguien usa este principio para hacer lo que le conviene, no están dando en la presencia de Dios.

En cierta ocasión tuvimos una discusión en el estudio de los pastores donde la pregunta era quiénes podían tomar la Santa Cena. Había una variedad de normas que daban los pastores. Que tenía que ser bautizados, que tenía que llevar tiempo en la iglesia, que tenían que ser casados, que no debían estar fornicando o adulterando, etc. Ante lo cual yo les preguntaba, ¿y cómo sabe usted que pecados está cometiendo una persona? Es por eso que lo qué la escritura enseña es:

1 Corintios 11:28 al 29 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

Cada uno debe revisar en su corazón si tiene o no un genuino deseo de hacer la voluntad de Dios… Aún es posible que haya pecado, pero si desea hacer la voluntad de Dios pues pedirá perdón al Señor y en un deseo genuino de hacer la voluntad de Dios pues tomará la santa cena. Pero si no desea hacer la voluntad de Dios y toma la santa cena no confesando sus pecados, el pasaje dice que juicio caerá sobre él.

Pero este pasaje tiene otra enseñanza, y es qué cuando una persona recibe una enseñanza de la palabra de Dios que le muestra que algo está mal y que debe cambiar… El hecho de haber recibido esta palabra ya lo hace responsable, y podrá obtener la bendición al obedecer, o juicio de parte de Dios por desobedecer.

Por qué cuando una persona es integra y está recibiendo continuamente palabra de Dios, y esta palabra de Dios le aclara lo que realmente es la voluntad de Dios, esta persona no espera sino que comienza a vivir de acuerdo a lo que comprende que Dios le enseña.

Al entender esto a veces pasaba por mi mente que entre menos conociera era más fácil. Eso es un engaño del diablo, y algunos toman esa actitud. Me están hablando tan claro que mejor yo no voy mucho a la iglesia, porque se está volviendo complicado. Pero eso no es integridad delante de Dios.

Si pensamos bien en este asunto notaremos como cuando hable del caso de Job, que a los ojos de Dios lo importante no es solo si usted está guardando o no está guardando los mandamientos, si no si lo que está haciendo lo está haciendo con integridad delante de Dios, o sin integridad.

Pero si usted no entiende bien lo que yo estoy diciendo, y hace como muchos hacen con la escritura que sacan el texto del contexto, usted podría decir que yo estoy enseñando que no es importante guardar los mandamientos, pero eso no es lo que estoy diciendo.

Lo que estoy diciendo es que una buena acción a los ojos de Dios, no es buena si la intención, si lo que hay en lo profundo del corazón no es bueno. Una buena acción, como guardar los mandamientos con una mala actitud, es hipocresía delante de Dios.

Y la hipocresía fue definida por Jesús como la levadura que vuelve la relación con Dios en una religión asesina. Mientras que la relación con Dios es algo completamente diferente.

Por ejemplo en el caso de Job, el se sale de los parámetros religiosos y habla con sinceridad lo que él pensaba acerca de Dios. (Esto suena tan terrible algunos pastores evangélicos religiosos que niegan que Job haya hablado mal de Dios…)

Por supuesto habló cosas espantosas contra Dios, cosas que tres amigos de Job que podemos clasificar como religiosos, le censuraron y argumentaron defendiendo el comportamiento de Dios.

Pero aunque esto que cualquiera podría juzgar con liviandad diciendo que Job al hablar mal de Dios estaba actuando con maldad, y los otros al defenderlo estaban haciendo muy bien… Al decir esto estaríamos en contra de la opinión de Dios.

Dios dijo que Job era un hombre recto delante de él y los otros merecían un castigo terrible por su falta de rectitud.

Igual puede suceder con un cristiano que guarda los mandamientos y un cristiano que no guarda los mandamientos, evaluarlos solamente por lo que vemos es equivocado, no sabemos qué es lo que hay en el corazón de cada uno, y por eso leímos qué la escritura nos advierte:

1 Corintios 4:5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

Si tenemos en cuenta que la escritura nos habla de lobos disfrazados de ovejas, y de falsos obreros que tienen apariencia de piedad, podíamos pensar que aclarar lo culto de las tinieblas es mostrar la realidad de esa clase de hombres, y esa realidad tiene que ver con las intenciones de su corazón.

Este principio que vemos que se cumple en la historia de Job y sus tres consejeros, es el principio de la integridad. De como ella, la integridad se convierte en la que juzga el comportamiento de cada hombre…. Continuamos la próxima semana… Por ahora preguntémonos:

¿Estamos viviendo en la presencia de Dios? ¿Estamos esperando en Dios mientras obedecemos a sus autoridades? O ¿Estamos obedeciendo a sus autoridades por encima de Dios?

¿Estamos viviendo de acuerdo a la revelación que Dios ha dado a nuestra su vida? O ¿estamos mirando a todos lados para ver si obedecemos o no a Dios?

¿En lugar de estar juzgando a los demás por lo que ellos están haciendo, estamos viviendo con integridad delante de Dios?

¿Deseamos conocer cada vez mejor la voluntad de Dios, o le huimos porque lo que estamos aprendiendo en lugar de verlo como una bendición y oportunidad de hacer la voluntad de Dios, lo vemos como una carga?

 

¿Sabías qué?

La iglesia es una entidad sin ánimo de lucro, por esta razón para funcionar dependemos primeramente de Dios, y de las ofrendas, donaciones o contribuciones que sus miembros, amigos o simpatizantes quieran hacer, lo cual, si Dios lo coloca en tu corazón puedes hacer a través de las siguientes opciones.

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