I. INTRODUCCIÓN
Hemos visto más de una vez como el cristianismo, y más específicamente el Nuevo Pacto nos da una respuesta completa para solucionar el asunto del pecado en nuestra vida, y está de oferta es decir completamente gratis para toda la humanidad, pero sólo hasta que el Señor venga por nosotros, pero por supuesto este tiempo se acaba para toda persona que muera antes de su venida, pues ese será el momento en yendo a su presencia recibirá el premio o el castigo por haber o no aceptado a Jesús como su Señor y Salvador.
Cuándo digo que es una opera completamente gratis me quedo corto, porque la verdad es que es una super oferta, comparada con otras muchas cosas que si nos las ofrecieran gratis… Como un auto, o un súper tv, o una mansión, con toda seguridad saldríamos corriendo a recibirlas… Es más saldríamos corriendo por cosas mucho más pequeñas…
Pero sólo podemos entender lo maravilloso de esta oferta cuando entendamos que no hay absolutamente nada más valioso para todo ser humano, que hallar una solución para sus pecados. Y no me refiero sólo al hecho de recibir perdón, que es algo que recibimos completamente gratis, sino a la posibilidad de eliminar el pecado de nuestra vida.
La pregunta es, entendemos con claridad lo que implica dejar de mentir, dejar el orgullo, dejar de desear las cosas del prójimo, dejar la idolatría, el resentimiento, la envidia, los malos juicios, los celos, la tacañería, la gula, el pesimismo, la falta de gozo, el miedo… Es decir entendemos con claridad que si no hubiese pecado en nuestra vida, nuestra vida no solo sería maravillosa, sino que estaríamos sembrando para un futuro espectacular en la eternidad.
Es tan valiosa una solución para el pecado, que aunque los hombres obtengan soluciones para todo tipo de problemas… Mientras sigan cometiendo pecados seguirán sufriendo, porque aunque el pecado trae un deleite temporal, sus consecuencias son tan destructivas para nuestra vida que eso al final traerá mucho sufrimiento.
Y algo que complica más este asunto, es que cuando no hay una solución efectiva para el pecado, las cosas que hacemos para evitar el sufrimiento que este produce, normalmente son más pecados, con el agravante de que con el tiempo viviremos anestesiados a la realidad del pecado… Y por supuesto eso jamás logrará que los hombres se libren de las consecuencias que el pecado trae para sus vidas.
El Señor en su palabra dice algo muy corto y muy contundente respecto de este tema:
Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
La paga, o el resultado, o la ganancia, o la consecuencia inevitable del pecado, es la muerte.
Y no sólo está hablando de muerte física, sino de algo tan, pero tan grave que la muerte física es una tontería comparado con la muerte espiritual y la muerte eterna, que será lo que recibirán por toda una eternidad todos aquellos que no acepten la solución provista por Dios, para eliminar el pecado de sus vidas.
Y que no se nos ocurra decir que es que no podemos solucionar el problema del pecado, porque el verso dice que el regalo de Dios es vida eterna… Para todos aquellos que creen en Jesús como su Señor y su Salvador.
Sin embargo para nosotros los que hemos nacido de nuevo, el problema de la condenación eterna está solucionado. En el verso anterior al que acabamos de leer dice:
Romanos 6:19 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
Asegurando que hemos sido libertados del pecado… Que es igual a decir que ya no somos esclavos del pecado, y que por lo tanto cuando pecamos no es por la esclavitud sino por una mala elección, donde lo opuesto a esto es decir no al pecado, para que el fruto en nuestra vida sea la santificación.
Aunque ya mencioné que una vida sin pecados es una vida maravillosa, y que el pecado siempre al final trae su sufrimiento, creo que esto es algo que la gente del mundo y muchas veces los cristianos ignoran por completo. Si volvemos a leer:
Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro
La paga del pecado es muerte. Y la muerte representa la ausencia de todo lo bueno, ausencia de bondad, de justicia, de generosidad, de amor, de gozo, de paz, en fin la ausencia del fruto del Espíritu Santo, y son estos faltantes lo que producen los sufrimientos de los hombres.
Porque cuando faltan estas buenas cosas entonces nuestra vida se llena de las cosas malas que nos hacen sufrir, pues cuando falta la paz entonces viene la angustia, cuando falta el gozo viene la tristeza, cuando falta la paciencia viene el afán, cuando falta la bondad viene la maldad, cuando falta la fidelidad viene la traición, cuando falta la generosidad viene la tacañería, cuando no hay control de nuestra lengua en el chisme, los malos juicios, cuando falta el perdón fálta la misericordia, en fin cuando falta el amor de Dios viene el temor por el futuro, y sobre todo el miedo a que se haga la voluntad de Dios en nuestra vida.
Y en el mundo en lugar de buscar a Dios para dejar de sufrir por causa del pecado, lo que hace corromperse cada vez más, lo cual es evidente si miramos el mundo como está, sin entender que eso que hacen es la preparación, para que cuando venga el anticristo sea recibido como el salvador, lo llevará a la humanidad a su más grande maldad que sólo será detenida con la segunda venida del Señor al final de la gran tribulación.
El problema, déjeme insistir, es que todavía muchos cristianos, igual que hacen los del mundo, ignoran que la razón de sus sufrimientos es el pecado.
¿Cuántos de nosotros cada vez que estamos sufriendo reconocemos que estamos sufriendo por nuestro propio pecado?
¿Cuando usted está angustiado, cuando está furioso, cuando está desilusionado, cuando teme por su futuro, cuando teme por su sustento, cuando experimenta cualquier clase de sufrimiento, está realmente convencido que la razón de su sufrimiento es la maldad que hay en su corazón?
Si en el día de hoy usted logra entender y no olvida esta de verdad, usted estaría dando un paso gigantesco en su vida espiritual.
Por qué cada vez que sufrimos, y no reconocemos que es nuestro propio pecado la razón del sufrimiento, lo que hacemos equivocadamente, es creer que la razón de nuestros sufrimientos son las cosas que están pasando a nuestro alrededor…
Y cuando pensamos que el problema está afuera, a nuestro alrededor, cuando pensamos que nuestros sufrimientos sólo dependen de lo que la gente nos hace o nos deja de hacer, no sólo estamos ignorando la gravedad del pecado y la importancia de la salvación, sino que consciente o inconscientemente estamos culpamos a Dios, quien en su soberanía está ordenando todo lo que sucede a nuestro alrededor.
Y entonces debemos preguntarnos: ¿Será que culpando a Dios, por el sufrimiento que el pecado nos está causando, lograremos hallar la solución? La respuesta es; jamás encontraremos solución de esta manera.
Y si no somos conscientes de estar culpando a Dios, entonces trataremos, con la ayuda de Dios cambiar todas aquellas situaciones que creemos que nos hacen sufrir… Pero déjenme decirles que vivir de esta manera es vivir cargando la muerte espiritual.
¿Pero si lo entendemos con claridad? Porque si la consecuencia del pecado es muerte y en lugar de reconocer que es el pecado el que nos hace sufrir, buscamos cambiar la situaciones, lo que estamos haciendo es dejar que el pecado siga causando muerte en nuestra vida, y aún si las situaciones cambian el pecado seguirá allí, y cuando la situación vuelva y no sea favorable, otra vez experimentaremos la muerte y el sufrimiento que el pecado produce en nuestra vida.
Pregúntese por las veces que ha sido probado, que ha sufrido por la falta de confianza en Dios, que el evento ha pasado pero que Dios vuelve y repite una situación similar, y volvemos a sufrir porque no estamos creciendo en el conocimiento y en la confianza en nuestro buen Dios.
Y no se trata sólo de saber o de conocer las promesas de Dios, porque ese es solo el primer paso ya que el Nuevo Pacto dice que Dios colocará su palabra en nuestra mente, pero que luego la escribirá en el corazón, y este escribir es pasarnos por situaciones para que por medio de la guerra espiritual contra todos esos pensamientos ajenos al cristianismo, lleguemos a creer de corazón en esas promesas de tal manera que experimentemos la paz y el gozo que debemos experimentar en medio de cualquier situación.
Es por eso que su palabra dice que debemos estar siempre gozosos, y que en las pruebas debemos experimentar sumo gozo….
Santiago 1:2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas…
Y cuando esto no ocurre en nuestra vida, no hay duda que el pecado de la incredulidad es lo que impide que obedezcamos al Señor en esto, y como consecuencia sufrimos.
Y esa muerte espiritual no nos permitirá servir a Dios. Y el versículo que leímos dice:
Romanos 6:19 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios
Que somos siervos de Dios, pero la falta de santificación no nos permitirá servirle de manera adecuada, por qué esa falta de santificación son pensamientos equivocados, pensamientos del mundo, con valores del mundo, con soluciones que el mundo da, y todo eso impide la santificación que transforma nuestra vida para que podamos servir a Dios desde ahora y por la eternidad.
Y déjeme decirles que no hay absolutamente nada más importante sobre esta tierra, que ser siervos del altísimo. Y por supuesto no es un privilegio de los pastores o apóstoles. (De hecho muchos de los que dicen ser pastores o apóstoles no están sirviendo a Dios)
Todo auténtico cristiano que hace la voluntad de Dios está sirviendo a Dios, porque hacer la voluntad de Dios es servir a Dios.
Y esto lo podemos hacer porque como ya hemos visto en estudios anteriores, Dios nos ofrece el poder necesario para controlar nuestras decisiones y mantenernos firmes… Y por otro lado está la protección de sus promesas, protección manifestada de diferentes maneras, una de ellas es la promesa de evaluar cuidadosamente cada situación que nos llega, de tal manera que todas las situaciones ordenadas por el, puedan producir crecimiento espiritual. Su palabra dice:
Hebreos 4:12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Lo cierto es que estas promesas son y deberían ser para nosotros suficientes, para no caer en pecado, que es igual a decir, que son suficientes para vivir haciendo de manera continua la voluntad de Dios.
Sin embargo ocurre, que a pesar de tener el conocimiento de las garantías y el respaldo más que suficiente para hacer la voluntad de Dios, todavía pecamos.
Este horror de que los cristianos todavía estemos cometiendo pecados, podemos decir que estaba previsto por Dios, para lo cual nos dio el recurso de poder confesar nuestros pecados y ser limpiados… Dice su palabra:
1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Pero también es clara la escritura de que no podemos quedarnos así, ya que el propósito de Dios es limpiarnos de toda maldad, que es la que produce nuestros pecados.
MEJORANDO LA CONFESIÓN
Parte de esa confesión de pecado, además de reconocer haber hecho algo que no debía ser hecho, o de reconocer qué lo que debíamos hacer no lo hicimos, es ir un poco más allá y confesar la razón de nuestra desobediencia.
Algo así como: No es simplemente decir perdóname Dios, sino perdóname Dios porque mentí, y mentí porque me da miedo, o por ambición, o por aparentar. O robe porque soy un avaro, o tacaño, o no confío en tu provisión, y me da susto quedarme sin dinero, etc.
Porque si son esas las motivaciones para cometer los diferentes pecados que cometemos, pues es obvio que Dios lo que va a limpiar en nosotros son esas malas actitudes que nos llevan a pecar.
Y si tenemos claro que Dios nos va a limpiar, por ejemplo el miedo, entonces va ser más fácil entender las situaciones provistas por Dios para quitarnos el miedo; o las situaciones provistas por Dios para enseñarme a confiar en su provisión, etc.
Cuando hablo de situaciones provistas me estoy refiriendo a las pruebas. Ahora usted se podrá preguntar: ¿Qué que tienen que ver las pruebas con el miedo, o con la tacañería, o con el pecado de la fornicación o la mentira?
Y la respuesta es; pues todo. Todo, porque ser probado por Dios significa que Dios prueba que tanto confiamos en lo que él nos dice, y allí están incluidas sus promesas.
¿Porque un cristiano experimenta miedo? Porque no cree en la promesa de protección que Dios le ha dado…. ¿Por qué un cristiano miente, o roba, o no es de palabra, o se preocupa… Y la respuesta siempre será, porque hay promesas de Dios que no conoce, o que conoce pero no cree en ellas lo suficiente para erradicar el pecado de su vida.
Teniendo esto claro si volvemos al asunto de la confesión para ser limpiados, entonces por ejemplo debemos decir:
Padre perdóname porque mentí, mentí porque me da miedo de los hombres, y me da miedo de los hombres porque no confío en que tú como el todo poderoso, has decidido a hacerte cargo de mi vida… Y no creo en tu promesa, y en lugar de depender de ti estoy dependiendo de los hombres, de mi mismo, y ahora entiendo que estoy viviendo en esclavitud….
Padre perdóname porque no soy fiel contigo financieramente, porque mi codicia o mi falta de contentamiento hacen que siempre quiera sacar ventaja, para tener la mayor cantidad de dinero a mi disposición, y se que esto ocurre en mi corazón por qué no estoy confiando en que tú eres mi proveedor, todavía pienso que lo que recibo es producto de mi esfuerzo, llegando a ignorar aún el poder de tu soberanía.
¿ENGAÑOSO ES EL CORAZÓN?
¿Que nos puede ayudar a hacer confesiones cada vez más aceptadas? Ante esta pregunta algunos responden con aquel pasaje qué habla de lo engañoso que es el corazón.
Jeremías 17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Y ciertamente puede ocurrir que nuestro corazón nos engañe cuando tratamos de buscar las motivaciones que nos hicieron caer en pecado… Sobre todo cuando llegamos al punto de evaluar que tanto creemos en las promesas que Dios nos ha dado.
El contexto de esta frase es precisamente ese; desde el verso cinco habla de que maldito es el hombre que confía en el hombre, luego en el vs. siete habla de que bendito el hombre que confía en el Señor… Para luego decir que nuestro corazón nos engaña, y eso quiere decir que no sabemos en realidad que tanto estamos confiando o no en él.
¿Es eso cierto, que nuestro corazón nos engaña cuando vamos a evaluar nuestra fe? Por supuesto que si, lo dice la palabra de Dios, pero también continúa diciendo:
Jeremías 17:10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
Que Dios escudriña nuestra mente y prueba nuestro corazón, para darnos la respuesta que necesitamos, es decir para controlar las cosas que suceden a nuestro alrededor, de tal manera que podamos a través de esa situación ser bendecidos entendiendo la realidad de nuestra fe.
Y cuando digo que seamos bendecidos entendiendo la realidad de nuestra fe, es porque como ya leímos nuestro corazón nos engaña haciéndonos creer que creemos, pero las pruebas muestran la realidad de nuestra falta de fe, lo cual no debe llevar a tomar la decisión de creer haciendo si es necesario guerra espiritual contra aquellos pensamientos que nos impiden creer.
Esto es supremamente importante pues la escritura nos advierte que la falta de confianza en Dios, en sus promesas, en sus mandatos, nos impide entrar en el reposo de Dios. Dice así:
Hebreos 4:1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.
El Señor a través de esta escritura dice que debemos tener temor, de qué creyendo que ya entramos en el reposo de Dios tal vez no sea cierto.
Y entonces la pregunta es: ¿Ya entramos en el reposo de Dios? Porque si no tenemos la certeza de haber entrado, deberíamos estar asustados!!!
Y para entender a que se está refiriendo con exactitud, tenemos que ir al capítulo anterior donde encontramos que dice:
Hebreos 3:7–11 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 9 donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. 10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos. 11por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.
El pasaje está hablando en esta carta dirigida los hebreos de la supremacía de Cristo sobre Moisés, para a través de esto mostrar la suprema importancia del Nuevo Pacto que ha dejado obsoleto al viejo pacto.
Y los está exhortando a que deben creer en el mensaje dado por JESÚS y en el NUEVO PACTO, para no caer en algo que el pueblo hizo en el pasado, que fue endurecer sus corazones hasta el punto de provocar la ira de Dios, que hizo que quedarán postrados en el desierto, es decir no pudieron entrar a la tierra prometida.
Y Dios dice que ellos estuvieron vagando en su corazón… Y esto se refiere a que, un día creo y otro día no creo, y luego vuelvo a creer y luego no creo… Esa incredulidad, este doble ánimo, los llevó a no conocer los caminos de Dios, es decir a no entender el propósito por el cual estaban viviendo, y eso hizo que fueran excluidos del reposo de Dios.
Y no fue por falta de testimonios o de acciones en su favor, porque ellos fueron liberados con mano poderosa de la esclavitud en Egipto, pero aún así no quisieron creer al Señor… Por lo cual quedaron postrados en el desierto…
Y cuando uno revisa qué que es lo que ellos no creían, razón por la cual provocaron la ira del Señor al estarlo tentando… La respuesta es: No creían en la protección, ni en la provisión necesaria para llegar a la tierra prometida.
A pesar de haber visto milagros poderosos en el tiempo de su liberación… Como ellos por su incredulidad no creyeron que Dios tenía el poder para llevarlos hasta la tierra prometida… Conforme a su incredulidad quedan postrados en el desierto y no entraron.
Por esta razón el pasaje continúa diciendo, y lo dice a nosotros los que decimos ser hijos de Dios:
Hebreos 3:12–13 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; 13antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.
Notemos que dice que debemos revisar que no haya en nuestro corazón la maldad de no creerle a Dios, y así apartarnos de El.
Contrario a esa maldad, lo que debemos hacer cuando alguno en la iglesia comienza a hacer comentarios o apreciaciones para desmotivarnos a seguir fieles, es exhortarnos, animarnos, motivarnos, para seguir siendo fieles a Dios, y no dejar qué esa incredulidad compartida nos engañe y termine así endureciendo nuestros corazones.
Notemos que en este pasaje no menciona el corazón engañoso que no puede ser comprendido, sino que está dando autoridad a los hermanos en la fe espirituales, para motivar a esos que están siendo engañados por la dureza de su corazón.
Lo cual quiere decir, qué teniendo el Espíritu de Dios si es posible ver lo que hay de malo en nuestro corazón… Pero también, que cuando hay incredulidad o rebeldía seremos engañados.
Luego de esto menciona el pasaje que ya leímos:
Hebreos 4:1–2 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. 2Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.
No les aprovechó la palabra… Es igual a decir que las enseñanzas recibidas, que las promesas que conocemos, que los mandamientos que recibimos no producen ningún tipo de bendiciones en nuestra vida pues no estamos escuchando con fe.
El asunto no es saber, no es conocer, no es simplemente salir del engaño la clave está en creer lo que Dios nos ha dicho.
Que una de las promesas que menos creemos es aquella que dice:
Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Siendo esto cierto, no hay duda, es lo que Dios promete y Dios siempre cumple… Cuando cualquier situación no lo vemos como bendición, lo cual también implica que nos debemos alegrar es porque no estamos confiando en lo que Dios nos ha dicho.
Y en lugar de buscar justificaciones a nuestra falta de paz y nuestra falta de gozo, lo que debemos hacer es reconocer nuestra incredulidad, y entender que estamos sufriendo por nuestro pecado, no precisamente por la situación aunque es la situación la que hace que el pecado salga a flote.
El pasaje de hebreos está hablando de esto y por eso continúa diciendo:
Hebreos 4:6–10 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, 7otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. 8Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. 9Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. 10Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas
Quiero hacer énfasis en algunas cosas de este pasaje:
Lo primero es que muestra la íntima relación que hay entre la incredulidad y la desobediencia.
Y lo hace cuando en algunos momentos dice que no entraron por incredulidad, y en otros dice que no entraron por desobediencia.
De donde no hay duda que la desobediencia es manifestación de la incredulidad.
Lo otro es que está hablando del reposo que da la salvación, y lo hace al mencionar que el reposo que Josué les dio al entrar a la tierra prometida, no es el verdadero reposo, y por eso está hablando de un nuevo reposo para el pueblo de Dios.
El pueblo judío en su incredulidad pensaba que al estar en su tierra ya había alcanzado el reposo de Dios. Y ese es el mismo horror lo cometen muchos cristianos, al pensar que su bienestar en todo sentido, salud, economía, familia, es el resultado de entrar en el reposo de Dios, pero eso no es cierto.
Y otro asunto que quiero que tengamos muy en cuenta, es que quien entra en el reposo, reposa. Y este reposo debe entenderse como Cristo viviendo su vida a través de nosotros.
Cuando esto ocurre es cuando vivimos con poder, paz y gozo en el Espíritu Santo.
Si nos adelantamos en el libro de hebreos al pabellón de la fe vemos algo que muestra hasta dónde puede llegar el poder de Dios en nuestra vida. Dice así:
Hebreos 11:35 Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección.
Ese es el resultado de la fe, es decir el poder aceptar la voluntad de Dios por difícil que esta sea con la certeza y que todas las cosas ayudan a bien. Si volvemos a hebreos cuatro continuar diciendo:
Hebreos 4:11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.
La pregunta es: ¿Estamos seguros que somos verdaderos hijos de Dios nacidos de nuevo, habitados por el Espíritu Santo, que nos da el poder para aceptar y vivir haciendo su perfecta voluntad?
Ante esta pregunta alguien puede pensar: ¿Pero cómo hago para saber si soy o no soy un verdadero hijo de Dios?
La respuesta es: Debes revisar lo que hay en tu corazón. Debes revisar que tan genuina es la confianza que dices tener en Dios.
Y si piensas que tu corazón te pueden engañar, es cierto que puede ocurrir, pero para desentrañar el engaño ya mencioné que tenemos al Espíritu Santo, y el Espíritu Santo usa la palabra de Dios, es decir su palabra.
Y tal vez por eso el texto después de mandarnos a revisar si ya entramos o no en el reposo de Dios, texto que ya leímos dice:
Hebreos 4:12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Jesús dijo:
Juan 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
Eso quiere decir que la palabra de Dios es el mismo Espíritu de Dios que penetra en nuestra alma y hasta nuestro espíritu, y nos permite entender nuestras buenas o malas intenciones.
Y sigue diciendo:
Hebreos 4:13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
Sencillo verdad!!! ¿Quieres saber lo que hay en tu corazón? O ¿Quieres saber que tanto confías en Dios?
Sólo tienes que revisar tu comportamiento con la palabra de Dios.
¿Es tu conocimiento de Dios lo más importante en tu vida y por eso no pierdes oportunidad de estudiar, de escuchar, de asistir a la iglesia para conocer más de Dios?
¿El hacer la voluntad de Dios es lo más importante en tu vida, o todavía hay cosas que amas y deseas tanto que te sacan de la voluntad de Dios?
¿Te cuesta trabajo aceptar las decisiones de Dios a tu alrededor y sufres porque no tienes la suficiente confianza de que Dios está bendiciendo tu vida?
¿Confías en que Dios es tu proveedor o todavía no has sido capaz de ser fiel a Dios en tus diezmos y ofrendas?
¿Es para ti la salvación algo tan importante que estás haciendo lo que Señor Jesús nos mandó hacer a todos… A tener discípulos?
¿Eres cabeza en tu hogar? Entendiendo como cabeza no el que manda sino el que a través de su autoridad sirve a su familia para que se acerque cada vez más a Dios?
¿Te sujetas a tus diferentes autoridades porque andas sujeto a Dios?
Mujeres: ¿Están sujetas a Dios de tal manera que viven para respaldar lo que sus maridos quieren hacer?
Jóvenes: ¿Se están guardando virgenes para el matrimonio, y si no lo eran cuando conocieron al Señor, han hecho el propósito esperar hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales?
¿Cuando hacemos estas cosas y otras muchas más que no he mencionado?… Sólo cuando verdaderamente le creemos a Dios.
PERO ALGUNOS DE VOSOTROS NO CREEN
El asunto es que no sólo Jesús dijo que sus palabras eran Espíritu y Vida… También dijo:
Juan 6:63–64 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 64Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.
Tristemente los que no creen en Dios… Son los que le entregan… Y son los mismos que cuando ven que hay maldad en el corazón de otros, no los animan a creer en Dios, sino que respaldan la maldad de su compañero… Eso es en cierto modo entregar al Señor.
Por la íntima relación que hay entre Dios, su palabra que es el verbo y el Espíritu Santo… Cuando alguien no cree la palabra de Dios, no hay la más mínima duda, no esta creyendo en Dios.
Cuando desobedecemos algo que está muy claro en la palabra de Dios, no hay la más mínima duda que no estamos creyendo en Dios…
Y allí la pregunta debe ser: ¿Y por qué no le creo a Dios?
Cuatro Jesús dijo estas palabras, muchos hipócritas que no le creían, pero que andaban con él, tomaron la decisión de irse:
Juan 6:66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.
¿Qué pienso que ocurrió allí? Que la maldad en su corazón los engaño y les hizo ver como bueno alejarse del Señor.
Porque por favor: La gente no se aleja de Dios convencida de que le va a ir mal y que puede terminar en el infierno. No, la gente se aleja de Dios creyendo que le va a ir mejor.
Y por esto quiero terminar este estudio leyendo el siguiente texto:
1 Reyes 18:21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
Sólo hay dos caminos… No debemos ser inconstantes porque la escritura dice que no recibiremos nada de Dios, y por eso la pregunta es: ¿Crees que Jesús es Dios, el Todopoderoso el Señor de señores el Rey de reyes y por eso decides seguirlo … O confías más en el mundo y por eso sigues al mundo?

