I. INTRODUCCIÓN
Creo que hay bastantes personas, incluidos cristianos, que por no tener clara la diferencia que hay entre la obediencia y la sujeción, cuando leen el siguiente texto les parece que algo allí no está bien. El texto dice:
Romanos 13:1–2 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
No hay duda que la orden es para todos, sin excepciones… Así como tampoco hay duda que esta sujeción no es a algunas autoridades sino a todas, y la razón que nos da la escritura es, que todas han sido establecidas por Dios y por eso quien no se sujeta está resistiendo a Dios, lo cual le acarreará condenación.
Pero el problema para muchos, es que como la escritura en este texto no hace ningún tipo de aclaración respecto de si la autoridad cumple o no con las cualidades de ser una buena autoridad, entonces algunos llegan a pensar que la sujeción debe ser solo para las buenas autoridades, ¿por qué cómo va uno a sujetarse a una mala autoridad?
Eso parece sonar razonable, pero el problema es que quienes piensan así no entienden la enorme diferencia que hay entre obedecer a una autoridad y estar sujeto a ella.
Sin embargo no es el único pasaje que habla de qué debemos sujetarnos a las autoridades, por ejemplo el apóstol Pablo escribió a su discípulo Tito que les recordara a los discípulos, porque es algo que se suele olvidar…
Tito 3:1 Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.
Dónde nuevamente no hacen ninguna aclaración respecto de si son buenas o malas autoridades. Y en esta misma carta también le escribe pidiéndole exhortar…
Tito 2:9–10 Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; 10no defraudando, sino mostrándose fieles en todo,
Exhortar es animar, convencer, animar a que los siervos se sujetarán a los amos, agradándoles, no siendo respondones que es algo que ocurre cuando a veces somos corregidos, no defraudando, es decir no siendo deshonestos sino fieles en todo.
Y si alguno cree que se refiere solo a las buenas autoridades aunque estos textos no lo aclaran, resulta que sí encontramos textos que dicen que a las malas autoridades también hay que sujetarse. Por ejemplo:
1 Pedro 2:18 Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar.
A los malos y difíciles de soportar hay que sujetarse y hay qué hacerlo con respeto.
¿Y cuáles son los difíciles de soportar? Los mandones, los injustos, los que se quieren aprovechar, los que seguramente mienten, defraudan…
Y si pensamos en la relación más importante que existe entre los seres humanos, que es el matrimonio, donde ciertamente a veces la falta de sujeción y de respeto es muy grande, con la disculpa de qué los maridos no son buenos maridos, o aún con la disculpa de que no son cristianos, leemos que la escritura dice:
1 Pedro 3:1–3 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, 2considerando vuestra conducta casta y respetuosa.
Donde también es muy claro que las mujeres deben sujetarse a sus maridos así sean incrédulos, ya que la sujeción es el testimonio que Dios puede usar para que ellos se conviertan. Y se sobre entiende que cuando no hay sujeción se está dando un pésimo testimonio que hace que los hombres incrédulos se alejen de Dios.
Esto es opuesto a lo que muchas mujeres piensan, pues creen que a punta de bibliazos, de exhortaciones, de regaños, de manipulaciones, van a lograr que sus maridos se conviertan. Y lo que acabamos de leer dice que eso lejos de hacer que ellos se conviertan y cambien su manera de actuar, lo que hace es que sus corazones se endurezcan.
Pero esto no solamente aplica a las esposas con los maridos, esto aplica a la gente en general, pues la escritura también dice acerca de las mujeres, que deben…
Tito 2:5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.
Notemos que el papel de las mujeres es supremamente importante para la extensión del cristianismo, pues habla de que una mujer que no es prudente, que habla sin conectar la lengua al cerebro, que no es casta lo cual se refiere a la fidelidad en su matrimonio y en el caso de la solteras a guardarse sexualmente, que no cuida, que no administra bien su casa, que no la tiene aseada, y que no se sujeta a su marido, lo que hace es que cuándo las vean con ese mal comportamiento la gente piense que el cristianismo no sirve para nada.
Y si nos preguntamos qué tan seria, qué tan íntegra, o qué tan profunda o contínua debe ser la sujeción hacia nuestras autoridades, cuando la escritura habla de la sujeción de las mujeres dice así:
Efesios 5:22–24 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Eso quiere decir que la actitud de sujeción que tendríamos si estuviéramos parados frente al Señor, debe ser la misma actitud de sujeción que tengamos frente a sus autoridades… Frente a su padre, a su madre, frente a su esposo, frente a los profesores o los gobernantes, O frente a los jefes en el trabajo, etc.
No hay duda que quien entendiendo todo esto no se sujeta, está peleando contra Dios. En otras versiones este texto de Romanos 13:2 dice así:
Así que quien se opone a la autoridad, va en contra de lo que Dios ha ordenado.
Por lo tanto, cualquiera que se resista a las autoridades está resistiendo a lo que Dios ha instituido
Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido
De manera que el que resiste a la autoridad, resiste al decreto de Dios
Así que, el que se opone a la potestad, a la ordenación de Dios resiste:
Y el resultado de ir contra la autoridad según las diferentes versiones es: Acarrear condenación para sí mismos; ellos mismos ganan condenación para si; quien se oponga será castigado; los que resistan acarrean juicio para sí mismos; harán que juicio caiga sobre ellos.
Siendo esto palabra de Dios, no hay duda que quien no se sujeta, la condenación caerá sobre su vida.
Y lo absurdo del comportamiento de quién no se sujeta, es que su intención es protegerse, ganar algo, no perder, sin embargo el resultado dice Dios que será todo lo contrario, condenación, juicio, castigo, detrimento en su vida espiritual, pérdida de bendición, etc.
Y entonces la pregunta es: ¿Queremos vivir de acuerdo al propósito de Dios para nuestras vidas? ¿Queremos ser salvos y además trasformados para alcanzar la estatura del Señor Jesucristo? O ¿Queremos vivir en condenación atrayendo juicio contra nosotros y perjudicando la obra de Dios en nuestra vida?
Es posible que algunos que no se sujetan a las autoridades piensen que no están recibiendo las malas consecuencias de su rebeldía, de su desobediencia, pero piensan así porque ignoran lo que significa recibir condenación. Y por esto es bueno aclarar: ¿Que es la condenación?
Creo que la definición más importante de condenación es: La ausencia de Dios.
La escritura dice que cuando el Señor se manifieste en llama de fuego con sus ángeles vendrá…
2 Tesalonicenses 1:8–9 para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; 9los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder
Ser excluidos de la presencia y de la gloria del poder del Señor es el destino final de los condenados, pero esta condenación comienza a experimentarse antes del juicio, pues la escritura nos aclara lo que produce en los hombres la ausencia de Dios, diciendo lo siguiente:
Romanos 1:28–31 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 29estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 31necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia…
Una mente reprobada es aquella que no logra conocer, mucho menos entender la verdad, lo cual lo lleva a vivir corrompiendo cada vez más su alma, donde lo más grave es que no es consciente de su propia maldad y por lo tanto vive cometiendo un sin número de pecados, sin entender el grado de maldad en que está viviendo, porque todo el mundo vive igual, y todo esto es producido por la ausencia de Dios en sus vidas.
Resumiendo podemos decir que la condenación por un lado es ser excluido de la presencia de Dios eternamente, para aquellos que mueren sin obtener su salvación, y por otro lado la condenación es una forma de vida que aunque puede traer algo de placer, el resultado final será un sufrimiento muy grande del cual no podrá escapar… A no ser que comience a sujetarse y al recibir la misericordia de Dios. La escritura dice que Moisés…
Hebreos 11:25–26 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, 26teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.
Ese sufrimiento producido por haber gozado de los deleites del pecado, lo podemos comenzar experimental mientras estamos en la tierra. Pero también ocurre que al no estar sujetos nos metemos en caminos que no son de Dios y cuando al final cosechamos la corrupción de la carne somos tan necios que preferimos echarle la culpa a Dios como si él no nos diera lo que necesitamos cuando nosotros mismos estamos atrayendo esa condenación a nuestra vida.
Mejor que puede suceder cuando hemos vivido sin sujetarnos es que nos arrepintamos de esas malas decisiones para que como ya mencioné podamos disfrutar de la misericordia de Dios.
Pero quiero insistir que lo que los hombres experimentan en la tierra, todo ese dolor, será poca cosa comparado con el sufrimiento que experimentarán si mueren en condenación, pues terminarán en el infierno.
Hay quienes hacen un rechazó muy fuerte cuando se habla del infierno, piensan que el miedo no es una buena motivación para cambiar, sin embargo por causa del miedo a muchas cosas de este mundo viven esclavos, pero pretenden ignorar ignoran voluntariamente que el infierno es una realidad.
Sin embargo Jesús nuestro salvador fue el que más habló acerca del infierno, y creo que es algo que los hombres deben tener muy en cuenta. Pero: ¿Que es el infierno? La descripción que el Señor Jesús nos hace el infierno es:
Marcos 9:43–44 Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, 44donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
Lucas 16:28–29 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.
Apocalipsis 14:9–11 Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
Y no debemos olvidar que este castigo es por siempre…
2 Pedro 2:17 Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.
O sea que el infierno es un lugar de tormentos, donde los condenados estarán expuestos a un fuego que no puede ser apagado, a un gusano que no muere, y serán atormentados eternamente con fuego y azufre, sin reposo, ni de día ni de noche, en la más densa oscuridad…
Pero esa es la parte de castigo físico en el infierno, porque además de eso hay otro tipo de sufrimiento que es todavía más espantoso.
Ya vimos que vivir en condenación nos lleva a cometer toda una serie de pecados que nos dan un deleite temporal, pero luego nos hacen sufrir…
La escritura describe proféticamente el sufrimiento de Satanás de la siguiente manera:
Ezequiel 28:18 Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió
Según esta descripción, creo no equivocarme al decir que así como el castigo de Satanás fue infringido con el fuego que estaba adentro de el, de la misma manera los hombres en el infierno sufrirán producto de los pecados que hay en su corazón, es decir su propia maldad será lo que los hará sufrir.
Cuánto puede sufrir una persona envidiosa entre más envidia sienta más sufrir y lo mismo pasará con la codicia, la ambición, la rabia, la tristeza, la amargura, el rencor, el odio, las quejas, la venganza,… todas estas malas actitudes todos estos pecados estarán en estas personas condenadas y será lo que los atormente todo el tiempo y sin ningún tipo de reposo … Ese es el verdadero castigo.
Porque como no hay maldad en Dios, el dejará que la maldad de los hombres sea lo que los consuma eternamente, sin reposo y sin ningún tipo de esperanza.
El asunto es que los cristianos también podemos experimentar condenación, y la experimentamos cuando pecamos, porque la realidad es que lo único que nos hace sufrir son nuestros pecados, es decir la condenación que experimentamos por no sujetarnos y no hacer la voluntad de Dios.
Y la única forma de salir de allí es como hijos de Dios vivir la vida cristiana sujetos al Señor, y quien se sujeta al Señor, por supuesto que estará sujeto a sus autoridades.
La pregunta es: ¿Queremos que Dios transforme nuestra vida sacando el pecado de nosotros para poder vivir felices en la tierra, e inmensamente felices en la eternidad… O queremos seguir viviendo en condenación atrayendo cada vez más condenación?
Para lograr este cambio es importantísimo salir del engaño de pensar que sufrimos por los pecados de los demás o por causa de las circunstancias difíciles que están a nuestro alrededor.
Porque sólo cuando el cristiano logra salir de este terrible engaño y entiende que no sufre por lo que le sucede, sino por su forma equivocada de reaccionar, es que puede hacerse el propósito de dejar de pecar, que es igual a decir que se hace el propósito de obedecer a Dios.
¿LA NECESIDAD DE LA SUJECIÓN?
Pero para que esta obediencia sea válida a los ojos de Dios, es importante entender la diferencia entre la sujeción que es una actitud, y la obediencia que es una acción.
Si estas dos partes no están presentes, entonces no hay una obediencia que valga a los ojos de Dios.
La parte de la acción es la más sencilla de evaluar… Nosotros sabemos muy bien cuando hicimos o no hicimos lo que debimos hacer. Pero la parte de la actitud si es algo en lo cual muchos no tienen claridad, o no le dan la importancia que necesita.
La sujeción es una actitud, y las actitudes están íntimamente relacionadas con la información que tomamos como cierta, es decir con nuestra manera de pensar, y la manera de pensar es la que determina nuestras creencias.
Eso quiere decir que la sujeción a Dios, es el resultado de poder conocer, entender y creer en la verdad que Dios ha comunicado, mientras que la rebeldía o falta de sujeción es el resultado de creer en las mentiras que Satanás ha enseñado al mundo.
Y aquí está el meollo del asunto de esa obediencia que no sirve, y es que hay muchos que hacen lo que Dios pide que se debe hacer, pero lo hacen llenos de creencias y pensamientos del diablo, y por esta razón no logran recibir la bendición de Dios.
Esta es la razón por la cual muchas mujeres han obedecido durante muchos años a sus maridos pero no han sido bendecidas por Dios, porque no están obedeciendo sujetas a Dios.
Ahora; es mucho más fácil la obediencia que la sujeción, porque usted puede obedecer lo que se le está ordenando con la peor de las actitudes, con la rebeldía más tenaz, hasta con odio usted puede obedecer.
Pero para sujetarse a Dios y como consecuencia a las autoridades dentro de las cuales está a su marido, usted necesita conocer a Dios, confiar en su amor, su sabiduría, su poder, su conocimiento, etc.
¿Quiere decir esto que para sujetarse a Dios y como consecuencia al marido debe pasar mucho tiempo de conocimiento y tratos de Dios?
No. Aunque el conocimiento y los tratos de Dios qué asimilamos de forma correcta nos hacen cada vez más fácil sujetarnos a Dios, la sujeción a Dios es prácticamente un asunto de fe, en la grandeza y las buenas intenciones de Dios para con nosotros.
Eso dicha de otra forma quiere decir que nos sujetamos a Dios y a las autoridades cuando confiamos en su amor, y para confiar en su amor no se requiere una eternidad, se requiere una decisión, porque confiar no confiar tiene que ver con la decisión de copiar o no en Dios. Dice la escritura:
1 Pedro 3:5 Pues así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios estando sujetas a sus maridos, como Sara obedecía a Abraham, llamándolo señor. De ella habéis venido vosotras a ser hijas, si hacéis el bien sin temer ninguna amenaza.
La clave cuando se está obedeciendo es que estemos esperando en Dios, por supuesto esperando lo que debemos esperar, lo que ha prometido, no lo que nos imaginamos, mucho menos lo que el mundo gobernado por Satanás enseña.
Siempre que una esposa obedezca a su marido, con una actitud de sujeción porque espera la bendición de Dios, ciertamente esa esposa será bendecida por Dios.
Siendo esto así: ¿Qué pasa cuando una mujer le hace caso a su marido esperando que su marido cambie? ¿Qué pasa cuando un empleado le hace caso a su jefe esperando que su jefe cambie?
¿Qué pasa cuando un marido le hace caso a Dios, y trata a su mujer como Dios le dice pero esperando que su mujer cambie?
Cuando eso hacemos, cuando obedecemos lo que Dios ha ordenado, pero no esperando de Dios, sino esperando de los hombres, nos vamos a perder la recompensa.
Y ojo es posible que su marido cambie pero igual usted se perderá la recompensa, o es posible que su jefe cambie pero usted se perderá la recompensa, y su mujer también puede cambiar pero usted se perderá la recompensa.
Usted puede pensar; “pero mi marido cambió” OK tu marido cambió pero tu corazón no. Y aunque su marido haya cambiado, al pasar el tiempo usted no estará satisfecha con el, y querrá más y más y más, porque la carne nunca se sacia, y entonces nunca será verdaderamente feliz.
Esto que estoy diciendo lo dijo Jesús así:
Mateo 6:1–2 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. 2Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
No tener recompensa significa que no hizo nada que traiga bendición a su vida. Y cuando dice que ya tiene su recompensa quiere decir que lo único que recibieron provino de los hombres.
El pasaje continua diciendo:
Mateo 6:3–4 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Eso quiere decir que si usted le hace caso a su marido, pero en lo secreto está esperando que Dios cambie su corazón, que Dios saque los pecados que hay en su corazón que no le permiten ser una buena esposa, entonces Dios que ve lo secreto trasformará tu corazón… Y así tu marido no cambie, tú podrás vivir verdaderamente feliz y además creciendo de gloria en gloria.
La sujeción es el resultado de pensar como Dios piensa, lo cual incluye entender lo que Dios quiere hacer en nuestra vida, y esperar lo que Dios dice que debemos esperar.
Y cuando no se cumplen estas condiciones, entonces la obediencia, es decir la acción no trae bendición para nuestra vida, y aún nos puede perjudicar espiritualmente, mientras que, la obediencia con buena actitud, si trasforma nuestro corazón.
Y eso lo que quiere decir es, que si vamos a obedecer hagámoslo bien, no sea que pasando el tiempo después de tanta obediencia, al no ver resultados se endurezca nuestro corazón y entonces comenzaremos a desobedecer, a meternos en caminos o relaciones que no agraden a Dios, a asistir menos a la iglesia, a leer menos las escrituras, a orar menos, y luego las cosas irán empeorando.
¿QUÉ ES LA SUJECIÓN?
Ya he mencionado que la sujeción es una actitud, y que está actitud es del resultado de pensar como Dios piensa. Pienso en la palabra sujeción pienso en estar sujeto a algo, y ese algo por supuesto tiene que ser Dios. Del Señor Jesucristo dice la palabra:
Hebreos 1:3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,
Dice que es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen de la sustancia de Dios y quien sustenta o sujeta toda las cosas… Y por lo tanto podemos decir que no hay absolutamente nadie que pueda salirse, evadir o librarse del poder de Dios que lo sujeta, que hace funcionar cada órgano de su cuerpo que le permite tener vida…
Es decir no es posible para el hombre deshacerse o separarse del poder de Dios que lo sujeta físicamente.
Pero el hombre, cuando en el paraíso no le creyó a Dios, dejó de estar sujeto a él espiritualmente, para sujetarse espiritualmente a Satanás.
Cuando no hay sujeción a Dios entonces hay sujeción a Satanás y esa es otra de las razones por las cuales sin sujeción a Dios no puede haber bendición.
El diablo a través del engaño y la mentira a llevarlo al hombre a pensar de una manera equivocada que lo lleva a no estar sujeto a Dios.
Cuando nosotros nacemos espiritualmente volvemos a estar unidos espiritualmente con Dios, el problema es que falta renovar nuestra manera de pensar para poder obedecerle con verdadera sujeción y recibir así su bendición.
Ahora hay tres cosas básicas que satanás ha corrompido en la mente de los hombres para que éstos no estén sujetos a Dios.
En primer lugar ha llevado a los hombres a pensar que Dios no existe… Y en los que no ha logrado llevarlos hasta ese nivel, al menos ha logrado que ellos tengan una mala imagen de Dios.
Por supuesto para lograr esto ha tenido que corromper una cantidad de verdades de Dios como por ejemplo su soberanía, su santidad, su amor y muchas cosas más, mientras que también ha convencido a los hombres de otra cantidad de mentiras como por ejemplo que no son pecadores, y que ellos pueden por sí solos con la vida, que no habrá un juicio, ni infierno… etc.
Para lograr esto otra de las grandes proezas de Satanás ha sido corromper la interpretación de la escritura, de tal manera que los hombres teniendo la verdad a su alcance, ya no tienen ni idea de cuál es la verdad.
Y entonces unos dicen que se debe hacer tal cosa y otros que todo lo contrario y el hombre está perdido porque dejo que Satanás corrompiera la forma de interpretar la escritura.
Y lo tercero que ha hecho Satanás es corromper a las autoridades de tal manera que los hombres cada vez tengan una actitud más rebelde hacia las autoridades.
Malos padres, malas madres, malos jefes, malos gobernantes, malos jueces, etc. Y el pensamiento natural de los hombres es; ¿como voy a estar obedeciendo a esta parranda de ladrones y gente que se aprovecha de la posición que tiene?..
Y esas son precisamente las tres cosas básicas que tenemos que cambiar en nuestra manera de pensar para poder estar sujetos a Dios.
Necesitamos cambiar nuestra imagen de Dios. La escritura dice:
Hebreos 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Necesitamos a través de la escritura poder entender cuál es verdaderamente su voluntad.
Mateo 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos
Y necesitamos reconocer a toda autoridad como de parte de Dios para vivir en sujeción a ellas:
Romanos 13:1–2 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
Pero estas tres cosas básicas que debemos cambiar para estar verdaderamente sujetos a Dios son cosas que no se ven.
Es decir la imagen que cada uno tiene de Dios es algo que está en su corazón, el comprender la voluntad de Dios es algo que está también en el corazón de cada persona, y el reconocer a las autoridades como autoridades respaldadas por Dios, son cosas que están en el corazón.
Y como una cosa es lo que hacemos que lo podemos ver, y que otros lo pueden ver, y otra es lo que hay en nuestro corazón, por esta razón es que la escritura dice:
Romanos 2:16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.
Los hombres fácilmente pueden juzgar a los demás por lo que ven que hacen o no hacen, pero fallan al ignorar lo que hay en el corazón. Dios no comete ese pecado, y cuando dice que juzgará los secretos está hablando de los pensamientos que nosotros tenemos cuando obedecemos.
También por esto que la escritura no se exhorta a esperar pues nos dice…
1 Corintios 4:5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.
Y cómo el juicio está basado en los secretos, en lo oculto y en las intenciones del corazón, quiere decir que LOS PENSAMIENTOS QUE TENEMOS AL OBEDECER son mucho más importante que la acción de obediencia.
Ahora imaginemos que hace años estamos obedeciendo a Dios, y hace años porque Dios lo dice nuestras esposas nos obedecen, igual sucede con nuestros hijos….
Pero los pensamientos que hemos tenido cuando obedecíamos no eran los correctos, y si los pensamientos que teníamos no eran los correctos, lo más seguro es que lo que esperábamos recibir tampoco era lo correcto.
La pregunta es: ¿Que creen que suceda con el cristiano que obedece a Dios de esta manera?
¿Podrá disfrutar de la bendición y de la plenitud de Dios en su vida? ¿Sentirá de parte de Dios el respaldo por esa obediencia? ¿Podrá ver el crecimiento de su vida espiritual? ¿Mejorará su conocimiento de Dios, su fe aumentará y por lo tanto su descanso en Dios será cada vez más grande? La respuesta a todas estas preguntas es no.
Para evitar este fracaso en la vida cristiana debemos vivir de acuerdo a la siguiente promesa, que en verdad me parece espectacular. La promesa dice:
Isaías 26:3–4 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. 4Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.
Aunque sin duda la obediencia a Dios está incluida para poder disfrutar de esta promesa, el Señor lo que menciona como requisito es, que el pensamiento persevere pensando en Él.
Ahora sí una persona dice estar pensando en Dios, pero piensa… “Dios me abandono, Dios no responde, Dios me ha fallado, Dios me está haciendo sufrir innecesariamente, Dios me está castigando, etc.”
Cuando cualquier persona piensa este tipo de cosas de Dios, entonces esa persona en realidad no está pensando en Dios, porque Dios no es así.
La persona cree que está pensando en Dios pero es falso, y por esa razón no va experimentar la bendición y mucho menos la completa paz que Dios ofrece.
Si no se han dado cuenta, esto nos muestra la importancia de, una sana doctrina, de una correcta interpretación de las escrituras, de un verdadero entendimiento de cuál es la voluntad de Dios.
Los que durante años han estado obedeciendo a Dios dirigidos por doctrinas que no son de Dios, tienen un problema más serio que los incrédulos, pues; o piensan que Dios les ha fallado, o que les está dando cosas maravillosas que en realidad no valen nada.
Por la misma razón, si una esposa ha estado obedeciendo a su marido durante años, pero ha acompañado esa obediencia con pensamientos que no son de Dios, el resultado será no sólo una mala actitud con su marido aunque le obedezca, si no una pérdida enorme de la fe en Dios, pues Dios es quien le ha mandado a obedecer, y al hacerlo no esta experimentando lo maravilloso de la vida cristiana.
Y el resultado de vivir de esta manera es que con el tiempo cada vez su rebeldía irá aumentando, cuando obedezca y cuando desobedezca.
Y aunque la rebeldía parezca ser contra su marido, en realidad es contra Dios, porque es Dios quien la ha obligado a vivir en un matrimonio donde tiene que sujetarse y obedecer a su marido…
Pero no entienden que el problema no está en lo que están haciendo, sino en los malos pensamientos que han tenido mientras obedece. Y es por eso que en la escritura se nos ordena lo siguiente:
Filipenses 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, EN ESTO PENSAD.
Filipenses 4:9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
¿Es o no es una orden pensar como Dios dice que debemos pensar?
