La semana pasada estuve en una isla en una visita familiar, en aquel lugar escuche a algunas personas decir que el agua de aquella isla era una de las puras del mundo, al otro dia en una conversación volvieron a decir que el agua de la isla era una de las más puras, y que de hecho era la número dos de pureza, vi que se decía con mucho ímpetu, tanto que tuve que preguntar, de dónde sacan esa información? Recuerdo que dos personas me miraron, y dijeron no se pero acá siempre se ha dicho eso, jocosamente les dije, espero que no haya sido proporcionada por la misma empresa que les vende el agua, les dije me todo el trabajo de revisar los índices de pureza mundial de agua, y el agua de la isla no aparece dentro de los 20 primeros puestos, además el índice de pureza de agua es de 98% que si es alta pero que está lejos de ocupar los primeros escalones, debido a esa creencia todo el tiempo me decían tome agua de la llave tome agua de la llave, a veces somos muy incrédulos, pero otra veces somos muy crédulos y terminamos creyendo cosas falsas.
PROVERBIOS 14:15 LBLA
“El simple todo lo cree, pero el prudente mira bien sus pasos.”
Una de las cosas que hemos creído y que genera confusión en la mayoría es que todos los seres humanos somos hijos de Dios, esta creencia se generalizó producto de la enseñanza de la iglesia católica romana, donde sin matizar la distinción entre ser hijo en un sentido creativo, a un hijo por adopción por medio de jesucristo, enseñaban de manera generalizada esa declaración, de que todos somos hijos de Dios, generando entre la multitud de que todos somos hijos de Dios.
JUAN 1:3 RVR1960
“Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”
SALMOS 24:1 RVR1960
“De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.”
Débito a la confusión que esto genera, lo más indicado es decir que todos somos criaturas formadas por Dios, que todos le pertenecemos a él, pero que no todos son hijos de Dios, y que el acto de ser hechos hijos de Dios solo es posible a través de jesucristo pues él es el único camino verdad y vida para ir al conocer al padre, a través de cristo se nos fue dado el poder de ser hechos hijos de Dios.
JUAN 1:12 RVR 1960
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”
La biblia no solo niega implícitamente que todos seamos hijos de Dios, si no que el hecho de ser hijo se condiciona como declara el versículo a los que lo recibieron y a los que creen en su nombre, es necesario que profundicemos en estas dos condiciones, ya que para una persona nueva, recibir a alguien y creer en su nombre, simplemente puede significar, creer que existe y aceptarle en nuestro corazón, empecemos por a los que le recibieron:
“Recibir” a Cristo significa acogerle con fe, es aceptar sus enseñanzas como verdaderas, lo que implica empezar a vivir conforme a esas enseñanzas, aceptarle como quien es, ósea reconocerle como el Hijo de Dios, Salvador y Señor. No es un acto meramente intelectual ni cultural, sino un acto de confianza personal.
Creer “en su nombre” equivale a confiar en toda la persona de Jesús, su identidad y obra redentora. En la Biblia, el “nombre” expresa carácter y autoridad. Creer en el nombre de Cristo es depender de Él como la única fuente de salvación. La palabra griega para “nombre es ὄνομα (ónoma). En griego bíblico, ónoma significa más que una etiqueta o denominación. Tiene matices importantes: Identidad personal, El nombre representa a la persona misma, Creer en el “nombre” de Jesús equivale a creer en Jesús mismo, no solo en una fórmula verbal, Carácter y naturaleza, El nombre revela el carácter de la persona.
MATEO 1:21 LBLA
“Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.”
Se le llamará Jesús porque salvará a su pueblo de sus pecados; el nombre expresa su misión. Autoridad y poder, En el mundo antiguo, invocar el nombre de alguien era reconocer su autoridad.
HECHOS 4:12
“no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos”.
Aquí ónoma implica la autoridad salvadora de Cristo. Relación y pertenencia Ser identificado con el nombre de Cristo implica pertenecerle.
2 TIMOTEO 2:19 LBLA
“No obstante, el sólido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: El Señor conoce a los que son suyos, y: Que se aparte de la iniquidad todo aquel que menciona el nombre del Señor.”
El concepto que el mundo nos ha metido en la cabeza es que todos somos hijos de Dios, y esto ha hecho que muchos vivan engañados creyendo que son hijos de Dios e incluso negando una verdad bíblica y es que no solo no todos son hijos de Dios, si no que aquellos que no lo son, son hijos de satanas, una verdad que el mundo no esta dispuesto aceptar, prácticamente nadie, aun reconociendo que vive apartado de Dios aceptara que es un hijo del diablo, alguien puede estar practicando mentira, robo, adulterio, fornicación, y aún así no dirá que es un hijo de satanás.
Está noche quiero enseñar acerca de lo que la biblia enseña sobre cómo es un hijo de Dios, cuál es la evidencia, el testimonio de un hijo de Dios, y para esto también es necesario que veamos la evidencia de un hijo de satanás, para ello iremos profundizando en los versículos que hablen acerca de eso.
ROMANOS 8:14 RVR1960
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
Iniciamos con Romanos 8:14 donde se nos indica que todo aquel que es hijo de Dios es guiado por su Espíritu, en contexto Pablo hace una comparativa de lo que es vivir en la carne y por el Espíritu y resalta la obligación del creyente de no vivir guiado por los deseos de la carne, obligación de hacer morir lo malos deseos de la carne, Pablo usa el término carne para hablar de la naturaleza caída, de la inclinación hacia los malos deseos, y vivir según la carne es vivir dominado por los malos deseos, los hijos de satanás viven dominados por sus malos deseos. En la carta a los gálatas también Pablo no amplía esta enseñanza:
GÀLATAS 5:16-21 LBLA
“Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”
Toda persona que practica pecado, y no lucha por dejarlo no es un hijo de Dios, si mientes y no haces nada por no volverlo hacer, eso te está mostrando que no eres un hijo de Dios, por el contrario vivir siendo guiado por el Espíritu es vivir en obediencia a Dios, rechazando toda forma de pecado, la palabra guiado no se refiere a una experiencia mística aislada, sino a una dirección continua, sabemos por la biblia misma, que el Espíritu santo, vivifica, santifica, y da testimonio, y todo esto centrado en cristo, el Espíritu nos lleva a una dirección continua la cual es ser como cristo, por lo cual todo hijo de Dios, camina continuamente hacia la forma de Cristo, la cual será completa cuando estemos con él, esto se resume en obediencia a Cristo, es por ello que algunas traducciones actuales dicen:
ROMANOS 8:14 TLA
“Todos los que viven en obediencia al Espíritu de Dios, son hijos de Dios.”
Pero es evidente que para poder obedecer debemos conocer los mandatos de Dios para nuestra vida, debemos nuevamente conocer su palabra, sus enseñanzas y promesas.
Ya con este versículo sería suficiente para saber sí somos o no somos hijos de Dios y podemos definir que un hijo de Dios es aquel que lucha contra sus malos deseos, que no se deleita en el pecado, que sufre cuando pecado, y esa tristeza le lleva al arrepentimiento el cual es continuo, sin embargo vamos a profundizar en otros textos, en especial uno que nos habla acerca de los hijos de satanás.
1 JUAN 3:4-10 RVR1960
Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
Lo primero es que debemos tener claro cuál es la definición de pecado, lo cual se definen como ir en contra de la voluntad de Dios, la palabra hebrea que se usó en el antiguo testamento traduce literalmente errar el blanco, y la palabra griega usa en el nuevo testamento traduce errar, desviarse del camino correcto, y en el pasaje vemos que el apóstol Juan identifica al pecador como alguien que no conoce a Jesús, En 1 Jn 3:6, el verbo es ἁμαρτάνει (hamartanei) en presente continuo → “no sigue pecando, no vive pecando”, No significa que el cristiano nunca peque, sino que no permanece en una vida de pecado como práctica habitual, pero sabemos por el contexto que se refiere a practicar el pecado, por eso dice el que practica el pecado es del diablo, ya hablaremos de esto, quiero resaltar primero el último versículo, en esto se manifiestan o se diferencia los hijos de Dios y los hijos del diablo, todo el que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
Otra característica de los hijos de Dios, es hacer justicia y amar a nuestro prójimo, debemos entender esto para identificar si somos hijos de Dios, ahora bien siempre asociamos el término justicia a lo legal, a un juez que oficia en un juzgado pero el contexto teológico es diferente, Justicia no es solo legalidad, no se refiere únicamente a cumplir leyes humanas, sino a vivir conforme a la voluntad de Dios. Es practicar lo recto, lo verdadero, lo que corresponde al amor de Dios, La justicia en Juan está ligada al amor, El versículo mismo aclara que la marca de pertenecer a Dios es amar al hermano. En el pensamiento joánico, “hacer justicia” equivale a vivir en amor, verdad y obediencia a Cristo, el que es hijo de Dios busca hacer lo correcto, persiste en hacer lo correcto, la voluntad de Dios, si pecar es errar el camino, hacer lo correcto es persistir en el camino correcto.
Ahora bien hay algo importante y en lo que muchas veces nos confundimos, es en entender la diferencia entre pecar y practicar el pecado, ya que sabemos que todos pecamos, pero no todos practicamos el pecado. En el griego de 1 Juan 3:4–9 la expresión practicar, está en tiempo presente continuo, lo que indica una acción repetida y continua, no un acto aislado, quiere decir que la persona tiene el pecado como un estilo de vida, no un error momentáneo. Practicar el pecado es normalizarlo, aceptarlo como forma de vivir, es diferente de pecar ocasionalmente, si una persona miente y lo ha aceptado como algo normal, no luchando contra ese pecado está practicando el pecado, creo que parte de la confusión es la frecuencia con la que se peca, es importante resaltar que nosotros juzgamos según lo que vemos pero Dios juzga según las intenciones del corazón.
El hecho de que el creyente pueda caer en pecado ocasionalmente, ya sea por debilidad o falta de conocimiento, no es una licencia para pecar, no es que el creyente tenga permiso para pecar de vez en cuando, sino que entendiendo que somos débiles y que estamos en un proceso de santificación, entendemos que habrán caídas, sin embargo cuando un creyente cae, le duele en su corazón, una profunda tristeza llena su corazón, y a través de todo esto el Espíritu le guía al arrepentimiento, perseverando en el camino correcto, el arrepentimiento es continuo en la vida del creyente, un creyente lucha por no pecar, y aborrece el pecado, si pecas y no te duele en tu corazón y además planeas seguir haciéndolo no eres un hijo de Dios, todo lo contrario eres un hijo de satanás.
Regresemos a la declaración de Juan, donde vincula el no conocer a Jesús con practicar el pecado, por ende si no conocer a Jesús se traduce en pecado, conocerle se traduce en obediencia.
1 JUAN 2:3-6 RVR1960
Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.
Un hijo de Dios, busca seguir el ejemplo de Jesús, buscar comportarse como Jesús, es por esto que repetidamente decimos que ante cualquier situación un hijo de Dios debe preguntarse qué haría, cómo actuaría, Jesús en esa situación.
Ahora bien a pesar de que la palabra de Dios es clara en su mensaje hay gente que persiste en que todos somos hijos de Dios. Jesús le dijo a los fariseos que no eran hijos de Abraham ni tenían a Dios por padre y ellos estaban empeñados en creer que sí, nadie acepta que es un hijo del diablo. Muchos dicen puede que no sea un hijo de Dios pero yo no soy un hijo del diablo.
S.JUAN 8:39-47 RVR1960
Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
Quiero resaltar de estos versículos la siguiente declaración de Jesús cuando se es hijo se busca hacer los deseos del padre, aquellos que son hijos de Dios buscan agradar y hacer las obras del padre, hacer su voluntad, una característica de un hijo de Dios es que busca hacer la voluntad de Él, no puedes creer que eres un hijo de Dios si no hay en ti un deseo de hacer la voluntad de Dios, si no hay en ti una actitud de hacer lo correcto, por otro lado cuando hablamos de los hijos de satanás se que la mayoría suelen pensar en los satanistas, en los que matan, violan y roban, pero ignoramos que los deseos de la carne se manifiestan con cosas que normalizamos, como el egoísmo, la envidia, las malas palabras, los celos, este tipo de malos deseos los normalizamos y no los vemos como actitudes del diablo, Jesús es claro es decir que satanás no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él, y su palabra es mentira y engaño, y lo que busca es engañar a los que más pueda.
Gálatas 4:5-7Reina-Valera 1960 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.
El Espíritu Santo es el testigo interior de que somos hijos de Dios, el texto nos indica que el Espíritu santo mora en los hijos de Dios, nos redarguye, nos convence de pecado y nos guía al continuo arrepentimiento, tenemos una evidencia interna que se manifiesta externamente a través de su fruto.
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.” Gálatas 5:22-24 LBLA
Estás son características en la que debe crecer un hijo de Dios, debemos ser reconocidos por personas que amamos, que tenemos gozo aun en las circunstancias más difíciles, por experimentar esa paz que sobrepasa todo entendimiento, debemos ser pacientes, imagínese por un momento usted decir que es hijo de Dios, pero busca colarse en una fija porque no tiene la paciencia para esperar, decir que es hijo de Dios, pero tratar con desprecio a una persona, ser grosero, tratar mal al prójimo, imagínese decir que es un hijo de Dios pero decir que no le habla a alguien porque le cae mal, pero esto es lo que vemos en muchos del mundo, que se jactan diciendo que son hijos de Dios, pero con su comportamiento están mostrando que son hijos del diablo.
Quiero resaltar lo siguiente y es muchas personas acusan a los cristianos, de que nos creemos mejores que aquellos que no lo son, yo lo he dicho muchas veces, y no me cansaré de decirlo yo no soy bueno, mi naturaleza es caída pero cristo me ha liberado de esa naturaleza, eso no me hace superior a nadie, sigo siendo un pecador al cual Dios en su misericordia ha llamado, si alguien te dice que que estas haciendo algo mal, no está diciendo que sea mejor que tu, entendamos algo lo que hacemos mal nos hace daño a nosotros mismo, cuando confrontamos a alguien es porque no queremos que siga haciéndose daño a través de ese pecado, es procurando el bien de su vida, se que han hablado personas que se creen superiores por llamarse cristianos, esos aun no conocen el verdadero cristianismo, son como el fariseo descrito en la parábola de Jesús que hora diciendo gracias por que no soy como este publicano, yo si te hago caso. Se que hay personas así, quizás en algún momento nos hemos creído buenos y superiores que los demás, y Dios tiene que recordarnos que somos barro en sus manos, El texto termina diciendo Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
“Adelantándose un poco, se postró en tierra y oraba que si fuera posible, pasara de Él aquella hora. Y decía: ¡Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras.” Marcos 14:35-36 LBLA
“Desde entonces Jesucristo comenzó a declarar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día. Y tomándole aparte, Pedro comenzó a reprenderle, diciendo: ¡No lo permita Dios, Señor! Eso nunca te acontecerá. Pero volviéndose Él, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Mateo 16:21-23 LBLA

