¿Y EL PECADO DE LOS DEMÁS QUE? – PARTE 1

Mencionábamos en el estudio anterior que las escrituras, la Biblia es realmente la palabra de Dios, por lo tanto...

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¿Y EL PECADO DE LOS DEMÁS QUE? – PARTE 1

I. INTRODUCCIÓN

Mencionábamos en el estudio anterior que las escrituras, la Biblia es realmente la palabra de Dios, por lo tanto todo lo que dice es la absoluta verdad, y por ser tan importante para nosotros los hijos de Dios, es que Dios la ha protegido de tal manera que podemos gracias a su información, tener la oportunidad no sólo de obtener la salvación, sino de mantener una efectiva relación con Dios, con nuestro creador, él todo poderoso, lo cual nos permitirá vivir una vida con un propósito maravilloso.

El primer libro que encontramos en la escritura es el libro del Génesis. La palabra Génesis significa; el origen o el principio de algo. También significa; una serie encadenada de hechos y causas que conducen a un resultado. Y por esto en este libro, especialmente en los primeros tres capítulos, encontramos narrado de una forma que algunos han catalogado como anti-mito, la historia de cómo Dios creó todas las cosas que existen incluidos nosotros.

También en estos primeros tres capítulos están narrados los eventos que han afectado el destino de la humanidad hasta el momento presente.

Por supuesto este libro y en especial estos tres capítulos han muy cuestionados por aquellos que quieren negar la existencia de Dios. Sin embargo el problema al que se enfrentan quienes esto hacen, es que no pueden explicar de dónde salió el universo. Por esto cuando alguien me pregunta que de dónde salió Dios, yo les digo lo que la escritura dice y es que Dios siempre ha existido y existirá por siempre.

Y cuando me dicen que esta respuesta es absurda, que no es lógica que no es sensata entonces les hago la siguiente pregunta: ¿De dónde salió el universo? Y resulta que no hay absolutamente nadie que pueda hablar del origen del universo, de una manera creíble, razonable o científica.

Es decir; sólo pueden dar dos respuestas. La primera es que siempre ha existido… Pero cuando contestan que el universo siempre ha existido, se contradicen, porque ellos no aceptan que nosotros digamos que Dios ha existido siempre, pero no les parece absurdo pensar que el universo siempre ha existido… ¿Qué nos muestra eso? Pues que no son inteligentes, ni razonables, o no son honestos.

La otra respuesta que podrían dar es que el universo se creó solo… Es decir de no existir absolutamente nada apareció absolutamente todo… Sin nada que lo propiciara, sin una mente ordenadora, sin un poder creador, simplemente de la nada apareció todo.

Y cuando escucho esto no hay duda, me quito el sombrero, yo no tengo tanta fe como ellos. Y eso es sólo el comienzo de lo que dicen creer. Porque de allí en adelante no pueden explicar cuando apareció la vida, no pueden explicar cuando apareció la inteligencia, no pueden explicar cuando apareció el ser humano, y cuando tratan de explicarlo con la evolución, tienen que poner una fe muy pero muy grande para creer tanta necedad, tanta cosa absurda, tantas cosas que su misma ciencia contradice con claridad.

Pero ya vimos la semana pasada porque los hombres llegan a pensar de esta manera. Y es porque cuando se desecha a Dios la gente acepta vivir algo absurdo, sin sentido, y esto hace que pierdan su inteligencia llegando a embrutecerse en gran manera.

Sin embargo a pesar de todas sus objeciones, la verdad es que el libro de Génesis contiene información muy valiosa, pues allí, sólo al mirar los primeros tres capítulos podemos encontrar cosas fundamentales, acerca del comportamiento de Dios, del comportamiento de Satanás y del de los hombres.

Veamos algo de esto. Dios crea al hombre le das una serie de instrucciones para que viva sobre la tierra y le hace sólo una prohibición, prohibición que por falta de confianza en Dios el hombre no obedeció. La prohibición era la siguiente:

Génesis 2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

No haber hecho caso a este mandato, es la razón por la cual el hombre y por el comportamiento de este, el mundo ha caído en un proceso de degeneración total, que terminara en un juicio donde dos terceras partes de la humanidad serán destruidas, y solo una tercera parte sobrevivirá para tener una última oportunidad al vivir en la tierra. Pero en una tierra que tendrá que ser renovada, porque la tierra también será destruida por causa de la maldad del hombre, y al ser renovada, el hombre tendrá sobre ella la última oportunidad, en la que nosotros seremos parte del gobierno. La escritura dice:

2 Pedro 3:11–13 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! 13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

El problema para la humanidad es que la desobediencia en el paraíso no fue una desobediencia puntual, sino que hasta el día de hoy los hombres siguen desobedeciendo este mandato de Dios, y siguen comiendo del árbol de la ciencia del bien y del mal, y por lo tanto experimentando muerte espiritual, qué si no se soluciona antes de la muerte física, terminará en una muerte eterna, donde se sufrirá de una manera indescriptible y ya no habrá ninguna esperanza.

Ahora si este árbol es capaz de producir muerte espiritual, muerte física y muerte eterna, no hay duda que es muy importante para los seres humanos saber qué significa, comer del árbol de la ciencia del bien y del mal.

Hace muchos, pero muchos años cuando comencé a enseñar acerca de esto, note que muchos cristianos no tenían ni idea de qué significaba el árbol, y por lo tanto tampoco eran conscientes de que todavía estaban comiendo de el.

Y lo grave de esto es, que los cristianos que se alimentan del árbol de la ciencia del bien y del mal, no pueden experimentar la vida eterna como debieran, sino que todavía siguen experimentando muerte, y por lo tanto una pésima relación con Dios, una relación conflictiva que no logran entender.

Por esto la pregunta importante es: ¿Tienen ustedes como cristianos claridad de qué es comer del árbol de la ciencia del bien y el mal? Y teniendo claridad: ¿Ya no lo está haciendo?

Porque como ya mencioné, quien lo esté haciendo no podrá experimentar cómo debiera la vida eterna. Y no estoy hablando de tiempo eterno, sino de la vida eterna como una calidad, como una clase de vida sobrenatural que es la que nos permite vivir experimentando el amor de Dios. De la vida eterna, las palabras de Jesús a la mujer Samaritana fueron las siguientes:

Juan 4:13–14 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Y la correcta interpretación de estas palabras, interpretación que respaldan otros pasajes de la escritura es; que las cosas del mundo nunca podrán saciar nuestra vida, y por esa razón los hombres aún teniendo muchas cosas, no se pueden detener en su loca carrera por experimentar o por tener más…

Pero aquel que por creer en Jesús beba del agua que Él da, agua que representa al Espíritu y la palabra de Dios, comenzará a vivir completamente saciado experimentando la vida eterna. Más adelante en este mismo evangelio el Señor Jesús confirma esto al decir:

Juan 7:37–39 Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él…

Y ya no habla de una fuente sino de ríos de agua viva, lo cual representa la vida abundante, la vida llena de gozo y de paz que todo cristiano debe experimentar.

Sin embargo contrario a esto vemos a algunos que aunque dicen creer en Jesús, y aunque creen ser auténticos cristianos, sus vidas andan llenas de angustia, preocupación, afánes, descontento, envidia, ambición, aburrimiento, rabia, odio, amargura, incredulidad… Y esas y otras actitudes son evidencia de que está saliendo muerte del corazón de ellos, en lugar de estar experimentando y compartiendo vida eterna.

Comer de este árbol es lo que también hace que aunque la gente reciba el mensaje de Dios con claridad, en su corazón lo pervierta, y termine creyendo y enseñando que deben hacerse ciertas cosas, que en realidad no tienen sentido, y no ayudan a que el hombre se acerque a Dios y pueda recibir su favor.

Un ejemplo de esto lo podemos ver en los religiosos de la época de Jesús, que habiendo recibido la palabra de Dios, por la distorsión que hicieron del mensaje, en cierta ocasión acusaron a los discípulos de Jesús de ser pecadores, por estar comiendo sin lavarse las manos, de acuerdo a un ritual que se inventaron. Las palabras de Jesús para ellos fueron:

Mateo 15:17 al 20 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? 18Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. 19Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. 20Estas cosas son las que contaminan al hombre;

No tener en cuenta a Dios por comer del árbol prohibido, no hay duda que hace que los hombres pierdan su sensatez. En este caso ellos estaban convencidos que comer cualquier cosa sin el ritual de lavarse las manos, los contaminaba espiritualmente, es decir los volvía malos. A la verdad esta forma de pensar parece más un concepto de la brujería, algo así como: “Si usted se come ese pan le entra la maldad”.

Y por eso el Señor Jesús les contesta cómo hablándole a gente insensata, o que no piensa en lo que está diciendo, y les dice que lo que los hombres comen al final siempre termina en la letrina. Pero: ¿Habrá alguien que no sepa que eso es lo que inevitablemente pasa cuando nos alimentamos?

Y luego de decirles esto que es obvio, les dice que lo que realmente contamina al hombre es lo que sale de su corazón… Los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, etc.

Entendiendo esto, cuando escucho a ciertas personas quejándose, maldiciendo, diciendo groserías, improperios, insultando a los demás, juzgando y hablando mal de casi todos, formando conflictos donde podría haber paz, lejos pero muy lejos de creer que ellos tienen la razón, lo que en realidad están haciendo es mostrar la abundancia de la maldad que hay en su corazón.

Y la pregunta es: Eso que sale del corazón que contamina al hombre y a los que están a su alrededor si no se cuidan… ¿Cómo llegó allí? Y la respuesta es:

Génesis 2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Llegó allí por comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Y por eso vuelvo a preguntar: ¿Están seguros que entienden que es comer del árbol, entienden cuál es en realidad ese pecado?

Ahora cuando la escritura dice:

Proverbios 4:23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

Lo que está enseñando es que la vida de cada persona no depende realmente de las cosas que pueda poseer, ni siquiera de las cosas que pasan a su alrededor, sino de lo que cada uno guarda en su corazón, por eso es que dice que de todas las cosas que guardamos y protegemos, la más valiosa es el corazón.

Y cuando no lo hacemos por comer del árbol, la consecuencia será que la maldad va a ir aumentando cada vez más como ocurrió en el paraíso… Y si nos saltamos al capítulo seis del Génesis podemos ver la consecuencia de no haber guardado el corazón. Dice así:

Génesis 6:5–7 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 6Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 7Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

Con dolor Dios tomó la decisión de mandar un diluvio por causa de la maldad tan grande que había en la tierra…. Para volver a comenzar de nuevo con Noé y su familia.

Si volvemos al capítulo tres del Genesis podemos ver ese proceso del aumento de la maldad, cuando Dios confrontó al hombre con su pecado. Dice así:

Génesis 3:11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?

No podemos pensar que Dios le está preguntando al hombre si comió, para enterarse de si lo había hecho o no. Sería absurdo, Dios tiene todo el conocimiento de absolutamente todas las cosas y de absolutamente todos los tiempos, por lo tanto esa pregunta era para ver si el hombre decidía si iba o no, a reconocer su pecado.

La respuesta de los hombres ante esa situación es muy importante porque la escritura dice:

Proverbios 28:13 El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

No prosperar significa que cuando los hombres no somos capaces de reconocer nuestros pecados, cuando no nos importa o no vemos nuestra maldad, y por lo tanto no decidimos apartamos de ella, el resultado será que cada vez concebiremos más maldad, y así sucesivamente. Lo contrario a esto es, que si reconocemos y nos apartamos recibiremos la misericordia de Dios. Y: ¿Cuál fue la respuesta del hombre?

Génesis 3:12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

Bueno… Pues pobrecito Adan, según él, el no tuvo la culpa, la culpa fue de la mujer… Y esto en realidad quiere decir que en lugar de reconocer su pecado, lo que hizo fue justificarlo, y peor aún, culpando a la persona a la que más debería amar, a su esposa.

Ciertamente los hombres nos inventamos una cantidad de disculpas cuando hacemos las cosas mal y no queremos reconocer ni cambiar…. «Es que no se podía; es que tocaba; es que no hay otra forma; es que es más barato; es que me dio miedo; es que estaba muy cansado; es que no tuve tiempo; es que se me olvidó; es que lo puedo hacer mañana”… La verdad hay infinidad de disculpas pero creo que la madre de la disculpas es la que estamos viendo en Adán: «La mujer que me diste”

Además creo no equivocarme al decir, que esa es la disculpa más usada a través de todos los tiempos para justificar las cosas que se hacen mal.

Por supuesto esa hermosa, preciosa y primorosa mujer que Dios le había dado a Adán, no se queda atrás. La escritura nos cuenta:

Génesis 3:13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

Bueno… Pobrecita Eva, según ella, ella tampoco tuvo la culpa, la culpa fue de la serpiente que vino y la engañó.

Sin embargo la realidad es muy clara, ambos desobedecieron a Dios por la sencilla razón de qué no confiaron en lo que Dios les había dicho.

Pero esa no sólo fue la realidad de Adán y Eva, esa es la realidad de absolutamente todos los seres humanos, pues todo pecado que cometemos tiene el mismo origen, nuestra falta de confianza en Dios. Que comienza al ignorarlo por completo en nuestras vidas.

Pero claro, como consecuencia de comer del árbol hemos llegado a estar convencidos, que no tener en cuenta a Dios y no confiar en el no es grave, más bien muchos piensan que no confiar en si mismos, no confiar en sus capacidades, no confiar en que pueden lograr los objetivos que desean, eso si es grave, pues puede afectar negativamente la vida, pero no confiar en Dios no parece un asunto como para preocuparse.

Y es por eso que la gente puede llegar a pagar precios muy altos por cursos de superación personal, de autoconfianza y cosas similares, pero el conocimiento de Dios que pueden obtener gratis, eso no les parece importante y lo menos precian.

Sin embargo: ¿Qué es lo que realmente significa que no confiamos en Dios? En el caso de Adán y Eva esta desconfianza es evidente, pues ambos sabían que no debían comer del árbol. Por esto cuando toman la decisión por la razón que sea, es indudable que están desconfiando de Dios.

Y cuando desconfiamos en Dios lo que en realidad estamos diciendo, en el mejor de los casos es que Dios es un ignorante y no sabe lo que está diciendo, y por eso no le hacemos caso.

Pero pensar que Dios es ignorante después de ver el universo, la naturaleza o el hombre que ha creado, no tiene sentido. Por lo tanto nos toca mas bien pensar que Dios nos ha mentido, y si nos ha mentido la cosa se complica, porque además de mentiroso entonces también es malvado ya que nos está mandando a hacer algo que no nos conviene. Y además de esto también seria cínico, porque nos ha dicho que El es la solución a nuestra vida, y no creemos que sea cierto… En definitiva, no confiar en Dios es insultarlo en gran manera.

No creo que esto sea difícil de entender, de hecho cuando alguien no confía en nosotros, cuando nos tratan con desconfianza, nos sentimos ofendidos… ¿Porque entonces no entendemos que cuando no confiamos en Dios también lo estamos ofendiendo?

Eso quiere decir que cuando decimos una pequeña mentira, cuando no ejercemos la autoridad que nos corresponde, cuando no nos sujetamos debidamente a nuestras autoridades, cuando no somos honestos con nuestro dinero, cuando no somos diligentes en nuestra asistencia a la iglesia, cuando no estudiamos las escrituras, cuando no hacemos cualquier cosa que Dios desea, le estamos diciendo con nuestra acción que es ignorante, o es mentiroso, que es malo, que su mandato es malo… etc

Y entonces la pregunta es: ¿Acaso nos gustaría que siendo nosotros Dios, fuéramos tratados de esa manera por criaturas a quienes hemos bendecido tanto? O ¿Nos gustaría que después de haber pagado un precio enorme en la cruz para salvarlos de la condenación eterna, ser despreciado de esa manera por aquellos por los cuales habíamos muerto?

La gente le dice a uno: ¿Es que yo no lo veo así? Yo no estoy pensando eso de Dios cuándo le desobedezco… Eso puede ser verdad, pero está muy mal, porque muchas veces nos hemos quejado después de hacerle mucho bien a alguien cuando esa persona nos paga mal o nos traiciona. De hecho hay muchos que por un simple favor cuando no se les agradece, ya se recienten… ¿Entonces porque cuando no agradamos a Dios pensamos que no está pasando nada?

Por esto cuando alguien me dice eso, entonces yo entiendo que además de incrédulo, esta persona también es ciega respecto de lo que está haciendo. Pero esa ceguera no cambia la realidad de la ofensa que está cometiendo contra Dios.

Pero allí no para el asunto, porque cuando desobedecemos a Dios no sólo lo hacemos porque desconfiamos de él lo cual ya es inmensamente ofensivo, a eso le añadimos que cuando desobedecemos a Dios, lo hacemos porque confiamos en otro.

Y la pregunta es: ¿En quién confiaron Adán y Eva cuando tomaron la decisión de desobedecer a Dios comiendo del árbol? Pues no hay duda que confiaron en Satanás.

De la misma manera porque no hay diferencia, cuando en la actualidad desobedecemos a Dios lo hacemos porque confiamos en Satanás. Algunos de manera directa, otros por su ignorancia, pero eso no cambia el hecho de que en realidad estamos confiando en Satanás… Y por eso hacemos lo que Satanás quiere que hagamos, lo cual nos ha sido comunicado a través de las enseñanzas del árbol de la ciencia del bien y del mal, que rige prácticamente todo el mundo.

Porque sí nosotros leemos un libro escrito por Satanás y hacemos caso lo que dice ese libro, aunque no sepamos que fue escrito por Satanás… A Satanás le estamos haciendo caso.

Otro de los poderosos engaños que enseña el árbol de la ciencia del bien y el mal como algo bueno, es la disculpa que vimos en Adán y Eva. Las palabras de ellos fueron:

Génesis 3:12-13 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.13Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

Cuando se le pregunta a los hombres acerca de la razón por la cual cometieron ciertos pecados, una de las respuestas más comunes, que comenzamos a usar aún desde niños, es: El peco primero. Por supuesto no lo decimos con esa claridad, porque tampoco queremos reconocer que hemos pecado.

Pero cuando le preguntamos a alguien: ¿Y usted porque lo insultó? La respuesta puede ser; él me insulto primero. El otro dice: Yo no lo insulté. Y el primero contesta: Pero me abrió los ojos. (O le hizo mala cara, o no le contesto, o si le contestó, o no salió corriendo, o etc.)

Cada vez que cometemos un pecado y culpamos a otros como los motivadores o causantes de nuestro pecado, o cuando culpamos a las situaciones sin importar qué tipo de situación sea, lo que en realidad estamos haciendo es hundiéndonos más y mas en el pecado.

Sin embargo la verdad es muy sencilla, y es que; cada vez que cualquiera de nosotros comete un pecado lo hacemos por decisión propia. Que al tomar la decisión nos disculpemos en un sinnúmero de cosas, no cambia el hecho de que pecamos por decisión propia.

Algunos pueden creer que cuando lleguen a la presencia de Dios, cuando Dios los confronte con sus pecados y respondan: “A mí me obligaron yo no tengo la culpa» Entonces Dios dira ha bueno tranquilo, yo pensé que era que tú habías decidido pecar, pero si te obligaron no hay problema… No. Eso no va a pasar. Delante de Dios cada uno es responsable de sus pecados.

Pueda que ante los hombres que también se alimentan del árbol está disculpa sea válida, es posible que usted pueda convencer a alguien de que lo amenazaron o lo manipularon y entonces lo obligaron a pecar… Pero insisto; eso no es válido a los ojos de Dios, pues las palabras de la escritura a este respecto son:

Hebreos 12:3 al 4 Por lo tanto, mediten en el ejemplo de Jesús, que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores; por eso, no se cansen ni se desanimen. 4Pues ustedes aún no han tenido que llegar hasta la muerte en su lucha contra el pecado.

El ejemplo de Jesús, y lo que nos pide hacer con su poder, es resistir contra el pecado con tanta determinación, que si es necesario morir, es mejor morir que pecar. Y esto aunque pueda parecer muy duro, es lo mismo que dijo Jesús cuando hablo de qué ser seguidores de él traería percepción. Dijo así:

Mateo 10:27–28 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

El mandato del Señor para sus hijos es el de predicar el evangelio, compartir de Cristo, invitar a la iglesia, orar por los perdidos… Y el temor de muchos es lo que los hombres les puedan hacer por causa de estarles compartiendo la verdad.

Ante esa situación la pregunta que nos debemos hacer es… Que será más peligroso: ¿Enfrentarse a los hombres por hacer la voluntad de Dios? O ¿Enfrentarse a Dios por hacer la voluntad de los hombres? Que es similar a preguntar: ¿A quién quieres de enemigo, a los hombres o a Dios? O ¿Cuál es más peligroso cuál tiene más poder los hombres o Dios?

La respuestas son obvias, y por eso las palabras de Jesús fueron: No teman a los hombres, no importa que ellos los lleguen a matar. Ese no es el problema, el problema es ir en contra de Dios y terminar en el infierno, eso si es supremamente grave y además no tiene remedio.

Y para darnos confianza que es mucho mejor estar de parte de Dios que de los hombres, continúa diciendo:

Mateo 10:29-33 ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. 32A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Que en otras palabras quiere decir que los hombres no podrán hacer absolutamente nada que Dios no les permita. Por eso habla de que ni un solo pájaro cae a tierra sin su permiso, y de qué aún nuestros cabellos están contados, (en el original dice enumerados) de tal manera que nada se sale del control de Dios.

Imagínese que usted está en la calle y tiene a su alrededor a 10 hombres armados con metralletas que están allí para protegerlo, y aparece un señor con un cortaúñas que lo quiere atacar… ¿Con semejante respaldo usted que haría?… ¿Acaso entregaría todo al señor del cortaúñas? ¿Verdad que no? Pues déjeme decirle que 10 hombres armados con metralletas no son nada comparado con la protección que Dios tiene sobre sus hijos.

Es por eso que quién se disculpa en otro, o en alguna situación, para justificar haber cometido cualquier pecado, lo que en realidad está haciendo manifestar y aumentar su desconfianza de Dios, lo cual lo va a hundir cada vez más y más en el pecado.

También hay algunos que piensan que no es por causa de la presión de los demás o de las amenazas de los demás que caen en pecado, sino por su propia debilidad.

El argumento es: Se emborrachó pero no porque le ofrecieran, ni porque lo tentaran, sino porque frente a una botella de trago no tuvo el dominio propio y entonces se emborrachó. Esa mujer o ese tipo estaban tan bonitos que no se aguantó las ganas, o ese dinero estaba tan de papaya que usted lo necesitaba y por eso no se pudo controlar y se lo metió al bolsillo. Es decir esos pecados no son culpa suya porque usted no tiene la capacidad de rechazar el pecado.

Lo primero que yo le diría es que si usted llega a su casa y le dice a su mujer que la otra mujer estaba tan linda que usted no se aguantó las ganas y por eso le fue infiel… Dudo en extremo que su mujer le diga; ay pobrecito, yo te entiendo mi vida no hay problema, tranquilo. Y si su mujer le llega decir algo por el estilo, entonces pues grave a lo mejor ella está haciendo lo mismo. ja ja ja

Si embargo la verdad es que por débiles que seamos, o por acostumbrados que estemos a cualquier pecado, cuando hemos conocido de Dios, no sólo Dios quita de nosotros la influencia de Satanás, sino que además Dios gracias a su sabiduría, su soberanía y su amor, organiza las situaciones de tal manera que jamás nos veamos frente a una tentación si la capacidad de resistirla.

En otras palabras; el auténtico hijo de Dios siempre podrá resistir a cualquier tentación hacia el pecado, gracias al poder de Dios en él, y gracias a que de acuerdo a su fe Dios controlará la situación, para que la tentación no vaya más allá de nuestra capacidad de resistir. La promesa es:

1 Corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

No importa el tamaño de la tentación, siempre que ésta llegue es porque Dios ha provisto las herramientas necesarias para que salgamos victoriosos… Por lo tanto la única razón verdadera para pecar, es porque nos dio la gana.

¿Y usted por qué no hizo caso a su marido? ¿Y usted por qué no consintió o no respetó a su mujer? ¿Y usted por qué no le hizo caso a su padre? ¿Y usted por qué no edificó a su hijo? ¿Y usted porque mintió? ¿Y usted por qué robo? La respuesta a éstos y a cualquier pecado tiene que ser sólo una.

¿Cuál? Porque tuve la maldad y él atrevimiento de desconfiar de Dios, de su mandato, y escogí creer en las mentiras que Satanás dice. Por eso caí en pecado.

Si la respuesta no es esa, si no reconocemos la maldad de nuestra incredulidad, si no reconocemos la traición de haber confiado en Satanás, entonces nos estamos hundiendo con toda seguridad en las profundidades de Satanás. No son exageraciones mías, la escritura dice:

Hebreos 3:12 al 13 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; 13antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.

La escritura dice que la razón por la cual nos apartamos de Dios para caer en pecado, es la maldad y nuestra incredulidad, y que por eso debemos exhortarnos como lo estoy haciendo hoy, para no caer en el engaño que endurece cada vez más nuestro corazón.

¿Y qué pasa cuando alguno en la obstinación de hacer nuestra voluntad, dejamos endurecer nuestro corazón con la maldad de la incredulidad? El pasaje continúa diciendo:

Hebreos 3:14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,

Ya hemos estudiado ampliamente que no es que se pierda la salvación, cuando alguien endurece su corazón por el engaño del pecado, permitiendo que la incredulidad aumente, simplemente está manifestando que nunca fue un verdadero hijo de Dios.

CULPANDO A DIOS

Pero mas grabe aun, y muchos no lo entienden, cuando culpamos a otros o a las situaciones por nuestro pecado, si miramos lo que dijo Adan…

Génesis 3:12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

Él no sólo dice que la compañera le dio y lo hizo pecar, sino que además es claro al decir: “La mujer que me diste.” Y al decir esto esta culpando a Dios por su pecado. Por qué… Si Dios no lo hubiera dado esa mujer pues no habría pecado.

A las parejas que están en conflicto, cuando las mujeres se quejan y se disculpan de no hacer lo correcto como esposas diciendo que su marido, es perezoso, cochino, grosero, desordenado, que no la consiente, que no la escucha, que no la edifica, que no quiere venir a la iglesia, que no saca tiempo con los hijos.

O cuando los hombres se quejan y se disculpan de sus pecados porque su mujer: no se sujeta, que no lo atiende, que es desordenada, rebelde, contestona, que no es espiritual, etc.

Lo primero que deben entender estas parejas es que ustedes escogieron su pareja. Por lo tanto toda la incomodidad que puedan sentir por lo que su pareja es o no es: ¿Es culpa de quién? De usted que la escogió…. Por qué ninguno podrá decir que Dios lo obligó a escoger esa mujer o a escoger ese marido, más bien lo más seguro es que lo escogió sin la dirección de Dios.

Seguramente algunos para no reconocer su pecado de haber elegido mal, podrán decir: Es que me engaño, él era de una manera, él hizo una serie de promesas y ahora después de casados cambió, no cumple con nada. O, es que ella era una santa cuando éramos novios, como me atendía, parecía tan juiciosa, no se quejaba por nada, todo lo mío le parecía lindo, yo era el más hermoso de todos, pero ahora al pasar el tiempo, se porta como pa ti co. Parece enrasada de pantera, tigre y cocodrilo.

Y entonces yo les respondería. Eso le pasa por no confiar en Dios. Porque cuando uno no confía en Dios cree cuentos. Y los cuentos, cuentos son.

Por supuesto ese no fue el caso de Adán: ¿Por qué? Porque Adán no tuvo como escoger. O al menos no se le ocurrió decirle a Dios, esa no me gusta, por favor sácame otra costilla.

Y por esto, cuando él le dijo a Dios que El le había dado esa mujer, si estaba diciendo la verdad. Y al decir; la mujer que tú me diste me hizo pecar, indudablemente le está echando la culpa a Dios por su pecado.

¿Se imaginan lo grande que es el engaño de Satanás a travez del árbol en las personas, que están llegan a un a culpar a Dios por sus pecados?

La gente puede decir que nunca ha pensado que sus pecados sean por culpa de Dios, pero no entienden que cuando se justifican en los pecados que otro cometió contra ellos, sin lugar a dudas aunque no lo entiendan, están culpando a Dios por sus pecados.

Y lo mismo ocurre cuando nos justificamos en las situaciones diciendo que ellas nos obligaron a caer en pecado. Porque como Dios es soberano y tiene el control de todo lo que pasa a nuestro alrededor, al culpar lo que pasa a nuestro alrededor como la razón por la cual caímos en pecado, estamos diciendo que Dios es el culpable de nuestros pecados.

Y ojo con esto. Cuando pensamos que si Dios cambiara a mi mujer yo no caería en pecado, o si Dios cambiara a mi marido, o a mi papa, etc. Yo no caería en pecado. Allí también estamos culpando a Dios por nuestros pecados.

Y entonces como Dios no le cambia la situación, para que según el pueda dejar de pecar, entonces el hombre ve dos opciones, o sigue cometiendo pecados toda su vida porque con el o con la que se caso no es posible hacer la voluntad de Dios, o lo cambia, o la cambia, por otra que sí le permita según el hacer la voluntad De Dios.

Pero este pensamiento es el mismo pensamiento que tienen aquellos que no conocen de Dios. Si con esta mujer no puedo ser el marido adecuado, tengo que buscar otra mujer que me motive a ser el marido adecuado. Si con este hombre no puedo, hay que cambiarlo. Por supuesto esa manera de pensar no es de Dios.

Pero si aceptáramos que eso es cierto, que al cambiar de trabajo, o de esposo o esposa o de iglesia o de pastor, usted con ese cambio o si haría la voluntad de Dios, entonces nuestros hijos podrían decir: “Es que con mi papá yo no puedo ser el hijo adecuado, si me cambiara de papá entonces sí me volvería a un hijo sujeto y respetuoso a mis Padres”.

Por supuesto el diablo podría decir: Fulano o fulana cambio de cónyuge y ahora sí se porta bien. Eso puede ser cierto, pero no fue por el cambio de cónyuge, fue porque cambió su actitud. Si hubiera cambiado de actitud antes de cambiar de cónyuge, igual hubiera podido vivir haciendo la voluntad de Dios.

Qué es lo que quiero que entendamos y creamos de todo corazón. Lo primero es que si hay alguno que piensa que se casó con él o con la que no era porque no conocía a Dios, o porque no le interesó buscar la dirección de Dios, o porque por rebelde contra Dios se metió con el que no era. Quiero que le quede bien claro que la que no era, o el que no era, ahora sí lo son.

Es decir sáquese de la cabeza que usted tiene que cambiar la situación para poder hacer la voluntad de Dios.

Sin embargo hago una aclaración. Hay ciertas cosas que suceden en la relación que no tienen porque soportarse. Si hay maltrato, si hay humillaciones, si alguno de los cónyuges quiere destruir al otro moral o espiritualmente, allí lo correcto es separarse, aún para no alcahuetear el pecado del maltratador. Y si hay adulterio aunque no es una obligación separarse porque puede haber perdón, si la persona que ha sido ofendida quiere, si puede separarse.

Pero si no es esta la situación, insisto: Metase en la cabeza que la situación no tiene que cambiar para poder estar espiritual y hacer la voluntad de Dios. El Señor en su palabra nos dice:

1 Corintios 7:24, 27 Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios….¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte.

Y eso es exactamente lo que estoy diciendo. Si Dios dice que no hay que cambiar las situaciones es porque así como estamos podemos hacer su perfecta voluntad.

Esto es similar a cuando una mujer soltera por no tener dominio propio queda embarazada… Sería un pecado muy grande el pensar que como no era lo que había planeado, entonces puede deshacerse del bebé, porque si se queda con el bebé entonces no podrá hacer la voluntad de Dios.

EL BUEN PROPÓSITO DE DIOS

¿Quiere decir esto que los que escogieron al que no era, como ahora sí es, se fregaron por el resto de su vida ya que no lo pueden cambiar?

No. Dios es tan misericordioso tan sabio y tan poderoso, que eso que no era y que ahora sí es porque no lo puedemos cambiar, si nos arrepentimos, si dejamos de comer del árbol y le creemos a Dios, veremos como él usa eso que no era para bendecir nuestras vidas.

Y a esto es a lo que se refiere el apóstol cuando continúa diciendo:

1 Corintios 7:29 Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen;

Este versículo plantea una verdad espectacular. Nos está diciendo que si tenemos esposa, o hijos, o negocios, o una buena salud o lo que sea… Ésas cosas no son el objetivo. Si esas cosas fueran el objetivo entonces los incrédulos, y muchos de los más perversos del mundo estarían mejor que nosotros los cristianos, porque tienen muchas más cosas que nosotros.

Es por esto que el apóstol menciona que todas estas cosas no tienen valor, comparadas con el propósito que Dios tiene con cada uno de nosotros. Éstas cosas son sólo los instrumentos necesarios para que Dios logre su objetivo.

Y cuando menciona esto, fijémonos bien, que lo primero que él menciona es que tenemos poco tiempo. Y si tenemos poco tiempo: ¿Cuál debe ser nuestra actitud respecto de ese asunto en el cual el tiempo se nos está acabando.

Si usted se ganara uno de esos premios en los que le dan quince minutos para que usted recogiera todo lo que alcance del almacén. ¿Qué haría? Verdad que si tuviéramos tiempo primero vamos al almacén y miramos donde están las cosas más valiosas o las que más deseamos, para que cuando hagamos el recorrido podamos aprovechar al máximo.

¿Pero tenemos esa misma actitud con el proyecto que Dios está realizando en nuestra vida?

Los que comen del árbol de la ciencia del bien y el mal, andan enfocados en solo tratar de tener un buen marido, una buena esposa, unos buenos hijos, un buen negocio, una buena salud, porque no entienden que eso que desean no es el fin, sino el medio para alcanzar algo mucho más valioso.

¿Qué es eso tan valioso y tan importante que el hombre debe obtener a lo largo de su vida. La escritura nos responde:

Jeremías 9:23–24 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 24Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

No importa lo sabia que sea una persona, no importa lo valiente, tampoco importa cuanta riquezas obtenga, lo único importante es conocer a Dios… Conocer su misericordia, su juicio, su justicia. Y no hay duda que cuando conocemos a Dios nuestra vida cambia, no por nuestro esfuerzo, sino gracias al conocimiento de Dios.

Ademas la escritura nos cuenta lo que va a pasar con los que no entiendan que fuimos creados para conocer a Dios…. Cuando llegue el momento del fin de esta era y el Señor regrese.

Lucas 17:26 al 27 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. 27Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.

Estas generaciones fueron juzgadas y destruidas porque vivían una vida común y corriente. Se alimentan, beben, se divierten, se casan, tienen hijos, sus hijos se casan… Y por eso fueron destruidos por Dios. En el evangelio de Mateo este mismo anuncio es registrado, pero añade que… Los hombres no entendieron hasta que fue tarde. Dice así:

Mateo 24:37–39 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 38Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

No entendieron que la vida no se trataba de sólo eso, menos preciado en el conocimiento de Dios y eso hizo que se perdieran. En el evangelio de Lucas continúa diciendo:

Lucas 17:28 al 29 Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos 30Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.

Así como en estas dos ocasiones, el mundo será juzgado por vivir la vida ignorando que es lo más importante es el conocimiento de Dios. Y muchos serán engañados pidiéndole a Dios todo el tiempo para tener una buena vida, pero ignorando que todas las cosas que Dios nos da no son el fin, sino el medio para conocerlo a él.

¿Y cómo conocemos a Dios? Conocemos a Dios por medio de la confianza y la obediencia en medio de las diferentes situaciones que nos toca vivir.

Eso quiere decir que debemos hacer la voluntad de Dios en todo tiempo, y de acuerdo a su palabra y sus promesas debemos tener la certeza de que hoy, cada uno de nosotros tiene absolutamente todo lo necesario para hacer la voluntad de Dios. No necesitamos que nadie cambie para que podamos hacer la voluntad de Dios, tampoco necesitamos que la situación cambie, lo que necesitamos es no engañarnos más comiendo del árbol de la ciencia del bien y del mal.

Y si nos preguntamos que tanto conoce una persona a Dios, o que tanto conocemos a Dios… La respuesta está en nuestro comportamiento. Recuerdan que leímos:

Tito 1:16 Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.

Ojo con esto queridos hermanos. Conocer la Biblia no es conocer a Dios. Porque hay muchos que conocen la biblia, que pueden ser muy buenos exhortando y mostrando los errores de los demás, pero su vida, sus actitudes, sus reacciones ante las situaciones muestran que no conocen a Dios.

Así es de que reconozcamos nuestros pecados sin negarlos ni justificarlos ni echándole la culpa a otros mucho menos a Dios.

En segundo lugar aceptemos que la situación que estamos viviendo, independiente de cuantas cosas malas hayamos hecho, no necesita ser cambiada para que comencemos a caminar fielmente con Dios haciéndole caso.

Y en tercer lugar no olvidemos que lo verdaderamente importante es conocer a Dios a través de los tratos que recibimos cuando en medio de las diferentes circunstancias que Dios provee y hacemos su voluntad…

¿Sabías qué?

La iglesia es una entidad sin ánimo de lucro, por esta razón para funcionar dependemos primeramente de Dios, y de las ofrendas, donaciones o contribuciones que sus miembros, amigos o simpatizantes quieran hacer, lo cual, si Dios lo coloca en tu corazón puedes hacer a través de las siguientes opciones.

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