LA PALABRA DE DIOS – PARTE 3

Esta es la tercera parte del estudio, “LA PALABRA DE DIOS”. En el primero vimos como no hay nada más poderoso que las palabras que Dios pronuncia, aunque lamentablemente y para su perjuicio los hombres ignoren esta tremenda verdad. La escritura lo confirma cuando dice:

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LA PALABRA DE DIOS – PARTE 3 – EL PODER DE LA PALABRA DE LOS HOMBRES (continuación)

I. INTRODUCCIÓN

Esta es la tercera parte del estudio, “LA PALABRA DE DIOS”. En el primero vimos como no hay nada más poderoso que las palabras que Dios pronuncia, aunque lamentablemente y para su perjuicio los hombres ignoren esta tremenda verdad. La escritura lo confirma cuando dice:

2 Pedro 3:5 -7  Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

No hay la menor duda que así como los cielos y la tierra fueron hechos por Dios a través de su palabra, sus palabras también han determinado que la tierra está guardada para ser juzgada por fuego. 

Esta verdad debería alegrarnos, pues eso de que la tierra será destruida por fuego es algo que cada vez está más cerca si tenemos en cuenta lo que está pasando en Europa, en la confrontación de Rusia con otros países. Digo que debería alegrarnos porque esto hace que esté cada vez más cerca el momento en que Dios venga por nosotros, lo cual también debería motivarnos ajustar cada vez más nuestras vidas a su preciosa voluntad… 

Por qué también Dios ha dicho y será algo inevitable, que todos los hombres seremos juzgados y se tomará como norma o medida el evangelio. Dice así la escritura:

Romanos 2:16  el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

Y por supuesto el juicio de Dios no será como los juicios que vemos en la tierra donde habiendo pruebas irrefutables de la culpabilidad salen libres de culpa, y a los inocentes los condenan, y esto sucede no sólo por la injusticia de los jueces sino porque la gente puede conservar sus secretos. No ocurre así con Dios, su justicia es absoluta y no hay nada oculto que no haya de ser manifestado y por eso el juicio de Dios será completamente justo.

Pero no sólo los secretos de los hombres serán expuestos para ser juzgados, si no que hay algo más que Jesús dijo que se tendría en cuenta. Dice así:

Mateo 12:36-37  Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 37Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

La forma como hablamos, las cosas que decimos, aún la forma cómo las decimos serán tenidas en cuenta, porque las palabras son la manifestación de lo que hay en el corazón. Y cuando dice que nuestras palabras nos pueden justificar o condenar, lo que debemos entender es que aquel que ha obtenido la salvación tiene una forma de hablar diferente de aquel que no ha sido salvo.

La mayoría de los hombres no creen en este juicio; ignoran voluntariamente lo que Dios ha dicho, y esto por supuesto los mantiene tranquilos hasta que llegue el momento en que se encuentren con Dios.

En nuestro caso, no sólo creemos en la veracidad de la palabra de Dios, sino que  también debemos entender el privilegio que Dios nos ha dado de ser “la boca de Dios”, porque las palabras pronunciadas por los siervos de Dios tienen tanto poder como sí Dios las hubiese pronunciado, pero sí y sólo sí, está palabra pronunciada es de acuerdo a la voluntad de Dios.

Pero muchos en lugar de entender el privilegio de ser la boca de Dios, han cometido y siguen cometiendo el pecado de la presunción, que es básicamente suplantar a Dios y comenzar a hablar cosas que Dios no dicho, asegurando que es un mensaje que proviene de Dios sin ser cierto.

Es por esto que en la escritura encontramos que a veces Dios dice que debemos creer a los profetas, pero también dice que hay profetas a los cuales no se les debe creer, porque no han estado en el corazón de Dios y no conocen el mensaje de Dios.

Sin embargo ignorando esto los hombres han llegado a creer qué hay un tremendo poder en sus palabras, un poder espiritual, de tal manera que aún ignorando la voluntad de Dios se atreven a decir que esas palabras se cumplirán, e insisten en hacerlo a pesar de las evidencias qué muestran que fallan muchísimas veces.

Pero aunque no hay ese poder espiritual, no podemos negar que si hay cierto poder en las palabras que los hombres pronuncian. Este poder lo podemos clasificar de la siguiente manera:

1. Existe el poder de Dios en las palabras pronunciadas por sus siervos, solo cuando hablan de acuerdo a la voluntad de Dios. 

Cuando no se hablan de acuerdo a la voluntad de Dios, no sólo Dios no respalda sino que la persona tendrá que dar cuentas a Dios por tratar de suplantar a Dios.

2. Existe el poder de Satanás en las palabras pronunciadas por los hombres, que actúan como siervos de Satanás. 

(Satanistas, brujos, agoreros, adivinos, encantadores, santeros, médiums, espiritistas, hermanos… en el tiempo actual estas prácticas tienen nombres científicos.)

Y por supuesto que los Satanistas, y toda clase de brujos, espiritistas o medios, tienen poder, pero ya vimos que jamás ese poder está por encima del poder de Dios. 

Y por esto sabemos que si Dios decide bendecir económicamente a una persona, no hay poder humano ni satánico que pueda impedir esa bendición, o si Dios decide disciplinar con enfermedad o pobreza a una persona, no hay palabras positivas, ni encantamientos, ni absolutamente nada que pueda impedir la disciplina de Dios.

3. Existe el poder dado por las autoridades humanas, en las palabras pronunciadas por los hombres que sirven a esas autoridades.

Por ejemplo: ¿Cuándo un policía de tráfico le indica con su mano a un camión que se detenga, y éste se detiene, ¿es porque el poder está en la mano del policía? Por supuesto que no, el poder tiene relación con la autoridad que le ha sido delegada. 

Pero  así como un policía de tráfico no tiene autoridad sobre otras cosas porque su poder es limitado y relativo, de la misma manera, toda autoridad humana aún respaldada por Dios, está limitada sólo a ciertas esferas que tienen que ver con la relación con y entre los hombres, y es un poder relativo porque fácilmente por más autoridad que se tenga, cualquiera le puede desobedecer.

Vamos a continuar viendo la cuarta clase de poder que hay en las palabras que los hombres pronuncian. Y es:

4. EXISTE UN PODER DE CONVICCIÓN EN LAS PALABRAS QUE LOS HOMBRES COMUNICAN PARA MOTIVAR O MANIPULAR A LOS HOMBRES.

Este asunto del poder de convicción es el más mal interpretado, para afirmar que las palabras de los hombres tienen poder, normalmente le dan a uno el ejemplo de un padre que le decía continuamente a su hijo que no serviría para nada, y ese muchacho no sirvió para nada, y a otros que se les ha dicho que son excelentes les ha ido bien, lo cual dicen ellos que demuestra que las palabras tienen poder. 

El problema al que se enfrentan quienes creen esto, es que esto no funciona la mayoría de las veces, es decir hay algunos que desde pequeños les han dicho que son tontos y se han superado de manera extraordinaria, y hay otros que les han dicho que son unos genios pero han salido bien burros.

Ahora si es posible que las palabras dichas afecten el comportamiento de una persona cuando las cree… Pero lo que si resultan más absurdo todavía es que digan palabras positivas respecto de un negocio es decir frente a algo inanimado, que no puede escuchar o no puede convencerse, y que el asunto funcione.

Para ver este asunto del poder de convicción de las palabras pronunciadas por los hombres, quiero que miremos un pasaje donde podemos encontrar tres clases diferentes de poder en las palabras pronunciadas por los hombres. 

Resulta que el rey Jeroboam estaba dedicado a la idolatría y Dios manda a un profeta para que pronuncie palabras de juicio contra él. La escritura nos cuenta lo que pasó:

1 Reyes 13:4 al 5  Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: ¡Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar. 5Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová.

En este pasaje es evidente el poder de la palabra dicha por el varón de Dios, que comunicó exactamente la voluntad de Dios, y así como él dijo se cumplió.

La reacción del rey fue usar de su autoridad que tenía por ser el rey, pero una autoridad que tiene un poder pero por supuesto limitado. Sin embargo ignorando esto y pensando que como rey tenía autoridad sobre este varón de Dios mandó que lo arrestaran.

Pero cuando el rey a pesar de tener autoridad, pronuncia palabras contra el profeta, el poder de Dios anula sus palabras, disciplina al rey secándole la mano con que había señalado al profeta, y quiebra el altar, tal como el profeta de Dios lo había anunciado. 

Esta historia tiene cosas muy interesantes por ejemplo una acción tan poderosa en contra del rey uno pensaría que debía provenir de un profeta poderoso, un profeta conocido como lo fue Elías, Eliseo o Jeremías, etc. Porque por ejemplo Elias, cuando fue llamado por el rey este envió un grupo de 50 soldados para mostrar su autoridad, pero tuvo que mandar otros dos grupos más porque cada vez que se encontraban con el profeta, el clamaba y caía fuego del cielo y los mataba todos.

O el profeta Eliseo que cuando unos muchachos se burlaron de él oró y dos osos mataron a 42 muchachos… Sin embargo el profeta de esta historia es un profeta completamente desconocido, lo cual nos enseña si ninguna duda que el poder no está en el profeta, sino en la palabra de Dios pronunciada conforme a su voluntad.

Eso quiere decir que nosotros tenemos ese mismo respaldo cuando pronunciamos palabras de acuerdo a la voluntad de Dios.

Lo que nos cuenta la escritura es que cuando el rey vio que su mano había quedado seca, le rogó al profeta para que orara y su mano fuera restaurada, como si lo importante no fuera dejar su idolatría sino que su mano le quedara bien… La historia muestra que él siguió en su misma idolatría.

Efectivamente el profeta ora y la mano del rey le es restaurada, y:

1 Reyes 13:7 al 9  Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente. 8Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar. 9Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres.

El rey busca congraciarse con el profeta, en lugar de congraciarse con Dios, y le hace ofrecimientos al profeta pero éste habia recibido la orden de Dios, de no comer, no beber, ni regresar por el mismo camino, y por esto el profeta aseguró que no importa cuanta riqueza le diera no iba a desobedecer el mandato de Dios.

Es decir no hay duda que el profeta viendo el resultado de sus palabras está dispuesto a seguir la instrucción de Dios, porque cree en la veracidad y en el poder de la palabra de Dios, y por eso decide obedecer. Pero aparece en escena un viejo profeta quien buscándolo le dice:

1 Reyes 13:18 al 19  Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. 19Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua.

Dice que mintiéndole, le dijo que Dios le había dicho, es decir no era palabra de Dios, eran sus propias palabras, y el profeta al ver que quien le hablaba era un viejo profeta, creyó en sus palabras y se fue con él y comió y bebió en su casa.

Las palabras de este viejo profeta no eran palabra de Dios, tampoco eran como las palabras del rey una palabra con autoridad debido a su posición, simplemente eran las palabras de un hombre tratando de convencer a otro.

Eso es lo que llamamos el poder de convicción que tenemos todos los hombres en cierta medida, y que usamos para tratar de convencer a los demás, ya sea motivándolos o desmotivándolos a seguir ciertos caminos.

Pero este poder no es unilateral, es decir esta clase de poder depende tanto de la persona que habla como de la persona que escucha. En el libro de Eclesiastés leemos:

Eclesiastés 9:11  Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.

Y lo que este pasaje nos enseña es que independiente del poder que tengan los hombres, hay un poder por encima que obviamente es el poder de Dios, que determina cuando alguien tiene éxito en lo que se propone… Y entre estos atributos o cualidades nombra la elocuencia, diciendo que no siempre una persona elocuente logra lo que se propone..

Y ciertamente ocurre qué personas muy elocuentes y convincentes con sus palabras no siempre logran convencer a otros… Mientras que hay otros que son muy fáciles de convencer. Por eso digo que este poder aunque es real está limitado a la esfera de las relaciones de los hombres, y es un poder relativo porque algunos creen y otros no.

Cómo ya mencioné el ejemplo típico de las personas que quieren convencernos de que nuestras palabras tienen un poder destructivo e infalible, es el del niño al cual desde pequeño le dicen que es tonto, y entonces el niño creció como un tonto, pero a otro le dijeron que era un genio y creció como un genio.

Y entonces creyendo semejante argumento se la pasan diciéndole a sus hijos: “Tú puedes, tú eres un valiente, tú eres muy fuerte, tú eres Superman” y un día el niño creyendo todo eso se tira por la ventana y se desnuca.

Aun he oído de algunos de ellos que dicen, que si usted le dice a su hijo: “hijo ten cuidado al cruzar la calle porque te puede atropellar un carro”. Estas son palabras negativas que atraen el mal.

Pero ya vimos con claridad que eso es completamente falso, porque por poderosas que sean las palabras de convicción o aun cuando un siervo de Satanás pronuncia palabras respaldadas por Satanás, no pueden esas palabras hacer nada contra la perfecta voluntad de Dios.

Lo que no se preguntan los que creen semejante cosa es: ¿Porque no a todo el que se le dice tonto crece como tonto, y no a todo el que se le dice genio crece como genio?

Es decir no se ponen a pensar que esas declaraciones que llaman positivas o negativas no sólo no son infalibles, sino que rara vez se cumplen. Y cuando sucede por casualidad lo que han declarado, no es por las palabras pronunciadas sino porque ya estaba en los designios de Dios, lo cual es muy diferente.

Pero también es cierto, que sí aún niño se le dice de manera continua que es un tonto, si él lo cree es posible que no intente hacer cosas para las cuales tiene capacidad. Pero eso no quiere decir que no tiene la habilidad, lo que quiere decir es que creyó en palabras de hombres que lo limitaron.

El caso contrario es el de decirle a un niño continuamente que tiene la capacidad de hacer algo que él no tiene esa capacidad, y cuando trata de hacerlo pues va a fracasar.

Lo correcto es entonces evaluar adecuadamente las capacidades del hijo y decirle la verdad, porque por otro lado si usted le dice a su hijo que es lo que no es, usted es un mentiroso delante de Dios.

Lo que sí es claro es que estas palabras de convicción de los hombres no son un poder sobrenatural, pues estas palabras no pueden convertir en genio al que es tonto ni en tonto al que es genio… Y como los resultados dependen de quien escuche, también puede suceder que a alguien le digan qué es tonto y el responda: Más tonta su abuela! 

Además es cierto que hay personas que las han tratado como inferiores, y ellas se han propuesto superarse y lo han logrado, y a otros los han tratado como si fueran superiores y son unos fracasados.

En la escritura podemos ver testimonios que muestran la veracidad de lo que digo, pues encontramos por ejemplo el caso de José, a quienes sus hermanos despreciaban y no sólo hablaron cosas negativas contra él, hicieron cosas negativas contra él, o podíamos tomar el caso de David a quien también sus hermanos menospreciaban, y en ambos ejemplos ambos llegaron a convertirse en personajes extraordinarios. 

En la historia que estamos leyendo, el varón de Dios decidió creer en las convincentes palabras del  viejo profeta, sin saber que eran palabras mentirosas, y entonces:

1 Reyes 13:20 al 22  Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver. 21Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito, 22sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres.

Es un poco sorprendente esta historia, pues no entiende uno cuál fue la motivación del viejo profeta, peor aún cuando Dios lo toma más adelante y profetiza una desgracia para aquel hombre que él mismo había convencido de desobedecer a Dios…. Y efectivamente cuando terminaron de comer el profeta salió y se encontró con un León que lo mató. 

En este pasaje hay varias lecciones acerca del poder de la palabra que son muy claras; 

Hay poder en la palabra de un siervo de Dios dada de acuerdo a la voluntad de Dios.

No importa el poder que tenga una autoridad humana si se enfrenta con Dios, Dios puede como en este caso anular por completo sus palabras.

Y en tercer lugar hay un poder de convicción en las palabras de los hombres para seducir a los demás a hacer o dejar de hacer ciertos asuntos. 

En este caso las palabras del viejo profeta convencieron al varón de Dios, de que Dios había cambiado de opinión y no era cierto, él ha debido seguir confiando en lo que Dios le había dicho. 

Esto me recuerda cuando estudiando la escritura comencé a encontrarme con enseñanzas opuestas a las que los grandes maestros del cristianismo han dado… Y por supuesto, eso resultaba en un conflicto porque como iba yo a enseñar algo opuesto a los súper maestros… Pero Dios me convenció que era más sabio creer en su palabra, que en lo que otros enseñaban, por importantes, por reconocidos, por grandes que fueran sus iglesias.

Pero esto no quiere decir que las palabras pronunciadas por los hombres todas son equivocadas, sino lo que quiere decir todo esto es, que debemos aprender a evaluar con sabiduría a quién escuchamos. La escritura dice:

Proverbios 1:8 al 11, 15  Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre; 9Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello. 10Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas.11 Si dijeren: Ven con nosotros; Pongamos asechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo al inocente…..15 Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas, 16 porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre.

La escritura habla de personas a las cuales debemos escuchar… Por ejemplo los padres. Sin embargo como en el caso de los profetas hay que evaluar lo que los padres están diciendo a la luz de la palabra de Dios.

También nos habla de cómo los pecadores quieren convencernos a seguir sus caminos, y por supuesto evaluando de acuerdo a la palabra de Dios debemos desechar por completo sus consejos.

Lo que es muy claro en este pasaje, es que las palabras de los demás no pueden atar nuestra vida por poderosas que sean, por convincentes que puedan parecer, pues la realidad es que cada uno de nosotros debe escoger a quien escuchamos y creemos, y obviamente al hacer la elección debemos tener en cuenta lo que la palabra de Dios nos dice.

Y entonces nuevamente volvemos al mismo asunto. Si no conocemos la voluntad de Dios, no podremos evaluar de manera adecuada para poder seguir las palabras, que si conviene que sigamos, y para poder rechazar toda influencia que nos quiera sacar del camino, de la voluntad de Dios.

Este tema es muy importante en la escritura, y es una de las razones por las cuales a los hijos de Dios se nos ordena:

2 Corintios 6:14 al 15  No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 15¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo

Las malas compañías, ciertas amistades, peor aún noviazgos con incrédulos a los cuales aún habiéndoseles compartido no quieren caminar con Dios, ciertos sitios, ciertas conversaciones, todas esas cosas tienen cierto poder de convicción y de atracción, y por eso en la escritura se nos habla con claridad acerca de con quienes debemos o no debemos tener compañerismo.

Eso es real hasta en las iglesias. Cuando alguno de la iglesia se junta con algunos de la iglesia que son poco espirituales, rebeldes, chismosos, etc. La vida espiritual de estos puede verse seriamente afectada por la mala influencia que está recibiendo de esas personas. Pero también es posible que no se deje afectar, si no que ayude más bien a corregir ese mal comportamiento, como una consecuencia de estar escuchando lo que Dios dice.

También es cierto y ya lo hemos estudiado, que al poder de convicción que pueden tener las palabras de una persona, se le puede añadir el poder de Dios, o se le puede añadir el poder de Satanás, quien también respalda las palabras de sus hijos. 

Sin embargo ya hemos visto que el poder del mal pierde completamente su efectividad contra los hijos de Dios que andan sujetos obedeciendo su voluntad. 

Pero esta situación de que al poder de convicción de nuestras palabras venga un poder espiritual a respaldarlas es puntual, es decir es algo que ocurre de vez en cuando y no como algunos pretenden, que cada vez que cualquiera pronuncia una palabra el poder de Dios o el poder del diablo fluye.

Es decir si yo le digo a usted: ¿Vamos a cine o vamos a comer o jugar voleibol? Y usted se pone a orar y a meditar para ver sí esa invitación tiene poder de Dios o poder del diablo, usted está llenando de misticismo una comunicación que nada tiene que ver con eso. 

Creo que ya es claro que lo que tenemos que hacer con las palabras que alguien nos comunica de manera muy convincente o de manera muy simple, es evaluar esa comunicación y sus objetivos con la palabra y la voluntad de Dios, para saber responder adecuadamente.

Pero a esto quiero añadir que el poder de convicción que hay en las palabras que los hombres comunicamos, no está sólo en las palabras, también en el testimonio, es decir la forma como vive una persona, como hace cada cosa, cómo se mueve, como se viste… Tiene también cierto poder de convicción por qué la vida de cada ser humano, manifiesta un mensaje que nosotros debemos revisar a la luz de la palabra de Dios para saber si recibimos o no recibimos su mensaje.

El siguiente pasaje nos muestra esta realidad:

Proverbios 6:23 al 26   Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, 24Para que te guarden de la mala mujer, de la blandura de la lengua de la mujer extraña. 25No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos; 26 Porque a causa de la mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan; Y la mujer caza la preciosa alma del varón.

El pasaje muestra que aún sin palabras podemos comunicar un mensaje, que puede ser un buen mensaje como un mal mensaje en este caso lo que nos dice es que sólo pegados a la palabra de Dios podemos rechazar a la mala mujer, a sus palabras blandas, sensuales o sugestivas, a su hermosura, a sus gestos, sus miradas, etc.

¿Pero es éste un poder demoníaco? En algunas iglesias cada vez que alguna mujer cae en algún pecado sexual se comienza a hablar de que se metió en espíritu de Jezabel en la iglesia. (No sé cuál será el espíritu de fornicación que le colocan a los hombres.)

Ahora; ciertamente es posible que alguna mujer oprimida por el diablo esté buscando como loca un hombre aunque sea casado, pero este pasaje está hablando de que sin la ayuda del demonio una mujer puede tener una capacidad de comunicación y convicción que sólo un hombre pegado a Dios puede resistir.

Igual puede pasar cuando alguien habla con un mafioso, y este le habla de la gran cantidad de cosas que puede hacer por el dinero que ha conseguido, y esta persona al escucharlo comienza soñar con esa clase de vida y puede ser cautivado por sus palabras, por supuesto si se olvida de lo que Dios dice.

5. El siguiente asunto a revisar es: EXISTE UN PODER DE AUTOSUGESTIÓN QUE AFECTA POSITIVA O NEGATIVAMENTE LA VIDA DE LOS HOMBRES.

Este asunto tiene una íntima relación con el anterior, donde decimos que hay un poder de convicción que afecta a las personas de manera diferente. 

La diferencia es que en este caso de autosugestión, el asunto no tiene que ver tanto con lo que otras personas digan, sino con lo que la persona se diga a sí misma de manera repetida, de tal manera que llega estar completamente convencida.

Por ejemplo; Viendo el programa de quién tiene talento, podemos encontrar algunos personajes que teniendo un talento enorme no creen que lo tengan, y quedan sorprendidos por la elección de los jueces y la reacción del público ante lo que hacen.

Hay muchas personas a las cuales Dios les ha dado muchas cualidades, pero han llegado convencerse de que no son talentosas, a pesar de que otros les han insistido en su talento.

La niña bonita que todo el mundo le dice que es bonita pero cree que es fea porque algún baboso no la supo apreciar.

Recuerdo la historia de una pareja, ella era hermosísima y cuando su esposo la alababa por su hermosura se ponía furiosa y le decía algo así como: “No tienes que decirme mentiras para que me sienta bien yo sé que soy fea”

Pregunto: ¿Si Dios te ha dado un talento extraordinario y te sugestionas o convences de que no lo tienes, pierdes el talento que Dios te dio? Por supuesto que no. 

Cuando comencé mi vida cristiana y entendí que debía enseñar su palabra, el asunto fue muy difícil para mí porque estaba convencido que no tenían ninguna habilidad para hablar en público, por esa razón cuando entre de misionero le dije a mis pastores que yo era bueno para algunas cosas, pero no para predicar.

Sin embargo otra cosa vieron ellos, y si un compañero predicaba una vez, a mi me ponían a predicar tres, y gracias a la obediencia a Dios al ir practicando pude reconocer lo que Dios me había dado. 

Es decir a pesar de ser completamente negativo respecto de cierto asunto en mi vida, al obedecer a Dios los resultados fueron mostrando algo diferente.

Pero así como es cierto que si Dios te ha dado un talento, las declaraciones negativas de cualquiera, ni aun las tuyas propias producto de estar convencido van a eliminar un talento que es real, que Dios te ha dado. También es igual de cierto que si tú no tienes un talento, por más que declares, o que otros declaren e insistan que lo tienes, no lo tienes.

¿Qué puede pasar? Pues que tú cantes horrible, pero sí tú te convences que cantas precioso es posible que te lances y hagas el ridículo como muchos lo hacen.

¿Porque? Porque las palabras positivas o las palabras negativas no cambian la realidad. Si usted tiene mil pesos en el bolsillo y se convence que tiene diez mil, después de estar bien convencido: ¿Cuánto dinero tiene en el bolsillo?

Recuerde; no estamos hablando del poder de la palabra pronunciada por el siervo de acuerdo a la voluntad de Dios que puede multiplicar los panes y los peces si es la voluntad de Dios. 

Estamos hablando del poder de sugestión que tienen las palabras, y lo que debe ser supremamente claro para nosotros es que si usted se sugestiona y se convence que puede volar y se tira del décimo piso, le aseguró que no volara, no a donde usted cree, puede que si al cielo o al infierno. 

Hay un versículo en la escritura que es continuamente mal interpretado y dice:

Romanos 12:3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

La mala interpretación qué hacen de este versículo es que Dios ha dado una medida de fe a cada persona para que crea en Jesucristo. 

Pero si Dios me diera una medida de fe para creer en Jesucristo entonces aquellos que creen poco tendrían disculpa porque Dios no les ha dado más… Y si ven que otro tiene más fe pues a lo mejor sentirán envidia porque a ellos no le dieron esa cantidad de fe. No esto no es cierto.

Lejos de decir eso, lo que el contexto del pasaje dice es que usted debe renovar su mente para que pueda entender cuál es la voluntad de Dios, y lo que realmente dice el versículo es que para hacer la voluntad de Dios usted debe tener un concepto adecuado de sí mismo, haciendo énfasis en que no debe creer ser lo que no es, sino que con cordura entienda quién es usted, y si sigue leyendo él pasaje verá que está hablando de los dones espirituales que Dios da a sus hijos.

Si Dios a alguien le da el don de profecía y él cree que tiene el don de milagros e intenta usarlo para producir milagros no le va a funcionar, va a terminar dando un pésimo testimonio del cristianismo.

¿Qué quiere decir esto? Que no sólo no es cuestión de sugestión o autosugestión, ni siquiera es cuestión de fe. Si yo creo que tengo un elefante en el baño, por más fe que le coloque, allí no está el elefante. Si otro cree que tiene don de profecía y no lo tiene, por más fe que le coloque no tiene el don de profecía.

Hay otros que quieren tocar algún instrumento y no tienen talento para la música, por más ganas que tengan, por más que se convenzan o sugestionen, por mas que se declaren que son buenos músicos seguirán sin el talento. 

Por supuesto si insisten en practicar a pesar de que no tienen talento seguramente algo mejorará, pero nunca en la misma proporción en que lo hará el que sí tiene el talento. Porque por mas que repitamos o nos sugestionemos de que es verdad lo que no es verdad, esa realidad no cambiará.

Lo correcto en lugar de estarnos dejando convencer de cosas negativas o positivas en nuestra vida, lo correcto es ir a la presencia de Dios, a su palabra, que como un espejo me mostrará quién soy, y respecto de los dones y talentos lejos de sugestionarme o declarar lo que no tengo, lo correcto es que pregunte a Dios y a los hermanos mayores en la fe, con la disposición en el corazón de que sea lo que Dios quiera, no sea que por insistir en un don el diablo lo engañe por qué él también da dones.

Podemos concluir este asunto mencionando este precioso pasaje:

2 Corintios 5:16  al 17  De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

No importa lo que otros digan de usted, ni siquiera importa lo que usted piense de usted, lo que realmente importa es que usted acepte lo que Dios dice de usted, y Dios dice que usted es nueva criatura, ahora es un hijo de Dios, y todas aquellas cosas que no agradan a Dios, Dios tiene planeado sacarlas de su vida. Eso es lo que debemos creer.

Y por último:

EXISTE UNA RESPONSABILIDAD DELANTE DE DIOS Y DE LOS HOMBRES POR LAS PALABRAS QUE PRONUNCIAMOS.

Respecto de la responsabilidad de nuestras palabras, esa responsabilidad en primer lugar dependerá de cada una de esas diferentes clases de poder que hay en la palabra. Por ejemplo:

Proverbios 15:1  La blanda respuesta quita la ira;  Mas la palabra áspera hace subir el furor.

Al no dar una blanda respuesta podemos hacer que la discusión se vuelva muy acalorada, y seguramente seremos culpables de la falta de amabilidad de nuestras palabras. Otro caso peor es el siguiente:

Proverbios 11:9  El hipócrita con la boca daña a su prójimo; Mas los justos son librados con la sabiduría.

La honra, el buen nombre de las personas es dañado cuando no se habla con sinceridad, por supuesto que es un pecado, pero no tan grave como el que nos muestra el siguiente pasaje: 

 

2 Pedro 2:12 al 13  Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, 13recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores. 14Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición…… 17Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.

Aquí está hablando de que las palabras y las cosas que estos personajes dicen con las cuales seducen a otras persones a su mismo caminar, los llevara al infierno para siempre.

Este pasaje tiene también relación con el siguiente que ya leímos:

Mateo 12:36  Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 37Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

No puede tomarse como que las solas palabras condenan o salvan porque la salvación no es por obras. El contexto de este pasaje es acerca de la blasfemia contra el Espíritu Santo, Jesús dice que ellos niegan la revelación del Espíritu Santo porque su corazón es malo, y como de la abundancia del corazón habla la boca, es apenas lógico que las palabras que las personas comunican permitan reconocer (A los ojos de Dios) si es o no es un auténtico creyente. 

Y en el caso de los que no son creyentes, se entiende que el juicio de Dios será sobre cada palabra, cada pensamiento, cada intención del corazón. No ocurre lo mismo con nosotros los hijos de Dios que seremos juzgados y premiados por lo que hicimos bien, pues lo que hicimos mal Cristo cargó con ello en la cruz.

Esto bien entendido quiere decir que aunque los cristianos no seremos castigados por nuestras palabras, esas malas palabras o esa falta de buenas palabras si nos harán perder bendición, por eso también dice la escritura: 

Colosenses 4:6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

Muy claro se entiende que no hay que hablar a la loca, también se entiende que las palabras para cada uno deben ser diferentes, y cuándo menciona la sal está hablando de palabras que deben ayudar a detener la corrupción que hay en el mundo.

Cuando pienso en esto recuerdo un pasaje que desde el comienzo de mi vida cristiana me motivó: 

Isaías 52:7   Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!

Donde la correcta aplicación de este pasaje para nosotros, es que no hay nada más hermoso que comunicar el evangelio de salvación a quienes lo necesitan, tan hermoso y tan valioso resulta que se hace fiesta en el cielo cuando alguien recibe nuestras palabras, y creyéndole al Señor obtienen la salvación.

¿Qué pasa cuando debiendo comunicar el evangelio no lo hacemos? Bajo el viejo pacto la responsabilidad era la siguiente:

Ezequiel 33:7 al 9  A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. 8Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. 9Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.

En el día de hoy bajo el nuevo pacto el Señor no nos demandará la sangre de aquellos a los cuales no les avisamos, pero sigue siendo algo equivocado y una falta muy grande de amor. 

Lo contrario y lo peor, es decir la más grande responsabilidad y el peor castigo lo recibirán aquellos que usen las cosas de Dios para beneficio propio, torciendo de tal manera el evangelio que impidan que la gente se salve. Esa clase de personajes siempre ha existido.

En Ezequiel 34 se denuncia a los pastores que en la época de los reyes abusaban de las ovejas, en el tiempo de Jesús el Señor sentenció a los religiosos que hacían lo mismo:

Mateo 23:13 al 15  Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante  de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. 14¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. 15¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.

Esta clase de personajes son hijos del infierno, no entrarán en el reino de los cielos y recibirán mayor condenación.  Por supuesto también se nos advirtió que al final de los tiempos estos personajes seguirían haciendo su labor:

2 Pedro 2:1 al 3 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

Tristemente muchos de los que nos quieren meter el cuento de que las palabras tienen un poder sobrenatural, que hace que la situaciones del futuro dependan de nuestras palabras, son los que están enseñando malas doctrinas de los cuales dice la escritura que su perdición no se tarda.

Junto a este tema hay otro que nos lo enseña el siguiente pasaje:

Marcos 4:24 al 25  Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. 25Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

Y es el tema de: ¿Qué estamos oyendo? ¿Que estamos oyendo tiene relación con a quién le estamos oyendo? Lejos de creer en las tonterías de que las palabras tienen poder para hacernos ricos o pobres; ¿qué dice el Señor de nosotros en su palabra, cuáles son las promesas que verdaderamente nos ha dado, cuál es el plan que tiene para nosotros, realmente estamos creyendo en ese maravilloso evangelio que nos llevará hasta la eternidad a gozar con él?

¿Sabías qué?

La iglesia es una entidad sin ánimo de lucro, por esta razón para funcionar dependemos primeramente de Dios, y de las ofrendas, donaciones o contribuciones que sus miembros, amigos o simpatizantes quieran hacer, lo cual, si Dios lo coloca en tu corazón puedes hacer a través de las siguientes opciones.

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