¿CONFIAMOS EN DIOS? – PARTE 6

No se ha cuantos de ustedes les gusta que les digan lo que quieren oír. Me imagino que a todos. Usted hace cierto trabajo, está convencido...

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¿CONFIAMOS EN DIOS? – PARTE 6

I. INTRODUCCIÓN

No se ha cuantos de ustedes les gusta que les digan lo que quieren oír. Me imagino que a todos. Usted hace cierto trabajo, está convencido que quedó espectacular… Pero alguien viene y le dice: ¡Qué cosa tan horrible! La pregunta es: ¿Cómo se sienten cuando les pasa eso? ¿Les gusta que les hagan eso? O prefiere que a pesar de lo horrible del trabajo vengan y le digan: !Quedo espectacular!

Usted se arregla bien, se esmera en maquillarse y en vestirse y cuando la ve su marido o su novio le dice: !Uy mi amor qué te pasó! ¡Estas horrible! Y entonces: ¿Será que usted se pondrá feliz?

Si cuando están bonitas no les gusta que uno les diga que están bonita, pues hay que decir que están espectaculares. Imagino cómo se sentirán si les llegan a decir que están horribles, que parecen unas locas.

Usted caballero se gastó un poco de plata en algo que considera importante para su hogar, y cuando emocionado se lo muestra a su mujer, ella le dice: ¿Cuánto fue que pagó por eso? !Lo tumbaron! Además no lo necesitamos. ¿Cómo se sentirá usted… se pondrá muy contento? Pienso que no.

Es evidente que a todos nos gustaría que nos dijeran lo que precisamente queremos oír… Sin embargo contrario a esto la escritura nos dice:

Proverbios 27:6 Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del que aborrece.

Proverbios 27:6 Las heridas de un amigo sincero son mejores que muchos besos de un enemigo.

En otras palabras, la verdad aunque nos produzca dolor es señal de verdadero amor, mientras que las mentiras para hacernos sentir bien son evidencia de que no nos aman, aunque crean que sí. Eso en el mejor de los casos, porque también puede ser señal de que nos detestan y por eso no nos dicen la verdad.

¿Siendo esto así que preferimos? ¿Qué no nos amen y nos digan lo que queremos oír, o que nos amen de verdad y nos digan la verdad?

Su mujercita le dio por ponerse un nuevo modelo de vestido, ella está emocionada, se le ve horrible, pero para no hacerla pasar por el dolor de aceptar la verdad y que perdió el dinero, usted le dice que se ve preciosa. Y se van a la fiesta, y al otro día el comentario que circula por las redes es lo espantoso del vestido que tenía su mujer…

Los comentarios llegan a oídos de ella, las burlas, se entera que hizo el ridículo, se entera que algunos negaron que la conocían por pena ajena…. Y entonces: ¿Estuvo bien que usted le dijera que estaba hermosa? Más aun, si ella le dijera que porque no le dijo la verdad… ¿Qué le contestaría usted?

El compañero de trabajo que es vendedor, tiene un golpe un ala que huele horrible, y además tiene mal aliento… Y nadie le dice nada porque pobrecito se va a sentir mal. Pero al pobre los clientes no lo quieren ni atender… Y peor aún, él le pregunta: ¿Por qué será que la gente me rechaza?: ¿Qué le diría usted?

Éstos ejemplos que pueden parecer crueles, la verdad es que son insignificantes comparados con algo que está pasando a nuestro alrededor, situación en la cual a veces preferimos no decir la verdad, o mejor dicho no decimos nada pudiendo hacer algo. ¿A qué me refiero?

A que muchas personas a nuestro alrededor tienen unas creencias en Dios tan equivocadas que si siguen pensando así se van a condenar. Y teniendo nosotros la oportunidad de aclararles la verdad para que tengan la oportunidad de salvarse: ¿Qué hacemos? Que para evitar el conflicto no le decimos nada, o para no hacerlas sentir mal no le decimos nada. Es decir: ¿Por nuestra comodidad y por la de ella no pensamos en el futuro, y le negamos la oportunidad de evitar que ellos se vallan para el infierno, teniendo como ayudarles?

Recordemos que a tiempo y a destiempo insistía el apóstol Pablo a su discípulo Timoteo, que compartiera la verdad del Evangelio. Pero eso no quiere decir que no debemos seleccionar a quien le damos el mensaje, pues cuando el apóstol dice que a tiempo y a destiempo obviamente debemos hacerlo con la dirección de Dios, pues hay personas a las cuales en cierto tiempo por la actitud que tiene no conviene comunicarles el evangelio. La escritura dice así:

Proverbios 9:8 No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará.

Estás personas escarnecedoras son a las que les fascina hablar mal de los demás, por qué sabiendo que son malas personas, tratan de sentirse mejor criticando y exponiendo los pecados de otros.

Y a estas personas que tampoco les gusta reconocer sus errores y pecados, es mejor no decirles nada por qué nos odiarán, mientras que hay otros que son descritos como sabios por su buena actitud, que al ser corregidos lo apreciarán y nos amarán por decirles la verdad, aunque esta verdad pueda resultar dolorosa para ellos. Pero ellos lo agradecerán porque entienden el valor que tiene la verdad.

La pregunta para nosotros es: ¿Apreciamos el verdadero valor de la verdad… por encima, muy por encima de aquellas cosas que queremos oír? O ¿Preferimos que no nos digan nada, aunque eso implique vivir engañados, para sentirnos bien porque no nos importa la verdad?

La respuesta a esta pregunta es muy importante porque afecta nuestro proceso de aprender a confiar en Dios. Es decir; si no nos gusta que nos digan la verdad, si no apreciamos el valor de la verdad, entonces tampoco podemos apreciar a Jesucristo porque él es la verdad.

Insisto: Si no apreciamos el valor de la verdad tampoco apreciaremos a Jesucristo, porque él es la verdad, y entonces la confianza que decimos tener en el no es auténtica. Esto es igual a decir que aquella persona que no le gusta que le digan la verdad, tendrá problemas para confiar en Dios.

El Señor Jesús enseñó algo similar a lo que dice en proverbios cuando dijo:

Mateo 7:6 No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Hay cosas santas, hay verdades preciosas como perlas que transforman la vida de quien las entiende y las cree, pero no todos tienen la actitud adecuada para recibirlas, por eso hay que ser prudentes, o ellos usaran esas verdades mal interpretándolas y se vendrán contra nosotros tratando de hacernos desfallecer respecto de nuestra confianza en Dios, para hacernos daño.

De hecho no es raro, que de los cristianos se burlen por ser fieles, de las mujeres cristianas por ser sujetas, de los hijos por ser obedientes… porqué nuestro comportamiento a la gente del mundo le parece absurdo, le parece como si fuéramos enajenados mentales, que estamos bajo el poder de alguien que se aprovecha de nosotros… y todo esto piensan porque no creen en Dios.

La lista de esta clase de personajes no es corta, pues la escritura menciona a los escarnecedores, los necios, los alborotadores, los simples, los sensuales, los que no tienen el Espíritu, etc. Como personas que a cambio de la verdad, prefieren oír lo que ellos quieren oír.

De esta clase de personas que rechazan la verdad, es de las que el apóstol Pablo advertía a su discípulo Timoteo cuando le escribió:

2 Timoteo 4:3 al 5 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 5Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.

Por la misericordia de Dios llevo 45 años predicando el evangelio, y por supuesto que habido personas que me critican, algunos me han llamado tonto por no disfrutar de la vida como pudiera hacerlo, otros que dicen ser creyentes me han llamado el contradictor, me han tratado de rebelde, hasta me han dicho sabio bruto, y hasta que soy insensible por decir verdades de la palabra de Dios a personas que según ellos no debía, y la razón de afirmar esto, es que estas personas al escuchar el mensaje se han molestado.

No me atrevería a decir que todo lo que he dicho lo he dicho en el momento y a la persona adecuada, por supuesto qué yo también me he equivocado, pero sé que lo importante ha sido mi actitud y el estar dispuesto a aprender.

Pero el que a la gente le moleste la verdad no implica obligatoriamente que me haya equivocado, pues puede significar todo lo contrario, y por eso el apóstol le decía a su discípulo que soportara las aflicciones, que vienen como consecuencia de enseñar la verdad.

Además si la gente se molesta al escuchar un mensaje fiel al evangelio, no quiere decir necesariamente que nos hemos equivocado en comunicarlo, pues si así fuera tendríamos que decir que Jesús se equivocó muchas veces porque la gente se enfurecía al escuchar su palabra.

Pero como Jesús jamás se equivocó, ese pensamiento es el que ha hecho que yo continué predicando lo que Dios me manda a predicar, sin importar si le agrada o no a la gente.

Y allí está la clave, allí está lo que debemos pensar y creer para que recibamos la verdad de buena manera, aunque nos duela, y más importante aun, para que prediquemos la verdad cuando Dios nos lo ordene sin importar las consecuencias.

El apóstol Pablo hablando de la razón por la cual el Evangelio se a pervertido, decía lo mismo que estoy diciendo con otras palabras, pues escribió:

Gálatas 1:10 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Sólo cuando dependemos verdaderamente de Dios podemos mantener la verdad del Evangelio… Cuando los hombres no dependen de Dios, obligatoriamente dependen de los hombres, y por esta razón aún muchos llamados siervos de Dios, comienzan a predicar el mensaje que la gente quiere oír, para poder recibir el aprecio, el favor, la ayuda de estos hombres a los cuales les predican.

Y por esto la semana pasada hacíamos la pregunta: ¿Qué es lo que la gente quiere oír? Y comenzamos viendo que hay dos cosas en especial que la gente del mundo quiere oír; la primera es qué ellos son buenos, que no existe el pecado, o que el pecado no es lo grave que la escritura dice, o que el infierno es un cuento que es lo mismo a decir que la consecuencia del pecado no será el infierno.

Y la segunda cosa que la gente quiere oír que tiene íntima relación con esta primera es: Que se puede vivir ignorando a Dios; que se puede vivir ignorando lo que Dios desea; que se puede vivir rompiendo las reglas de Dios y de todos modos alcanzar los sueños.

Y daba ejemplos tan simples como que queremos adelgazar sin dejar de comer y sin hacer ejercicio. Queremos que la mujer se porte como un ángel aunque nos portemos como un demonio. Queremos prosperidad financiera aunque rompamos toda regla para ser prósperos, etc.

Pero este tipo de mensajes que son comunes en el mundo, aunque producen daño al hacer que la gente viva engañada, no es tan grave como lo es, cuando éste mismo mensaje se esta enseñando en las iglesias, como si fuera un mensaje de Dios.

Porque una cosa es decir: No creo en Dios y vivo como se me antoja. Pero otra mucho más grave es enseñar que Dios nos manda a vivir como se nos antoje. ¿Cómo? Pues: ¡No importa que sea ladrón, tacaño, desorganizado, perezoso, pues tengo como opción hacer pactos o siembras en la iglesia, para que Dios a pesar de mi pecado me prospere.

¡No importa que sea mal padre, que no edifique a mis hijos, que les dé mal ejemplo, porque si pacto con Dios si le doy dinero para que mi hijo se corrija, se va a corregir! (Escuchaba de un pastor que contaba que después de pactar tres veces con Dios por la rebeldía de su hija, por fin ella se corrigió… enseñando que para que los pecados de aquellos que amamos se corrijan hay que dar dinero en la iglesia)

¡No importa que tenga malos hábitos que destruyen mi salud, si oro por mi salud Dios me va a sanar¡

Pero ese es el mensaje como dice alguien, de los mercachifles de la fe, donde sin importar la vida de las personas, les ofrecen lo que Dios no ofrece, y se hacen ricos ellos.

Contrario a ese falso evangelio, la recomendación del apóstol para su discípulo Timoteo es sobriedad. Y no se está refiriendo a si toma o no toma vino, sino a no dejarse contaminar con un evangelio que parece predicado por borrachos, por personas que están ebrias del mundo. El siguiente pasaje nos aclara:

Efesios 5:15 al 18 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. 17Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. 18No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu…

Hay que ser diligentes, es decir poner mucho cuidado, revisar a la luz de la palabra de Dios como estamos viviendo. Además de hacer esto hay que ser sabios y no perder el tiempo como lo hacen los necios, porque si no somos diligentes y si no aprovechamos bien el tiempo, entonces el mundo nos va a contaminar haciéndonos perder muchas bendiciones.

Por esto no debemos ser insensatos, es decir qué entendiendo la voluntad de Dios no debemos dejar de hacerla porque eso es insensatez… al contrario, debemos ser entendidos. Y no debemos embriagarnos con vino que representa las cosas del mundo, sino que contrario a ello debemos ser llenos del Espíritu Santo que es igual a decir llenos de la palabra de Dios.

El vino este pasaje representa las cosas y las filosofías del mundo qué los hombres aman y quieren tener en abundancia, porque no entienden que la vida no depende de esas cosas, por eso buscan tener todo lo que desean, y si no lo logran buscarán culpables a los cuales atacar para justificar así su fracaso.

Pero este es el evangelio de los borrachos del mundo, el evangelio de la codicia, de la prosperidad material, de la continua justificación. Y cuando el apóstol le dice a su discípulo:

2 Timoteo 4: 5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.

Es porque no sabemos en qué clase de tierra es en la que estamos sembrando la semilla de la palabra, y pensando que es buena tierra el resultado puede ser que nos ganemos su enemistad, que nos agredan, que busquen destruirnos, y por eso el apóstol insiste en que debemos soportar las aflicciones y no dejar que ellas nos impidan cumplir con el ministerio que Dios nos ha dado.

Pero no sólo debemos cumplir con comunicar la verdad del Evangelio por la fidelidad, por el amor que tenemos a Cristo y a la verdad, sino además por las promesas tan espectaculares que tenemos de parte de Dios. Como por ejemplo:

1 Pedro 3:13 ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? 14Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois.

Dos verdades que son en realidad dos promesas muy importantes. La primera es: Cuando hacemos lo correcto absolutamente nada nos puede hacer daño. De este texto los predicadores borrachos del Evangelio dirán, que como nada te puede hacer daño, a ti jamás te van a atracar, jamás te vas a enfermar, jamás te va a ir mal en los negocios o en el trabajo, etc.

Sin embargo en las palabras de Jesús contradicen por completo esta mala interpretación, pues lo que realmente nos aseguró Jesús fue:

Mateo 10:28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

No debemos temer a lo que los hombres nos puedan hacer, por qué aunque en determinado momento tengan el poder de hacernos daño físicamente, el alma no la pueden matar, y eso quiere decir que por ser auténticos cristianos pase lo que pase tenemos un lugar asegurado en la presencia de Dios…

Pero los que siguen el evangelio de los borrachos, ellos mismos están pervirtiendo su alma cada vez mas para poder seguir practicando el pecado, y por esto deberían tener temor de Dios, porque él puede mandarlos al infierno en cuerpo y alma, y después de qué lo haga eso no tiene remedio.

En otra ocasión Jesús volvió a decir:

Lucas 12:4 Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.

A los incrédulos esto les puede parecer gravísimo pues la muerte es el fin de todo para ellos, pero para nosotros los hijos de Dios es la puerta de entrada a la gloriosa presencia de Dios, para disfrutar una eternidad con el, disfrutando de las coronas, los galardones y la posición que nos dará para gobernar.

Además es muy importante no perder de vista que cuando hacemos lo correcto, eso es lo que hace efectiva la promesa de que todas las cosas ayudan a bien. Y a eso se refiere el verso donde dice que; sí padecemos por causa de la justicia bienaventurados somos.

En el evangelio de los borrachos todos quieren evitar todo tipo de sufrimiento… ignorando que el sufrimiento que sentimos por dejar el pecado, es la razón por la cual somos bienaventurados.

El sermón del monte es considerado por muchos un mensaje supremamente importante dentro del Evangelio, y allí podemos encontrar la lista de las personas que serán bienaventuradas. Miremos el pasaje:

Mateo 5:1Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:
3Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
4Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
5Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
8Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
9Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
11Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Por supuesto hay que hacer una correcta interpretación de cada frase para entender verdaderamente cuál es la actitud que trae bendición, pero por ahora quiero que miremos que hay una serie de cosas que no están en la lista de los que serán bienaventurados.

Por ejemplo no dice que los ricos, los que están felices, los que comen muy bien, los sanos, los poderosos, los de éxito, los que tienen muchos hijos, los que tienen esposa, los que se hacen sabios en el mundo, los que viajan serán bienaventurados… Pero claro, no quiere decir que estas personas que Dios les permite hacer estas cosas no serán bienaventurados, lo que debemos entender es que no serán bienaventurados por estas cosas, sino por las actitudes que están en la lista del sermón del monte.

Pero: ¿Quiere decir esto que el verdadero evangelio es un llamado a sufrir y el que no sufre no tendrá bendición?

Déjeme contestar esta pregunta con las siguientes preguntas: ¿Cuándo una mujer va al dar a luz es un llamado a sufrir? ¿Cuándo un deportista entrena para ganar una competencia es un llamado a sufrir? ¿Cuándo un joven trasnocha estudiando para pasar un parcial y lograr graduarse es un llamado a sufrir? ¿Cuándo le hacen una cirugía de corazón para salvarle la vida es un llamado a sufrir?

Todas estas cosas y muchas más que implican cierto sufrimiento, no son tomadas como una desgracia o como una mala forma de vivir, porque lo que se pretende lograr a través de ellas es tan valioso, que hace que el sufrimiento o la incomodidad necesaria para lograr el objetivo no sea tomada en cuenta.

Leímos en semanas pasadas lo que el apóstol Pablo dijo al respecto:

2 Corintios 4:17–18 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Esas complicaciones, tribulaciones y aún ataques de los demás son usados por Dios para enseñarnos a confiar cada vez más en el, de tal manera que esa confianza nos permita erradicar el pecado de nuestra vida, pero la recompensa es tan grande que no podemos decir que es un llamado a sufrir, sino un llamado a ser enormemente bendecido con el Señor. ¿Cómo dice el último versículo que leímos en la lista de las bienaventuranzas?:

Mateo 5:12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

El premio es tan grande que si tocará sufrir por el evangelio que no siempre ocurre, de todos modos valdría ampliamente la pena. Ahora cuando la escritura dice:

Hebreos 3:15 Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.

Está diciendo que frente a esas circunstancias que Dios está usando para hablarnos, en ese momento es que debemos tomar la decisión de hacer lo correcto… por qué si dejamos pasar el tiempo entonces nuestro corazón se va a endurecer.

Eso quiere decir que el tiempo es un elemento supremamente importante, el cual debe ser administrado de forma correcta para hacer la voluntad de Dios y no perder bendición. Ya leímos un pasaje que habla del tiempo, el cual dice:

Efesios 5:15-16 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

No hay duda que respecto del tiempo debemos ser buenos administradores, debemos ser diligentes, debemos aprovecharlo de manera inteligente, de manera sabia, no sólo porque el mundo alrededor si trabaja de forma efectiva para aumentar su maldad para tratar de atraparnos, sino porque no sabemos cuánto tiempo vamos a estar en la tierra, y por esto no debemos perder el tiempo para crecer y ser formados en lo que Dios nos quiere formar.

El problema respecto del tiempo es que cuando se trata de lo que nosotros debemos hacer, a veces no somos sabios sino necios pues dejamos para después lo que debemos hacer ahora…

Y cuando se trata de lo que queremos que Dios haga, allí si esperamos que él sea super híper mega diligente y rápido, en hacer las cosas que deseamos. Y eso es un problema que nuevamente tiene íntima relación con la confianza que tenemos en Él. El Señor Jesús hablo de este pecado cuando dijo:

Juan 7:6 Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto.

Cuando el Señor Jesús dijo esto, estaba en Galilea porque en Judea los judíos procuraban matarle. Y sus hermanos le estaban insistiendo en que se fuera para Judea y mostrara los milagros que hacía para que el mundo lo conociera. Tal vez querían que su hermano se hiciera famoso para obtener múltiples beneficios a costa de su fama.

¿Pero haciendo un paréntesis saben ustedes a cuáles hermanos se refiere la escritura? Pues a sus hermanos… Que algunos eran medios hermanos por parte de madre, y otros no porque eran hijos de José con su primera esposa, pero la gente a todos los llamaba hermanos porque eran de la familia de José y María. Y: ¿Saben ustedes cuántos eran?

La escritura nos cuenta que cuando después de un tiempo Jesús regresó a su tierra, donde la gente del pueblo lo había visto crecer, al estar maravillados de su doctrina y de sus milagros la gente decía:

Mateo 13:55–56 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? 56¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?

Pues estos 6 o mas hermanos, inicialmente no creían en él, y por eso le estaban pidiendo que se manifestará con milagros poderosos, pasando por alto el riesgo de que lo mataran (antes de tiempo). Pero Jesús les contesta:

Juan 7:8 Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido.

Dios tiene un tiempo preciso para hacer cada cosa, pero por nuestra falta de fe, queremos que las cosas sean hechas en nuestro tiempo, y no en el de Dios.

Y por eso deseamos que algunas cosas se demoren muchísimo en suceder… Mientras que otras queremos que sucedan ya. En ambos casos temerosos o ansiosos por nuestra falta de confianza en Dios.

¿Qué quiero decir con esto? Que algunas cosas Dios las ha planeado para que sean después, y nosotros queremos que sean ahora o lo antes posible. Es más queremos que Dios haga ciertos cambios para huir del trato y de las lecciones que Dios nos está dando por medio de esa situación.

Que su marido cambie ya, que la situación económica mejore ya, que la salud mejore ya. Y muchas veces en lugar de esperar el tiempo oportuno, el tiempo que Dios tiene para cada cambio, empezamos a hacer burradas para acelerar esos procesos haciendo el problema más grande.
Cómo cuando alguien tiene muchas ganas de casarse y nada que consigue con quien, y al ver que pasan los años comienza a preocuparse y a hacer burradas, pensando que si no hace algo rápido el futuro se va a ver gravemente comprometido.

Pero otras cosas Dios ha planeado que sean ya, y los hombres queremos que sean lo mas tarde posible o que no sean. Por ejemplo: La escritura enseña que la vida cristiana debe comenzarse a vivir cuanto antes, pero los hombres creen que entre más tarde la comiencen a vivir será mejor.

Algunos que dicen creer en Dios prefieren pasar bueno la juventud, disfrutando de las parrandas, las mujeres, los hombres, y luego cuando tenga muchos años y estén cansados de parrandear, ahí sí van a buscar al Señor en serio… sin saber que en cualquier momento puede llegar la muerte y no tendrán tiempo de arrepentirse, por eso la escritura enseña que el pecado debe ser abandonado cuanto antes.

Como dije hace un momento esta diferencia en los tiempos con el tiempo que Dios tiene para cada cosa, se origina en la falta de conocimiento y de confianza en Dios, y en la falta de confianza respecto del plan que tiene para cada uno de nosotros.

Este tipo de desatino en el tiempo, ha afectado de tal manera la doctrina cristiana, que muchos han tomado las cosas que Dios ha prometido, pero pervirtiendo el tiempo en que deben ser hechas. Es decir lo que es para ya quieren que sea después, y lo que es para después quieren que sea ya.

Contrario a esto podemos ver el ejemplo del Señor Jesús cuando fue entregado en las manos de Pilato, de cómo él entendía y aceptaba que era el tiempo preciso para ser entregado, y por esto dijo:
dijo:

Juan 18:36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

Al decir esto Jesús está diciendo que aunque tiene el poder de librarse de esa situación, no lo hace porque sabe que es el tiempo de Dios para que esto suceda. Y es por esta misma razón Jesús cuando fue arrestado, y uno de los que estaban con él trato de defenderlo Jesús le dijo:

Mateo 26:52-53 Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. 53¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?

El Señor Jesús hubiera podido librarse de esa situación en cualquier momento, pero no lo hizo porque entendió y aceptó que era el tiempo de morir para proveer salvación a la humanidad. Y cuando habla de que su reino no es de este mundo, lo que en realidad está diciendo es que su reinado vendrá después de este tiempo.

Por qué no hay duda que Jesús es el Señor del universo, por lo tanto es el Rey de todos los mundos y de todos los tiempos, pero el reino al que el Señor se está refiriendo, es un reino que consta de una parte espiritual y una parte material. La parte espiritual ya ha comenzado por eso Jesús dijo:

Lucas 17:20–21 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, 21ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

Ese reino espiritual sigue estando entre nosotros, y cuando compartimos el evangelio este reino se amplía, y cuando somos obedientes ese reino se fortalece. Pero la parte material de este reino comenzará en el milenio, que es la época de mil años que vendrá después de que Dios juzgue a la tierra. La escritura nos cuenta:

Apocalipsis 20:4, 6 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. …6Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

Teniendo esto claro la pregunta es: ¿Todos aquellos que hemos creído en Jesucristo y hemos nacido de nuevo, dónde y en qué tiempo vamos a reinar? La respuesta es; En el reinado del milenio.

¿Pero qué ha hecho Satanás con el evangelio del reino? Pues ha convencido a muchísimas personas que los cristianos debemos reinar en este tiempo. Y entonces escuchamos frases que dicen: Mi Padre Dios es el Rey de Reyes y Señor de Señores, y yo su hijo, soy su príncipe por lo tanto tengo derecho a vivir como el hijo del rey.

¿Es eso cierto para este tiempo? No. Por supuesto que no, pero ellos creyendo en semejante engaño piensan que como hijos del rey de reyes tienen derecho a las mejores cosas de este mundo. Entonces usted encuentra pastores viviendo en las mansiones más lujosas, con los autos más caros, alojándose en los hoteles mas costosos, comprando ropas suntuosas, joyas, etc. Porque son hijos del rey de reyes.

Y sí alguien duda de sus enseñanzas entonces ellos les muestran:

1 Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Por supuesto a esta mala doctrina le han implementado otras como por ejemplo el poder de la palabra hablada, donde la clave no está en la voluntad de Dios sino lo que usted declare por encima de la voluntad de Dios. Es decir ya ni siquiera Cristo reina en su vida, sino que usted reina sobre su propia vida, y usted decide absolutamente todas las cosas que usted quiere tener o poseer.

Y si a alguien no le funcionan las enseñanzas y no logra reinar ni hacer que las cosas sucedan tal como declara su palabra, lejos de reconocer que son enseñanzas completamente equivocadas, le echan la culpa diciéndole que es por su falta de fe. Y a eso le añaden que si usted tiene fe, que si realmente desea esas cosas, porque no muestra su fe pagando para que estas cosas sucedan.

“Quiere usted un apartamento de cien millones entonces haga un préstamo de diez millones y siémbrelo en la iglesia y Dios le responderá”

¿Y quienes caen víctima de estos engaños? Los tontos codiciosos.

Contrario a esto el verdadero evangelio nos ofrece lo siguiente:

1 Pedro 4:1 al 2 Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, 2para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.

El Señor Jesús aclaró, ya lo leímos, que él no vino a reinar en este mundo, por esta misma razón pudiendo orar por miles de ángeles que lo defendieran no lo hizo. El Señor Jesús vino a la tierra a obedecer, y a través de esa obediencia a proveer salvación para nosotros.

Y como nosotros siendo pecadores necesitamos ser tratados por Dios, para alejar de nuestra vida el pecado, y como este tratamiento a veces implica dolor, por eso dice que debemos armarnos, es decir estar prepararnos, estar dispuestos a sufrir para no seguir viviendo enredados en el pecado.

Y cuando dice que somos linaje escogido, reyes y sacerdotes dice muy claro que la función que tenemos en este tiempo es…

1 Pedro 2:9 …para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable…

Mientras esto hacemos, mientras damos testimonio del Dios en el cual creemos, entonces seremos formados conforme a la imagen de Jesús, acumulando tesoros en los cielos, hasta el momento en que llegando a su presencia comencemos a disfrutar, de esa herencia prometida reservada en los cielos para nosotros. Ese es nuestro verdadero objetivo, y aunque lo disfrutaremos en el futuro debemos caminar en esa dirección ya.

Eso en otras palabras significa que ese reino futuro comienza en el presente, cuando dejamos que Cristo reine en nuestro corazón, cuándo nos portamos como siervos obedientes, no como Reyes que hacemos lo que nos viene en gana.

Esto implica romper con los valores antiguos, cambiar las prioridades, para que al final terminemos dejando de amar al mundo, y amando verdaderamente al Señor. La palabra es clara cuando dice:

1 Juan 2:15–17 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

No hay absolutamente nada más importante que hacer la voluntad de Dios. Es más, bajo el viejo pacto podemos ver como todas las cosas que hacemos aún como creyentes, si no estamos realmente enfocados en hacer la voluntad de Dios, pierden su valor. Veamos:

Isaías 66:3 El que sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un ídolo. Y porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones…

En otras palabras no sólo de nada servía seguir los rituales al pie de la letra, pues al no estar dispuestos a hacer la voluntad de Dios esos rituales terminaban siendo abominación para Dios. De igual manera en la época presente no es correcto que estemos estudiando la escritura, viniendo a la iglesia, o haciendo cualquier actividad cristiana, si no estamos dispuestos a hacer la voluntad de Dios.

Y por esa razón, por andar cumpliendo con los rituales exigidos pero sin el deseo de hacer la voluntad de Dios, es que Dios les dijo:

Isaías 66:4 también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada.

No estar dispuestos a hacer la voluntad de Dios es una completa negación a la confianza que decimos tener en Dios… Y si con esa pésima actitud venimos a la iglesia y escuchamos su palabra, lo que puede pasar es que nuestro corazón se endurezca cada vez más, y cada vez será más difícil disponerse… trayendo como resultado que usted se irá de la iglesia alegando que no se siente bien, que no hay conexión, que no le llena, pero en realidad será para buscar una iglesia que le predique lo que quiere oír…

La razón para no disponerse a hacer la voluntad de Dios es el amor al mundo… Y los creyentes que están atascados en este dilema deberían tener claro cuál es el ofrecimiento de Satanás.

Mateo 4:8–9 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

Eso quiere decir que el amor del mundo es una forma de adoración a Satanás, por eso la escritura dice que si alguno ama al mundo el amor del Padre no está en él.

Lo contrario es amar la verdad, amar a Jesús, entender el valor de la verdad y del tiempo oportuno.

¿Sabías qué?

La iglesia es una entidad sin ánimo de lucro, por esta razón para funcionar dependemos primeramente de Dios, y de las ofrendas, donaciones o contribuciones que sus miembros, amigos o simpatizantes quieran hacer, lo cual, si Dios lo coloca en tu corazón puedes hacer a través de las siguientes opciones.

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