PROPÓSITOS PARA UN NUEVO AÑO 7

LA CORONA DE JUSTICIA

I. INTRODUCCIÓN
La vida cristiana sólo puede ser vivida por fe, lo cual implica creer que Jesucristo es el Señor, y que murió y resucitó por nuestros pecados.

Pero lo que muchos parecen no entender, es que cuando nuestra fe en Jesucristo como Señor y Salvador es real, creer esas dos verdades producirán como resultado inevitable, una actitud de obediencia a Dios hasta el final de nuestros días.

Por esto algunas preguntas que nos puede ayudar a definir en donde estamos respecto del cristianismo pueden ser: ¿Deseamos hacer la voluntad de Dios en todo, por el resto de nuestra vida? O ¿Deseamos servirnos de Dios o servir a Dios? O ¿Deseamos que Dios cumpla con nuestros sueños, o vivir los sueños que Dios tuvo cuando nos creo?

Sin embargo cuando muchos comprenden que deben vivir solo para hacer la voluntad de Dios… Se alejan de Dios.

Las razones por las que lo hacen son varias. Hay cosas que la gente ama tanto que no está dispuesta a dejar por ninguna razón, ni siquiera por Dios… Cosas como el amor al dinero, al sexo, al orgullo, al rencor, al miedo… Y cuando esto hacen, el meollo del asunto es que en realidad no creen que Jesucristo sea un Dios bueno… y aunque no reconocen esto, la evidencia es que están pensando que lo que Dios desea para ellos, lo cual incluye sus mandatos, no es algo bueno para sus vidas.

Podemos decir que la falta de fe es lo que no les permite entender la verdad acerca de Dios. Y esto es grave, porque sólo la fe nos puede llevar a entender, la realidad del amor de Dios y el buen propósito que tiene para nuestra vida.. Por ejemplo, dice la escritura:
Hebreos 11:3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

La fe es la que nos da el entendimiento para aceptar que el universo fue hecho por Dios, mientras que la incredulidad de los hombres, los ha llevado a inventarse las teorías más necias acerca del origen del universo… Y la fe en estas teorías aunque no sean conscientes, los aleja de Dios, pues llena su mente de pensamientos equivocados acerca de Dios.

Insisto: solamente la fe nos permite entender lo bueno que es Dios, y la bendición tan grande que nos está dando a través de la vida. Pero la incredulidad que embrutece, produce una obstinación muy grande que nos lleva a vivir la vida a nuestra manera, menospreciando la dirección que Dios nos da.

Es importantísimo que entendamos que cada vez que no le hacemos caso a Dios, el problema no son los traumas, no son las situaciones complicadas, no son las personas que nos rodean, no es falta de poder o dominio propio, el único problema es nuestra incredulidad acerca de la bondad de Dios.

Y cuando estando torcidos pensamos que estamos haciendo lo correcto… Se imagina cuántas cosas necias y dañinas podemos hacer? Un ejemplo de ello:
Juan 10:31–33 Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. 32Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? 33Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

El comportamiento del Señor Jesús no sólo era intachable sino que estaba siendo de bendición para muchos… Pero por causa de la incredulidad estos hombres querían asesinarlo. No querían aceptarlo como el hijo de Dios porque no querían cambiar su forma de vivir, y eso lo llevó a decir que Jesús era un demonio.

Hoy en países islámicos están asesinando a los cristianos, no por su mal comportamiento sino por el simple hecho de ser cristianos… Sus asesinos no creen que Jesucristo sea Dios, y esa incredulidad les hace ver a los cristianos como lo peor y por esto los asesinan.

Y como el problema es la incredulidad no importa lo bien que se porten los cristianos, no importa que en comparación con ellos los cristianos se estén portando muchísimo mejor ellos. El embrutecimiento combinado con enaltecimiento, los mantiene esclavos en esa errónea forma de pensar.

II. DIOSES SOIS
Cuando lo fueron a apedrear por haber dicho que era el hijo de Dios, el Señor Jesucristo les dijo algo que algunos hoy están mal interpretando y otros están negando… El les dijo:
Juan 10:34-36 Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? 35Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), 36¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?

Aunque les dijo la verdad, y aunque era una verdad que estaba en la escritura que ellos decían creer, el resultado fue el mismo por causa de la incredulidad; es decir volvieron a tratar de matarlo pero el se escapó.

Pero más importante que la mala reacción de estos hombres incrédulos, es que entendamos que fue lo que Jesús mencionó. El Señor Jesús mencionó que Dios Padre llamó dioses a aquellos a los cuales les entregó su palabra, la palabra de Dios.

Por supuesto no se refiere a que aquellos hombres que recibieron la palabra de Dios se convirtieron en dioses de igual poder o dignidad que el creador, eso si sería una blasfemia, sin embargo, si dice la escritura que por recibir la palabra de Dios, Dios a estos hombres los llamó dioses… Con minúscula.

Cuando leí esto, mi entendimiento acerca de la importancia de la palabra aumentó, pues cómo será de importante recibir la palabra de Dios, que aquellos que la recibieron fueron llamados dioses por Dios.

Y la pregunta para nosotros es: ¿Estamos apreciando la palabra de Dios en su verdadero valor, con la importancia que la debemos ver? Por supuesto me refiero a la sana doctrina, porque la escritura habla de que a muchos les fascina y se apegan a los vientos de doctrina, pero rechazan de forma continua la verdad de Dios.

Es por esto que algunos cristianos permanecen en ciertas iglesias aunque se dan cuenta qué se enseñan cosas contradictorias a la escritura, y si permanecen allí, es como si no les importara que a la gente le estén enseñando mentiras… Y entonces la pregunta es: ¿Será esa una buena actitud ante la importancia de la palabra de Dios? Pienso que no.

También encontramos a otros cristianos que viven haciendo lo que siempre han hecho, y sólo cuando tiene problemas consultan en la palabra a ver qué está pasando… Cuando creo que lo correcto es comenzar a revisar todo lo que hacemos a la luz de la palabra de Dios, antes de que vengan los problemas.

Esa era la buena actitud de David, aún cuando creía que estaba haciendo las cosas de manera correcta, por eso oraba así:
Salmo 139:23–24 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; 24Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.

Pero contrario a está buena actitud, muchos viven como siempre lo han hecho, no revisan lo que hacen, y muchas veces lo que reciben es fuertes disciplinas por no hacer lo que debieran… Y aún así no aceptan la palabra de Dios y no cambian.

III. ¿PARA QUE LES FUE DADA LA PALABRA DE DIOS?
En el salmo 82 podemos encontrar el texto en el que Jesús se apoya para decir que hombres mortales fueron llamados dioses. Dice así:
Salmo 82:1 Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga.

Dios como dice el salmo, está en medio de aquellos hombres que recibieron la palabra de Dios, y sabemos por las palabras de Jesús que se trata de hombres que fueron llamados dioses por haber tenido el privilegio de recibir la palabra de Dios.

Pero no sólo recibieron este privilegio, sino que además para poder cumplir con su función, también recibieron posiciones de autoridad para gobernar.

Y el asunto es que; si el solo hecho de tener autoridad para gobernar ya es algo implica una muy seria responsabilidad, trate de imaginarse lo que es tener una posición de autoridad más la palabra de Dios, que es la que nos enseña a gobernar como Dios lo haría, en un mundo corrompido por causa de la incredulidad de no haber aceptado a Jesucristo como su Señor.

Esa es la misma responsabilidad que tenemos ahora como padres cristianos con nuestras familias, o como dueños o jefes en las empresas donde trabajamos, de ser testimonio ante un mundo corrompido a través de un gobierno verdaderamente justo.

Lo opuesto es que cuando en una familia cristiana el padre no trata a manera justa a su esposa o a sus hijos, o cuando en la empresa de un cristiano este no trata a los empleados con la mismas normas, sino que a uno se las aplica rigurosamente y a otros se las pasa por alto … Ese no es un comportamiento justo, pues está haciendo acepción de personas lo cual es pecado.

Y al hacer acepción de personas esta dando un pésimo testimonio. Por qué los incrédulos al ver ese comportamiento concluyen que los cristianos son tan malos como cualquiera y que por lo tanto el evangelio no sirve, más aún cuando algunos incrédulos sí tratan a los demás de manera correcta.

Por supuesto lo mismo ocurre en cualquier iglesia donde por causa de simpatías o beneficios, se hace acepción de personas, y no se trata a todos de la misma manera.

Es claro que en circunstancias diferentes podemos tratar de diferente manera a las personas, pero dos personas en las mismas circunstancias deben recibir el mismo trato.

A esta responsabilidad es ser testimonios con un gobierno justo, debemos sumarle que Dios puso al pueblo de Israel en el centro de la tierra. Es decir lo puso en un lugar donde los caminos a las grandes civilizaciones pasaban por allí, de tal manera que podrían dar un buen testimonio de Dios a todas naciones. Ese fue el propósito por el cual Dios les dio su palabra…

IV. ¿QUÉ HICIERON CON LA PALABRA AQUELLOS QUE LA RECIBIERON?
Y en el salmo después de decirles que Dios esta en medio de los dioses y juzga … Les dice:
Salmo 82:2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos?

Pues que lejos de estar haciendo lo correcto comenzaron a juzgar injustamente, en otras palabras comenzaron a robar, perjudicar y a matar a aquellos que Dios había puesto bajo su autoridad para que cuidaran.

Es decir; menospreciaron la palabra que Dios les había dado, pero se aferraron fuertemente a la posición de autoridad que también Dios les había dado, pero no para hacer lo que Dios deseaba sino para su propio beneficio.

Un ejemplo de cómo esto ha ocurrido a través de los tiempos lo podemos ver en la exhortación que Dios le hace al pueblo cuando les dice:
Isaías 58:1–4 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. 2Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios. 3¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. 4He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.

La gran contradicción está en menospreciar la voluntad de Dios y al mismo tiempo exigirle respuestas, y lo que vemos es que pedían respuestas a ayunos y oraciones abominables, donde la intención generalizada era oprimir y herir a sus semejantes.

Y cuando Dios no contestaba sus malvadas peticiones, entonces según ellos Dios estaba actuando de manera injusta.

Pero no hicieron este trabajo ellos solos, pues el salmo dice que aceptaron a los impíos, lo cual quiere decir que se aliaron con ellos, con los injustos, avaros, ladrones y perversos para todos unidos poder explotar al pueblo.

Es como si el dueño de una empresa cristiana en lugar de tratar a todos por igual, es decir a los cristianos que tiene trabajando y a los incrédulos, se alía con los incrédulos para tratarlos con preferencias sobre los cristianos, haciendo acepción de personas lo cual es injusto delante de Dios.

O lo contrario, dando preferencias a los creyentes sobre los incrédulos, los cuales al ver este comportamiento no querrán saber nada acerca de Dios.

En conclusión el enorme privilegio de recibir la palabra de Dios que los convirtió en dioses, fue menospreciado por completo y abusando de su autoridad se portaron como demonios.

Y: ¿Qué clase de testimonio está dando un pueblo que dice estar con Dios, pero que ignora su palabra, y que abusando de su autoridad se corrompe y oprime al pueblo?

Pues el mismo testimonio de algunas iglesias dirigidas por pastores corruptos que abusan de las ovejas… Dónde las ovejas mientras no sean ellas las perjudicadas, tampoco les interesa la palabra de Dios.

Si les interesara verían la realidad de lo que ocurre, y buscarían corregir aquello que está mal, y sí al intentar hacer esto ven que no mejora, que no hay cambios, entonces deben salir de esas iglesias.

Es importante entender que lo que produce mal testimonio no es el mal comportamiento de las personas sino el mal comportamiento de los que dicen ser creyentes. Es tan grave esto que el apóstol escribió:
1 Corintios 5:11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

Mucho tiempo después cuando vino el Señor Jesús, encontró la misma situación de menosprecio a su palabra, y el mismo abuso de las autoridades religiosas sobre el pueblo. Por eso los denunció:
Juan 10:10–13 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 12Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.

Aunque muchos han malinterpretado este pasaje diciendo que el ladrón que se menciona es el diablo, esa interpretación es errada, porque es muy claro al seguir leyendo que el que representa al diablo es el lobo. Por lo tanto el ladrón o los ladrones, son los malos pastores que hurtan, destruyen y matan las ovejas.

Hoy está sucediendo lo mismo, hay mucha gente en las iglesias que creen que son hijos de Dios por causa de las malas enseñanzas que reciben, por causa de llamar bendición lo que no es verdadera bendición, al menos no la de Nuevo Pacto, y el resultado es un daño tremendo que aún afecta a las buenas iglesias con buenos pastores, pues son criticadas igual que a las malas iglesias.

En el salmo el Señor continúa hablando del propósito por el cual les dio su palabra y dice:
Salmo 82:3 Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso. 4Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos.

En aquella época bajo el viejo pacto esto era muy importante hacerlo, hoy existe la misma responsabilidad de acuerdo a nuestra capacidad, pero hay algo muchísimo más importante para los que hemos recibido la palabra de Dios que sacar a la gente de la pobreza.

Y eso más importante es la responsabilidad de compartirles la palabra para que puedan dejar de vivir en condenación, asegurando así su salvación eterna.

Al ver ese terrible comportamiento completamente opuesto al propósito de Dios, él les dice:
Salmo 82:5 No saben, no entienden, andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra.

¿Y porque no entienden y andan en tinieblas? Ya lo he dicho, porque la incredulidad embrutece.

Y cuando dice que tiemblan los cimientos de la tierra, se refiere a que están haciendo cosas que inevitablemente llevarán a la tierra a la destrucción total. Es como decir que lo básico no se está haciendo por lo cual nada funcionara.

V. EL RESULTADO FINAL
Como consecuencia de menospreciar la palabra que le fue entregada, Dios les dice:
Salmo 82:6-7 Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo; 7Pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis.

Fueron rebajados de la posición de privilegio que Dios les había dado por recibir su palabra, ya ni dioses ni hijos del Altísimo, sino que como cualquier hombre morirían, sin importar cuan importantes fueran sobre la tierra. Y finaliza diciendo:
Salmo 82:8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones.

Y sabemos por lo que hemos estudiado estas últimas semanas, que se refiere a ese reino que no tendrá fin, del cual nosotros los hijos de Dios participaremos, con una autoridad proporcional a cuántas coronas hayamos obtenido, gracias a la fe que nos lleva a obedecer.

Hemos visto que hay una corona incorruptible, para aquellos que se abstienen de muchas cosas que son normales pero que quitan tiempo para el crecimiento espiritual.

Una corona de vida para aquellos que resisten las pruebas y las tentaciones.

Una corona incorruptible de gloria para aquellos que tienen discípulos cuidándolos de manera adecuada, y hay otra corona que es…

VI. LA CORONA DE JUSTICIA
El apóstol Pablo en su última carta a Timoteo, de acuerdo a lo que hemos visto hoy, es decir a la importancia de la palabra de Dios, le insiste a su discípulo diciéndole:
2 Timoteo 4:1–2 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

Al pedirle esto en realidad le está pidiendo que asuma la responsabilidad que tiene con la palabra, de cuidar, que es en realidad gobernar sobre aquellos que están bajo su cuidado. (Discipulado)

Y debía hacerlo de manera insistente, motivando, exhortando, por supuesto teniendo tanta paciencia como sabiduría (una sana doctrina) porque…
2 Timoteo 4:3–5 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

Un pastor me contaba la experiencia de ir a un colegio a compartir la palabra de Dios, donde la mayoría de los estudiantes son hijos de cristianos y de pastores… Pero contrario a hallar una buena actitud para recibir la palabra lo que encontraron fue una gran dureza.

Otro pastor me contaba que en su barrio han evangelizado tanto, que ahora lo que se ve es una dureza muy grande respecto de la palabra.

Pero eso sí, si alguien viene y les echa cuentos y fábulas que según ellos salen de la palabra de Dios, eso si lo escuchan, y además se amontonan como dice la palabra.

En la parábola del labrador dada por Jesús, la semilla que cayó junto al camino, la que cayó en pedregales y la que cayó entre espinos no dio ningún fruto. Y la que cayó en la buena tierra si dio fruto pero:
Mateo 13:8–9 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. 9El que tiene oídos para oír, oiga.

Según los estudiosos, interpretan que de manera profética se están anunciando que cada vez será más difícil que la palabra produzca fruto, porque en la medida que pasa el tiempo los hombres cada vez tendrán el corazón más duro. Y también esa la razón por la cual cada vez vemos más y más maldad y más perversión en los hombres.

Sin embargo a pesar de lo que pase en el mundo, el apóstol le dice a su discípulo Timoteo:
2 Timoteo 4:5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.

En el estudio anterior insistía en que lo que el Señor nos manda a hacer es discípulos, entonces decía que el objetivo no es solo la evangelización sino el Discipulado. Pero no interpreten esto como que no hay que evangelizar, porque muchas veces la evangelización será sólo para dar testimonio de que tuvieron oportunidad de conocer al Señor, la menospreciaron, y al hacer esto no es que Dios los mande para el infierno, es que ellos están escogiendo el infierno.

Por lo tanto no importa lo duro esté el mundo de todos modos debemos continuar. Pero además hay otra motivación por la cual le insiste en que cumpla con su ministerio, y es:
2 Timoteo 4:6–7 Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. 7He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

El apóstol sabe que el momento de su muerte para encontrarse con el Señor está cerca… Y por supuesto hay que dejar a alguien que continúe lo que Dios ha comenzado con nosotros. Eso es discípulado. Y allí es cuando nombra la corona de justicia.
2 Timoteo 4:8 Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

VII. ¿CÓMO SE OBTIENE LA CORONA DE JUSTICIA?
El apóstol dice que amando su venida. Y no hay duda que eso en primer lugar quiere decir que deseamos que el Señor regrese por nosotros. Pero: ¿Cuál es la razón por la cual deseamos que venga por nosotros?

Esta pregunta es importante, porque es posible que deseemos que venga por nosotros por razones equivocadas:

Por ejemplo; existen aquellos que están tan aburridos de la vida que desean morirse o que el Señor venga por su iglesia, porque ya no creen ser capaces de soportar lo que están viviendo.

Esto es entendible, algunos han llegado al suicidio, pero por supuesto esa no es la motivación correcta para querer encontrarse con el Señor, porque lo correcto es que nos estemos gozando de vivir haciendo la voluntad de Dios.

Hay otros que no están tan aburridos pero están tan resentidos que quieren que el juicio Dios extermine toda la tierra… Y pues tampoco es la mejor motivación para el regreso del Señor.

La motivación correcta es la de aquel que camina con el Señor porque le cree, que hace su voluntad y se goza en ella, pero que está tan enamorado del Señor que quisiera estar ya con él.

Un buen ejemplo de esto lo encontramos en el apóstol Pablo que escribió:
Filipenses 1:21–26 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. 22Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. 23Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; 24pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. 25Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe, 26para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.

Varias cosas muy claras que podemos sacar este texto.

Lo primero: Si para nosotros realmente el vivir es Cristo… Si ya hemos madurado lo suficiente para desprendernos del mundo y vivimos sólo para hacer la voluntad de Dios, entonces ese amor con el cual trabajamos, nos llevará a desear morir para estar con Cristo pues es muchísimo mejor estar en su presencia que aquí en la tierra.

Pero si todavía estamos enredados por causa de nuestro amor al mundo, morir no lo veremos como algo muy lindo, sino que más bien, aunque estemos gozosos, estaremos tratando de pedir tiempos extras para terminar ciertos proyectos, cómo educar a los hijos, o dejar un patrimonio, un legado, o para no dejar a la esposa o al marido solito porque pobrecito, etc.

En segundo lugar; sí para nosotros el vivir es Cristo, aunque el morir sea ganancia, tendremos la paciencia suficiente para esperar el tiempo de Dios, tiempo que tiene importancia por la obra que Dios está realizando a través de nosotros, a través de nuestro ministerio.

El amor por su obra nos dará paciencia para esperar aunque deseemos estar con Cristo.

Lo tercero que vemos es que el apóstol entiende que cuando trabaja en la obra, la gloria de Cristo en el aumenta, gracias a esa oportunidad de seguir trabajando en la obra.

En otras palabras; sería una contradicción amar su venida y no estar viviendo en su voluntad.

Si no estamos viviendo en su voluntad, esperar su venida o querer morir, es un escape a una vida aburrida o peor aún llena de aflicción. Es por eso que la escritura enseña:
Mateo 24:45–51 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? 46Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. 47De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. 48Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; 49y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, 50vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, 51y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Además de lo que ya es muy claro en este pasaje… Respecto de que al siervo fiel sobre sus bienes le pondrá, y al infiel lo castigará duramente, podemos ver que la lección o el asunto central que hace buenos o malos siervos es la convicción de que el Señor vendrá… o no vendrá.

Aunque no es lo correcto, hay personas a las que se les ha engañado diciendo que el Señor ya mismo viene por ellas, y por causa de eso se han desprendido de sus propiedades, de sus casas y de todo tipo de riquezas porque el Señor ya viene… Por supuesto no es lo correcto, porque nadie sabe el día ni la hora.

Ayer escuchaba un predicador que me parece muy acertado que dice que esto no va a durar más de ocho años… Él dice que esas son sus cuentas, no está diciendo que dios le mostró ni nada por el estilo pero de acuerdo a las profecías si tiene mucho sentido lo que dice.

Pero si nosotros tuviéramos la certeza de qué el próximo mes, en 30 días, viene el Señor … ¿Qué haríamos en este mes que nos queda?

Y creo que si tuviéramos la convicción absoluta de qué va a venir, sería tal vez el mes más espiritual de nuestra vida, pues entenderíamos que todos esos proyectos que tenemos, todos van a quedar allí, y por lo tanto lo único que valdría la pena es hacer la voluntad de Dios que permanece para siempre.

Sin embargo algo que no podemos ignorar es que el día de nuestra partida con el Señor puede ser en cualquier momento… Por eso hay que vivir cada día como si fuera el último y como si fuera el primero, es decir siendo diligentes en hacer la voluntad de Dios.

Este otro pasaje nos muestra la realidad de lo que acabo de decir:
1 Juan 3:2–3 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 3Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

Tener certeza de la manifestación de Dios para recibir lo que es nuestro, nos debe motivar a ser como el es.

Pero cuando no hay certeza el regreso de Dios, cuando hay incredulidad respecto de su venida por nosotros, es similar a lo que hacen muchas personas que no piensan en la muerte, como si no les fuera a llegar, y siguen haciendo cosas que no debieran, no hay arrepentimiento, no hay deseo de cambio porque piensan que tienen una eternidad en esta vida lo cual no es cierto.

Pero sí el cristiano que anda en pecado supiera que en pocos días va a morir, o que el Señor va a regresar en pocos días, seguramente se portaría juicioso esos pocos días que le faltan.

Y respecto del momento lo que el Señor ha dicho es:
Marcos 13:32–37 Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. 33Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. 34Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. 35Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; 36para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. 37Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.

Y también dice:
Lucas 12:37–38 Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. 38Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos.

Pero no debemos ignorar que estos pasajes que hablan de la recompensa para el que está velando hasta el regreso del Señor… También están hablando del juicio de Dios sobre aquellos que no le creyeron. De este juicio dice la escritura:
1 Corintios 4:5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

Sucederá cuando venga el Señor, y todos aquellos que vivieron de apariencia, que no fueron honestos, que lograron engañar a un a los cristianos llevándoles a creer que era muy espirituales, todos estos estarán ante el Señor que juzgará las intenciones que han tenido en su corazón. Y el resultado:
Mateo 21:40–41 Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? 41Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo.

Ya hemos hablado de la recompensa, de la herencia de lo que recibiremos pero creo que lo más importante es que estaremos en la presencia de Dios, y esa certeza no debe llevar a tener misericordia con las personas que están a nuestro alrededor, de tal manera que si alguien está grave o está agonizando nuestra oración y lo que hagamos debe ser para insistir en que reconozca el señor para que no se pierda eternamente.

Y aunque hay una corona para el que anhela su venida porque por amor quiere encontrarse con el Señor, también debe entender que Dios por amor como dice él, no retarda su promesa sino que está teniendo misericordia con aquellos creyentes que no se han arrepentido verdaderamente, que no han nacido de nuevo, y aún por aquellos incrédulos que faltan que lleguen a los pies del Señor. Su palabra dice:
2 Pedro 3:8–9 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Si miramos bien esto, lo que en realidad está diciendo es que muchos cristianos que se creen cristianos todavía no lo son en realidad… Y Dios está teniendo paciencia para que haya un arrepentimiento verdadero.

Lo cual nuevamente debe motivarnos, si amamos al Señor, a dejarnos formar como verdaderos hijos de Dios, y a servir a Dios en su obra haciendo su voluntad.

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