PROPÓSITOS PARA UN NUEVO AÑO 6

LA CORONA INCORRUPTIBLE DE GLORIA

I. INTRODUCCIÓN
Los auténticos hijos de Dios recibiremos una herencia de cualidades y proporciones inimaginables.

En realidad lo que va a pasar es que recibiremos como herencia las naciones, pero no las naciones como están ahora, pues en lo material la tierra será completamente purificada con fuego, y las naciones refiriéndose a los hombres, habrán pasado por un proceso de selección y purificación, donde sólo un tercio de los habitantes del planeta serán aprobados y sobrevivirán con el privilegio de habitar en la nueva tierra, bajo la autoridad de un reinado que durará 1.000 años.

Según esto 2.700 millones sobrevivirán mientras que 5.500 millones morirán la causa de las plagas qué menciona el libro de Apocalipsis en el tiempo de la gran tribulación…

Este reinado llamado el milenio, que recibiremos los hijos de Dios lo menciona la escritura desde tiempos antiguos, como por ejemplo en el sueño de Nabucodonosor, donde el vio diferentes bestias que representaban cada uno de los imperios que vendrían uno tras otro. Parte del sueño interpretado por el profeta Daniel dice:
Daniel 2:44 Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre…

La historia muestra como esta profecía a comenzado a cumplirse al pie de la letra. Estos reinos fueron él Asirio, el Babilónico, el de los Medos y los Persas y el imperio Romano, sólo falta el cumplimiento de lo profetizado sobre el último de estos reinos o imperios, donde diez naciones se unirán por medio de alianzas humanas para tener más poder… Pero a pesar de todo el poder que los hombres crean tener, se levantará un reino que dice que desmenuzará y consumirá a todas estas poderosas naciones, para luego gobernar por siempre.

Y aunque parezca increíble, este nuevo reino en realidad ya ha comenzado, por eso cuando los fariseos preguntaron a Jesús acerca de la venida del reino prometido, el les respondió:
Lucas 17:20–21 …El reino de Dios no vendrá con advertencia, 21ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

Este reino comenzó en su parte espiritual con el Señor Jesús hace aproximadamente 2.000 años, y comenzará en su parte física que durará 1.000 años, después de la gran tribulación que durará siete años, y que comenzará cuando haya terminado el tiempo de la gracia. En esta gran tribulación los moradores de la tierra serán probados, y el pueblo de Israel será purificado.

De este reino y de las razones por las cuales las naciones deben ser destruidas y purificadas, nos habla un salmo profético que dice:
Salmo 2:1-3 ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? 2Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: 3rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas.

Allí está descrito el pecado básico del hombre, que es su falta de confianza en Dios que le lleva a vivir una vida independiente de los deseos de Dios, para lo cual o niegan su existencia de forma tajante, o la niegan a través de inventarse dioses a su manera ignorando así al Dios verdadero.

Y en su ignorancia y arrogancia, los hombres creen que pueden vivir una buena vida sin tenerlo en cuenta, sin entender que no confiar en Dios es un acto de maldad de proporciones tan grandes, que amerita la condenación eterna, que es un castigo también de proporciones inimaginables.

Una de las evidencias de lo malo que es no tener en cuenta a Dios, es la proliferación de una serie de actitudes pecaminosas que son las que tienen al mundo en las actuales condiciones. En la carta a los Romanos se describen estos resultados diciendo:
Romanos 1:28–31 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 29estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres…

Y por supuesto no debe entenderse como que Dios los obligó a comportarse de esta manera, la realidad es que la ausencia de Dios, es maldad pura… Cosas que muestran esta maldad tan grande está en lo que están haciendo con los niños, abortándolos, criándolos para esclavos sexuales, o criarlos en granjas de bebés para sacarles los órganos, o para rituales donde los descuartizan y se los comen… Y esto no son teorías conspirativas, los videos de la isla de las Lolitas muestran todas estas atrocidades.

Y es tan generalizada esta maldad, que en la actualidad ya hay quienes cuando una pareja queda embarazada la pregunta normal que les hacen es; ¿y lo van a tener? Como si no tenerlo fuera una decisión no solo buena sino de lo más normal. El salmo continúa diciendo:
Salmo 2:4-5 El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. 5Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira.

Ciertamente es para risas pensar que el hombre pueda apartarse de Dios, vivir fuera de su soberanía, y peor aún pensar que le pueda ir bien, pues la realidad es que esa actitud de no confiar en Dios corromperá sus almas haciéndolos sufrir, y causando mucho sufrimiento a los que están a su alrededor.

Y ojo, corromper sus almas es poca cosa comparado con enfrentar el terrible juicio de Dios y su consecuencia.

II. EL REINADO HA COMENZADO
Pero aunque los hombres rechacen a Dios como su Rey y Soberano, el salmo continúa:
Salmo 2:6 Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte.

En las profecías es normal que se hable de cosas que sucederán pronto y de cosas que sucederá después, como en este caso, la escritura nos enseña que Jesucristo en el milenio estará reinando desde la ciudad de Jerusalén. Y a la pregunta; ¿por qué Jesucristo? Porque las escrituras dicen qué ese fue el resultado de su obediencia hasta la muerte y muerte de cruz:
Filipenses 2:9–11 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

El salmo continúa:
Salmo 2:7-8 Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. 8Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

Recuerdan que en el estudio anterior vimos que recibiremos todas las cosas, porque el Hijo a heredado todas las cosas y nosotros con el… Y dentro de todas las cosas que vamos a heredar están las naciones y los confines de la tierra.

¿Y qué pasará con todo eso que recibiremos; qué pasará con las naciones y los confines de la tierra que heredaremos? El salmo continúa:
Salmo 2:9 Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás.

Si hiciéramos una evaluación de los gobiernos y los gobernantes que tenemos, fácilmente concluiríamos que es imposible tener un gobierno justo, donde todos puedan tener las mismas garantías u oportunidades…

Los gastos del presidente maduro y de su familia son exorbitantes mientras el pueblo se muere de hambre, y aún hay informes que dicen que las hijas de Chávez gastaban 5 millones de dólares diarios. Y Colombia no se queda atrás, pues de manera continua aparecen más y más delitos de corrupción, que además no son castigados por la falta de justicia en la justicia.

Esa es la razón por la cual todos los gobiernos y sus gobernantes serán destruidos, como se destruyen vasijas de barro con una barra de hierro hasta desmenuzarlas por completo… Para en su lugar colocar un gobierno absolutamente justo.

Tratemos de imaginar al Señor Jesucristo reinando en la tierra desde Jerusalén… ¿Acaso creemos que alguien podrá engañarle, acaso alguien podrá hacer como hacen ahora de servir al ojo, de hacer las cosas mal cuando no los ven, y lograr evitar así el juicio de Dios por sus acciones?

Lo cierto es que ningún tipo de maldad será permitida, Jesucristo y nosotros como sus reyes y sacerdotes ejerceremos un reinado absolutamente justo….

Este reinado absolutamente justo tiene implicaciones muy importantes para la humanidad que será seleccionada, pero para nosotros los que reinaremos, las preguntas importantes son:

¿Si nos estamos preparando para gobernar con la autoridad que recibiremos, de tal manera que lo hagamos de manera completamente sabia y justa?

¿Estamos conscientes de que nuestra autoridad será proporcional al conocimiento que tengamos de Dios, su palabra, sus planes y métodos?

¿Entendemos que la única forma de aumentar nuestro conocimiento de Dios, es la obediencia que se genera cuando hay verdadera fe?

¿Entendemos que la autoridad real depende sólo de quienes somos como hijos de Dios, de nuestro carácter, que debe manifestar de manera constante el fruto del Espíritu Santo?

Dicho de otra manera; es prácticamente un desperdicio asistir a la iglesia o estudiar las escrituras sin estar dispuesto a obedecer a Dios, porque lo único que lograremos será envanecernos con ese conocimiento y endurecer cada vez más nuestro corazón.

III. EJERCIENDO AUTORIDAD DESDE AHORA
Cuando el Señor Jesús dice que el reino ya está en medio de nosotros, como ya mencioné, se refiere a que la autoridad de este Nuevo Reino comenzó a ser manifestada a través de el Señor Jesús.

Cuándo hablo de que su autoridad comenzó a ser manifestada, es porque cuando Adán y Eva pecaron le entregaron su autoridad a Satanás, y aunque Dios ha escogido hombres como sus profetas y aún a un pueblo para manifestar su autoridad lo cierto es que ninguno ha funcionado de manera adecuada, y por eso ahora a través de Jesucristo él comienza a manifestar su autoridad en la tierra. Pero no sólo a través de Jesucristo pues el Señor Jesús ha delegado su autoridad en la iglesia, en nosotros los hijos de Dios y por eso dijo:
Mateo 10:40 El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

Y aquí una pregunta importante es: ¿Qué tan conscientes somos de que cuando nos reciben, están recibiendo al Dios creador de los cielos y la tierra? O ¿Qué tan conscientes somos de qué cuando nos rechazan están rechazando a Dios?

En otra ocasión mostrando lo importante de esta delegación de autoridad dijo:
Mateo 18:18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

Sin embargo como están las cosas, es decir a causa de las malas doctrinas que existen, es importante aclarar que esa autoridad que hemos recibido de parte de Dios, sólo sirve para hacer la voluntad de Dios, pues cuando alguien hace algo o da órdenes diciendo que es de parte de Dios, órdenes que Dios no ha mandado, esas órdenes por supuesto que no vienen con el respaldo de Dios y por lo tanto no deben ser obedecidas.

Respecto de las cosas que sí debemos hacer por ser voluntad de Dios, de una manera especial tenemos el respaldo para anunciar las virtudes, cómo dice la escritura; “de aquel que nos llamo de las tinieblas a su luz admirable” …

Esto quiere decir que nosotros somos una autoridad real sobre todos los incrédulos… Y el objetivo es que ellos reconociendo la autoridad que Dios nos ha dado, acepten el mensaje que les damos y de esta manera conozcan a Jesucristo como su Señor y su Salvador. El salmo continúa:
Salmo 2:10-12 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra. 11Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor. 12Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.

Y solo nosotros somos los que los podemos amonestar, y así detener la ira de Dios sobre aquellos que le reconozcan. El Señor Jesús insistió respecto de esta autoridad cuando le dijo a sus discípulos:
Mateo 28:18–20 Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Quiero que notemos atentamente que el objetivo que tenemos con la autoridad que Dios nos ha dado, es hacer discípulos. No solo evangelizar sino discipularlos, lo cual solo se logra cuando son bautizados, pero no con agua sino con el bautismo en el Espíritu, que les otorga el nacimiento espiritual convirtiéndolos en hijos de Dios, para luego poder enseñarles que guarden, que obedezcan las cosas que él nos ha mandado a obedecer también a nosotros.

El diseño de Dios para todo esto es supremamente práctico, pues cuando nos ordena hacer discípulos, lo que nos está pidiendo es que esa autoridad del reino que hemos recibido, debemos ejercitarla y perfeccionarla, para que al final de nuestra vida tengamos una autoridad real, con la cual podamos servir a Dios.

Ese mismo diseño debe funcionar en la iglesia, pues la escritura dice que querer ser pastor es un buen anhelo, pero para llegar ha ser un buen pastor es necesario comenzar a tener discípulos, grupos de oración, aprender a enseñar, a dar consejería, a ser probado… Etc.

Eso en otras palabras quiere decir que el ofrecimiento que Dios nos hace de gobernar junto con el, no será una realidad, sino comenzamos a ejercitar la autoridad que hemos recibido a través del discipulado.

Pero de nada servirá tener discípulos si usted no comienza como hombre a ejercitar su discipulado en casa, donde cada varón debe ser el sacerdote, la guía espiritual, el que pastorea, y debe aprender a hacerlo de la misma forma en que lo haría el Señor Jesucristo, con su sabiduría, con su paciencia, con su ternura, con su firmeza, con su misericordia y justicia… Porque la autoridad que se nos pide ejercer no es como la del mundo, donde a través del enseñoreamiento dan rienda a su maldad dañando a sus semejantes.

IV. LOS DISCÍPULOS SON NUESTRO GOZO Y CORONA
Es tan importante ser conscientes de la autoridad que hemos recibido, y por lo tanto ejercerla a través del discipulado, que aquellos a los que hemos ayudado en su relación con Dios, se convierten en corona para nosotros. Por esto el apóstol Pablo escribió:
1 Tesalonicenses 2:19–20 pues ¿cuál es nuestra esperanza, gozo o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? 20Vosotros sois nuestra gloria y gozo.

Y no eran corona sólo los discípulos de Tesalónica, sino también los de Filippo a los cuales les dice:
Filipenses 4:1 Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.

Y entonces resulta que así como era de importante que una familia judía tuviera hijos, pues era cuestión de sobrevivencia, así de importante es que los hijos de Dios tengamos discípulos… Una iglesia donde no hay discípulos, donde no hay gente nueva aprendiendo, es una iglesia que con el tiempo va a desaparecer.

Pero no podemos ignorar que el asunto a veces puede ser bastante complicado. Hay discípulos muy lindos que traen mucho gozo a nuestra vida, pero hay otros que nos hacen sufrir, y por esta razón hay algunos que no han querido involucrarse en el discipulado, pero el problema es que no recibirán la corona, que significa que no tendrán la autoridad suficiente para gobernar.

Respecto de esto el apóstol Pablo escribió, qué el discipulado bien hecho es algo que sólo con el poder de Dios podemos hacer:
Colosenses 1:28–29 a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; 29para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.

No hay duda que la evangelización es necesaria, es muy importante, pero la sola evangelización sin discipulado no produciría resultados.

Por esto hablando de las diferentes funciones del cuerpo, es decir de la iglesia, el apóstol Pablo enseñó:
1 Corintios 3:6–9 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. 8Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. 9Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

Somos una misma cosa dice el apóstol, refiriéndose a que todos somos siervos del Señor, y cada uno recibirá la recompensa conforme a su labor, pero el que tiene discípulos, esos discípulos serán su gozo y su corona.

Todos de una manera u otra debemos compartir nuestra fe en el Señor con los demás, es un acto de amor y misericordia para ellos, y es una manifestación de cuánto apreciamos la salvación que hemos recibido de parte de Dios.

Pero no se trata de pararse en un estadio, ni en la esquina de la cuadra, a no ser que Dios se lo ordene, se trata de hacer cosas que permitan que otros reciban el mensaje de salvación, algo tan sencillo como un buen testimonio de vida, o conformar grupos de estudio bíblico u oración, o de invitar a las reuniones de la iglesia, o compartir de Cristo, u orar por el crecimiento de la iglesia, etc.

V. CORONA INCORRUPTIBLE DE GLORIA POR APACENTAR LA GREY DE DIOS.
Podemos decir que tener discípulos es una función espiritual tan natural y tan importante como tener hijos. Y es por eso que para el que cumple con esa función de manera adecuada, está reservada la corona incorruptible de gloria. Dice la escritura:
1 Pedro 5:4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

Hemos estudiado que en la escritura el Señor nos ofrece; la corona incorruptible para el que domina el viejo hombre, la corona de vida para los que soportan la tentación y las pruebas, y ahora leemos que por cuidar o pastorear a las ovejas recibiremos la corona incorruptible de gloria.

Pero para obtener esta corona, obviamente tenemos que seguir las instrucciones que Dios nos da acerca del pastoreo, algunas de las cuales podemos encontrar en el contexto del verso en el cual se ofrece la corona:
1 Pedro 5:1–5 Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: 2Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 3no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. 4Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

¿Cómo obtener la corona? Entendiendo y haciendo varias cosas:

Los discípulos son de Dios. No somos dueños de los discípulos, las iglesias no son dueñas de los discípulos, tener eso claro nos permite tomar decisiones que siempre los favorezcan a ellos. Como por ejemplo un cambio de liderazgo, un cambio de ministerio o aún un cambio de iglesia.

Debemos cuidarlos no a la fuerza sino voluntariamente. Aunque es un mandato de suprema importancia para nuestra vida, Dios quiere que lo hagamos no por ser un mandato, sino como consecuencia de amar al Señor y a los que el ama. Si hay verdadero amor habrá una mejor actitud que cuando las cosas se hacen por obligación.

No por ganancia deshonesta. Que podíamos resumirlo en no buscar beneficios para la carne ni mucho menos beneficios materiales. La verdadera motivación además del amor, es obtener la corona incorruptible de gloria por estar haciendo de manera adecuada la voluntad de Dios, para luego en el milenio seguir gobernando con la misma motivación y los mismos objetivos.

Con ánimo pronto. Queriendo decir con esto que no sólo debemos hacerlo voluntariamente, sino de manera diligente, diligente respecto del tiempo, diligente respecto de la enseñanza y de la dirección que les demos.

Sin enseñorearse de ellos sino siendo ejemplos. Vuelve e insiste en que los discípulos no son nuestros, por lo tanto no los podemos tratar como a nosotros nos parece, sino como el dueño de los discípulos desea.

Con los discípulos puede pasar lo mismo que a veces pasa con los hijos, que cuanto se portan necios y rebeldes, por nuestra falta de paciencia y sabiduría tomamos como opción el enseñoreamiento, el ser fuertes, el usar palabras inapropiadas y tomar actitudes como de pelea, para lograr cambios en la vida de ellos.

Dios nos advierte que no debemos hacer eso con los discípulos, y creo que lo que nos ayudará a tener una buena actitud con ellos, es que nosotros revisando nuestra vida reconozcamos cuánta incredulidad ha habido en nosotros, y cuánta paciencia ha tenido Dios con nosotros.

El apóstol Pablo hablando de la dureza de algunos al tratar a sus semejantes, les advierte del peligro de que Dios los pueda tratar de la misma manera, por eso les dice:
Romanos 2:3–5 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? 4¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 5Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira….

Pero si aprendemos a hacerlo bien, dice la escritura:
1 Pedro 5:4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

VI. NEGANDO LA RESPONSABILIDAD Y LA IMPORTANCIA DEL DISCIPULADO
A la final todas las cosas se conjugan para cumplir el propósito de Dios. Por ejemplo: ¿De que serviría dominar el viejo hombre para ser edificados y tener una corona incorruptible, o pasar infinidad de pruebas para obtener una corona de vida… Y luego no hacer nada para tener discípulos, y desperdiciar todo ese conocimiento, y todo ese trato a veces doloroso pero necesario para hacernos entender las verdades de Dios?

Y; ¿porque algunos no quieren tener discípulos, es más porque algunos ni siquiera cumplen con la responsabilidad de edificar su casa?

No hay duda que el problema básico es su falta de confianza en el amor de Dios, en su sabiduría y su poder, y por eso no hay la disposición para cumplir con lo que Dios desea para ellos.

A esto podemos añadirle el pésimo testimonio que algunos han dado respecto del discipulado, donde algunos líderes y pastores de algunas iglesias roban a los discípulos, y no sólo a través de sus malas y corruptas enseñanzas, sino verdaderos robos, engaños y estafas como cualquiera del mundo.

El asunto no es nuevo, la escritura nos advierte acerca de este mal discipulado:
2 Pedro 2:2–3 Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

Como consecuencia de estos malos testimonios, muchos llamados creyentes están menospreciando la importancia de sujetarse y de ejercer el discipulado.

Y estoy convencido que aunque ellos crean tener argumentos validos para justificar lo que debiendo hacer no hacen, no están en lo correcto, porque están ignorando el mandato de Dios de ir a hacer discípulos, es decir de asumir una responsabilidad de enseñar a otros a caminar con Cristo.

Y entonces resulta que juntándose como dicen; “el hambre con la necesidad” se han reunido muchos llamados cristianos que ha sido maltratados o abusados por un mal liderazgo, con otros que han sido rebeldes y no se han querido sujetar, y han formado unas “iglesias” donde no hay autoridad, donde todos mandan, donde todos pueden compartir la palabra, donde todos son iguales, menospreciando así no sólo el discipulado, sino los dones que Dios da para edificar a la iglesia.

Y no siento suficientemente perverso lo que están haciendo, creen que tienen autoridad para criticar a cualquier iglesia que esté establecida según los parámetros bíblicos, argumentando que cualquier iglesia que use la autoridad que debemos ejercitar para gobernar en el reino, está haciendo mal…

¿Se imaginan cuanta ceguera espiritual hay en estas personas que se creen más espirituales que los que hacen las cosas conforme a la palabra?

VII. TENER DISCÍPULOS NO ES FÁCIL
Tener discípulos no es fácil sin la ayuda de Dios, si hay quienes menosprecian la responsabilidad de cuidar a su propia familia, de donde sacarán motivación para cuidar la vida de otras personas extrañas…

Y por eso también podemos encontrar a aquellos que comenzaron a hacer discipulado, a tener un grupo de oración, donde se comienza a aprender como ejercer el discipulado, pero no han recibido una respuesta adecuada de los discípulos y eso los a desmotivado.

Pero esa mala respuesta de los discípulos debe ser tomada como un trato de Dios para perfeccionar nuestra vida, no para echarnos para atrás. El apóstol Pablo consiente de la importancia de perseverar en el discipulado escribe:
2 Corintios 12:14–16 He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos. 15Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.

Y esos que por no entender el amor de Dios, no entienden el amor que hay en aquellos que los cuidan, no sólo no se dejan cuidar si no que hablan mal de quienes tratan de cuidarlos.

Como dice el apóstol, que entre más los ama diciéndoles lo que es correcto, mas ataques recibe de ellos para justificar sus pecados…

Sin embargo no importa cuántos discípulos “calaveras” tengamos, tenemos que perseverar, si no con ellos con otros que nos dé el Señor.

A esa desmotivación de algunos, se le une el ataque de aquellas iglesias de mala doctrina donde ofrecen dinero por buscar a Dios, razón por la cual crecen de manera abundante como las pirámides donde buscan obtener dinero.

Y entonces estando usted en su grupo de oración aparece el fulano que viene de una Iglesia torcida que niega las enseñanzas escriturales que usted está dando, o aparece el que ignora el Nuevo Pacto queriendo hacer valer el viejo pacto, o los que niegan los dones espirituales, o los que creen en las maldiciones generacionales, o los que creen en el poder de la palabra hablada, en los pactos, etc. Pero también el apóstol Pablo consiente de esa horrible realidad escribe:
2 Corintios 2:15–17 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; 16a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? 17Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.

Cuando nosotros enseñamos la verdad de la palabra, le somos agradables a aquellos que tienen un corazón dispuesto, que reconocen por el Espíritu de Dios que estamos hablando la verdad.

Pero cuando enseñamos la verdad de Dios a personas que no están dispuestas, a ellos les somos supremamente desagradables, como dice el apóstol, les olemos a muerte.

Pero el apóstol concluye que no importa lo que pase, de todos modos no va falsificar la palabra de Dios para ser agradable a aquellos, que quieren seguir en sus pecados.

Esa triste realidad de dejar decir la verdad, fue algo repetitivo en el pueblo de Israel con los profetas, tanto que les decían a sus propios profetas:
Isaías 30:9–11 Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; 10que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras; 11dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel.

Y a los profetas que insistían en decirles la verdad:
Jeremías 20:7–9 Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. 8Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día.

El profeta Jeremías, cumpliendo fielmente con lo que Dios le pedía decir, cada vez que lo hacía lo afrentaban, lo escarnecían, lo metían preso… Y entonces en algún momento pensó en claudicar…
Jeremías 20:10 Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza.

Pero cuando quiso claudicar….
Jeremías 20:9 Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.

Y eso mismo debe suceder en un auténtico hijo de Dios, que aunque por momentos perdiendo la visión y la fe tratemos de claudicar, de todos modos el Señor en nosotros cumplirá su promesa de trabajar hasta el final de nuestros días de nuestra vida, de no dejarnos practicar el pecado y poder así darnos esas coronas para que gobernemos junto a él. El profeta entendió lo que nosotros también debemos entender:
Jeremías 20:11 Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.

Hagamos discipulado, pero recordemos que si no nos dejamos discipular no lo podemos hacer con los demás, recordemos que si no lo hacemos con la familia no lo podemos hacer con los demás. Pero si lo hacemos como el Señor quiere:
1 Pedro 5:4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

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