PROPÓSITOS PARA UN NUEVO AÑO 5

LA CORONA DE VIDA

I. INTRODUCCIÓN
No somos hijos de Dios por seguir una ideología, aunque tenemos una ideología; tampoco somos hijos de Dios por vivir de acuerdo una escala de valores diferente, aunque tenemos una escala de valores completamente diferente a la del mundo; ni siquiera somos hijos de Dios por creer que Jesucristo es Dios, aunque creemos que Jesucristo es Dios.

Somos hijos de Dios, sólo, y es la única manera, porque en su misericordia, por gracia, por medio de la fe en Jesucristo, Dios ha producido en nosotros el nacimiento espiritual, es decir cómo dice la escritura, nos hizo renacer para una nueva vida.
1 Pedro 1:3–6 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 4para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, 5que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 6En lo cual vosotros os alegráis…

Este nacimiento espiritual es lo único que nos hace aptos para recibir una herencia ”Incorruptible, incontaminada e inmarcesible”. Es decir, una herencia que no se corrompe, no puede ser contaminada y nunca se marchitara pues es eterna.

Siendo este el ofrecimiento que Dios nos hace, es muy importante la imagen que tengamos de esa herencia, pues de ello dependerá nuestra motivación para vivir el auténtico cristianismo, especialmente en momentos críticos o difíciles, como cuando nos toca negarnos a nuestra carne para hacer la voluntad de Dios.

Por eso quiero que nos preguntemos: ¿Qué viene a nuestra mente cuando pensamos en esa herencia descrita con esas palabras? ”Incorruptible, incontaminada e inmarcesible”… ¿De qué tamaño la imaginamos? ¿Cuál será su esplendor? Y como consecuencia: ¿Cual es la importancia que le estamos dando a lo prometido por Dios?

Cuándo la escritura habla de un cielo nuevo y una tierra nueva y cuando desciende la Jerusalén celestial vemos lo que dice:
Apocalipsis 21:7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo

Que vamos a heredar todas las cosas…. Y al leer esto comienzo a preguntarme, ¿qué serán todas las cosas, qué incluirá este ofrecimiento?… Pero no sólo debemos tratar de visualizar lo que vamos a recibir, también es importante que no olvidemos la condición que Dios coloca que es; Vencer. ¿Vencer qué?… El texto continua:
Apocalipsis 21:8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Y entonces se sobrentiende que los que vencen son los que no practican ninguno de estos pecados, ni ningún otro pecado, porque la escritura dice que el que practica el pecado es del diablo.

Y digo practicar, porque el pasaje le está colocando rótulos a las personas. Es decir; no dice que el que alguna vez se porte como cobarde, o el que diga una mentira se condenará. Está diciendo; los cobardes, los mentirosos, y al hablar así esta describiendo personas que practican la cobardía o la mentira o cualquier otro pecado.

Y: ¿Quiénes son los únicos que aunque a veces pecamos, no practicamos el pecado? Sólo los hijos de Dios, los que hemos nacido de nuevo, pues la escritura dice:
1 Juan 3:9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

Y es por eso que la escritura asegura que los hijos de Dios, obviamente refiriéndose a los verdaderos, no nos quedaremos sin herencia. Lo otro que también dice la escritura respecto de los hijos de Dios es:
Gálatas 4:7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

Ya no somos esclavos porque tenemos de parte de Dios el poder para vencer el pecado y no practicarlo, y como ese poder lo tenemos por ser sus hijos, por eso también asegura que somos herederos de Dios… ¿Y porque por medio de Cristo? Porque la escritura también dice:
Hebreos 1:2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo…

Que como Jesucristo es el heredero de todas las cosas, nosotros también a través de Jesucristo, gracias a su obra en la cruz, gracias al Nuevo Pacto, heredaremos todas las cosas.

II. ¿TODAS LAS COSAS?
Pero la verdad, creo que con sólo estos textos todavía no nos queda muy claro que son todas las cosas que heredaremos, pero otros textos dicen que hemos recibido y recibiremos lo siguiente: la justicia que viene por fe, la salvación, la vida eterna, las promesas, la bendición, y el reino prometido.

O sea que la herencia incluye cosas intangibles pero muy importantes como la justicia, la salvación, la bendición, la vida eterna y menciona también el reino prometido del cual la escritura dice lo siguiente:
Hebreos 12:27–28 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 28Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; 29porque nuestro Dios es fuego consumidor.

Según este pasaje él reino que heredaremos no es de este mundo, pues este mundo está compuesto de cosas hechas movibles, y todas esas cosas serán removidas para que queden sólo las inconmovibles…

Y eso quiere decir que las grandes cosas que este mundo alaba, las cosas que nos parecen maravillosas, las cosas espectaculares, ninguna de esas cosas vamos a recibir porque todo eso va a desaparecer, y va a ser reemplazado por cosas inconmovibles, por eso habla de un reino inconmovible, firme, estable, inmutable, inalterable, constante, inamovible… Que seguirá siendo así por la eternidad.

Y nuevamente dice que por causa de lo que vamos a recibir, Dios espera que le sirvamos, que hagamos lo que le agrada con temor y reverencia, y cuando dice que Dios es fuego consumidor, quiere decir que aunque es un Dios misericordioso, también es un Dios celoso que no acepta ídolos inútiles o que puede con su poder consumir a sus enemigos.

En ese reino que dice la escritura que recibiremos estaremos gobernando junto con Jesucristo, pero también la escritura nos muestra otra condición que dice:
2 Timoteo 2:11–12 Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; 12Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará.

Ya leímos que una condición es vencer el pecado, y con este texto podemos entender que en esa lucha contra el pecado si es necesario sufrir por hacer su voluntad, es lo que debemos hacer, pero si en lugar de estar dispuestos a sufrir por obedecerle preferimos negarlo, no sólo con nuestras palabras sino con nuestras acciones, dice que él también nos negará.

Algunos pueden pensar que está diciendo que perderá la salvación, pero es una forma incorrecta de interpretarlo porque la salvación no se puede perder, por lo tanto lo que quiere decir es que el verdadero hijo de Dios, el que ha nacido de nuevo estará dispuesto a hacer la voluntad de Dios cueste lo que le cueste.

Y como también sabemos que hemos sido perdonados de absolutamente todos nuestros pecados aún de los futuros, entonces no podemos tomar ese sufrimiento como un castigo, ni como un pago por la justificación que nos permite entrar en el reino, tampoco como si tuviéramos que pasar por el purgatorio, que en realidad no existe aunque algunas religiones enseñen que sí.

En sufrimiento al que se refiere, es a ese sufrimiento redentor que trasforma nuestra vida, para hacer de nosotros verdaderos Reyes y Sacerdotes.

Porque no debemos olvidar que en este mundo absolutamente todos, en mayor o menor grado sufrimos, pero la mayoría de los hombres sufren como consecuencia de sus pecados, y lo grave es que no reciben nada a cambio, mientras que nosotros cuando sufrimos por hacer la voluntad de Dios estamos siendo transformados, nuestra alma está siendo salvada, nuestras creencias también están siendo transformadas, y eso es lo que nos permite vivir con gozo y con paz la vida cristiana.

Pero también es cierto que podemos sufrir por tomar malas decisiones, y el error de algunos es que cuando están en medio de esos duros sufrimientos, producto de sus pecados, de sus malas decisiones, creen que ofrecerle esos sufrimientos a Dios los va a purificar o algo por el estilo. Pero no es a esos sufrimientos a los que la escritura se refiere, y por eso nos advierte:
1 Pedro 4:15–16 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; 16pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.

Podemos evitarnos muchísimos sufrimientos cuando hacemos lo correcto, pero también podemos sufrir por hacer lo correcto, y esto sucede cuando decimos no a nuestra carne que está acostumbrada a esos pecados que le duele dejar.

Por qué cuando nuestra carne está acostumbrada a ciertos pecados, dejarlos duele, y precisamente por el dolor que algunos sienten deciden no dejar estos pecados, y aún se engañan diciendo que no pueden dejarlos, sin embargo la escritura enseña que sí podemos dejarlos, pero no habla de qué recibiremos anestesia y es por eso que hacer la voluntad de Dios a veces duele.

Pero también en algunos casos cómo ocurre en la actualidad, en algunos países especialmente musulmanes, hay cristianos que están experimentando sufrimientos físicos, producidos por la persecución de aquellos que los atacan porque están en contra del evangelio.

Sin embargo, ya vimos y no debemos olvidar, que ese proceso de salvación en nuestra vida debe producir mucho gozo en el espíritu, por esa transformación que nos hace aptos para reinar en ese reino Inconmovible.

Explicamos en el estudio anterior que las coronas que ganemos nos dan autoridad para reinar, pues las coronas las recibimos como consecuencia de haber obtenido mas conocimiento de Dios y haber creído en ese conocimiento… Cuando esto sucede, la escritura lo llama “oír con fe” y el resultado de oír con fe es la transformación de nuestro carácter, el cual cambia nuestra manera de actuar y como consecuencia toda nuestra vida.

Veamos la importancia esto desde otro punto de vista. A la pregunta: ¿Cómo gobierna la gente de este mundo? La verdad es que la gran mayoría por causa de su egoísmo, por el amor que tienen a la riquezas, gobiernan de manera deshonesta, injusta y aún criminal… Y por eso el mundo está como está, y es tal la falta de reconocimiento de la maldad de los hombres, que algunos culpan a Dios por lo mal que está el mundo.

Y por esto no hay la menor duda de que Dios no quiere criminales reinando en el cielo, Dios no quiere gente deshonesta, no quiere tramposos, ni mentirosos, ni tacaños, ni infieles, ni incumplidos, ni faltos de palabra, ni idolatras del trabajo o de los hijos o de cualquier cosa, reinando en el cielo…

Dios desea hijos con el conocimiento y el carácter de Jesucristo, para instaurar un reinado perfecto, incorruptible, incontaminado e inmarcesible, que durará por la eternidad.

III. CORONA DE VIDA PARA LOS QUE RESISTEN LAS PRUEBAS.
Y para lograr esto además de todas las promesas que nos ha hecho, también nos ofrece otra corona que nos dará mas autoridad, y que debemos buscar obtener, y es; la corona de vida. ¿Pero cómo se obtiene esta corona? Su palabra dice:
Santiago 1:12 Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman.

Es una corona que recibimos en la medida en que resistimos la prueba de la tentación, lo cual quiere decir que entre más tentaciones pasamos de manera victoriosa, es decir; sin caer en pecado. Esa fe que se va fortaleciendo, porque pasar las pruebas es sólo cuestión de fe…

Esa fe es la que nos permite experimentar desde ahora y cada vez más, la vida abundante, la vida eterna que Dios nos prometió, llena de paz y gozo el espíritu.

Porque la vida eterna no sólo habla de tiempo interminable, la vida eterna es un estilo de vida sobrenatural, desconocida para los hombres, espectacular, llena de paz y de un gozo profundo y continuo, pero que sólo puede ser vivida por fe, de allí la necesidad de las pruebas y las tentaciones, pues son las herramientas que Dios utiliza para probar y fortalecer nuestra fe.

Ahora, este estilo de vida lo que va a permitir es que; en situaciones donde otros se preocupan usted no se preocupa; en situaciones donde otros sufren, usted se goza; en situaciones donde otros están asustados, usted tiene tranquilidad; en situaciones donde otros no duermen pensando en el futuro usted sabe que el suyo están en las manos de Dios; en situaciones donde otros están agobiados de tanta injusticia, usted sabe que Dios siempre hará justicia, en definitiva donde otros están desperdiciando su vida, usted la está edificando para la eternidad…

Y por supuesto frente a esto la pregunta es: ¿Estamos viviendo de esta manera?

Porque ese es el auténtico cristianismo, esa es la vida ofrecida por Dios para nosotros en este tiempo, pero claro, esto y mucho más sólo puede ser disfrutado cuando confiamos verdaderamente en Dios y sus promesas, y si no estamos viviendo de esta manera entonces no hay duda que nuestra fe necesita ser probada.

Por eso el apóstol Pedro después de hablar de la increíble salvación que hemos recibido, continúa diciendo:
1 Pedro 1:6–9 aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 7para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, 8a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; 9obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

El objetivo es que lleguemos a tener una fe que sea alabada… Y una fe que se alaba es aquella que sin importar qué es lo que esté pasando a nuestro alrededor, sin importar la abundancia o la escasez, la salud o la enfermedad, de todos modos nosotros hacemos lo correcto, conservando la paz y el gozo en el espíritu.

Y en el proceso, es decir en la medida en que nuestra fe va creciendo nuestra alma va siendo sanada y transformada, y es por eso que habla que el objetivo de la fe es la salvación del alma

Es decir un alma que no sea esclava del pecado, ni de los conflictos, ni de los temores, un alma que viva de manera valiente, sin cobardía, de tal manera que podamos siempre y en todo momento hacer la voluntad de Dios llenos de paz y de gozo. Porque esa es la forma como se define la autentica vida cristiana.
Romanos 14:17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

También dice que nuestra fe debe glorificar a Dios… Y es evidente que hay más gloria para Dios cuando como hijos, en situaciones complicadas hacemos y sentimos lo correcto, dando testimonio de la fortaleza, la sabiduría, la paz y el gozo que Dios nos da.

Y esa fe es también la que nos va a dar honra, porque esa confianza en el conocimiento de Dios es lo que nos dará más autoridad para gobernar

Todo esto, como he venido insistiendo tiene relación con el crecimiento en salvación, que es la misma salvación del alma.

Quiero que notemos que en ambos textos, el del apóstol Santiago y el de la carta a los romanos, se menciona el amor a Dios como un ingrediente indispensable para pasar victoriosos las pruebas.

Por eso la pregunta, que también les hacía la semana pasada es: ¿Confiamos lo suficiente en el amor de Dios para hacerle caso, o todavía dudamos de su amor por nosotros?

IV. ¿NECESITAS SER PROBADO?
Por ahora quiero que tengamos claro, que cualquiera de nosotros que no esté disfrutando de la vida eterna o la vida abundante, que es igual a decir; cualquiera de nosotros que todavía se preocupe por las cosas de esta vida, que deje de hacer la voluntad de Dios, o que pierda por causa de las diferentes circunstancias la paz y el gozo, indiscutiblemente necesita ser tratado.

Si volvemos a la carta del apóstol Santiago, podemos ver que comienza hablando de las pruebas que son necesarias para hacernos perfectos. Y luego en el verso doce (12) habla de la Corona de vida que recibirán los que soportan las tentaciones y las pruebas.

Pero en medio de esos pasajes que hablan de las pruebas y la corona, están unos versos que no parecen tener relación con el tema, es decir que parece que no están en el lugar correcto. Éstos dicen lo siguiente:
Santiago 1:9–11 El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; 10pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba. 11Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.

Pero no sólo no parecen tener relación con el tema, sino que lo que dice, si no miramos el resto de la escritura, pareciera estar diciendo que ser rico es algo malo o pecaminoso, y por eso el rico será humillado y su hermosa apariencia va a desaparecer, mientras que ser pobre es una bendición porque los pobres serán exaltados.

Y entonces la pregunta que surge es: ¿Por qué este pasaje dice lo que dice, y por qué Dios colocó este mensaje en medio de la enseñanza acerca de las pruebas y la corona de vida?

Y lo primero que hay que aceptar, es que conociendo a Dios, no hay duda que este mensaje está en el lugar preciso, porque tiene íntima relación con las pruebas y las tentaciones.

Eso quiere decir que entender lo que dice este pasaje es importante para pasar las pruebas de manera correcta.

Ahora; como ya mencioné, no hay duda que en estos versos está diciendo que es mejor ser de humilde condición que ser una persona rica.

La pregunta es: ¿Cuántos creemos que esto sea verdad? ¿Cuántos por creer en esto estamos convencidos que desear ser ricos es una pésima decisión, que además limitará la exaltación que Dios nos quiere dar? ¿Cuantos por creer esto están felices de vivir como pobres?

¿Cuántos están convencidos que teniendo sustento y abrigo es suficiente, pero que buscar tener más de lo necesario es un error qué traerá perjuicio para nuestra vida?

O ¿Para cuantos el trabajo siempre a sido, y aún ahora como cristianos, más importante que el ministerio?

O ¿Qué es lo que buscamos con más ganas en nuestra vida: Nuestro crecimiento espiritual o el crecimiento financiero? ¿A cuál de los dos le estamos dedicando más tiempo dinero y energías?

Lo cierto es que tener la convicción de que buscar ser rico no es una buena decisión, está de acuerdo con las enseñanzas de Jesús cuando dijo: La vida del hombre no depende de la cantidad de cosas que pueda poseer…

Y no hay duda que no aceptar esta verdad, es la razón básica por la cual las personas son esclavas del mundo, y también según el pasaje en la carta de Santiago, es por esta razón que los ricos serán humillados pero los pobres exaltados.

Este pasaje también me recuerda las palabras de Jesús cuando dijo:
Lucas 6:20 Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

Otras versiones dicen que Jesús mirando fijamente a sus discípulos les dijo esas palabras. Por lo cual no hay duda que los discípulos del Señor, aquellos escogidos para transmitir el mensaje más importante para la humanidad eran pobres. Y el apóstol Pablo que era rico término como pobre.

Y al continuar leyendo el pasaje, después de mencionar a los que tienen hambre y los que son perseguidos les dice:
Lucas 6:23 ¡Alegraos cuando suceda eso, sí bailad de gozo! Porque grande será vuestra recompensa en los cielos porque así es como sus padres trataron a los profetas..

Y luego, evidentemente ya no hablando con sus discípulos, si no al parecer con algunos ricos que estaban allí, porque los ricos también se acercaban a Jesús, les dice:
Lucas 6:24–26 ¡Pero ay de vosotros los que sois ricos, porque ya habéis tenido todo el consuelo que vais a recibir! 25“¡Ay de vosotros los que ahora estáis llenos, porque pasaréis hambre! “¡Ay de vosotros los que ahora os reís, porque lamentaréis y lloraréis! 26“¡Ay de vosotros cuando la gente habla bien de vosotros, porque es así como sus padres trataron a los falsos profetas!

Y con todo esto la pregunta es… ¿Por qué se habla de esta manera contra los ricos y por qué se exalta también de esta manera a los pobres?

Y creo que no hay duda que la respuesta es, que así funciona el mundo, donde los que más tienen abusan de los que menos tienen, cuando el plan de Dios ha sido que los que más tienen ayuden a los que no tienen, que es un comportamiento básico del que ama a su prójimo.

Pero cómo venimos del mundo, no es extraño que esté mal comportamiento también se vea en las iglesias, por esto no faltan iglesias donde los ricos son alabados, son los mejor tratados, son los que tienen los mejores puestos, mientras que los pobres quedan en último lugar.

Y esto no es algo nuevo, por eso leemos en la carta de Santiago que dice:
Santiago 2:2–4 Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, 3y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; 4¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?

Pero este no es un pecado en el cual sólo los líderes de la iglesia pueden caer, también lo cometen los pobres de la iglesia, que siendo pobres tienen la tendencia de idolatrar a los ricos… Ya sea por lo que reciben, o por lo que creen que van a recibir.

Y este era el mismo pecado que cometía al pueblo judío con los falsos profetas que les prometían prosperidad, que les decían que todo iba a estar bien, a pesar de vivir en pecado.

Mientras que a los profetas que les hablaban la verdad, a esos los despreciaban y si era posible los mataban…. Y por eso también en esta carta el apóstol busca abrir los ojos a estos pobres, mostrándoles el mal comportamiento de los ricos que ellos adulan, y por esto les dice:
Santiago 2:6–7 Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? 7¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?

Y más adelante el apóstol habla de que si hay alguien en necesidad, y nosotros le decimos que vamos a orar pero teniendo con que darle no le damos, entonces nuestra fe es falsa.

Resumiendo todo esto podemos decir que lo que el apóstol está mostrando aquí, es el pecado de amar al mundo que hace que los ricos tengan este mal comportamiento, y que hace que los pobres también tengan este mal comportamiento de soñar, de desear, de idolatrar a los ricos porque piensan que esa es la clave para una vida feliz… Ignorando ambos, los ricos y los pobres, la eternidad.

Pero mucho ojo con lo que voy a decir, porque lo que he leído si lo sacamos de contexto, si no tenemos en cuenta toda la escritura, entonces estaríamos dando una mala enseñanza, pues estaríamos diciendo que no hay duda que es muchísimo mejor ser pobre que ser rico…

Pero cuando tenemos en cuenta toda la escritura, entonces entendemos qué, NO TODOS LOS POBRES SERÁN EXALTADOS Y NO TODOS LOS RICOS SERÁN HUMILLADOS, porque el problema no es la riqueza, sino la mala actitud del corazón del que ama y confía en las riquezas.

Y el que confía y ama las riquezas por supuesto que es esclavo del mundo, y mientras persista en esta esclavitud le va a ser imposible entrar al reino de Dios. Y esto que digo no es una deducción de mi parte, pues es lo que Jesús dijo con toda claridad cuando habló de este tema. Dijo así:
Marcos 10:23–25 Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 24Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! 25Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

En estos textos que acabo de leer es el Señor Jesucristo quién habla; en la carta del apóstol Santiago lo hace el Espíritu Santo, exhortándolos por causa de su pecado de rendirle pleitesía a los ricos o de menospreciar a los pobres… Que como ya mencioné, es un pecado muy común en muchas iglesias, que muestra el amor al mundo de quienes lo hacen. Y por eso para buscar eliminar este pecado en la iglesia, es que dice:
Santiago 2:5 Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?

Y ese “Oíd” es como si fuera algo que se estuviera repitiendo una y otra vez, pero que no quieren oír.

Por esto creo que no hay duda que éste mensaje es para los cristianos, que están desenfocados y quieren ser ricos, menospreciando la salvación y el reino prometido.

V. ¿PROBADOS O TENTADOS PARA DEJAR QUE?
En esta carta, después de mostrar la diferencia a los ojos de Dios, entre los pobres y los ricos, continúa diciendo:
Santiago 1:12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación…

Y aunque sabemos que podemos tener tentaciones de todo tipo, al tener en cuenta el contexto, vemos que una de las grandes tentaciones de los hombres, es producido por el amor al mundo, que lleva a los hombres a menospreciar la salvación, ya sea porque dedican más tiempo del que deben por alcanzar sus sueños, o porque entretenidos con las riquezas se olvidan del reino prometido. Si volvemos a leer…
Santiago 1:12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman

La pregunta importante aquí es: ¿En la prueba o tentación que es lo que realmente está siendo probado?

Y aunque no hay duda qué lo que está siendo probado es nuestra confianza en Dios, de una manera especial en las pruebas y tentaciones, lo que se está probando como en una balanza es que tanto amamos al mundo y que tanto amamos a Dios…

Donde obviamente lo correcto es que nuestro amor a Dios nos libre de caer en pecado. Y esta pelea interior es tan real que en la escritura podemos leer:
1 Juan 2:15–17 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Notemos que el amor mundo no es simplemente el amor a cosas materiales, pues hay algo que es mucho más importante, que son cosas intangibles, pero que son actitudes netamente mundanas, como los deseos de la carne, de los ojos y la vanagloria, sobre las cuales recibimos de parte de Dios la orden de no amar estas cosas, porque no provienen de Dios sino del mundo, y nos impiden hacer la voluntad de Dios que permanece para siempre, mientras que esas cosas todas desaparecerán.

Teniendo en cuenta todo esto podríamos decir que una prueba o tentación, es una situación ordenada por Dios, en la cual como en una balanza nuestro amor al mundo y nuestro amor a Dios está siendo probados.

Dios para probarnos nos coloca en situaciones donde al hacer la voluntad de Dios podemos perder o dejar de ganar algo del mundo, que apreciamos.

O a través de una pequeña mentira puedo obtener un beneficio del mundo, o por causa de decir la verdad, perder este beneficio.

Por ejemplo cuantos no son puntuales y no cumplen su palabra y sus compromisos por obtener beneficios del mundo… Por dormir un tiempo mas no cumplen, por verse con cierta persona, porque estuvo haciendo algo que le gusta más que cumplir sus compromisos y ser puntual… Y eso indudablemente es pecado.

Te comprometes con alguien, luego te sale un mejor negocio, y por ganar mas caes en pecado al no cumplir tu compromiso.

Te comprometes a ir a cierto lado con alguien, sale un programa mejor, y caes en pecado para obtener un beneficio del mundo.

La gente del mundo por dinero, por placer, por orgullo, puede llegar al homicidio, al genocidio porque su amor al mundo por supuesto sobrepasa ampliamente el amor que deberían tener hacia Dios, que evidentemente no tienen, y donde las consecuencias las pueden recibir muchísimas personas.

Ejemplos de esta gran maldad, de este amor al mundo lo vemos en las dictaduras, donde los dictadores se enriquecen de una forma absurda y completamente innecesaria, porque no pueden gastar todo lo que se roban, mientras que el pueblo sufre, aguanta hambre y aún muere por causa de este pecado.

Y como nosotros venimos de este mundo el cual nos ha condicionado para ser de éxito según el mundo, allí es donde las pruebas y las tentaciones que pasamos pueden enseñarnos a desprendernos del mundo.

Si hubo bien si no hubo también, si se pudo lograr amén si no se pudo lograr amén, es decir por encima de lo que podamos tener o no tener, lo más valioso para nosotros siempre debe ser la preciosa voluntad de Dios.

Déjeme insistir en que una prueba siempre coloca mínimo dos alternativas; ¿Hago la voluntad de Dios en medio de esta circunstancia o no hago la voluntad de Dios para salir libre de esta situación?

Estamos en una situación complicada pero a travez de una pequeña mentira podemos salir de ella… ¿Qué vamos a hacer?

Estamos en una situación económica apretada pero con un pequeño pecado puedo mejorar la situación… ¿Qué vamos a hacer?

Hay algo que deseamos de todo corazón pero para obtenerlo tenemos que infringir ciertos principios espirituales … ¿Qué vamos a hacer?

Es más; la pregunta que nos debemos hacer en medio de esta situaciones es: ¿Si estamos entendiendo lo que Dios quiera hacer con nosotros, si estamos entendiendo el proceso a través del cual Dios quiere que nuestra fe crezca?

Y teniendo esto claro, aún cuando caemos en pecado no pasando la prueba … ¿Pedimos perdón de corazón y le pedimos a Dios que nos fortalezca para no volverlo a caer más?

¿O será que nuestro amor al mundo nos está llevando a pecar de manera continua, y ni siquiera somos consciente de cuántos pecados estamos cometiendo?

VI. LA PROVISIÓN DE DIOS PARA LAS PRUEBAS
Para pasar victoriosas las pruebas es importantísimo entender algunas promesas del Nuevo Pacto, una de ellas dice:
2 Timoteo 1:7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Gracias al Espíritu Santo que nos habita, tenemos el poder para hacer lo correcto en cada momento de nuestra vida, eso incluye pasar con éxito las pruebas y las tentaciones.

Siendo esto así, es muy importante que entendamos que caemos en el pecado porque decidimos caer en el pecado. Nunca como cristianos será válido que digamos que no podemos, porque decir esto sería igual a decir que Dios nos ha mentido.

Otra promesa que no podemos olvidar en medio de las pruebas dice:
1 Corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

Dios en su perfecta soberanía hace todo lo necesario para que pasemos con éxito las pruebas, y es por eso que ha determinado que jamás nos colocará en una situación donde la única opción sea pecar, o donde no tengamos la fe suficiente para salir victoriosos.

Si nuestra fe es pequeña la prueba será apenas un tris por encima para que crezcamos en fe, si nuestra fe es poderosa seguramente la prueba será más grande para seguir creciendo en fe, pero nunca más allá de nuestra capacidad de confiar en medio de esa situación.

¿Siendo esto así porque caemos en las pruebas o tentaciones? La razón es como nos muestra el pasaje, que Dios nos da una salida para poder soportar, y nosotros no la tomamos.

Y la salida no es otra cosa que la palabra de Dios. Puede ser por ejemplo una promesa de la cual no echamos mano en medio de la prueba.

Sucede algo complicado, y en lugar de pensar en que todas las cosas ayudan a bien, comenzamos a pensar en todos los problemas que vamos a tener por causa de esa situación, y allí ya estamos desechando la herramienta que Dios nos dio para no caer.

Pero también puede suceder que Dios tenga planeado a través de tu asistencia a la Iglesia, enseñarte ciertas cosas que serán necesarias para pasar victorioso cierta prueba o tentación, y tú no asistes a la iglesia por razones que no son válidas delante de Dios… Y al llegar la prueba caes porque estás rechazando la salida que Dios te da.

Y una tercera promesa dice:
Santiago 1:5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

El asunto es que es más fácil soportar las pruebas y tentaciones cuando tenemos claridad de qué es lo que Dios está probando.

Sabemos que la forma para salir victoriosos es a través de la fe, pero esa confianza para que sea válida debe estar depositada en verdades que salen de la palabra de Dios.

Esas verdades son opuestas a las ”Verdades relativas del mundo” anteriormente dije, que como en una balanza Dios prueba nuestro amor al mundo y nuestro amor a Dios, eso es cierto, pero el amor al mundo y el amor a Dios tiene íntima relación con las creencias que tenemos.

Si alguien piensa: “yo sin marido jamás seré feliz” O “yo sin dinero jamás seré feliz” O “yo sin salud jamás seré feliz” Esas creencias del mundo que son mentira pero que tomamos como verdad, son las creencias a las que Dios debe llevarnos a renunciar, para poder creer lo que Dios dice que es necesario para ser felices.

Igual puede suceder con los métodos; tenemos cierta forma de hacer las cosas que no es bíblica, que infringe principios espirituales, porque creemos que eso nos ayuda a lograr los objetivos necesarios para ser felices… Pero Dios quiere enseñarnos que hay métodos espirituales que son más efectivos para hacernos felices.

Y allí es donde es importante tener sabiduría para ver con claridad si estoy echando mano de las herramientas del mundo y la carne, o estoy echando mano del Espíritu Santo y sus promesas.

Mi consejo es; haga una lista o tenga presente aquellas cosas en que ha sido probado por Dios y no ha pasado, para que ponga mucho cuidado, porque Dios repetirá a las pruebas para llevarte a confiar más en él.

VII. LA CORONA DE VIDA
Si volvemos al texto de la carta de Santiago está dice:
Santiago 1:12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.

Dice que la recibimos a resistir la prueba, no dice las pruebas, pero como las coronas tienen relación con el cambio en nuestra vida producto de conocer y creer en Dios, y de conocer su palabra y creer en ellas, lo que en realidad sucede es que en la medida que pasamos las pruebas se va aumentando nuestra capacidad para vivir la vida que Dios quiere que vivamos.

Entre más pruebas victoriosas pasas cada vez tienes mucho más poder para vivir victorioso, entre más veces dices no al pecado cada vez tienes más poder para decir no al pecado, y estas dos cualidades son las que nos permiten disfrutar de la vida, mientras estamos siendo trasformados para convertirnos en estos reyes y sacerdotes que gobernarán con del Señor Jesucristo.

Si como cristiano no tienes una vida feliz, necesitas ser probado, para que puedas disfrutar de la vida desde ahora.

Sí como cristiano vives en derrota espiritual, no es porque Dios no te haya probado sino porque te estás rajando en las pruebas, y cada vez eres más inconsciente de tu incredulidad y de tu pecado.

Es decir; estás descuidando crecer en salvación… Y por eso vives una vida espiritual de derrota. Recuerda:
Romanos 14:17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

La vida cristiana no depende de la cantidad de cosas que tengamos, o que deseemos tener, pues lo que destruye nuestra vida espiritual es el amor al mundo, y por eso ya hablamos de la urgente necesidad de confiar en la provisión de Dios y de aprender contentamiento, porque Dios siempre nos dará lo necesario para poder hacer su voluntad, no sólo respecto de las cosas materiales sino también nos dará siempre lo necesario espiritualmente para pasar la tentación, y poder así vivir la auténtica vida cristiana haciendo su voluntad, disfrutando de la paz y el gozo que él nos da.

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