LA CORONA INCORRUPTIBLE
I. INTRODUCCIÓN
Hechos 4:11–12 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. 12Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
Esta es una verdad que el mundo rechaza con mucha fuerza, les indigna que nosotros digamos tener la verdad absoluta, porque ellos viven bajo verdades relativas, y por supuesto allí está la mano de Satanás que quiere negarla, para no perder mas almas, y es por eso que cuando los cristianos insistimos en que sólo en el Señor Jesucristo hay salvación, encontramos quienes nos atacan diciendo que todas las religiones conducen a Dios, o que Jesucristo fue un gran profeta, un gran hombre, hasta un extraterrestre, es decir lo que sea para no reconocerlo como el Dios creador de los cielos y la tierra.
Lo otro que muchos argumentan es que si eso es cierto, si sólo en Jesucristo hay salvación, ¿qué pasaría con todos aquellos que mueren sin haber oído el mensaje?
Pero ante este argumento que busca justificar no haber creído, la escritura es muy clara al decir que absolutamente nadie tiene una disculpa válida para no haber creído en Dios, y la razón que da es:
Romanos 1:19–20 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
El poder y la deidad de Dios se hacen claramente visibles con sólo mirar el mundo donde habitamos. Algunos en su gran ignorancia argumentan que los científicos no son creyentes, y digo en su gran ignorancia, porque los más grandes científicos en su mayoría reconocen al Dios creador al ver las maravillas de la naturaleza.
Es tan clara esta revelación que la escritura enseña que nadie se condena por nacer pecador, sino por rechazar esta clara revelación de Dios… Revelación que Dios hace a todo hombre a lo largo de su vida, de tal manera que antes de morir todos han tenido la oportunidad de salvarse, y los que no han reconocido esta verdad no es porque no puedan, sino porque quieren seguir viviendo en pecado.
La salvación es algo tan preciado, que por eso no hay revelación más importante para todo ser humano que aceptar a Jesucristo como su Señor y su Salvador, y es también por esta razón que Dios dice que su ira está contra todos aquellos que detienen el mensaje de salvación. Dice así:
Romanos 1:18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;
Es tan grave la condenación y tan necesaria y valiosa la salvación, que quien pudiendo dar el mensaje no lo hace, o quien busca que no sea comunicado el mensaje de salvación, está cometiendo una terrible injusticia, está teniendo una gran impiedad… Y por eso la ira de Dios está contra aquellos que detienen el mensaje de salvación.
La pregunta para nosotros es; ¿Estamos deteniendo esta verdad que puede salvar a los hombres?
Pensemos en todas aquellas buenas personas del mundo que conocemos, pero que no reconocen al señor Jesucristo como su Dios… Todos ellos por buenos que parezcan, serán objetos de la ira de Dios por no haber aceptado a Jesucristo como su salvador… Y por eso vuelvo a preguntar: ¿Estamos haciendo algo para que ellos tengan oportunidades de salvarse?
Respecto de esto creo que hay dos clases de personas que pueden cometer este pecado. Por un lado están aquellos que influenciados por Satanás buscan negar la existencia de Dios, con cosas tan sutiles como hablar de evolución negando la creación, o de frente atacando el cristianismo, o buscando hacer válidas otras religiones, aún el satanismo, para que la gente al oír de tantas opciones y no saber cuál es la verdad, pueda sentirse tranquila de no haber aceptado el mensaje del evangelio.
Pero por otro lado están los que conocemos el mensaje de salvación, es decir nosotros, que no hablamos del Señor a los demás.
Y creo que no hay duda que si conocemos al Señor pero no hablamos de él, o no hacemos nada para que la gente pueda conocer el mensaje de salvación, entonces estamos participando de este pecado…
Y de esto me surgen varias preguntas: ¿Que quien no habla de su salvador será un verdadero cristiano? O ¿Quien se niega a hablar de su salvador será un verdadero cristiano? O ¿Si la ira de Dios está contra los que detienen el mensaje, entonces la ira de Dios está sobre nosotros por no compartir el evangelio?
Y me hago estas preguntas porque no sólo Dios dice que la ira él está sobre los que detienen la verdad, sino que además la escritura dice que nosotros los cristianos tenemos la obligación de compartir el evangelio.
Y como es una obligación entonces no hay duda que cuando no lo estamos haciendo estamos pecando, estamos siendo injustos, y además no estamos teniendo piedad ni misericordia con aquellos que no conocen al Señor.
Cuándo comencé mi vida cristiana pero no había llegado a ser pastor, mi líder espiritual me colocaba como objetivo compartirle a 15 personas diarias, y cuando me iba a acostar como a las 10 u 11 de la noche, él me preguntaba si ya las había completado, y cuándo no lo había hecho, entonces me mandaba a completar la tarea. Me tocaba salir a buscar personas en la calle normalmente celadores para poder cumplir..
Y déjeme preguntarles: ¿Cómo recibirían ustedes un mandato como ese, no 15 cada día, aunque fuera solo uno diario?
Pero antes de contestar quiero que leamos el siguiente pasaje que habla de todos y cada uno de nosotros, de lo que somos delante de Dios, y de para qué hemos sido escogidos. Dice así:
1 Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, PARA que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
Hemos sido creados por Dios, pero también hemos sido salvados por él, y eso ha hecho de nosotros un linaje escogido, un real sacerdocio, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios… Y Dios ha hecho todo esto por nosotros para que hablemos de él a los demás.
Imaginemos que somos contratados por una empresa para hablar de un cereal, por lo tanto nos dan ese cereal para que lo consumamos, pero no sólo nos dan el cereal, nos pagan un sueldo espectacular, además nos dan una casa, un vehículo, y todas las ayudas necesarias para que podamos hablarle a los demás del cereal… Y pasa el tiempo y no le hablamos a nadie. La pregunta es: ¿Qué creen que debería hacer quien nos contrató cuando después de habernos dado absolutamente todo, nosotros no cumplimos?… ¿Qué haría usted con un empleado que le hace eso?
Por supuesto el ejemplo es un poco ridículo, porque el Señor Jesucristo pagó un precio altísimo, para salvarnos, para qué podamos comunicar el mensaje de salvación.
Por esta razón cuando no cumplimos con el propósito para el cual fuimos llamados, pues no hay duda que estamos cometiendo una injusticia y una impiedad, que según la escritura nos haría merecedores de la ira de Dios.
Es por esta razón que en más de una ocasión les insistimos en que deben invitar gente a la iglesia, deben invitar a la reunión de parejas, de jóvenes, deben buscar tener discípulos, deben buscar tener un grupo de oración, y además les hemos dado las herramientas necesarias, los materiales necesarios para enseñar acerca de esta salvación…
Y por supuesto los que mayor responsabilidad tienen son los que más tiempo llevan en la iglesia …
Y también es por eso que cuando hablo de los propósitos para este año que comienza, el asunto más importante para tener en cuenta es: La salvación que hemos recibido, el crecimiento en salvación que debemos tener día día, y la responsabilidad de colaborar en la obra de Dios en los demás.
II. EL MÁS IMPORTANTE MENSAJE DE TODOS LOS TIEMPOS
Además este mensaje no es exclusivo del Nuevo Pacto, porque aún bajo el viejo pacto, en cierta ocasión cuando el Señor le habla a su pueblo, de que la muerte subirá por las ventanas para exterminar niños y jóvenes, y que la mortandad llegará en tal abundancia que los cuerpos caerán como estiércol sobre la tierra y no habrá quien los recoja… En medio de este mensaje aterrador que anuncia su destrucción, Dios insiste y les dice:
Jeremías 9:23–24 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 24Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.
Si miran bien, está hablando de que por encima de todas las cosas que el hombre pueda lograr con su sabiduría, valentía o riquezas, eso no vale absolutamente nada comparado con el privilegio de conocer a Dios.
Pero este conocer a Dios sólo es posible cuando hay salvación, y cuando hay salvación también debe haber crecimiento en salvación, que es lo que nos lleva a hablar de El.
Y después de decirle al pueblo esta importantísima verdad, la más importante de la vida, continúa hablándoles del castigo que recibirán los incircuncisos y los circuncidados, dando entender que la clave para liberarse de la destrucción no es un rito ni una oración…
Pues todos aquellos que dicen ser creyentes, pero que no están evidenciando su salvación ni creciendo en ella, también serán castigados.
III. EL HOMBRE MÁS GRANDE BAJO EL VIEJO PACTO
A través de los tiempos podemos encontrar hombres que son un gran ejemplo para nosotros, por su fe, por sus obras, por haber participado en el cumplimiento de los propósitos de Dios, y entonces algunos hablan de Abraham, otros de David, de Moisés, Josué, Gedeón, Esther… Pero pocos hablan de Juan el Bautista, y al hacer esto creo que estamos olvidando algo muy importante, pues Jesús dijo de él lo siguiente:
Lucas 7:28 Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.
Lo que Jesús está diciendo es que bajo el viejo pacto el hombre más importante a los ojos de Dios fue Juan el Bautista, mayor que Abraham, mayor que Moisés, que David, que cualquiera de los profetas … Y sí nos preguntamos cuál fue la razón, la respuesta es que él fue quien preparó el camino del Señor.
Y por esta razón cuando la gente producto de su predicación se acercaba a bautizarse, él les decía:
Mateo 3:7–9 ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.
Y este hombre dirigido por Dios les hablaba de esta manera, porque los hombres en su gran incredulidad no abandonan los propósitos que el mundo les enseñó, y entonces muchos viven en busca de sabiduría, de valentía o de riquezas… Y es tal la maldad y la obstinación que se atreven a buscar de Dios para cumplir con estos objetivos, olvidando por completo el asunto de la salvación.
Contrario a estos que no ven lo importante de la salvación, este hombre, Juan el Bautista, consciente de la importancia de la salvación, no dejaba de insistir en que el arrepentimiento fuera verdadero, por eso Dios dice que fue el más grande de todos.
También por esta razón que frecuentemente insisto en que nos preguntemos si somos auténticos cristianos, si hemos nacido de nuevo, si el Espíritu de Dios nos está motivando y dando la dirección para vivir la vida cristiana, porque la enseñanza de Jesús es que junto con el trigo hay cizaña, y si la cizaña no se convierte en trigo, entonces se va a condenar.
IV. EL FUNDAMENTO ESTÁ PUESTO
Cuando reconocemos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador y el produce en nosotros el nacimiento espiritual, y el fundamento queda puesto. La palabra de Dios lo dice así:
1 Corintios 3:11–15 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.
No hay otro fundamento porque en ningún otro hay salvación. Pero habiendo sido colocado el fundamento que es Jesucristo, nosotros debemos construir, (crecer en salvación) y lo que se construya será evaluado por el fuego que representa la palabra de Dios.
Si construimos bien, el oro representa el conocimiento de Dios, la plata es símbolo de redención, las piedras preciosas de la obra del Espíritu Santo, si construimos con estos materiales recibiremos recompensa, pero si no construimos bien; la madera simboliza la fuerza humana, el heno y la hojarasca las acciones inútiles a los ojos de Dios… Entonces sufriremos pérdida…
Sin embargo; aclara que como el fundamento ya está puesto y la salvación no se puede perder, de todos modos la persona será salva.
Sabemos por la escritura que debemos construir en nuestra vida un carácter como el Dios… Y que debemos hablar a los demás de nuestro Salvador para que ellos también tengan la oportunidad de construir en sus vidas el carácter de Dios.
Además de esto tenemos un regalo que recibimos por gracia, que no tiene que ver ni siquiera con que tan espirituales somos, pero es un regalo que debemos descubrir y desarrollar. Este regalo son los dones espirituales. La escritura dice:
1 Corintios 12:29–31 ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? 30¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? 31Procurad, pues, los dones mejores….
Es decir no sólo debemos administrar bien los recursos materiales como vimos la semana pasada, también los recursos espirituales, y a aquellos que lo hagan bien el resultado final según la parábola enseñada por el Señor será:
Mateo 25:21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor
Y si nos preguntamos: ¿Qué es lo que nos motiva, qué es lo que nos da la fuerza para vivir de acuerdo a lo que se espera de nosotros?
La respuesta es; la confianza en el amor de Dios. Por esto cuando un cristiano cree verdaderamente en el amor de Dios, invertirá su vida en hacer la voluntad de Dios, creciendo en salvación y administrando fielmente todo lo que Dios le ha dado.
Pero cuando no se cree en el amor de Dios, aunque se crea en su poder o su soberanía no se invertirá fielmente lo que Dios le ha dado. Está verdad la confirma la parábola al continuar diciendo:
Mateo 25:24–25 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
Notemos que el problema de este hombre era pensar que Dios era duro, injusto, que quería ganancias que no le correspondían. Y la respuesta de Dios para los hombres que piensan mal de El siempre será:
Mateo 25:30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
V. LAS CORONAS
Pero además de poder entrar en el gozo del Señor y de recibir lo que es nuestro por haber administrado bien lo muy poco, de manera especial Dios nos ofrece ciertas coronas;
La escritura menciona coronas incorruptibles, coronas de vida, coronas de justicia, y coronas incorruptibles de gloria.
Estas coronas son entregadas por ciertas actitudes que desarrollamos que afectan nuestro comportamiento, y ojo, estas coronas, no son simplemente un adorno para que orgullosos las podamos lucir, estas coronas representan la autoridad que Dios nos dará en su presencia, para que disfrutemos del enorme privilegio de gobernar en la eternidad junto con El. De nosotros la escritura dice:
Apocalipsis 20:6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
La primera resurrección es la resurrección de todos aquellos que somos salvos, que han muerto o que serán arrebatados antes de la gran tribulación. Los que no son salvos y mueren, ellos van a resucitar al final de los 1.000 años para ser juzgados, pero los que participemos de la primera resurrección reinaremos con Cristo esos 1.000 años.
Cada corona representa un aspecto muy importante que debemos desarrollar en nuestra vida. La primera que vamos a revisar es la…
A. CORONA INCORRUPTIBLE QUÉ ES DADA PARA EL QUE DOMINE EL VIEJO HOMBRE.
La motivación que nos hace el apóstol Pablo en la escritura es la siguiente:
1 Corintios 9:24–25 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
Es importante saber que la iglesia a la cual fue dirigida la carta, era una iglesia que abundaba en dones espirituales, pero también abundaba en pecados, y el error de ellos era pensar que como habían dones espirituales, eso era una señal de ser una iglesia espiritual, de ser una Iglesia que andaba en la voluntad de Dios, pero no era cierto, la cantidad de regaños lo confirman.
Por la carta sabemos que entre los pecados que cometían estaba el pecado de la gula, pues caían en exceso de comida y bebida aún celebrando la cena del Señor. Y peor aún, andaban en fornicación y adulterio, y sin embargo se creían muy espirituales. Otro de sus pecados era la falta de amor…
En conclusión lo que vemos allí, es que eran cristianos carnales, precisamente porque él viejo hombre y la carne todavía los dominaba, en lugar de haber aprendido a dominarlos.
El apóstol para corregir esta falta de dominio sobre el viejo hombre toma el ejemplo del atleta, y creo que la mayoría sabemos que los atletas si quieren alcanzar el éxito deben abstenerse de muchas cosas, que podríamos catalogar como normales y aun buenas, pero de las cuales deben abstenerse porque no contribuyen para su exigente preparación física.
¿Será un delito que un atleta se alimente mal, o que trasnoche, o que no haga ejercicio? No. Pero si esa es su forma de vida, como atleta no tendrá éxito.
De la misma forma los cristianos podemos hacer muchas cosas que no vemos como pecado, pero cuantas de esas cosas no nos ayudan a crecer en salvación, o nos quitan tiempo para hacer cosas que Dios desea que hagamos. Su palabra dice:
1 Corintios 10:23 Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.
A usted le fascina el deporte, le fascina viajar, le fascina ver películas, le gusta dormir tarde o acostarse temprano, y cuando está cansado no hace nada, etc. ¿Pero cuantas veces por hacer esas cosas qué no podemos decir que sean pecado, dejamos de hacer cosas mejores?
1. EL EJEMPLO DE JESÚS
El escritor de la carta a los Hebreos hablando este mismo tema dice:
Hebreos 12:1–2 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Es obvio que el pecado, cualquier pecado será un estorbo para hacer la voluntad de Dios, pero notemos que también menciona: “Despojémonos de todo peso” Y ese peso del cual debemos despojarnos no es algo pecaminoso, pero si es algo que estorba la carrera que tenemos por delante.
(Imagine usted a una atleta mujer corredora de 100 m que entra a la pista con un abrigo de pieles, una falda estrecha hasta el piso y unos tacones altos… Pues aunque nada de eso es ilegal de seguro no ganará)
Y para que entendamos mejor el asunto, el apóstol nos coloca el ejemplo de Jesús, quien por su vida santa y perfecta tenía todo el derecho de vivir como quisiera….¿Si Salomón pudo gozar de hacer todo lo que le dio la gana siendo un pecador, cuanto derecho tendría Jesucristo a vivir una vida a su antojo?
Podía haberse casado, podía haber tenido muchos hijos, muchísima riquezas, muchísimos sirvientes, podría haber vivido hasta los 100 años y muchas cosas más, pero así mismo se negó con gozo de todas estas cosas, y peor aún aceptó la cruz y el oprobio, por lograr el objetivo por el cual había venido: Proveer salvación.
Ahora, nosotros podemos seguir con ese peso, y podemos seguir haciendo esas cosas que ocupan nuestro tiempo y energía hasta que queremos agotados… Y luego con el poco tiempo y energía que nos queden, dedicarnos a cultivar nuestra vida espiritual. Eso no sería visto como pecado…
Pero con toda seguridad no vamos a recibir el mismo premio de aquel que se abstiene de hacer esas cosas, por hacer cosas mejores. Por eso el apóstol Pablo teniendo claro el objetivo que quería alcanzar continúa diciendo:
1 Corintios 9:26–27 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.
El no corre sin una dirección, el no pelea sin saber para que, porque sería como darle puños al aire, el tiene claro el objetivo y es que su cuerpo le obedezca, no que el sea esclavo de su cuerpo y su carne, pues eso le impediría hacer la voluntad de Dios y obtener la corona.
Además habla de que si ya está haciendo algo, quiere seguir haciendo más porque no quiere quedarse atrás, no quiere ser reemplazado y que otro tome su lugar.
Pensemos en el atleta, un atleta no corre hasta estar cansado, el atleta se exige cada vez más para aumentar su resistencia.
Y tomando este ejemplo el apóstol nos habla de mantener control sobre el cuerpo, de tal manera que el cuerpo sea el vehículo o instrumento para hacer la voluntad de Dios, y no que seamos unos esclavos de nuestro cuerpo. Debemos preguntarnos:
¿Vivimos para complacer nuestro cuerpo… O vivimos para hacer la voluntad de Dios usando nuestro cuerpo?
¿Tenemos dominio propio suficiente para decir no, a aquellas cosas que afectan nuestra salud y nuestra imagen?
¿Cuántos tenemos problemas de salud, de imagen o de aceptación por no controlar nuestra boca?
¿Cuántos tenemos problemas de aceptación o problemas en la relaciones personales, por falta de control, por la ligereza de nuestra boca?
Por qué no hay duda que está falta de control respecto de la comida, y esa complacencia hacia el cuerpo que no le deja esforzarlo, y lo detiene de hacer ejercicio, trae como consecuencia el deterioro del cuerpo.
2. CADA VEZ MÁS Y MÁS
Y entre más deteriorado y esclavo estés de tu cuerpo, pues más te exigirá, porque el cuerpo como la carne nunca se sacia. El proverbio dice:
Proverbios 24:10 Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida.
Dice también la palabra:
Proverbios 6:9–11 Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? 10Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo; 11Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.
¿Se imagina usted a la pobreza viniendo como un hombre armado… Como la podrá detener?
Sin embargo el asunto no para allí, el problema es que cuando una persona se dedica a complacer a su cuerpo, en realidad también está complaciendo a su carne, al viejo hombre, y cuando esto sucede fácilmente puede pasar que comience a cometer pecados para seguir complaciendo más y más su carne.
Por ejemplo:
Proverbios 2:16–19 Serás librado de la mujer extraña, De la ajena que halaga con sus palabras, 17La cual abandona al compañero de su juventud, Y se olvida del pacto de su Dios. 18Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, Y sus veredas hacia los muertos; 19Todos los que a ella se lleguen, no volverán, Ni seguirán otra vez los senderos de la vida.
Si miramos el contexto notaremos que lo único que puede librar a los hombres y mujeres de buscar complacer el cuerpo y a la carne a través de los pecados sexuales, es la sabiduría que sólo Dios puede dar…
3. LA NECESIDAD DE EJERCITARNOS
Pero resulta que los hombres no puede obtener la sabiduría que Dios da, porque no tienen tiempo, ya que están complaciendo su cuerpo y su carne. Y al paso del tiempo la triste realidad podría ser la siguiente cuenta. Dice Dios:
Proverbios 1:24–28 Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, 25Sino que desechasteis todo consejo mío Y mi reprensión no quisisteis, 26También yo me reiré en vuestra calamidad, Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; 27Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. 28Entonces me llamarán, y no responderé;
Al leer esto no lo tomo como una amenaza de parte Dios, pues lo que entiendo si tomamos el ejemplo del atleta, es que Dios puede mandarme a entrenar y yo no le hago caso, y en cierto momento crítico cuando necesito hacer algo para liberarme de un peligro, la falta de entrenamiento hace que el cansancio o un tropiezo precisamente por falta de práctica, no me permita liberarme de la calamidad.
Si usted no ejercita la fe a través de los tratos diarios que Dios le da, cuando tenga un problema serio usted no podrá sacar fe instantánea… Y entonces fracasará, pues perderá la paz y el gozo abriendo la puerta a otros pecados.
Hay otro pecado de la carne que es muy común, y que no parece tan destructivo como algunos que he mencionado sin embargo no tener control de este asunto también abre puertas a otros pecados. Dice la escritura:
Santiago 3:2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.
Piensen en la importancia de este asunto; quien controla su lengua puede controlar todo su cuerpo, quien no controla su lengua terminará pecando.
El pecado de criticar y hablar mal de los demás, por envidia, por orgullo o para sentirse bueno. O el pecado de dar informes sobre los demás sin tener información completa o actualizada, es decir; el delicioso placer de juzgar mal y comer prójimo que a muchos fascina sobremanera, o el simple hecho de hablar más de la cuenta… Son cosas que tienen que ser controladas si queremos recibir una corona. Su palabra dice:
Proverbios 10:19 En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente.
¿Por qué? Porque la lengua en el viejo hombre es todo un mundo de maldad. La escritura dice:
Santiago 3:6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
A usted no le parece terriblemente espantoso que la escritura enseñe, que la lengua del hombre carnal, aunque parece estar conectada con el cerebro, en realidad está conectada con el infierno.
Si el que controla la lengua puede controlar todo el cuerpo, quien no controla la lengua, quién habla más de la cuenta, quien juzga mal y habla mal de los demás, estará expuesto a no controlar otras muchas cosas, que al pasar el tiempo lo llevaran a ser esclavo del pecado.
4. ¿CÓMO DIOS NOS ENTRENA PARA CONTROLAR EL VIEJO HOMBRE?
Así como vimos la semana pasada que hay una relación entre la riquezas materiales y la vida espiritual… Igualmente hay una relación entre nuestro cuerpo físico, sus apetitos y el viejo hombre que debe ser controlado.
En cierta ocasión supremamente importante el Señor Jesús dijo a sus discípulos, que no fueron capaces de mantenerse despiertos:
Mateo 26:40–41 Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? 41Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Y cuando dice que la carne es débil se refiere a que no hay la fortaleza necesaria para doblegar la carne y llevarla a hacer la voluntad de Dios.
El ayuno es una de las herramientas que Dios nos da para doblegar la carne y llevarla a hacer la voluntad de Dios.
Pero también a través de las enfermedades, de los dolores que padecemos, o de las limitaciones físicas Dios puede entrenarnos para que tomemos control sobre el viejo hombre.
Es decir; si voluntariamente no vamos tomando control sobre viejo hombre, Dios nos colocara en situaciones críticas para obligarnos a tomar el control.
Entonces usted se enferma y comienza experimentar un fuerte dolor, y ante esta circunstancia usted puede dar rienda suelta a sus quejas, a su depresión, a su aburrimiento y hacer toda una campaña de oración y declaraciones positivas para salir de la enfermedad… O puede pedirle a Dios que le permita pasar con gozo esa circunstancia.
¿Cuál de las dos respuestas crees que te ayude más a controlar el viejo hombre? Su palabra dice:
Proverbios 18:14 El ánimo del hombre soportará su enfermedad; Mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?
Este texto dice con claridad que de las dos enfermedades; la física y la espiritual, la espiritual es muchísimo peor, pues puede hacer que aún teniendo perfecta salud, la angustia arruine su vida y su relación con los demás…
Pero cuando se tiene claro que no vivimos para complacer la carne sino al Señor, entonces Dios nos fortalecerá para pasar cualquier situación con un profundo y contigo gozo. También dice su palabra:
Salmo 41:3 Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad.
Pero también parte del entrenamiento para controlar el viejo hombre viene a través de cosas placenteras…
Hay quienes toman la decisión de ayunar y luego al ver el almuerzo… “Yo no sabía que iba a preparar eso hoy, me toca ayunar mañana”.
Hay quienes aún por recomendación médica deben bajar de peso o hacer ejercicio, pero por complacer su cuerpo y su carne, siguen posponiendo…
El apóstol Pablo experimentado en ser tratado con escasez, hambre, frío, sueño, o con abundancia en todas las cosas escribe:
Filipenses 4:12–13 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Éste todo lo puedo en Cristo que me fortalece no se refiere a alcanzar objetivos y ser millonario o tener una iglesia gigante, como algunos lo malinterpretan, si no a mantenerse gozoso haciendo la voluntad de Dios, no dejando que su carne por los faltantes o por la abundancia lo desvíen.
Dominar el viejo hombre y los apetitos de la carne para hacer solo la voluntad de Dios, mostrara un hombre incorruptible, una persona que no se desviara por causa del placer o del dolor… ¿Cómo cree usted que los discípulos aceptaron la tortura?
Solo porque llegaron a dominar el viejo hombre con sus apetitos… De allí el nombre de la corona, Corona Incorruptible.
Así que la recomendación es tomar el ejemplo del apóstol Pablo.
1 Corintios 9:26–27 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.
No olvidemos compartir nuestra fe… Y aceptemos los tratos de Dios que nos ayuda a dominar el viejo hombre para hacer personas incorruptibles, que tratamos a todos de la misma manera.
