PROFUNDIZANDO SOBRE LA SUJECIÓN

PROFUNDIZANDO SOBRE LA SUJECIÓN

I. INTRODUCCIÓN
Tengo la absoluta certeza de que Dios es capaz, y que además desea, solucionar absolutamente todos los problemas del hombre. Y tengo esa certeza porque eso es lo que significa tener un Salvador todopoderoso, porque si hubiera algo que el Salvador todopoderoso no pudiera solucionar entonces no sería un Salvador verdaderamente efectivo, y yo creo que Dios no sólo es efectivo, es infalible, tiene todo conocimiento, toda sabiduría y todo el poder para hacer lo que ha determinado. Su palabra lo dice:
Isaías 43:13 Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?

Aún antes de qué existiera el tiempo Dios ya estaba allí. Pero no sólo Dios quiere y puede solucionar cualquier problema, además de esto, nunca jamás cobra nada, su esencia es dar, y nosotros debemos aprender a recibir de él, y es por eso que absolutamente todo lo que Dios nos pide hacer no es un pago, por qué lo que Dios nos pide hacer siempre nos bendice a nosotros, de tal manera que es imposible que hombre alguno pueda pagar a Dios por su amor, misericordia, bondad, paciencia, o por todo lo que él hace por nosotros, incluyendo todo lo que nos da o lo que nos quita para nuestro beneficio.

Sin embargo, no faltan quienes enseñan que Dios si está cobrando por las cosas que hace por nosotros, y además enseñan que ellos son como los cobradores de los favores de Dios, que han sido delegados por Dios para esta función … Pero muy lejos de ser verdad, lo que la escritura dice de todos aquellos que hacen de la piedad, es decir de la búsqueda de Dios un negocio, es lo siguiente:
1 Timoteo 6:3 al 5 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, 4está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, 5disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

Quiero que notemos que esta lista de características nada buenas que los hombres cultivan en lugar de eliminar, son las que los llevan a pensar que la piedad, es decir, que la búsqueda de Dios debe convertirse en una fuente de ganancias MATERIALES, y creo que esa actitud es tan, pero tan perversa a los ojos de Dios, que no pide que nos acerquemos para ayudarles a salir del engaño, sino que nos alejemos de esa clase de gente… Que es similar a decir déjelos que se pierdan.

Y esto es muy fuerte, sobre todo cuando sabemos que el Señor Jesús nos pide amar a los enemigos, y vimos como en su vida él se acercó a prostitutas, a cobradores de impuestos, ladrones y criminales… Pero cuando se trata de gente que quiera hacer un negocio con la religión, nos pide alejarnos de ellos.

Por supuesto esta enseñanza es confirmada por el Señor Jesús no simplemente con palabras, sino con acciones, como cuando expulsó dos veces con un azote de cuerdas a los que hacían negocio en el templo… A los cuales también dijo:
Marcos 11:17 al 18 Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 18Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle

Y esta gente es tan perversa que buscaban matar al Señor Jesús por denunciar su pecado, me imagino que porque sentían que les estaba dañando el negocio, ya que como en este tiempo no sólo se aprovechaban de la gente, si no que enseñaban que todos los que busquen a Dios deben ser ricos, haciendo de la busca de Dios prácticamente un negocio.

Recuerdo hace como 10 años que estaban en auge las pirámides, donde usted pagaba y pedía un dinero, y dónde mucha gente se animó, inclusive pastores de algunas iglesias organizaron estas pirámides, pero al final se vio con claridad que era algo para estafar a la gente. En un noticiero preguntaban… ¿Cómo hacer para frenar ese mal?

La respuesta es muy sencilla pero imposible de resolver para los hombres, pues hay que acabar con la ambición y la codicia del corazón de los hombres, y eso haría que estas iglesias que no agradan al Señor, y todo tipo de negocio financiero fraudulento desaparezca.

El asunto es que esa misma mala actitud del corazón de los hombres, que les lleva a desear y aún a creer de corazón que es bueno, y ademas es justo que Dios les dé esas cosas, es la razón por la cual muchos creen que Dios no puede o no quiere solucionar los problemas que ellos tienen, y la razón de llegar a esta conclusión es que no han recibido lo que están pidiendo.

Su gran equivocación está en que Dios si tiene una solución para cualquier tipo de problema, pero no de la forma en que el hombre quiere que sea solucionado. Es decir el hombre cree que todo se arregla con dinero, con salud, o bienestar, cuando la realidad es que todo se arregla cuando dejamos de pecar.

Sin embargo esto es algo que muchos cristianos se demoran mucho en entender y creer, además de qué tienen un serio problema de memoria, porque escuchan esta verdad, se ubican, pero un par de días después ya están insistiendo otra vez con lo mismo de manera equivocada.

Creo que no pueden negar que muchísimas veces he insistido, en que todos los problemas del mundo son ocasionados por los pecados de los hombres… Aclarando que la razón de nuestro sufrimiento no son los pecados de los demás, sino los nuestros.

Y cuando digo que muchos no me creen, es porque todo tipo de queja respecto de lo que sucede en el mundo por lo mal que está, muestra que no hemos entendido que el problema son nuestros pecados, pues no hay duda que las quejas son la forma en que culpamos a los demás por nuestra infelicidad.

Una cosa es la información que podemos dar de lo mal que está el mundo, otra cosa es quejarse pensando que esa situación es la responsable de nuestra infelicidad.

Pero contrario a decir que nuestros problemas son los pecados de los demás, el Señor nuestro Salvador dijo:
Mateo 18:7 ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

Tres cosas contundentes muy claras; lo primero es que los tropiezos son consecuencia del pecado por lo tanto el mundo está mal por el pecado.

Lo segundo es que es necesario que vengan tropiezos, pues son necesarios para que funcione su plan de salvación. Según esto seguramente habrá muchas oraciones que hacemos al revés porque van opuestas al deseo de Dios de colocar algún problema para bendecirnos.

Ya hemos visto muchas veces como Dios usa los pecados de los demás para formar en nosotros el carácter de Cristo, es decir para limpiarnos de nuestros pecados. El apóstol Pablo viendo esto de manera general lo dice así:
Romanos 9:22 al 24 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, 23y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, 24a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles

Creo que esa es una de las razones por la cual a muchos de los malos les va bien, pero bien de acuerdo a los valores del mundo y no según Dios, porque Él ha determinado usarlos, y usar sus pecados en nuestro favor, pero la escritura muestra la realidad del fin de ellos pues dice:
Salmos 92:7 Cuando brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los que hacen iniquidad, es para ser destruidos eternamente.

Y eso es precisamente lo tercero que dijo nuestro Salvador: Pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

Y esto en realidad quiere decir que quien se ocupa por sólo luchar para que los demás no cometan pecados contra él, mientras ignora los suyos, pues la va a pasar muy mal porque el verdadero problema son nuestros pecados.

Por lo tanto, para disfrutar de la salvación que Dios quiere y puede dar a todos nuestros problemas, debemos ocuparnos en colaborar con Dios para que saque el pecado de nuestra vida, y habiendo sacado la viga de nuestros ojos podemos ayudar al que tiene la paja.

Es cierto que cuando estamos sufriendo por los pecados de otro, ese sufrimiento es real, pero lo triste de esa situación, es que en realidad aunque así pareciera, no estamos sufriendo por el pecado que cometieron contra nosotros, si no por el pecado que se produce en nuestro corazón a causa de lo que los demás nos hacen.

Porque por ejemplo sí alguien peca contra ti y tu lo perdonas, perdonar es divino por lo tanto experimentaras bienestar, pero si no lo perdonas, si sigues con desconfianza, si además te recientes, y aun dejas que tu corazón se llene de amargura, lo único que lograrás además de contaminar a otros con tu pecado, es aumentar más y más tu sufrimiento.

Y a ese que tú no perdonas, cuando el pida perdón a Dios será perdonado y asunto arreglado para él, pero tú seguirás cargando con tus pecados que te harán sufrir.

Déjame preguntarte: ¿Qué es lo que tú necesitas para vivir una vida completamente feliz? ¿Una esposa virtuosa, o que la impaciencia salga de tu vida y llegue la paciencia a tu corazón, y que también obtengas la sabiduría necesaria para saberla edificar… O que salga el resentimiento y la amargura y aprendas a perdonar, o que salga la incredulidad y aumente tu fe?

Siempre que miremos la vida de esa manera, que es la correcta, entenderemos que hay muchísimas cosas muy, muy buenas que Dios quiera hacer en nosotros a través de toda situación aún producida por el pecado de los que nos rodean, pero si nos dejamos engañar del mundo, lucharemos por que la mujer, o los hijos, o la situación económica, o el país cambien… Y aun si cambiaran, nosotros seguiríamos sufriendo, por nuestra falta de paciencia, por nuestra falta de sabiduría, o nuestros resentimientos, o amarguras o por nuestra desconfianza…

Ojo: ¿Quiere decir esto que no podemos decir a nuestro Hermano que esta pecando, que nos está robando, que está hablando mal de nosotros, o que no está cumpliendo con nosotros?
¿Quiere decir esto que la esposa no le puede decir al esposo, en que lo ve mal, o al contrario?

No. Por supuesto que no, es una obligación ayudar a mi hermano con su pecado, el problema está en que nuestra felicidad y nuestra vida dependa de que el otro cambie o no. Es decir; debemos decirle a los demás la verdad, con cariño, con respeto, con sabiduría, pero tenemos que ocuparnos de nuestros pecados.

Es muy diferente la actitud en la vida de una persona que entiende que Dios está tratando su vida para sacar sus pecados, de la que se olvida de sus pecados y maltrata a los demás para que dejen de pecar.

El que se ocupa de sus pecados saldrá adelante y tendrá paz, el que solo se ocupa de los pecados de los demás, cada vez será más cansón, más duro, más inmisericorde, y por supuesto cada vez sufrirá más.

Peor aún; el pecado en nuestras vidas es capaz de hacernos sufrir por las cosas buenas que nos pasan, por lo bueno que otros hacen por nosotros.

Por ejemplo; Alguien con amor nos dice la verdad y… Sufrimos, y nos da rabia, y menospreciamos y le cogemos bronca a esas personas… Cuándo en realidad nos están amando de verdad.

Igualmente cuando no queremos dejar ciertos pecados, entonces tampoco nos gustan ciertas predicaciones, o de ciertos temas no queremos hablar… Porque al no querer dejar nuestros pecados en realidad estamos pensando que el problema no son nuestros pecados, sino los de los demás.

Y entonces nuestra relación con Dios toma una motivación equivocada, pues estará dirigida a buscar soluciones contra el pecado de los demás, que es igual a decir, que buscamos a Dios para que cambie nuestro entorno, y que a pesar del pecado de los demás nosotros podamos estar protegidos, con una buena provisión, con salud, bienestar, buenas relaciones personales, dinero, mucho dinero, poder, reconocimiento, etc.

Por supuesto que Dios puede darnos todas esas cosas de manera muy, muy abundante, de hecho escuchamos testimonios de; Dios me próspero, Dios me sano, Dios me dio esposo, Dios permitió mejorar las relaciones con la familia, y muchas cosas más.

Sin embargo arreglar todas estas cosas no es el verdadero interés de Dios para nosotros sus hijos en este tiempo, porque lo que Dios realmente quiere es: Solucionar el asunto del pecado en cada uno de nosotros.

II. COMENZANDO CON LA OBEDIENCIA
Cuando la gente logra salir del terrible engaño de pensar que sufre por lo que le sucede, y no por su forma equivocada de reaccionar, es decir cuando entiende que la razón de su sufrimiento son sus pecados, lo que debe hacer es hacerse el propósito de obedecer a Dios, es decir de no pecar más.

No hay duda que ese es el camino correcto pero, el problema es que comenzamos a obedecer con la misma actitud que la gente del mundo obedece. Es decir en el mundo lo que a muchos les importa es que las cosas se hagan, que les obedezcan y no les importa la actitud con la cual están haciendo las cosas … Y esto que en el mundo es aceptable no es aceptable delante de Dios.

Pregunto: ¿Cuántas veces obedecimos de mala gana a nuestros Padres? Y aunque algunos pocos padres se ocupan de la actitud, la mayoría después de un tiempo de luchar se cansan, y terminan pensando que para evitar tanto conflicto, lo importante es que el hijo al menos haga caso.

Esto por supuesto es mucho más común en el trabajo, donde al empleado por conservar su trabajo termina aguantándosela la mala actitud de su jefe, regañón, gruñón, esclavista, pero el empleado se lo aguanta porque él lo que quiere es que le cumplan con su sueldo, y donde al jefe tampoco le importa lo que está pensando su empleado, con tal que trabaje y no le ponga muchos problemas.

El problema es que esa forma de hacer las cosas impregna toda nuestra vida, y termina aplicándose también al matrimonio, donde el hombre o la mujer ya desilusionados del comportamiento de su cónyuge, pues simplemente siguen allí, pero no con esa pasión, esa entrega, amor y cariño que debería haber en el hogar… Que posiblemente sí había al comienzo de su relación.

Y entonces se dedican a cumplir, el provee, ella administra, se turnan para cuidar los hijos, sexualmente sólo cumplen si les da la gana, y cuando son cristianos y entienden que no puede negarse, llegan a cumplir porque toca, pero no con la actitud correcta.

Todo este engaño es el que hace que muchos cuando comienzan a obedecer a Dios, lo hagan también con mala actitud, como si lo único importante fuera hacer o dejar de hacer.

En el mundo cuando se obedece con mala actitud, aunque las cosas parecieran estar bien, en el fondo sabe uno qué hay resentimientos, amarguras, críticas, menosprecio y muchas cosas más que no ayudan a que vivamos mejor.

Y ojo con esto. Para vivir bien haciendo las cosas mal, hay que aprender a gozarse de la maldad, la gente que por ejemplo miente todo el tiempo vive bien según ellos, pero lo que no entienden es que están camino a convertirse en un demonio.

Y el problema es que con Dios cuando le obedecemos con mala actitud, el resultado es que no somos liberados de nuestros pecados.

Piénselo bien; si alguien viene a la iglesia con mala actitud, lo cual quiere decir no considerando estas reuniones como algo muy importante para su vida, no apreciando verdaderamente la palabra de Dios, no queriendo renovar su mente, no repasando luego las enseñanzas, no obedeciéndolas, es decir olvidándose de lo que recibió, sí es que recibió algo…. ¿Esa asistencia a la iglesia le traerá bendición?

No. Es por eso que hay personas que llevan años en la iglesia y hasta empeoran. ¿Por qué, porque la iglesia no sirve? Bueno ciertamente hay iglesias que no sirven, pero si asistimos a la iglesia con mala actitud por buena que ésta sea, no progresaremos, y peor aún el corazón se pondrá cada vez más duro.

Y con el tiempo la gente dice: ¿Pero el acaso no asiste a una iglesia cristiana? Y entonces asumen que esa iglesia es mala. Y la persona que está asistiendo a la iglesia con mala actitud y no cambia, también termina pensando que no vale la pena seguir yendo a la iglesia.

Alguien podría pensar: ¿Pero como no va a haber bendición si a pesar de su mala actitud de todos modos está obedeciendo a lo que la palabra de Dios dice? Y la escritura nos da la respuesta pues ella dice:
Gálatas 3:21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.

Si guardar los mandamientos pudiera dar vida, y eso se refiere a cambiar el corazón de los hombres para vivir esa nueva vida, entonces no haría falta Jesucristo ni el Nuevo Pacto.

¿Pero quiere decir esto entonces que la obediencia no sirve, o que los mandamientos que Dios dio no sirven para nada?

Para responder hay que aclarar: La obediencia con mala actitud no sirve, en el sentido en que aunque las cosas son hechas la persona que obedece no recibe la bendición de que su corazón sea transformado, mientras que la obediencia con buena actitud, trasforma nuestro corazón.

Y eso lo que quiere decir es, que si vamos a obedecer, hagámoslo bien! No sea que pasando el tiempo después de tanta obediencia, al no ver resultados se endurezca nuestro corazón, y entonces comenzaremos a desobedecer, a asistir menos a la iglesia, a leer menos las escrituras, a orar menos, y luego las cosas irán empeorando. Por eso es importantísimo entender:

III. A LA OBEDIENCIA HAY QUE AÑADIRLE BUENA ACTITUD
¿Qué es entonces obedecer con buena actitud? Para entenderlo separemos la obediencia de la actitud, pero sólo para entenderlo porque en la realidad nunca la obediencia está separada de la actitud.

Obedecer es realizar una acción. La actitud buena o mala depende de lo que estemos sintiendo, y lo que sentimos depende de lo que pensamos, creemos y esperamos.

La escritura cuando habla del juicio de los hombres dice:
Romanos 2:16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

Y como Dios es el único que puede ver a profundidad los secretos de los hombres la recomendación es:
1 Corintios 4:5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

Nosotros no sabemos lo que hay en el corazón de las personas cuando ellas realizan sus actos de obediencia, pero el Señor dice que va a aclarar, es decir a mostrar la verdadera intención de la persona que obedeció, y esa intención es lo que Dios juzgará.

Que cierta persona hizo un trabajo excelente pero sus intenciones no eran las correctas, mientras que otra persona hizo un trabajo regular pero su intención era la correcta. Y por lo tanto este sí recibirá la alabanza de Dios mientras que el otro no.

Y cómo el juicio está basado en los secretos, en lo oculto y en las intenciones del corazón, quiere decir que LOS PENSAMIENTOS QUE TENEMOS AL OBEDECER son mucho más importante que la acción de obediencia.

Ahora imaginemos que hace años estamos obedeciendo a Dios, y hace años porque Dios lo dice nuestras esposas nos obedecen, igual sucede con nuestros hijos….

Pero los pensamientos que hemos tenido cuando obedecíamos no eran los correctos, y si los pensamientos que teníamos no eran los correctos, lo más seguro es que lo que esperábamos recibir tampoco era lo correcto.

La pregunta es: ¿Que creen que suceda con el cristiano que obedece a Dios de esta manera?

¿Podrá disfrutar de la bendición y de la plenitud de Dios en su vida? ¿Sentirá de parte de Dios el respaldo por esa obediencia? ¿Podrá ver el crecimiento de su vida espiritual? ¿Mejorará su conocimiento de Dios, su fe aumentará y por lo tanto su descanso en Dios será cada vez más grande? La respuesta a todas estas preguntas es no.

Si recordamos la siguiente promesa qué me parece espectacular:
Isaías 26:3 al 4 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. 4Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.

Aunque sin duda la obediencia a Dios está incluida para poder disfrutar de esta promesa, el Señor lo que menciona como requisito es, que el pensamiento persevere pensando en Él.

Y aunque es un poco tonta la pregunta creo es necesario hacerla, y es; ¿qué significa estar perseverando pensando en Dios? Y no hay duda que para pensar no sólo en Dios sino en cualquier persona tenemos que pensar la verdad acerca de esta persona.

Por ejemplo; si usted dice que estaba pensando en mí, y en sus pensamientos me vio rubio, de ojos verdes, acuerpado, que mido 2 m … Aunque usted le ponga mi nombre a esos pensamientos, ese no soy yo, por lo tanto usted no está pensando en mí.

Lo mismo pasa con Dios. Si una persona dice estar pensando en Dios, pero piensa… “Dios me abandono, Dios no responde, Dios me ha fallado, Dios me está haciendo sufrir innecesariamente, Dios me está castigando, etc.”

Cuando cualquier persona piensa este tipo de cosas de Dios, entonces esa persona en realidad no está pensando en Dios, porque Dios no es así.

La persona cree que está pensando en Dios pero es falso, y por esa razón no va experimentar la completa paz que Dios ofrece.

Lo mismo sucede cuando una persona obedece a Dios pensando lo que no debe pensar de él, y esperando lo que no debe esperar de su obediencia… El resultado es que esa obediencia no va a producir el fruto ofrecido por Dios.

Si no se han dado cuenta, esto nos muestra la importancia de, una sana doctrina, de una correcta interpretación de las escrituras, de un verdadero entendimiento de cuál es la voluntad de Dios.

Los que durante años han estado obedeciendo a Dios dirigidos por doctrinas que no son de Dios, tienen un problema más serio que los incrédulos, pues; o piensan que Dios les ha fallado, o que les está dando cosas maravillosas que en realidad no vale nada.

Por la misma razón, si una esposa ha estado obedeciendo a su marido durante años, pero ha acompañado esa obediencia con pensamientos que no son de Dios, el resultado será no sólo una mala actitud con su marido aunque le obedezca, si no una pérdida enorme de la fe en Dios, pues Dios es quien le ha mandado a obedecer, y al hacerlo no esta experimentando lo maravilloso de la vida cristiana.

Y el resultado de vivir de esta manera es que con el tiempo cada vez su rebeldía irá aumentando, cuando obedezca y cuando desobedezca.

Y aunque la rebeldía parezca ser contra su marido, en realidad es contra Dios, porque es Dios quien la ha obligado a vivir en un matrimonio donde tiene que obedecer a su marido… Pero no entienden que el problema no está en lo que están haciendo, sino en los malos pensamientos que han tenido mientras obedece.

IV. LA EXPERIENCIA DEL PROFETA
Esa fue precisamente la situación de un gran profeta de Dios, que como dicen algunos, se puso a pelear con Dios pues no veía los buenos resultados de su obediencia.

¿Cuántos de ustedes pelean con Dios porque las cosas no salen como esperan que Dios deba ordenarlas? O ¿Cuántos de ustedes se enfrían en su corazón y vuelven su relación con Dios algo trivial, a un lado, mientras se dedican a arreglar lo que Dios no les quiere arreglar?

Este profeta en su pelea con Dios le argumenta que por amor de él ha sufrido, pero que a pesar de sentirse orgulloso de ser un siervo de Dios, a pesar de haberse separado de la gente mala, los resultados de su obediencia son un continuo dolor y una herida sin curación, que es igual a decir;

Problemas que no se solucionan, y como resultado cada vez más desconfianza en Dios, por la falta de las respuestas adecuadas… Pero ante todas estas quejas Dios le dijo:
Jeremías 15:19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

Si después de muchos años de obedecer al Señor, de sufrir por él, de hacer ministerio, de pastorear o aguantarse los ataques de la gente, de vivir a ras escasamente con sustento y abrigo, o de obedecer a su marido al pie de la letra, cuando usted ya no aguante más y se queje porque su vida no funciona… Como se sentiría si el Señor le contestara: ¿Por qué no más bien me recibes en tu corazón, porque no te conviertes a mí?

Y si usted insistiera en decirle: Señor pero yo soy tu siervo o tu sierva y te he obedecido, y he soportado esas difíciles situaciones, y he soportado a mí marido siéndole fiel, he cuidado a mi familia por años, he sufrido por años, y a cambio de toda esa obediencia tu no arreglas mi situación, por lo cual siento que mi vida es un desastre, estoy llena de heridas, y ahora para rematar tú me dices que la culpa es mía.

Con toda seguridad el Señor te diría; Sí, la culpa es sólo tuya. No es de los que te rodean que son instrumentos que yo uso, no es mía, yo soy tu Dios que te amo, la culpa es sólo tuya porque aunque has obedecido, no lo has hecho con una actitud de sujeción. Eso es igual a decir:

No lo has hecho con los pensamientos adecuados y por eso te has perdido la bendición y te has enfermado más.

V. ¿POR QUÉ LA FALTA DE SUJECIÓN IMPIDE LA BENDICIÓN DE DIOS?
Porque la falta de sujeción es en realidad falta de fe, y sin fe es imposible agradar a Dios…

Hebreos 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Este versículo está colocado en medio del testimonio de hombres que gracias a la fe, que les llevó a obedecer, recibieron respuestas espectaculares de parte de Dios, y además recibieron testimonio de haber agradado a Dios.

Y lo que este versículo define como fe, es que en primer lugar, quien se acerca a Dios debe creer que allí está Dios. Entonces:

La primera condición es que todo lo que hagamos lo hagamos con la absoluta convicción, de que Dios es quien estando allí presente lo ha ordenado.

Es decir que la situación ha sido provista por Dios (no por el Diablo o por los hombres) y la orden o lo que debes hacer en medio de esa situación también Dios lo ha ordenado.

Sin embargo hay que hacer una aclaración, y es que en este pasaje está hablando de fe verdadera, y no todos los que están convencidos de que lo que están haciendo lo ha ordenado Dios, lo están haciendo con fe verdadera.

Es decir, la fe es solo una, pero en el cristianismo recibe diferentes nombres según en que este depositada. Si está depositada en los hombres esa fe se llama incredulidad, si está depositada en cierta clase de objetivos se puede llamar fe muerta, o fe fingida, o fe débil y estas diferentes clases de fe convencen a las personas de que están haciendo la voluntad de Dios y no es cierto.

Y por eso aunque estas personas obedezcan convencidos de que están haciendo la voluntad de Dios, de todos modos no reciben la bendición de Dios, por que al no ser su fe una fe verdadera, en realidad no están haciendo la voluntad de Dios, aunque así lo pareciera.

¿Y cómo saber entonces sí estoy o no haciendo las cosas con fe verdadera y no con estas otras diferentes clases de fe?

Y nuevamente como respuesta hay que mencionar la necesidad de estudiar las escrituras y tener una sana doctrina, para poder diferenciar, lo que estas diferentes clases de fe me empujan a hacer, y compararlas con lo que es la verdadera fe y lo que me lleva a hacer.

Hebreos 4:12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

El segundo asunto que me permite confirmar que mi fe es verdadera, y que lo que yo llamo voluntad de Dios es realmente la voluntad de Dios, es que cuando obedecemos con fe verdadera el asunto siempre funciona.

Pero ojo, nuevamente las escrituras son las que me deben confirmar si los resultados obtenidos son los que Dios ha prometido. En especial, porque hoy muchísimos llaman bendición del cristianismo lo que no es bendición, por estar buscando cosas equivocadas. (Que el mundo cambie y no que su corazón)

Cuando digo que funciona, me refiero a que como consecuencia de su obediencia a Dios, su conocimiento de Dios aumentará, (no precisamente de las escrituras) al aumentar su conocimiento de Dios su fe aumentará, al aumentar su fe en Dios su gozo y su paz aumentarán, al aumentar todas estas cosas su compromiso con Dios aumentará, y todas estas cosas seguirán aumentando…

Y entonces su corazón y sus pensamientos serán guardados en completa paz porque estará perseverando en pensar lo correcto de Dios. Y esto será cierto independiente de los difíciles que puedan ser las diferentes situaciones. La escritura dice:
Habacuc 3:17 al 18 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; 18Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Una persona que vive esta clase de relación con Dios, se vuelve completamente obediente, es decir cualquier cosa que Dios le diga que haga la hace sin problemas, porque sabe en qué Dios ha creído.

“Muera por su mujer para hacer de ella la mujer más espectacular delante de Dios” sí Señor. Obedézcale a su marido en todo y respáldelo y complázcalo en todo lo que yo le mande a hacer a él. Si Señor. “Hijos obedezcan respeten y honren a sus Padres” Si Señor.

Resumiendo podemos decir que; para qué nuestra obediencia traiga bendición debemos hacer las cosas que Dios nos ha mandado hacer, pensando lo que Dios nos dice que debemos pensar, y esperando los resultados que Dios ha prometido que vendrán.

Si revisamos lo dicho por Dios a jeremías vemos que dice al final:
Jeremías 15:19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

Y entonces podemos entender que aunque jeremías estaba haciendo lo correcto, no lo estaba haciendo esperando lo correcto. ¿Por qué? Porque estaba esperando las mismas cosas que esperaban los que no conocen a Dios.

Algo así como yo obedezco a Dios y él me da un carro, yo obedezco a Dios y me da plática, yo obedezco a Dios y el cambia a mi mujer, yo obedezco a Dios y el cambia mi marido, yo obedezco a Dios y me da un buen trabajo, yo obedezco a Dios y me sana de mis enfermedades, etc.

Pregunto: ¿Quién tiene este tipo de pensamientos está reconociendo que el único problema que tiene en su vida es su propio pecado? No por supuesto que no.

Y si Dios quiere sanar a esta persona de sus pecados y por eso le manda a obedecer en medio de las circunstancias que Dios mismo ha provisto, y esta persona está obedeciendo, pensando en recibir cosas completamente diferentes, esta persona; ¿Estará sujeta a Dios? ¿Esta persona estará creyéndole a Dios? ¿Esta persona estará sirviendo a Dios, a los propósitos de Dios? La respuesta a todas estas preguntas es, NO.

Y si una persona que obedece a Dios, no lo quiere hacer ni pensando lo que debe pensar, ni esperando lo que debe esperar, ni confiando en Dios, ni sujeta a Dios… ¿Será en realidad una persona obediente o será una persona rebelde a Dios?

Cuándo la escritura dice:
Filipenses 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, EN ESTO PENSAD.

¿Es o no es una orden pensar como Dios dice que debemos pensar?

Creo que no hay duda que aunque esta persona este obedeciendo a Dios, o a su marido, o a cualquier autoridad, aunque este obedeciendo es una persona inmensamente rebelde a Dios.

Por lo cual les pido que no sólo revisemos si estamos haciendo lo correcto, sino si estamos pensando lo correcto para que podamos pedir perdón, corregir, y disfrutar de la enorme bendición de nuestro Salvador, que tiene solución para absolutamente todos los problemas.

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