I. INTRODUCCIÓN
Más de una vez he explicado que vivir por fe, es decir vivir confiando en los demás, en lo que dicen, en los eventos que esperamos que sucedan o no, no es una opción solo de los cristianos, ni de los que creen en algún tipo de Dios o religión, pues la realidad es que absolutamente todos los seres humanos viven 100% por FE, es decir; confiando en la veracidad de una serie de asuntos o de información que han recibido que no puede ser probada, o cuyas pruebas dependen de la veracidad o no de quienes las dan. Algo así como, “me contaron” O “Los científicos dicen” cosas que no podemos constatar.
El hombre vive por fe porque esa es la forma como Dios diseñó que el hombre viviera, y es tan normal, tan cotidiano, que los hombres no son conscientes de esa realidad.
Yo creo que es como el oxígeno que necesitamos…¿Cuantos somos conscientes de que cada vez que aspiramos estamos recibiendo oxígeno para poder vivir? Pues la verdad los hombres no piensan en eso, simplemente respiran, como algo tan normal como vivir por fe.
Pero a pesar de ser algo normal, me demoré un tiempo en ser consciente de esta simple verdad, de que todo el mundo vivía por fe.
Una de las razones que me llevó a ver esto con claridad, eran los ataques de los incrédulos hacia mi fe, es decir; ellos consideran una completa necedad que yo confíe en la veracidad de la escritura, en Dios, o en los cristianos.
Y eso me parecía un ataque certero hacia mi fe, hasta que entendí que ellos, absolutamente todos también vivían por fe.
Porque todos los que niegan a Dios lo hacen por fe, es decir no tienen pruebas que respalden lo que dicen, pero los que creemos en Dios tenemos muchísimos argumentos mucho más sólidos que los de ellos, como por ejemplo las profecías, y más importante aún, tenemos una relación con Dios que corrobora la veracidad de nuestra fe.
Por eso, después de entender esto cuando compartiendo el evangelio, me encontraba con alguien que decía que no tenía fe para vivir el cristianismo, yo le hacía una sencilla pregunta: ¿Oye quien es tu papá?
Y a no ser que me respondieran que no sabían, la siguiente pregunta que yo les hacía era: ¿Y cómo sabes que ese es tu papá? Y obviamente la respuesta era, porque ellos confiaban, (eso es fe) en que sus padres les habían dicho la verdad… A lo que yo les decía: Hay muchos adoptados que todavía no saben que son adoptados.
Y si no entendían el concepto entonces la siguiente pregunta era: ¿Y tú mañana vas a venir a estudiar? Y cuando respondían que si; yo les decía; ”Si no te mueres esta noche” a lo cual ellos respondían que yo era muy negativo, y yo que ellos tenían mucha fe.
LA ENORME FE DEL HOMBRE EN EL HOMBRE
Lo cierto es que el solo hecho de pensar que mañana vamos a estar vivos es un acto de fe. A la hora de la verdad al ser confrontados, los incrédulos aceptan que ciertamente en cualquier momento pueden morir, pero viven confiados en que no sucederá… Lo cual es una fe que no tiene sustento.
De hecho este error, el de pensar que tenemos comprada la vida es algo que a Dios no le agrada, como lo confirma el siguiente pasaje:
Santiago 4.13–15 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;14cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.15En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello
¿Qué quiere decir esto? Que en cualquier instante cualquiera se puede morir, por lo cual, aún para lo que vamos a hacer dentro de una hora hay que contar con que Dios quiera que estemos vivos.
Lo correcto, y debemos decirlo de corazón, es que hablemos diciendo: Mañana nos vemos si Dios lo permite; te llamo más tarde, si Dios lo permite; voy a ir de vacaciones, si Dios lo permite; me voy a casar, si Dios lo permite; voy al campamento, si Dios lo permite…
Cuando confrontamos a algún cristiano con esta realidad seguramente contestará; ¡No, pues obvio!
Pero la realidad es que los hombres y aún los cristianos cometemos el error de ignorar por completo lo efímera y frágil que es la vida, y terminamos hablando como si no necesitáramos el permiso de Dios, y eso insisto, no agrada a Dios, por eso el texto continúa diciendo:
Santiago 4.16 Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;
Pensar que para dar un paso no necesitamos del permiso de Dios es soberbia… Y Dios dice en su palabra que él resiste a los soberbios.
Y esa soberbia es la que hacía que algunos cuando yo les decía que se podía morir esa noche, ellos me contestaran hasta molestos…”Lo que pasa es que usted es muy negativo, como vamos a andar pensando que nos vamos a morir”
Y sus frases no hacía sino corroborar que: Se aferraban por fe ciegamente a algo que de ninguna forma podían comprobar que fuera cierto. Porque: ¿Cómo puede usted demostrar en este instante que mañana va a estar vivo? No hay manera, pero la gente de manera muy normal, sin ningún conflicto, sin ninguna dificultad, esta segura que el día siguiente va estar viva. Y eso es vivir 100% por fe, y una fe enorme.
Y esa fe que tienen los hombres, es lo suficientemente poderosa para llevarlos a planear sus vidas, aunque la realidad pueda ser que se mueran al día siguiente. (Terremotos, avalanchas, tsunamis, volcanes, un loco que entra a una universidad a matar a cuantos alcance, un accidente de tránsito, un infarto, un coma diabético, una bacteria hospitalaria, un resbalón en la ducha…)
¿HAY MAYOR FE EN LOS INCRÉDULOS QUE EN LOS CREYENTES?
Ciertamente no hay duda que absolutamente todos los seres humanos vivimos por fe, pero en lo que quiero que pensemos es que; pareciera que la fe de los “llamados incrédulos” es mucho más poderosa que la fe, de la mayoría de los cristianos.
A muchos incrédulos que he confrontado con este asunto de la fe, aunque aceptan que su fe no tiene ningún sustento válido, (aun cuando niegan a Dios lo hacen por fe porque no lo pueden demostrar) eso a la gran mayoría de ellos no les afecta en lo absoluto, y siguen viviendo igual…
Pero no parece pasar lo mismo con los cristianos, es decir; hay muchos cristianos que comienzan a confiar en Dios, pero ante alguna prueba, o comentario, o mal testimonio, o alguna cosa que no entienden, su fe tambalea… ¿Por qué?
Esta triste realidad, la de la enorme fe de los incrédulos en algo que no es cierto que los llevará a perderse eternamente, y la de la falta de fe de los cristianos en un Dios que siempre cumple, es algo absurdo que no debería pasar. Pues; cómo es posible tener más fe en la mentira que el mundo enseña, que en nuestro fiel y poderoso Dios que siempre cumple su palabra.
Pero tristemente sucede, la escritura misma nos da testimonio de esto tan absurdo. Pues en cierta ocasión a través del profeta Jeremías Dios exhorto al pueblo precisamente por eso. Dice su palabra:
Jeremías 2.1–3 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:2Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada.3Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice Jehová.
Comienza recordándoles la fidelidad de ellos en su juventud, de cómo a pesar de estar en el desierto, en tierra no sembrada porque la tierra no era de ellos, sin embargo por causa de una vida consagrada a Dios, ellos gozaron de una protección tan especial, que todos los que se atrevían a agredirlos, Dios traía mal sobre ellos o los destruía…
Recordemos que bajo el Viejo Pacto la bendición ofrecida por Dios para aquellos que andaban en santidad, era prosperidad en todo sentidol y protección contra sus enemigos. Pero bajo el Nuevo Pacto con promesas mucho mejores, la bendición ofrecida por Dios es, que como consecuencia de andar en santidad, nuestra vida será transformada hasta llegar a la estatura del Señor Jesucristo.
Pues bien, el pueblo tuvo la bendición de entrar a la tierra prometida, pero en lugar de usar lo que Dios les había dado, es decir su tierra, riquezas y prosperidad para seguir honrando a Dios a través de una vida santa, se olvidaron de Dios, contaminaron la tierra, por supuesto también contaminaron sus vidas, de tal manera que terminaron no sólo alejándose del Señor, sino sirviendo a dioses paganos…
Y esta es la triste realidad de la mayoría de los hombres, por eso la necesidad del Nuevo pacto y el nuevo nacimiento para poder vivir fieles a Dios.
PERO: ¿POR QUÉ LOS HOMBRES SE ALEJAN DE DIOS?
Ahora muchos piensan equivocadamente que la razón para no buscar o alejarse de Dios, es que Dios no les de las cosas que ellos consideran necesarias o buenas para sus vidas. Y como no las reciben, entonces pelean, se rebelan, y se olvidan de Dios para ir a buscar lo que ellos desean, así sea a través del pecado o de otros dioses.
Pero si la razón de no buscar o de alejarse de Dios son los faltantes en nuestra vida, entonces: ¿Porque aquellos que tienen de sobra lo que necesitan, también se alejan de Dios?
Esta realidad lo que muestra es: Que el verdadero problema no es tener o no tener, sino una profunda desconfianza en Dios y sus promesas.
Pero una cosa es no conocer a Dios, e independiente de sus faltantes o su abundancia no buscarlo, y otra muy diferente es conocer y relacionarse con Dios, como lo hacía el pueblo de Israel, y recibir a través de esta relación muchos testimonios y beneficios… Para luego olvidarse de El, y terminar sirviendo a otros dioses.
Para pasar de estar confiando en el Dios verdadero, y terminar confiando en un dios pagano, que pide hacer cosas abominables y opuestas a lo que desea el verdadero Dios, yo pensaba que tenia que haber; un proceso de enorme efectividad, de mucha maldad espiritual y respaldado por un gran poder, porque sólo así puede ser posible sacar a alguien de la verdad de Dios y ponerla a vivir bajo la mentira de Satanás…
Pero aunque sea cierto que el poder de Satanás sea mucho más grande que el poder de los hombres, estoy seguro que sería una gran equivocación pensar que él tiene más poder que Dios, pues al hacerlo estaríamos colocando a Satanás por encima de Dios, y eso no es cierto, porque el poder de Dios es infinitamente grande comparado con el poder de Satanás.
Ahora; si el poder de Satanás comparado con el poder de Dios es prácticamente nada: ¿Entonces cómo es que Satanás logra alejar a los hombres de Dios?
ES LA MALDAD EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE
Y la triste respuesta es: Que el hombre tiene una gran inclinación hacia el mal, lo cual hace que sea muy difícil para el hombre acercarse a Dios, y muy fácil alejarse de El.
Eso es igual a decir que hay un gran amor y un fuerte deseo por las cosas del mundo, mientras que hay muy poco amor por Dios, y un gran menosprecio a su plan de salvación.
Por eso; por la inclinación del hombre hacia el mal que le llevo a tomar la decisión de eliminar a Dios de su vida, para buscar otros dioses, es que a través del profeta Dios dice que los cielos se deben espantar, horrorizar y desolar, porque el pueblo cambio al Dios verdadero por uno de mentira…
Jeremías 2.11–13 ¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha.12Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová.13Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
Y notemos que comienza mencionando la fidelidad de los incrédulos hacia sus dioses aunque son dioses falsos… Para compararla con la infidelidad de un pueblo que conociendo a Dios es capaz de abandonarlo… Para seguir esos falsos dioses.
Es lo mismo que les contaba al comienzo, de cómo los incrédulos aunque no tienen bases sólidas para mostrar la veracidad de las cosas en que están creyendo, de todos modos siguen creyendo y no dejan que nada los desvíe de sus objetivos.
Pero el pueblo de Dios; conociendo el Dios verdadero, habiendo oído de un plan de salvación espectacular para el hombre, y a pesar de tener una garantía que solo el Dios todo poderoso creador de los cielos y la tierra puede dar… Decidió alejarse del Dios verdadero para buscar uno que no aprovecha.
Y cuál fue el resultado de este proceder del hombre que Dios lo define como maldad…”Dos males ha hecho mi pueblo”
Jeremías 2.19 Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
La historia del pueblo judío es una historia que confirma los malos resultados de abandonar el Dios verdadero. Notemos que dice; ”Tu maldad te castigará” y ”Tus rebeldías te condenarán” la maldad es incredulidad para con Dios, y la rebeldía es el resultado de esta incredulidad.
Y son esas actitudes las que nos hacen sufrir, las que nos hacen perder bendición y nos llevan a vivir en condenación aunque seamos hijos de Dios.
No confiar en Dios es no confiar en su amor… Y la escritura dice:
1 Juan 4.18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
El temor que experimentamos de no confiar en Dios, de no confiar en su amor, es el castigo…
Hay muchos cristianos que todavía viven auto-castigados todo el tiempo por causa de su incredulidad, que los lleva a vivir temiendo y preocupados por muchas cosas…
¿QUIÉN ES EL CULPABLE DE LA FALTA DE FE?
Durante muchos años pensé que mi incredulidad hacia Dios era problema de Dios y no mío. Yo decía: “No creo, y no puedo hacer nada, porque no me voy a poner a repetir creo, creo, creo” cuando algo por dentro me dice que no… Y convencido que el problema no era mío, no me preocupaba no creer, lo cual manifestaba con mucha tranquilidad.
Y el asunto se volvió más grave porque gracias a una mala traducción de la escritura, cuando habla del fruto del Espíritu Santo, algunos creen y enseñan que la fe para servir al Señor, es Dios quien nos la da.
Gálatas 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
Pero la traducción correcta no es fe sino fidelidad. Porque si la fe para seguir a Dios fuera algo que Dios tiene que darnos, entonces al no tener fe el culpable sería Dios. Alguien alguna vez me dijo que tenía que clamar por esa fe, y la respuesta que le di es, y si no tengo fe para clamar por esa fe porque no me la ha dado Dios, el culpable sigue siendo Dios… Pero todo este argumento es completamente falso porque la escritura dice:
Hebreos 3.12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;
El texto con claridad dice qué somos nosotros los responsables, los que debemos mirar que no haya incredulidad en nuestra vida, Y esto es más claro cuando entendemos que depositar la fe en alguien o en algo es un asunto de voluntad. Nosotros decidimos creerle a Dios o decidimos no creerle, y cuando decidimos no creerle lo hacemos por maldad..
¿Y porque tomamos la decisión de no creerle a Dios lo cual nos aleja de él?
Ya hemos visto en varios estudios que la incredulidad se origina en la enorme fe que nosotros tenemos en lo que el mundo enseña acerca de la vida... Eso es otras palabras quiere decir que hay incredulidad en nuestra vida, cuando nos alimentamos del árbol de la ciencia del bien y del mal.
En lo básico este árbol del conocimiento lo que hace es cambiar por completo los valores, llamando bueno lo que no es bueno y malo lo que no es malo… Y con sólo tener los valores invertidos todo en nuestra vida se desvía de la perfecta voluntad de Dios.
Y si Dios hace algo para rescatarnos, esa absurda, maligna y errónea forma de pensar enseñada por Satanás a través de todo el mundo, hace que el hombre vea el amor de Dios como si fuera odio, y los tratos de Dios para salvarlo como si el objetivo fuera hacerlos sufrir y destruirlos…
Prueba de este sistema engañoso de pensamiento, son las preguntas que el Señor le hace al pueblo cuando se alejó de El, pues les dice:
Jeremías 2.5–6 Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?6Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre?
Son muchos los beneficios y las cosas agradables que recibimos de parte Dios, y cuando sucede algo que no nos parece o no nos agrada, en lugar de reconocer que es nuestra absurda manera de pensar la que nos está llevando a juzgar mal a Dios, somos tan atrevidos que convencidos de tener la razón condenamos a Dios y nos alejamos de él.
Y esa absurda manera de actuar demuestra nuestra inclinación hacia el mal, que es todavía más evidente cuando en el caso del pueblo, se olvidaron de Dios no por estar pasando situaciones difíciles, sino porque Dios les entregó la tierra…
Por eso Dios les reclama: ¿Porque no pensaron en todo el bien que habían recibido desde que fueron liberados de la esclavitud en Egipto, hasta que entraron a la tierra prometida…?
Pero en lugar de hacer lo correcto, lo sensato, lo inteligente, comenzaron a coquetear con los pueblos paganos... Y terminaron sirviendo a sus dioses…
SELECCIONANDO LAS AMISTADES
La pregunta es: ¿Que hay que hacer para no cometer el mismo error? Esto que voy a mencionar es algo que hace poco tiempo vimos, pero creo importante volverlo a mencionar. La escritura dice de forma clara y contundente:
2 Corintios 6.14-18 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?15¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?16¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. 17Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré,18Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.
Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré,
Hay que seleccionar nuestras amistades, haciendo caso a lo que este pasaje dice, qué es algo supremamente importante pero muchos no han logrado entenderlo… Y por eso hay muchos padres que andan bien con Dios, pero sus hijos andan mal por causa de las amistades que tienen.
(Y en este tiempo es todavía más difícil cuidar las amistades de nuestros hijos porque no se trata sólo de con quién andas sino con quien se comunican. Hay videos que muestran que sin conocer a la persona con que se comunican, las jovencitas son capaces de mandar fotos indecentes a un desconocido y aún terminan saliendo de su casa a citas a ciegas… Terminando secuestradas.)
Pero no sólo ocurre con los hijos, también con los padres, y es por eso que es bueno que nos preguntemos y respondamos con toda sinceridad:
¿Cree usted que sus amigos incrédulos lo exhortarán cuando vean que usted está flaqueando en su confianza para con Dios?
Es decir; cree usted que si hay una fiesta un sabado con sus amigos incrédulos, y usted decide faltar a la iglesia para ir con ellos, cree que alguno de ellos le dirá: “No hermano, no está bien, mejor vaya a la iglesia y después de las 9 nos vemos”
O si usted está tomando más de la cuenta, cree que alguno de sus amigos incrédulo le dirá: “No tomes más que eso es de mal testimonio como cristiano”
O si usted esta molesto por alguna situación, alguno de sus amigos le dirá que le pida a Dios y descanse, que Dios sabrá qué hacer!!!
Por supuesto que no, Satanás no mandará a sus hijos a corregir a los hijos de Dios, para que anden en sujeción, para que se ejerciten en la fe, o en el dominio propio y vivan en santidad… Por supuesto que no, es todo lo contrario, de manera muy sutil tratarán de alejarlo de las cosas de Dios.
Por eso es importantísimo seleccionar las amistades, siendo conscientes que nuestras relaciones con los incrédulos que son obligatorias, deben ser usadas para hablar de Cristo.
Pero compañerismo, comunión, unidad con los incrédulos arruina su vida espiritual, por eso precisamente Dios lo prohibe, por qué no es una sugerencia, es una prohibición que algunos están pasando por alto. (Hombres solteros andando con mujeres del mundo… ¿Qué creen que pasará?)
SELECCIONANDO A LOS CRISTIANOS
Pero no sólo debe hacer caso a Dios respecto de los incrédulos, sino que también debe seleccionar con que clase de cristianos usted puede andar.
Hay cristianos, bebes espirituales, inmaduros en la fe, que al estar dispuestos a seguir al Señor no son peligrosos para nuestra fe, y lo que debemos hacer es ayudarlos dándoles testimonio, enseñándoles, teniéndoles paciencia… “Recibid al débil en la fe”… Dice la palabra de Dios.
Pero también hay cristianos, que llevan mucho tiempo, y que al no estar dispuestos no han corregido sus vidas y son un peligro para los demás cristianos, especialmente para aquellos que no tienen la suficiente madurez para ayudarlos y corregirlos, y entonces terminan siendo contaminados hundiéndose con ellos. Es por eso que la escritura dice:
1 Corintios 6.4–6 si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia?5Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos,6sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos?
El ejemplo más sencillo de eso son los chismes y los comentarios que no se deben hacer, por qué no edifican a nadie. Otro ejemplo muy sencillo es cuando los cristianos caen en fornicación… La escritura dice:
1 Corintios 6.16 Huid de la fornicación…
Algunos cristianos dicen que la escritura dice que al diablo hay que resistirle, pero que cuando se trata de la fornicación uno debe salir corriendo… Dando a entender que es más fácil enfrentar al diablo, que a una mujer o a un hombre que quiere fornicar.
Por eso hay que ser sabio, en primer lugar, no andando con incrédulos, y si se anda con ellos el objetivo es compartirles, pero también hay que seleccionar las amistades cristianas, para no andar con aquellas que no edifican sino destruyen nuestra vida. Respecto de esto la escritura también advierte:
1 Corintios 10.12–13 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.13No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
Si usted cree tener la firmeza y la madurez para andar con un cristiano incrédulo, rebelde, amargado, esta bien, pero tenga en cuenta lo que la escritura dice para que no se hunda con el.
LA NECESIDAD DE LA EXHORTACIÓN
Y después de seleccionar las amistades lo segundo que debemos hacer que está en la escritura es:
Hebreos 3.12–13 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;13antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.
Ya hemos visto que comer del árbol de la ciencia del bien y del mal nos hace juzgar mal a Dios, también nos hace juzgar mal lo que Dios hace, y ese engaño nos da razones que parecen justas para alejarnos de Dios.
Pero si nosotros verdaderamente creemos en la palabra de Dios, y con la palabra evaluamos todo lo que Dios hace con nosotros, entonces tendremos razones de sobra no sólo para no alejarnos ni un instante de Dios, sino para alabarlo de manera continua por su gran amor e increíble misericordia.
El problema es que estamos en un mundo que es completamente anti Dios, donde aunque parezca increíble el peor enemigo de todos es la religión, las malas doctrinas, y por eso necesitamos cada día ser exhortados, animados, empujados, a seguir pensando como dice su palabra que debemos pensar.
¿Cada cuánto dice el texto que debemos exhortarnos? Debe ser hecho cada día, mientras estemos vivos, mientras este tiempo presente permanezca, porque pronto llegará la gran tribulación y ya no habrá oportunidad.
Si no nos exhortamos de manera continua entonces vamos a terminar siendo engañados por el pecado, lo cual endurecerá nuestro corazón, haciendo que cada día sea más fácil ser engañados y endurecer cada vez más el corazón.
¿Será importante seleccionar con quien andamos, con quién nos comunicamos?
¿EXHORTADOS A QUE?
Para entender a que debemos ser exhortados debemos continuar leyendo:
Hebreos 3.14-15 porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,15entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
Hay que retener firme hasta el fin la confianza del principio… Para lo cual no hay que dejar que se endurezca el corazón en medio de la provocación. Pero: ¿A qué se refiere cuando habla de la provocación?
Esa provocación se refiere a aquel tiempo donde Dios habiendo sacado el pueblo de Egipto lo conducía hacia la tierra prometida.
Lo correcto en esa situación es que si Dios me saca de la esclavitud y promete llevarme a una tierra que fluye leche y miel, eso es lo que debo creer, sin dejar que nada ni nadie me haga dudar que Dios cumplirá con lo prometido.
El pecado del pueblo fue que cada vez que se encontraban con algún problema; o no había agua, o tenían que rodear un territorio, o querían comer carne, o estaban aburridos del maná… El pueblo se quejaba y llegaba a pensar que Dios los iba a matar en el desierto, es decir que no cumpliría la promesa de llevarlos a la tierra prometida.
Dios como siempre tuvo muchísima paciencia, pero llegó el momento en que estos que endurecieron su corazón creyendo más a lo que el mundo enseña, que en las promesas de Dios, murieron en el desierto y no entraron a la tierra prometida.
¿Y como se aplica esto a nosotros?
Muy sencillo: La escritura dice que Jesucristo nos ha rescatado de la potestad de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo… Ya en esa posición totalmente perdonados y aceptados por Dios, lo que Dios ha prometido es transformar nuestra vida para llevarnos a la estatura de Jesucristo.
Esa transformación se opera en nuestra vida cuando creemos en las promesas de Dios. Pero al igual que el pueblo de Israel que estaba en el desierto, donde la única opción para sobrevivir era que Dios los sostuviera milagrosamente como lo hizo…
Nosotros también estamos en un desierto espiritual, y no sólo no hay nada bueno en la manera de pensar del mundo para nosotros, sino que todo apunta a negar a Dios y sus promesas.
Por eso la importancia de no amar al mundo y de seleccionar las amistades de acuerdo al mandato de Dios.
La única opción para mantenernos en el camino correcto, es creyéndole a Dios.
El problema está, en que algunos en medio de ciertas circunstancias provistas por Dios para hacerlos crecer en fe y en el conocimiento de Dios, en lugar de sostenerse fortaleciéndose en fe y exhortándose cada día, lo que hacen es dudar de que Dios sea capaz de transformar su vida.
Es que yo no soy capaz de perdonar… Es que no soy capaz de ejercer autoridad en mi hogar, es que no soy capaz de sujetarme a mi esposo, es que es imposible que saque tiempo para Dios, es que es imposible que yo escuche una charla sin dormirme, es que no soy capaz de ser fiel a Dios, no se puede, es que no soy capaz de compartir mi fe con otros, y mucho menos de tener un grupo de oración o discípulos…
Cada vez que pensemos que Dios no es capaz de transformarnos sacando el pecado de nuestra vida, le estamos provocando y estamos endureciendo nuestro corazón, porque estamos negando por completo las promesas hechas por Dios. Recuerda que leímos:
Hebreos 3.14 porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,
Pensar que Dios no puede transformar nuestra vida, no es retener nuestra confianza del principio…
¿Qué es entonces lo que debemos hacer en medio de las pruebas que son indispensables para nuestro crecimiento espiritual?
Podríamos decir que cuando esté siendo probado no se acerque a los incrédulos ni a los cristianos rebeldes o carnales, porque seguramente no le ayudarán…
Lo que debemos hacer en buenas compañías es orar, pidiéndole a Dios que en lugar de pensar que El no es capaz de transformar nuestra vida, más bien tomemos la decisión de creer en sus promesas.
ORANDO POR LAS PROMESAS
Algunos en medio de las circunstancias que los llevan a pecar de manera continua, de tal manera que no hay crecimiento espiritual, lo primero que yo les diría es que con base en la promesa de la salvación, clamen a Dios por su salvación.
Insisto: Si usted lleva tiempo en la vida cristiana, y sigue amando al mundo de la misma manera, y sigue pensando que su vida depende de las cosas que usted tiene, lo cual lo lleva cometer los mismos pecados, la misma incredulidad y rebeldía… Clámele, suplíquele, llórele a Dios para que produzca en usted el nuevo nacimiento y usted obtenga su salvación.
Respecto de la oración
Si usted es de las personas que cuando Dios le contesta una oración de la forma en que usted no desea, y se llena de tristeza por la respuesta… Pida perdón a Dios por su incredulidad, y pídale que le ayude a aferrarse a las respuestas de Dios que son perfectas, de tal manera que usted pueda alegrarse por la respuesta que Dios le haya dado sin importar cual sea.
Salió o no el negocio, salió bien o mal el examen médico, consiguió o no el trabajo, llegó o no llegó el dinero para pagar una cuenta, no importa cuál sea la respuesta, siempre es perfecta y debe clamar para creer en esta promesa, y experimentar la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento.
Respecto de las situaciones a nuestro alrededor.
Lo mismo que respecto de la oración, cualquier cosa que suceda a nuestro alrededor es de bendición para nuestra vida espiritual y debe producir alegría en nosotros. Si no experimenta esa alegría clámele a Dios para que usted pueda creer en su promesa y apreciar el crecimiento en salvación.
Respecto del amor de Dios
Si en cualquier momento por causa de las circunstancias usted llega a dudar del amor de Dios, pida perdón a Dios por dudar de su amor y clame para que pueda ver absolutamente todas las cosas con el filtro maravilloso de su amor…
Respecto de las necesidades espirituales
Cuando piense que le falta algo para poder caminar bien espiritualmente, revise si está poniendo atención a lo que Dios le habla, revise si está sacando el tiempo necesario para asistir a la iglesia, y pídanle a Dios que le de la Fortaleza para hacerle caso, y aprovechar lo que él te está hablando, porque Dios prometió llenar tus necesidades espirituales
Respecto de no practicar el pecado.
Cuando esté cometiendo un pecado varias veces aférrese a la promesa en qué Dios promete que no nos dejará practicar el pecado…
Esta promesa tiene relación con la seguridad de que Dios no nos dejará ser tentados más allá de lo que podamos recibir, y también con aquella de que Satanás jamás nos podrá obligar a pecar.
Por lo tanto su oración no debe ser: Señor tú entiendes que yo soy débil y voy a pecar… Sino, Señor gracias por tus promesas que me dan el poder para no practicar el pecado.
Gracias por tu Santo Espíritu que me da poder, gracias por que tu vigilas que la tentación no sea más allá de mi capacidad para sobrellevarla, gracias porque Satanás no tiene poder sobre mi vida…
Estas son sólo algunas pocas promesas de las 50 que se mencionan en el estudio sobre el Nuevo Pacto que está en la página, palabradura.org que todos ustedes deberían conocer a la perfección para aferrarse en oración y fortalecerse en fe.
Si no vivimos completamente felices todo el tiempo haciendo la voluntad de Dios, llenos de gozo y una paz que sobrepasa todo entendimiento, entonces nos falta creer en lo que Dios ha prometido.
Cuando estudio esas promesas a veces con sólo creer una o dos promesas sería suficiente para vivir victoriosos llenos de gozo y paz en el espíritu…. Qué pasaría entonces si se aferra a las 50
¿Será importante estudiar las escrituras, será importante asistir con disciplina a la iglesia, será importante no tener compañerismo ni comunión con los incrédulos, será importante escoger bien a los cristianos con los cuales nos relacionamos? Por supuesto que sí.
