I. INTRODUCCIÓN
Si nos hacemos la pregunta: ¿Qué es ser un buen padre? Seguramente entre los atributos de un buen padre tendríamos que colocar algo que es muy importante en el mundo; el asunto económico.
Pues resultaría supremamente contradictorio decir que alguien es un buen padre, cuando éste no está supliendo para las necesidades materiales de sus hijos. Creo que de verdad es muy difícil que alguien pueda convencer a los demás de ser un buen padre, cuando deja que sus hijos pasen hambre, o no le pague los estudios, o lo mantenga vestido de harapos…
El factor económico aunque no es lo más importante no hay duda que afectan muchísimo la relaciones, y es por esta razón que inclusive muchos matrimonios y muchas relaciones de pareja, han sido destruidas por causa de la irresponsabilidad de algunos maridos, y esto incluye también matrimonios cristianos que pasan muy malos tiempos y fracasan por causa de su mala economía.
Más aún, esto de proveer para la familia es algo en lo cual la mayoría de los seres humanos cumplen, es parte de lo que llamaríamos el afecto natural, y es como un instinto tan básico que aún los incrédulos en su gran mayoría cumplen con esto, lo cual es algo que el Señor Jesús reconoció cuando dijo:
Mateo 7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
Si aún los malos padres dan a sus hijos buenas dádivas… Quienes no lo hacen están muy por debajo de los malos padres, por eso digo que no suplir para los hijos es algo antinatural
Es por esto que con más razón los padres cristianos debemos suplir adecuadamente las necesidades de nuestros hijos, y cuando no ocurre, que normalmente es por diferentes clases de pecados, porque la promesa de Dios es que si buscamos su reino nos dará lo necesario, por esto no estarlo haciendo, porque no se desea o porque no se puede, por causa de estar tomando malas decisiones y estar haciendo las cosas mal, pues no hay duda que es un pecado muy serio tanto que la escritura dice:
1 Timoteo 5:8 porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.
Y es peor que un incrédulo porque si los incrédulos sin depender de Dios logran cumplir con esto, pues como pensar que un hombre cristiano que depende de Dios no lo haga.
Y a esto podemos añadir que a veces aún teniendo mala actitud Dios en su misericordia nos provee lo necesario para la familia. Y es simplemente la misericordia de Dios que está expresada por ejemplo en la siguiente advertencia:
1 Timoteo 6:17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos
Pero esa abundancia no es posible disfrutarla cuando no tenemos los ojos puestos en Dios, es decir; cuando no es Dios quien dirige nuestra vida no hay cantidad que nos parezca suficiente, pero cuando deseamos hacer su voluntad y aprendemos a confiar, entonces sentiremos que Dios es más que generoso. (El pensamiento verdadero es que no merecemos lo que recibimos)
Y ojo; a veces una de las razones por las cuales Dios no provee en abundancia a sus hijos, es por la falta de confianza en la provisión de Dios. Porque en términos generales así como un buen Padre terrenal debe proveer para las necesidades de sus hijos, de la misma forma Dios ha prometido proveer para nuestras necesidades… Pero la incredulidad lleva a los cristianos a desobedecer a Dios, y esa mala actitud a veces es reprendida por Dios con escasez, escasez que no cambia hasta que nuestro corazón cambie.
Por supuesto, la provisión económica no es la única responsabilidad, además de esto un buen padre es también aquel que ama a sus hijos, y en el mundo podemos ver que por la importancia que tiene el asunto económico, a veces los padres se sienten satisfechos solo con proveer materialmente, pensando que eso es amor y que por lo tanto es suficiente.
Pero no ocurre solo en el mundo, también algunos padres cristianos caen en el mismo error de pensar que si están proveyendo materialmente, y si lo están haciendo en abundancia, creen que ya han cumplido con su responsabilidad de amar, pero no es cierto.
Y esta mala forma de pensar a veces la adoptan algunos antes de que lleguen los hijos, y lo hacen con las esposas, y cuando ellas preguntan o alguien pregunta si ama a su esposa, la respuesta es; “no ve que la estoy manteniendo”, pensando que si están cumpliendo económicamente, entonces ya han cumplido con amarlas, pero eso tampoco es cierto.
Pero esta creencia de qué sólo con cumplir en lo económico están amando, es una espada de dos filos, pues cuando estos hombres no pueden proveer económicamente piensan que no tienen absolutamente nada que dar, por lo tanto creen que no sirven para nada y de esta manera destruyen su vida y su familia.
Y ese es un engaño de Satanás, porque la verdad es que aunque los hombres debemos proveer el dinero para el sustento de nuestra familia, de todos modos eso es poco, comparado con todo lo que realmente debemos aportar.
No tener claridad respecto de estos valores, hace que muchos padres quieran dejar una provisión económica enorme para sus hijos, pensando que eso va asegurarles una buena vida, pero irónicamente a veces con sólo comenzar a repartir la herencia, comienzan a tener mala vida. (Hay quienes han llegado a asesinar por no repartir la herencia)
Hay otros que teniendo un poco más de claridad o sensatez, han llegado a la conclusión de que lo mejor que pueden dejarle a sus hijos es una buena educación, y ciertamente esto es muchísimo mejor que dejarles una gran cantidad de dinero, pues una buena educación les puede ayudar a conseguir el dinero necesario para tener una mejor vida.
II. EL MAYOR REGALO: LA SALVACIÓN
Pero sí nos preguntamos: ¿Qué es lo mejor que como padres podemos darle a nuestros hijos como herencia?… ¿Cuál sería la respuesta correcta? Y sí lo pensamos bien, como auténticos creyentes, creo que no hay ninguna duda de que lo mejor que podemos entregarle a nuestros hijos es, el conocimiento de Dios que les permita ser salvos.
Ojo: Sería una desgracia de proporciones inimaginables entregarles (si fuera posible) todo el mundo, si perdieran su alma. Y esto no es una deducción es lo que Dios con toda claridad dice:
Mateo 16:26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
Eso quiere decir que cuando nuestros hijos Nacen De Nuevo, entendiendo que nuestra función es la de intermediarios o embajadores del reino de Dios, podemos tener la certeza de que les hemos entregado lo más valioso que existe en el universo para ellos.
Y con esa base, es decir; habiendo ocurrido en ellos el Nuevo Nacimiento, podemos también tener la certeza de que su futuro en la tierra y en la eternidad están completamente asegurados. Jesús dijo:
Juan 10:27-28 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Por supuesto la gente del mundo no aprecia en absoluto la salvación ofrecida por Dios, eso es normal, el problema como lo he dicho muchas veces, es que a veces los cristianos tan poco apreciamos el enorme valor, que tiene el solo hecho de que nuestros hijos hayan nacido de nuevo.
Pero la realidad es, que es tan, pero tan valiosa la salvación, que Dios está dispuesto a llevar a los hombres a los límites más extremos, para destruir la confianza que los hombres tienen en los hombres y en el mundo… Porque esta confianza es el estorbo que les impide depositar su fe en Dios, y obtener su salvación.
Para manifestar la importancia que esta salvación tiene, el Señor dijo cosas que tomadas literalmente suenan absurdas, como por ejemplo:
Mateo 18:8 al 9 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.9Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.
Hay una película de terror que no he visto, pero entiendo que la trama es que la víctima es encadenada de una mano o de un pie, y le dan un serrucho… y lo único que puede salvar la vida de esta persona, es que ella misma se corte la mano o se corte la pierna. (No me pregunten qué ha pasado por qué no la he visto)
Pensar en estar en esa situación suena espantoso, ya es bastante horrible que le corten con un serrucho la mano o el pie, pero resulta mucho más tenebroso que uno mismo tenga que hacerlo y sin anestesia.
Hace unos años salió en las noticias que un hombre qué dijo ser cristiano, Dios lo sabe… Se cortó el miembro porque no quería caer en adulterio.
Aunque pareciera que eso exactamente está diciendo el Señor que deberíamos hacer, no es cierto, porque la escritura nos enseña que el problema no está en la mano o en el pie, sino en el corazón. Dice así:
Mateo 15:19 al 20 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.20Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.
Por lo tanto cortarse las manos o los pies, o sacarse los ojos no es lo que Dios quiere que hagamos, porque tampoco arreglaría en absoluto el problema del pecado en el corazón.
Pero cuando Jesús usa ese ejemplo, deberíamos entender que si nos parece terrible tener que serrucharlos una mano… El infierno es muchísimo, muchísimo peor, de tal manera de que si esa fuera la situación deberíamos cortarnos la mano con gusto.
Sin embargo, los hombres podemos por aferrarnos a un pecado, renunciar a la oportunidad de recibir el regalo de la salvación.
Cuando esto ocurre es porque hay tal entenebrecimiento, que los hombres no pueden entender lo que están haciendo, no entienden el valor de la salvación que rechazan, y allí es cuando Dios en su misericordia, mete su mano y comienza a quitar aquellas cosas de mayor valor para los hombres, y cuando no quita esas cosas a veces lo que hace es que la gente sufra por causa de esas cosas que tanto ama, para que entiendan lo inútil de aferrarse a esas cosas, en lugar de buscar a Dios para llenar sus necesidades y obtener salvación.
Y cuando Dios hace estas cosas, normalmente lo hace cuando la persona que él está tratando tiene cerca a un cristiano, que les puede ayudar a entender los verdaderos valores de la vida, por lo tanto debemos aprender a aprovechar esas situaciones.
Pero como los hombres no entienden que el objetivo es ese, (salvarlos) lo que ellos terminan creyendo es que la vida no se puede entender, porque suceden cosas que creen que no deberían suceder. La escritura registra sus pensamientos cuando dice:
Eclesiastés 9:12 Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se enredan en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.
Descalabros económicos tenaces, pérdida de la libertad, secuestros o cárceles, pérdidas trágicas de familiares, enfermedades con grandes incapacidades o enfermedades mortales… Y aunque todas estas cosas a los ojos de los hombres pueden parecer terribles, lo que Dios espera es que a través de ellas los hombres se acerquen a El y obtengan su salvación.
Todo esto suena una locura a los hombres del mundo, pero si lograran entender lo grave que es la condenación eterna y todo lo que Dios hace para salvarlos, entenderían la grandeza del amor de Dios. Pero cuando no lo hacen terminan pensando que Dios o no existe o es un ser maligno.
III. LA IMPORTANCIA DE NUESTRO TESTIMONIO
Siendo esto así deberíamos ser conscientes de que lo más valioso que podemos hacer como Padres por nuestros hijos, es hacer todo lo que esté a nuestro alcance, para que ellos obtengan su salvación, pues no hay duda que es el mayor regalo y la mejor herencia que podemos dejarles, por encima de la educación, o del dinero o de cualquier otra cosa del mundo.
Y si no hacemos todo lo que esté a nuestro alcance, no hay duda que estaremos fallando de forma muy grave al no amarlos como deberíamos amarlos. Bajo el viejo pacto había una advertencia para aquel que teniendo la oportunidad de compartir el mensaje de Dios no lo hacía, y dice:
Ezequiel 3:18 Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano.
Y al decir que nosotros seremos en parte responsables de la muerte del impío, pues obviamente está mostrando que estamos pecando, que no estamos haciéndolo correcto, que no estamos amando como deberíamos amar. Pero continúa diciendo…
Ezequiel 3:19 Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma.
Siendo esto así debemos entender que el verdadero amor de un padre, o de unos padres, es que por causa del amor que deben tener hacia sus hijos, deben comenzar a corregirlos, a disciplinarlos desde muy temprana edad, pues si no lo hacemos desde temprano luego será más difícil que ellos reconozcan a Dios como su Señor, y aún la escritura habla de qué pueden llegar a convertirse en necios, que por más garrote que reciban no van a cambiar.
Pero si como padres en lugar de encaminarlos hacia su salvación, los encaminamos de acuerdo a los valores del mundo y además les damos mal testimonio, la recomendación del Señor Jesús es que mejor es quitarse la vida antes de cometer semejante horror.
Mateo 18:6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.
Y entonces la pregunta que como Padres debemos hacernos es: ¿Estamos encaminando a nuestros hijos con verdaderos valores cristianos y somos testimonio para ellos?
¿Somos testimonio de nuestra confianza en Dios, de sujeción a nuestras autoridades, de obediencia, de puntualidad, de honestidad con Dios y con los hombres, de generosidad, de manifestar un carácter amable, apacible, sin gritos, ni malas palabras? …
¿Podemos como lo hacía el apóstol Pablo, decir con toda confianza a nuestros hijos y a nuestra esposa que vivan de la misma forma en que nosotros estamos viviendo nuestro cristianismo?
1 Corintios 11:1 Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.
Es decir podemos decirle a nuestros hijos, en especial en esos momentos de crisis: “Hijo mío haz lo mismo que yo hago en esos momentos de crisis” o será que el consejo de algunos es; “No me imites en nada” y si usted es de los que le dice a su hijo que no lo imite, pues bien por su honestidad, pero mal, muy mal por su testimonio como Padre.
Sin embargo la responsabilidad respecto de la salvación de los demás, no es sólo sobre nuestra familia, sino sobre todo hombre que Dios nos dé la oportunidad de compartir el mensaje de salvación. Es por eso que la escritura dice:
2 Corintios 5:20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios
Y por eso insisto que lo mejor que podemos hacer como cristianos para ayudar en la iglesia, es decir que si usted quiere hacer algo por la obra de Dios, el tener aunque sea un solo discípulo es una ayuda inmensamente valiosa en la obra de Dios.
IV. EL PROCESO DE SALVACIÓN
Por supuesto como ya lo hemos dicho muchas veces, esta responsabilidad comienza con nuestro hogar, sin embargo, si nuestros hijos ya son creyentes nacidos de nuevo, lo cual quiere decir que tienen asegurada su salvación; ¿será que por esa razón podemos descansar en que como padres ya hemos cumplido con lo que se requería de nosotros?
Lo primero que quiero decir a este respecto, es que los padres deben ser muy diligentes en conocer cuáles son las verdaderas características de un auténtico hijo de Dios, no sólo para que ellos se aseguren de ser cristianos, sino para que tengan la sabiduría de poder evaluar si sus hijos son o no son verdaderos creyentes, y en algunos casos, este conocimiento será necesario para que los esposos revisen si sus esposas ya realmente se convirtieron, o si siguen siendo del enemigo.
Recuerden que venir a la iglesia, participar de las actividades y aún reconocer que Jesucristo es Dios no quiere decir que sean hijos de Dios, pues pueden ser solamente creyentes.
Lo segundo para decir que podemos descansar en que nuestros hijos ya son cristianos, lo podemos entender al leer el siguiente pasaje:
1 Corintios 3:11 al 13 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.12Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,13la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
No hay ninguna otra opción además de Jesucristo para poder ser salvos, pero una vez obtenida la salvación, que es igual a colocar el fundamento o los cimientos, es necesario comenzar a edificar sobre ese fundamento.
El apóstol nombra varias clases de materiales con los cuales podemos a edificar nuestra vida, y dice que la obra que cada uno construya será manifiesta, y lo que determinará lo bueno o lo malo de la obra será el fuego.
No sé si algunos mal interpretando este pasaje se han inventado un purgatorio, donde a través del fuego la persona pueda ser purificada o pagar por sus malas obras y luego pasar al cielo, pero la verdad es que en este pasaje la palabra fuego se refiere a la palabra de Dios. Hay otro texto que dice:
Jeremías 23:29 ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?
Y así como la palabra fuego se refiere a la palabra de Dios, los materiales usados para la construcción también tienen diferente significado, por ejemplo: el oro significa la presencia y la obra de Dios; la plata representa la redención; las piedras preciosas representan la obra del Espíritu Santo al tallar esas rocas vivas para hacerlas preciosas; la madera representa las obras hechas en la capacidad del hombre… Que al igual que el heno y la hojarasca son obras inútiles que al ser pasadas por fuego se quemaran. El pasaje continúa diciendo:
1 Corintios 3:14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.15Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.
Así como la palabra de Dios determinará lo bueno o lo malo de nuestras obras, esa misma palabra de Dios asegura que de todos modos todos aquellos que hayan colocado como fundamento al Señor Jesucristo serán salvos.
V. LA LABOR DE LOS PADRES CONTINÚA DESPUÉS DE LA SALVACIÓN
Entonces; ¿qué es un buen Padre? Es aquel que habiendo sido intermediario para que sus hijos reciban la salvación, continúa con la responsabilidad de edificar a sus hijos en el Señor.
Ojo; lo he dicho muchas veces pero no sobra repetirlo. La responsabilidad de edificar a los hijos en el Señor no es de la iglesia, sino de los padres. Por supuesto la iglesia es el lugar donde si es una buena iglesia proveerá el ambiente y la instrucción adecuada para edificar a nuestros hijos, pero la responsabilidad sigue siendo de cada padre en el hogar. Y si nos devolvemos unos versículos podemos leer:
1 Corintios 3:5 al 9 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.6Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.7Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.8Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.9Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
Es cierto que la salvación es un asunto individual, también es cierto que el crecimiento espiritual es un asunto individual, por eso el apóstol insiste en que el que da el crecimiento es Dios, pero también aclara que cada uno según lo que Dios le haya concedido debe aportar para ayudar a este crecimiento, y donde los padres debemos comenzar a hacer esto, es en nuestro hogar con nuestra esposa y nuestros hijos.
En otra parte hablando de esta misma función que como padres debemos realizar, el apóstol escribe:
Colosenses 1:27-29 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,28a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;29para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.
El trabajo consiste en presentar cada vez mejor a Cristo Jesús, pues en la medida en que nuestros hijos conozcan mejor a Jesús, (esto tiene íntima relación con el Nuevo Pacto que debemos conocer a la perfección) como consecuencia de este conocimiento sus vidas serán transformadas.
El apóstol también dice que el objetivo es presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre, lo cual quiere decir que esos pequeños cambios en nuestra vida, o en la vida de nuestros hijos o esposa, por benéficos que sean no son suficientes, sino que hay que continuar hasta la perfección.
Pero el pasaje también nos da a entender lo que en el otro pasaje leímos, y es que es una obra que sólo es posible realizarla con el poder de Dios en nuestra vida.
Es decir con métodos humanos y con fuerza humana no lograremos edificar a nuestros hijos, porque eso tiene que ser hecho con la sabiduría de Dios, impartida con el poder de Dios.
Y: ¿Qué creen ustedes que sea más importante, pregunto a los padres; ¿sacar tiempo para proveer una buena economía que les permita vivir plácidamente, o sacar tiempo para conocer y comunicar el conocimiento de Dios a nuestros hijos?
Pues bien, nuevamente la respuesta tiene que ser, que es más importante sacar tiempo para conocer y comunicar el conocimiento de Dios, que sacar tiempo para obtener la provisión, y nuevamente quiero mencionar que si sacas tiempo para lo primero, al estar buscando el reino de Dios y su justicia Dios proveerá a para lo segundo.
Es tan importante seguir creciendo en la obra de Dios que el apóstol escribió:
Filipenses 2:12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor…
Y no se está refiriendo a obtener el perdón o la aceptación de Dios, pues esto y mucho más es recibido cuando nacemos de nuevo, a lo que se está refiriéndose es, a que habiendo nacido de nuevo debemos ocuparnos en nuestro crecimiento espiritual, y debemos hacerlo con temor y temblor por causa de la importancia de este crecimiento espiritual.
VI. LAS DISCIPLINAS SON PARTE DE LA FORMACIÓN
Y nuevamente por causa de la importancia de este crecimiento espiritual, tenemos que decir que Dios, si es necesario, tocara asuntos muy valiosos en los cristianos para procurar su crecimiento espiritual. El apóstol Pedro lo manifestó así:
1 Pedro 4:12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese…
Y es que algunos no sólo se sorprenden, peor aún se asustan, y mal interpretan estas acciones como falta del amor de Dios, y eso bloquea de una forma tremenda el crecimiento espiritual, dando como resultado, sufrir inútilmente y peor aún, formarse una mala imagen de Dios, por no entender el valor de la salvación y del crecimiento espiritual.
A veces veo a algunos cristianos, que escuchan los lamentos y las quejas de sus hermanos y toman una actitud como si estuvieran respaldando que estuviera bien quejarse por lo que les está sucediendo… Como sí Dios se hubiera equivocado, o como sí Dios no tuviera control de las situaciones, cuando la realidad es que su palabra dice que contrario a lamentarse, frente a estas situaciones debemos:
1 Pedro 4:13 al 14 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.14Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.
Pero contrario a esto algunos ante las circunstancias difíciles toman la misma mala actitud del salmista que dice:
Salmos 73:2 al 14 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. 3Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos.4Porque no tienen congojas por su muerte, pues su vigor está entero.5No pasan trabajos como los otros mortales, ni son azotados como los demás hombres.6Por tanto, la soberbia los corona;…..12He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.13Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia;14Pues he sido azotado todo el día, y castigado todas las mañanas.
Hay cristianos que al igual que este creyente reciben las cosas de Dios de la misma manera, llegando a pensar que el cristianismo no sirve para nada… Sin embargo este hombre concluyó::
Salmos 73:15 Si dijera yo: Hablaré como ellos, He aquí, a la generación de tus hijos engañaría.
Si dijera yo hablaré y como ellos… (Algunos pocos en su terquedad me han oído decirles; “Si hermano, la verdad es que Dios la cogió contigo, él nunca se equivoca y nunca es injusto pero a tí definitivamente te odia, a todos los demás las cosas les suceden para bendecirlos pero a ti Dios te quiere destruir, su sangre en la cruz alcanza para perdonar a todos los cristianos menos a ti, y por eso te la está cobrando… Es decir lo único que te queda es buscar al diablo para ver si logra salvarte de la maldad de Dios”)
A ese tipo de pensamientos y argumentos se refería salmista cuando dijo no puedo hablar con ellos, no puedo decir que Dios es un desgraciado como dicen ellos… Y entonces entendió que él era él que estaba muy mal y…
Salmos 73:16 al 17 Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí,17hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos.
Pero algunos no entran al santuario de Dios, no creen en lo que Dios dice en su palabra y por esto no comprenden porque les suceden las cosas… y no falta algún rebelde que esté sufriendo por una situación similar y entonces se juntan para envenenarse todavía más, y encontrar razones para no seguir con Dios.
Esa misma mala actitud de no ver la importancia de la salvación y lo que Dios está dispuesto a hacer, es lo que hace que algunos padres sean negligentes en corregir a sus hijos respecto de los asuntos espirituales.
Sí va mal en el colegio la cosa se pone color de hormiga para el muchacho, pero sí no le interesa estudiar las escrituras no ha pasado nada.
Si daño algo que era valioso merece una fuerte disciplina pero sí tuvo un comportamiento rebelde o grosero eso se justifica con facilidad.
Contrario a tener esta actitud negligente respecto de los asuntos espirituales el apóstol Pablo escribió:
2 Corintios 10:1 al 2 Yo Pablo os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros;2ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar de aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne
Resumiendo está diciendo que les ruega por la mansedumbre y ternura de Cristo, que cuando vaya a verlos no tenga que regañarlos fuertemente.
Y la razón de hacerlo es que ellos estaban confundiendo las cosas de la carne con las cosas del espíritu, lo cual mostraba su ignorancia espiritual, que en este caso era producto de andar en la carne, compitiendo y criticando a verdaderos siervos de Dios. Continúa diciéndoles:
2 Corintios 10:3 al 6 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;4porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,5derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,6y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.
Vuelve y menciona que esta obra sólo puede ser hecha con las armas de Dios, armas que al ser usadas deben hacernos sentir agradecidos con Dios, no envanecidos. Y quiero que miremos el texto final que en otra versión dice:
2 Corintios 10: 6 Estamos dispuestos a castigar a todo el que no obedezca a Cristo, comenzando por ustedes, hasta que llegue el día en que todos lo obedezcan.
Al comienzo del pasaje dice que por la mansedumbre y la ternura de Cristo les ruega que no tenga que regañarlos.
Pero entiende con tanta claridad la importancia del crecimiento espiritual, que manifiesta estar dispuesto a castigarlos hasta que todos aprendan a obedecer.
Y luego reconociendo la autoridad que Dios le da, les dice lo siguiente:
2 Corintios 10:8 Porque aunque me gloríe algo más todavía de nuestra autoridad, la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción, no me avergonzaré;9para que no parezca como que os quiero amedrentar por cartas.
Insiste en que no se trata de amenazas sino que de verdad quiere ayudarlos en su crecimiento espiritual.
¿Qué es más importante para nosotros como Padres? Que sean buenos estudiantes; que sean buenos comerciantes; que tengan buenas relaciones y tengan muchos amigos; que sean buenos deportistas… O que por encima de todas estas cosas sean hombres y mujeres de Dios que continuamente estén pensando que es lo que agrada a Dios.
Yo creo que cuando nosotros no disciplinamos a nuestros hijos Dios toma cartas en el asunto, y a veces la disciplina resulta mucho más dura para ellos. Lo digo porque la escritura dice:
1 Corintios 11:31-32 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;32mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
Si no ayudamos a nuestros hijos a que examinen su forma de vivir, entonces ellos serán castigados por el Señor.
A veces podemos decirle a nuestros hijos, “usted verá delante Dios lo que está haciendo” y puede ser una frase oportuna, pero cuidado con pensar que el asunto corresponde sólo a Dios, porque Dios nos ha entregado esa responsabilidad.
En la escritura vemos que Dios disciplino familias enteras con la muerte por causa de que sus Padres no disciplinaron adecuadamente a sus hijos.
Dios podría quitar un hijo a un padre que no lo aprecia, no lo ama, ni lo instruye en los caminos de Dios, pero Dios también puede quitar a algunos Padres para que no estorben más a sus hijos.
Así es que, seamos conscientes del valor de la salvación y el crecimiento espiritual, y cumplamos como padres lo que Dios espera de nosotros.
Pero ojo con el enseñoreamiento, el machismo, el egoísmo, la falta de paciencia y la falta de sabiduría al ejercer autoridad.
Hacerlo de la forma correcta es exactamente lo que Dios como Padre hace, y lo que espera que hagamos como Padres, pues su palabra dice:
Hebreos 12:4 al 7 Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;5y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él;6Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. 7Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina.
