I. INTRODUCCIÓN
No hay la más mínima duda que en todas las cosas que Dios ha creado que tienen vida, esta vida las empuja a crecer, desarrollarse y reproducirse… Y cuando está característica se detiene, se está entrando en la etapa de la vejes, donde comenzamos a deteriorarnos, y donde al pasar el tiempo inevitablemente llegará la muerte.
Sin embargo esta muerte no es algo malo, y no debe representar problema alguno para todos aquellos que hemos nacido de nuevo, que tenemos fe en lo prometido por Dios, pues la muerte de nuestro cuerpo físico, es como la necesaria muerte de la semilla, que da origen a una nueva vida, que en nuestro caso será algo de magnitud y proporciones espectaculares e inimaginables, pues comenzaremos a disfrutar de estar en la majestuosa presencia de Dios, para disfrutar de El y gozarnos de poder servirle por la eternidad.
Pero: ¿A cuántos de nosotros por causa de la incredulidad que hay en nuestros corazones todavía nos asusta la muerte?
Lo cierto es que no está bien que a un cristiano le asuste la muerte, como no está bien que a un incrédulo no le asuste la muerte.
Pues para ellos que no tienen vida espiritual, la muerte de su cuerpo traerá la muerte eterna, mientras que para nosotros dice la escritura:
1 Corintios 15:45–47 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 46Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 47El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.
Este segundo hombre, que es el Señor Jesucristo, comparte su vida con nosotros a través del bautismo o nacimiento espiritual, y esa unión nos hace participantes de su vida y del destino reservado para todos aquellos que hemos sido salvados, y ese destino da a entender el pasaje que es el cielo.
Para que esto sea posible, un poco más adelante el apóstol explica un misterio:
1 Corintios 15:51–52 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 52en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
Cuando la escritura habla de la muerte de un hijo de Dios usa el término dormir, dando a entender que los que mueren, los incrédulos, no los volveremos a ver jamás, pero a los que duermen si los veremos y viviremos con ellos por la eternidad.
Y el pasaje lo que explica es que no todos los cristianos experimentarán la muerte, porque cuando el Señor regrese muchos estarán vivos, y entonces los que ya murieron serán resucitados, pero los que estén vivos serán transformados para tener un cuerpo incorruptible, que les permita vivir en la eternidad con Dios.
Y como ese va ser el destino de nuestra existencia, por supuesto, es necesario que nuestra vida interior concuerde con el destino eterno reservado para nosotros, y por esta razón la escritura insiste en la importancia de ser transformados en nuestro interior, o como dice la escritura de crecer en salvación.
1 Corintios 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
Cuando se habla de crecer en la obra del Señor hay que mirar dos aspectos diferentes pero íntimamente relacionados. El primero es que mi vida debe ser trasformada para buscar alcanzar la estatura de Nuestro Señor, pero para esto también es necesario el segundo aspecto que tiene que ver con compartir del Señor a los demás, para que sus vidas también sean trasformadas.
Hay que tener mucho cuidado con estos dos aspectos de la vida cristiana, pues cuando no hay equilibrio en esto, no habrá un verdadero crecimiento en salvación.
Porque si se descuida el crecimiento personal y se anima otros a crecer, se convertirá en un hipócrita.
Y si se dedica solo a su crecimiento y no habla del amor de Dios a los demás, se convertirá en un egoísta.
Pero si hacemos lo correcto, es decir buscar ser trasformados y ayudar a otros en su conocimiento de Dios, dice la palabra que nuestro trabajo no será en vano, lo cual quiere decir que habrá fruto, y que nadie nos podrá quitar la recompensa.
Pero este pasaje no es el único que habla de la importancia de dedicarnos al crecimiento de nuestra vida espiritual, hay otros muchos pasajes, por ejemplo:
Efesios 2:20–22 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
En este otro el énfasis al ser edificados es que debe ser hecho sobre el fundamento de los apóstoles, que es algo que está siendo ignorado por la iglesia en general, pues pretenden edificar sus vidas teniendo como fundamento las promesas del viejo pacto, en lugar del evangelio predicado por Jesus y sus discípulos.
Por este error, el de tratar de edificar nuestra vida con fundamentos que no son los correctos, es que el apóstol Pedro cuando habla de crecer en salvación dice:
1 Pedro 2:1–3 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, 2desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, 3si es que habéis gustado la benignidad del Señor.
La leche espiritual no adulterada es el mensaje puro del evangelio que predicó Jesús y sus apóstoles. Y lo que el apóstol Pedro dice es que hay que desechar todo tipo de cosas que puedan adulterar el mensaje del Evangelio.
Podemos entonces decir que por nuestro cuerpo es poco lo que podemos hacer; hay que cuidarlo hasta que ya no sirva. Pero por nuestra alma si hay mucho que debemos hacer, pero no se trata de esfuerzo personal si no de creer en lo prometido, y en lo hecho por del Señor Jesucristo en nuestra vida.
II. LAS COSAS MATERIALES
Pero este crecimiento y deterioro de nuestra vida natural que al final se convertirá en una vida incorruptible, y este crecimiento en salvación que nos llevara a la estatura del Señor Jesucristo, también debe ir acompañado, de un normal abastecimiento o sustento respecto de las cosas materiales, es decir de aquellas cosas materiales que necesitamos para mantener nuestra vida. ¿De qué estamos hablando? Del: Alimento el vestido y la vivienda.
Y por qué digo que debe estar acompañado de este sustento, porque esto es indispensable para vivir y por eso tenemos la promesa de Jesús que dice:
Mateo 6:33–34 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Esté normal sustento material en esta época está manifestado principalmente por el crecimiento financiero, ya que es el que nos da la capacidad de tener las cosas necesarias para vivir.
Pero el cumplimiento de esta promesa requiere de nosotros una administración sabia, no sólo de los recursos sino de nuestras capacidades y de nuestro tiempo. Es decir; algunos por una mala administración, por no desarrollar talentos, o por no aprovechar el tiempo, es decir por causa de sus pecados pueden sufrir escasez, y es por eso que leímos la semana pasada que la escritura dice:
1 Corintios 7:21 ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más.
Y es obvio que a lo que se refería el apóstol al hablar de la oportunidad de hacerse libre, eran acciones y actitudes de acuerdo a la voluntad de Dios; Honestidad, fidelidad, diligencia, perseverancia, aprovechamiento del tiempo, de los talentos y de las oportunidades, etc.
Si haciendo estas cosas correctas obtenían la oportunidad de hacerse libres, debían aprovecharlo.
Esto también aplica para nuestra época, porque aunque pareciera que la esclavitud desapareció no es cierto, lo que en realidad ha ocurrido con la esclavitud es que ésta ha ido transformándose, y como en la mayoría de las cosas que implican maldad, la esclavitud se ha ido disfrazando de bondad.
Y entonces la gente por engaño cree es que es libre, pero muy lejos de ser libres los hombres son esclavos de un sistema financiero, que le ha permitido a los amos mantener la esclavitud pero liberándose en gran parte de la responsabilidad de los esclavos.
¿Qué está pasando en Cuba, Venezuela o Nicaragua? Y ¿Qué está pasando en Colombia? Pues que son gobiernos que están empobreciendo a la población, y tratando de hacerlos dependientes del gobierno para mantenerlos en una esclavitud muy fiel.
Hace años hablando con un empresario él me contaba que podía conseguir préstamos de los bancos de cientos de millones con el 0,8%… Pero esto no aparece en la cartelera de los bancos. Lo que vi en la cartelera de un banco es ; prestamos de libre inversión al 30%. Micro préstamos para la pequeña industria al 40%… Pero si usted deja su dinero en el banco le pagan el 2%…
Eso quiere decir que si usted pide 10 millones para su pequeño negocio, al año tiene que devolver 14 millones… O sea 4 millones de interés, pero si usted le da al banco esos mismos 10 millones, al año ellos de interés solamente le pagan 200.000 pesos. $3,800,000 de diferencia por el mismo trato, solo porque el es rico y usted no.
Ese es el resultado de la esclavitud disfrazada de los que tienen mas dinero sobre los pobres.
Y entonces la recomendación bíblica es que si usted puede liberarse de esa esclavitud, procúrelo mas.
Y si logra zafarse de esos préstamos a los bancos o créditos de vehículo sería muy bueno. De hecho hay muchas empresas aún de cristianos que por su ánimo de crecer, se involucran en préstamos y terminan trabajando en un 30% sólo para los bancos… Eso sin contar casi otro 30% para el gobierno… Y entonces el resultado es que de todas sus ganancias por bien que le vaya sólo disfrutará del 30%.
También dice la escritura:
Proverbios 21:5 Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia;
El problema es que buscar nuestro sustento y buscar cierta abundancia puede convertirse en algo que en lugar de hacernos bien nos haga mal, la razón además del mal ejemplo que el mundo nos da, es que, hay una línea que a veces puede ser muy delgada entre lo correcto y lo incorrecto.
¿A qué me refiero? A que usted no encuentra que la escritura diga que usted puede fornicar sólo un poco o hasta cierto punto, o puede robar hasta cierta cantidad, o puede mentir pero sólo tres veces al día…
Porque la escritura en estas cosas que he mencionado ordena muy claramente; no fornicar, no robar, no mentir. Por lo tanto cuando se hace esto que esta prohibido aunque sea sólo una vez ya estamos incurriendo en pecado, de tal manera que es fácil saber cuando estamos bien o cuando estamos mal.
Pero cuando se trata de buscar el sustento… Algunos no ven el límite donde lo bueno se convierte en malo, y por esta razón pueden estar haciendo las cosas de muy mala manera a los ojos de Dios, pero creyendo que el asunto está bien.
III. LA FORMA Y ACTITUDES CORRECTAS
Sin embargo el Señor Jesús en el conocido sermón del monte dijo algo que es fundamental, que nos sirve para revisar si nuestras actitudes respecto de nuestras necesidades y del normal crecimiento financiero son correctas. Sus palabra fueron:
Mateo 6:31–33 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Lo primero es que; el afán, la ansiedad, el estrés, la preocupación, el miedo por el futuro, son evidencia clara de pecado. Y si estas malas actitudes no son corregidas, nos van a llevar inevitablemente a tener malos comportamientos, y cada vez peores actitudes, que estorbarán y/o destruirán nuestra vida espiritual.
Lo segundo que dice es que los incrédulos, los que no son hijos de Dios, los que si llegan a morir terminarán en el infierno, ellos tienen como objetivo básico buscar estas cosas, porque sin esas cosas ellos creen que no pueden vivir.
Y por supuesto cuando lo hacen, muchos no tienen en cuenta ni siquiera lo que es correcto, y otros aunque tratan de hacer las cosas de manera honesta, no tienen en cuenta cual es el plan de Dios, y por esta causa al final aunque logren vivir muy bien en el mundo, terminan mal, pues entretenidos por su conquista del mundo descuidan su salvación.
La pregunta que algunos hacen, a causa de malas enseñanzas y malos ejemplos es: ¿Es posible ser cristiano muy próspero económicamente, feliz y muy espiritual? La respuesta es si, obviamente si se tienen en cuenta las instrucciones que Dios nos da. La escritura dice:
Proverbios 10:22 La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.
Y esa tristeza es consecuencia de no tener clara las prioridades, de ignorar los principios espirituales para solamente buscar riquezas, de hacer cosas mal y por supuesto de recibir las consecuencias.
Lo tercero que dice es que; Dios por supuesto reconoce que necesitamos comer, vestirnos y donde vivir…
Ya hemos visto en estudios anteriores, que todos aquellos que creen que la vida se reduce solo a eso, como en los días de Noé llegará el fin, y por no entender que la vida es mucho mas que eso se condenarán… Esto también lo dijo Jesús en el pasaje que estamos revisando:
Mateo 6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
Ojo, quien no entiende que la vida es mucho más que el alimento, las posesiones materiales o la riqueza, entonces se perderá eternamente, porque esta misma ignorancia acerca de lo que es realmente la vida, es lo que hace que muchos la malgasten por estar obteniendo sólo las riquezas materiales.
Jesús en cierta ocasión hablando de un hombre que alcanzó tal cantidad de riquezas, que tomó la decisión de guardarlas para gastárselas por el resto de su vida, que es algo que no es normal, casi nadie cree que ha conseguido lo suficiente como para dejar de trabajar, pero este que tomó la decisión de descansar, lo cual puede ser visto como un muy buen final para una vida muy prospera… Las palabras del Señor ante esto fueron:
Lucas 12:20–21 Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.
Es una necedad, es un desperdicio de la vida vivir para hacer solo riquezas, porque la verdadera razón por la cual estamos vivos en la tierra, es para conocer al Señor, lo cual trasformara nuestra vida, y para hablar del Señor a otros, lo cual también transforma nuestra vida…
Y estos dos objetivos que van muy de la mano, es lo que debemos perseguir hasta el día de nuestra muerte, o hasta el día en que Señor venga por nosotros.
Estos dos objetivos son resumidos en lo que Jesús enseñó como conclusión de esta enseñanza, como la manera correcta para tener aquellas cosas materiales que son necesarias para nuestra vida. Él dijo:
Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Ese es el método correcto, dedicarnos a nuestro crecimiento espiritual, a compartir el evangelio y a edificar a los hermanos en la fe.
Y cuando estamos dedicados a nuestro crecimiento espiritual, implica un buen comportamiento lo cual incluye diligencia, honestidad, generosidad, aprovechar los talentos, administra bien los recursos etc. y esto trae prosperidad material
El otro método, él incorrecto es el afán, la preocupación, la ansiedad, el temor al futuro, porque esas malas actitudes si no son corregidas nos llevarán inevitablemente a un comportamiento igual que el de los incrédulos, lo cual es injusto a los ojos de Dios. (Aunque a los ojos del mundo podemos ser aplaudidos)
V. LA CODICIA
El diccionario de la lengua española dice que la codicia es: Desear mucho o en exceso una cosa difícil de alcanzar, en especial dinero, poder o cualquier cosa para mejorar la situación personal:
Eso no se oye mal, hasta que leemos lo que dice la ley acerca de la codicia, pues lo más seguro es que nos va a parecer que el mandamiento es supremamente exigente, pues dice:
VI. DESEAR LO QUE PERTENECE A NUESTRO PRÓJIMO ES SEÑAL DE CODICIA.
Deuteronomio 5:21 No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
En otra traducción dice;
“No ambiciones la casa de tu prójimo” ni su campo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que le pertenezca.’
No codicies, no ambiciones, no desees “cosa alguna” de tu prójimo.
Dios dice que no debemos desear nada que nuestro prójimo posea…. ¿Desea usted alguna cosa de su prójimo? El carro, la casa, el computador, la ropa, los zapatos, el perro, la mujer, el marido, los hijos, el trabajo, etc.
Es evidente, no hay duda, lo dice la escritura; desear cualquier cosa material que sea propiedad de nuestro prójimo, incluyendo seres vivos… Es pecado.
A. DESEOS LEGÍTIMOS Y DESEOS CODICIOSOS
Pero la clave o lo que hace que nuestros deseos sean codiciosos, no son los deseos por ser deseos, sino lo que estamos deseando.
¿A qué me refiero? A que si usted tiene mucho sueño es normal que usted desee un lugar donde dormir y si tiene mucha hambre es normal que usted desee comer algo, y eso no es codicia… Y si no fuera de esa manera, si usted en esas circunstancias no deseara comer o dormir, entonces tendríamos que decir que ya se murió y no se ha dado cuenta.
Igual podemos hablar de por ejemplo un carro; supongamos que tiene un carro que se le vara todo el tiempo, que le toca empujarlo para que arranque, que lo hace llegar tarde… Y si alguien le dijera: ¿No te gustaría un carro nuevo? Lo normal es que la persona responda que si.
Porque si la persona responde que no, y alguien llega a regalarle un carro entonces esta persona tendrá que decir que no lo puede recibir, porque él no lo desea. Y eso no es lo que ocurre entre la gente normal ni entre los cristianos.
Con esto quiero que entendamos que hay deseos que son completamente legítimos y espirituales, pero aquí hay algo de mucho cuidado, y es que esos mismos deseos legítimos se vuelven deseos codiciosos por varias razones:
Una de ellas según el texto que leímos es cuando lo que estamos deseando tiene otro dueño, y ese otro dueño no puede, o no quiere entregarnos o vendernos aquello que estamos deseando.
Y eso es exactamente lo que con menos palabras dice el mandato:
“No ambiciones la casa de tu prójimo” ni su campo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que le pertenezca.’
Eso quiere decir que si a un hombre le gusta la mujer de su prójimo, aunque el deseo sea tenue, allí hay codicia porque está deseando algo que ya tiene dueño y no es posible que pueda tener, por supuesto haciendo lo correcto.
Pero si usted siendo soltero desea la hija de su prójimo que es soltera… Entonces usted está deseando algo que no tienen dueño, que es posible que si lo pueda obtener, por lo tanto no podríamos decir que es un deseo codicioso, sino legítimo.
Alguien podría tomando este ejemplo decir: Entonces está bien que yo desee la mujer de mi prójimo porque su marido se puede morir y yo podría casarme con la viuda!!!
A lo cual yo respondería que; los deseos también se vuelven codiciosos cuando queremos obtenerlos por encima de lo que es correcto.
La pregunta es: ¿Le parece correcto desear la muerte de una persona porque usted quiere quedarse con su mujer, o sus bienes? Y por supuesto la respuesta es no, ese es un deseo codicioso porque está pensando en el mal para otras personas, para así lograr poseer lo que es de ellos que usted desea.
Esto lo confirma el siguiente pasaje de la escritura que muestra la triste realidad del pueblo de Israel:
Miqueas 2:2 Codician las heredades, y las roban; y casas, y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad.
Por supuesto que hay codicia cuando se roban las cosas de otra persona, pero también hay codicia cuando se oprime a los trabajadores, cuando se les exige más de lo convenido, cuando se les hace trabajar en horarios no convenidos, o cuando se les paga menos de lo que merecen, porque hay quien lo hace más barato, y hay codicia porque todo es en función de obtener beneficios sin pagar lo justo.
Y por favor no se engañen pensando que la gente del mundo hace peor que usted, porque la verdad es que el mundo entero vive en función de la codicia.
Piense en todos los males que se pueden ver alrededor: ¿No cree usted que la mayoría de los males que sufre nuestro país respecto de corrupción en el gobierno, en las empresas, en la guerrilla, narcotráfico, bandas criminales o simples atracadores, son todos simplemente el resultados de vivir con codicia?
Es cierto que la escritura dice:
Mateo 7:7–10 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se le abrirá. 8Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
Y alguien puede pensar que el deseo de Dios es que le pidamos gran cantidad de cosas, pero si leemos bien dentro del contexto notaremos que las peticiones tiene una condición muy clara que dice:
Mateo 7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
La condición es que sean buenas cosas las que estemos pidiendo. Y si pensamos en buenas cosas no sólo debemos pensar en el objeto que se está pidiendo, sino en el resultado que va producir en nuestra vida recibir eso que estamos pidiendo.
Y entonces vamos a descubrir, que lo que a unos les hace bien, a otros les hace mal, porque sus corazones son diferentes.
Y teniendo esa perspectiva, de que hace bien a mi vida cristiana y que no hace bien a mi vida, seguramente ya entenderemos que clase de peticiones no debemos hacer.
Y por otro lado podemos decir, que Dios no querrá contestar peticiones que aumenten nuestra codicia, avaricia o tacañería, sino que al contrario, nos ayude a eliminar esas malas actitudes.
El problema es que es tan grande la codicia en el hombre, que una gran mayoría en lugar de entender que su relación con Dios debe eliminarla, los que los hombres han tratado de hacer es justificar y aumentar su codicia pidiéndole a Dios.
Y para justificar que lo que están enseñando es correcto se apoyan en la escritura, pero desafortunadamente en porciones de la escritura que ya no aplican para nosotros bajo el Nuevo Pacto, y entonces enseñan estas promesas del viejo pacto pero no completas, es decir; enseñan lo que Dios ofrece pero no la condición que él coloca para recibir. Por ejemplo:
Deuteronomio 28:2–6 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. 3Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. 4Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. 5Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. 6Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
Hay muchísimas bendiciones de prosperidad, protección, destrucción de los enemigos… Los creyentes las escuchan, las creen, las desean, pero esos deseos son codiciosos porque pretenden obtener toda esa bendición de manera deshonesta, es decir; sin cumplir la condición que Dios coloca…. Condición que ni siquiera conocen. La escritura nos cuenta:
Deuteronomio 28:1,2 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos… vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán…
Oír atentamente que es el primer requisito para poder hacer la voluntad de Dios y luego dice que había que guardar todos los mandamientos, no algunos sino todos.
Pero resulta que jamás ningún hombre fue capaz de cumplir esos mandamientos y por eso fue necesario que Jesucristo viniera a cumplirlos, y luego como un hombre completamente justo pudiese morir por nosotros en la cruz…. Pero estos ignorando todo esto, no sólo no les enseñan la condición, sino que tampoco la terrible consecuencia que recibirían sobre sus vidas al no obedecer. La escritura dice:
Deuteronomio 28:15–18 Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. 16Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. 17Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. 18Maldito el fruto de tu vientre…
Y la lista de maldiciones es enorme y terrible, lo cual quiere decir que si está promesa de bendición y de maldición estuviese realmente vigente, todos estos creyentes codiciosos en lugar de tener sus iglesias llenas, lo que veríamos es un montón de gente en las peores condiciones en todo sentido por causa de las maldiciones de Dios.
Esto que están haciendo estos apóstoles, pastores o líderes religiosos es deshonesto, y esa deshonestidad es un sello claro de que viven gobernados por la codicia. Porque el deseo de ganancias deshonestas es siempre segura señal de que hay codicia.
Sin embargo contrario a depender de estos pastores, desde el viejo pacto encontramos como por ejemplo David entendía que su pastor era realmente el Señor y por eso escribió:
Salmo 23:1–3 Jehová es mi pastor; nada me faltará. 2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. 3Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Para muchos cristianos este salmo escrito por el rey David es uno de los más significativos y hermosos, pues les recuerda cómo Dios como nuestro pastor nos cuida en todo sentido hasta el fin de nuestros días, donde terminaremos morando en su presencia.
Pero muchos creyentes ignorando las escrituras, han decidido creer en sus pastores en todo lo que les dicen, lo cual les ayuda a prosperar en sus proyectos codiciosos, y digo que ignorando la escritura no sólo por creer las cosas que ellos inventan, sino por no recordar las claras palabras de Jesús donde nos advertía acerca de estos malos líderes religiosos o pastores cuando dijo:
Juan 10:10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia
A mí y a muchos otros nos enseñaron, que el ladrón que venía a robar matar y destruir era Satanás, y que Jesús había venido para que tuviéramos una vida en abundancia.
Esto parece ser una enseñanza correcta en el sentido en que Satanás sí quiere acabar con la vida de todos, pero en este caso Jesús no se estaba refiriendo a Satanás, sino a los malos líderes religiosos lo cual es muy claro al continuar leyendo sus palabras:
Juan 10:10–14 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. 11Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 12Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. 14Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen…
Al leer esto es claro que Jesús es el buen pastor, que los asalariados son los malos pastores que están allí por una ganancia deshonesta, pero que cuando viene el lobo que realmente es Satanás, estos malos pastores huyen porque no les importan las ovejas.
Es decir los ladrones que vienen a robar, matar y destruir son esos malos pastores de los cuales Jesús nos está advirtiendo.
Pero luego el Señor Jesús tiene que partir, y entonces habiéndose sido el buen pastor para sus discípulos, le encomienda esta labor a ellos. Por ejemplo le dijo a Pedro:
Juan 21:15–16 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.16Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
Por supuesto este mandato no era sólo para Pedro, sino para todos sus verdaderos discípulos, y eso en otras palabras quiere decir que el Dios todopoderoso, el Señor Jesucristo, a través del Espíritu Santo en sus hijos, sigue pastoreando y apacentando sus verdaderas ovejas… De las cuales ni una sola se perderá:
Juan 10:27–28 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Es importantísimo que no perdamos de vista esta realidad; el Señor Jesús sigue cuidando a su rebaño, protegiéndonos, dándonos todo lo necesario, enseñándonos, exhortándolos, y cuando es necesario disciplinando nuestra vida para que continuemos creciendo en salvación.
Es por esta razón, por causa de quién es nuestro pastor, que nosotros debemos vivir en una alegría, un gozo y una paz permanente, actitudes que sólo debemos perder, según la escritura, cuando estamos siendo disciplinados por Dios…
Para terminar por hoy la pregunta es: ¿Estamos disfrutando de que el todopoderoso será nuestro pastor? ¿Estamos disfrutando de hacer justicia, de gozarnos y de vivir con una paz que sobrepasa todo entendimiento?
O… ¿Todavía hay tanta codicia en nuestro corazón que no hemos aprendido a vivir con contentamiento?
