UNA BUENA CONCIENCIA. 1
I. INTRODUCCIÓN
No hay duda que en el mundo, cuando una persona tiene una enfermedad mortal, lo más importante para ella es que estando condenada a morir sea sanado de su enfermedad.
De manera similar pero muchísimo más importante, no hay la mas mínima duda que no hay nada más importante para el hombre que siendo un pecador, sea salvado gracias a la misericordia de Dios.
Porque solo esta salvación puede hacer de la existencia… Uso esta palabra para enfatizar que la vida del hombre es mucho más que el tiempo que vive en la tierra, y que sólo la salvación del hombre puede hacer de su existencia algo espectacular por toda la eternidad.
Lo contrario es que la falta de esa salvación, es una desgracia de proporciones inimaginables para el hombre, tanto que mejor le fuera no haber existido jamas, que terminar condenado por la eternidad.
Es tan importante esta salvación que cuando nació el Señor Jesús, nuestro salvador, el anuncio fue dado de la siguiente manera:
Lucas 2:9–11 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
La historia nos muestra que había personas que estaban esperando al Salvador, y que se gozaron con el anuncio de su nacimiento, como también nos muestra la escritura que cuando Jesús comenzó su ministerio, también los que llegaron a ser discípulos de Jesús se gozaron pues también estaban esperando al Salvador.
Pero también la historia nos muestra que no a todos alegro el anuncio de la salvación, razón por la cual llegaron a tomar acciones muy crueles para tratar de eliminar, como si fuera posible, al Salvador. Cuando Herodes escuchó la noticia nos cuenta la escritura:
Mateo 2:3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
Entonces maquinó un plan y dio instrucciones para llegar al Salvador y matarlo… Pero al no lograrlo, en su afán y desespero hizo algo espantoso:
Mateo 2:16 Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.
Una matanza cruel de todos los bebés. Traten de imaginarse el dolor que este hombre causó por causa de su rechazo al Salvador, lo cual es una muestra clara de la extrema maldad de este hombre.
Además yo estoy convencido que la maldad más grande del hombre es aquella que le lleva a hacer daño a los indefensos, especialmente a los niños.
Y por eso vemos que hoy Satanás sigue usando a los hombres de la misma manera, razón por la cual hay tanto niño desaparecido para diferentes propósitos, roba de órganos, sacar drogas de su cuerpo, abusarlos sexualmente, esclavizarlos a trabajos inhumanos, etc…
Y no hay duda que quienes esto hace también rechazan al Salvador. Porque no creo posible encontrar un traficante de órganos de bebés, o un violador de niños que acepte a Jesús como su Señor. El resultado…
Mateo 2:18 Voz fue oída en Ramá, grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron.
La pregunta podría ser: ¿Por qué hay quienes rechazan la salvación y al Salvador como si fuera su peor enemigo? ¿Acaso hay algún hombre que no sea pecador y no necesite de la salvación? O ¿Acaso la escritura no es lo suficientemente clara cuando anuncia las buenas intenciones de Dios para con el hombre? La escritura dice así:
Juan 3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Sin embargo a pesar de no haber duda que la salvación es lo más importante para el hombre, hemos visto y seguiremos viendo que hay dos tipos de respuestas y resultados, ante esta salvación ofrecida por Dios a través de Jesucristo.
Juan 3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
No es un asunto de capacidad, no se trata de ganarse la salvación a través de las obras, de lo único que se trata es de tomar la decisión de creer en Jesucristo como el Señor y Salvador, y cuando esto ocurre, es el mismo Dios quien se encarga de salvar y transformar la vida de aquel que le ha creído.
Hago esta aclaración para mostrar que no hay absolutamente nadie que no pueda recibir la salvación, que es igual a decir; que no hay una sola razón válida para rechazar al Salvador.
Sin embargo el pasaje continúa y nos da algunas pistas de porque algunos le rechazan, mientras que otros le aceptan. Dice:
Juan 3:19–21 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Y lo que este pasaje nos confirma es que cuando viene la luz, “Jesús es la luz del mundo” son los hombres los que deciden si aceptan o no a su salvador. Porque amar es un mandamiento, por lo tanto el amor tiene que ver con la voluntad.
¿Pero de qué depende su decisión? Al leer el pasaje pareciera que simplemente depende de si tienen una buena moral aceptan al Salvador, pero si tienen una mala moral lo rechazan.
Pero interpretarlo de esa manera sería muy simple y no es toda la verdad por varias razones: En primer lugar porque la escritura enseña que todos los hombres somos pecadores…
Romanos 3:10–12 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
Si todos somos pecadores, y no hay duda que ciertamente todos somos pecadores, entonces todos hubiéramos rechazado al Salvador y eso no es lo que ha ocurrido… Más aún, el Señor Jesús dijo a un grupo de religiosos que se creían buenos:
Mateo 21:31–32 Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. 32Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.
Si los sacerdotes y los fariseos eran verdaderamente buenos, pues han debido aceptar al Salvador, pero ocurre todo lo contrario, fueron las rameras y los ladrones quienes le aceptaron, y dice el Señor Jesús que; viendo el ejemplo de estas personas que se arrepintieron, ellos no se arrepintieron para creer.
Y esto nos muestra con claridad, que no se trata de que los buenos se salvan y los malos se condenan, porque no hay bueno ni uno solo; por lo tanto la verdad es que hay malos que se salvan, y hay malos que no se salvan.
Volviendo al texto podemos anotar dos asuntos:
Juan 3:19–21 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Todos somos pecadores, pero hay pecadores que al ser confrontados con la verdad de Dios toman la decisión de seguir viviendo en pecado, y eso los lleva a rechazar al Salvador.
Sin embargo hay otro grupo también de pecadores, que cuando son confrontados con la verdad de Dios reconocen su pecado, y queriendo salir de él toman la decisión de aceptar al Salvador.
Estos que se arrepienten son los que aparecen en el pasaje como los que “practican la verdad”
Los que ”practican la verdad” vienen a la luz mientras que los que “no quieren que sus obras sean reprendidas” y no vienen a la luz
Pero déjeme recordar; los que practican la verdad no son buenos, porque todos somos pecadores, tan pecadores como aquellos que no quieren que sus obras sean reprendidas, sin embargo si hay una diferencia que les lleva a unos a rechazar y a otros a aceptar la luz de Dios.
Y esta diferencia tiene que ver con lo que cada uno hace o va a seguir haciendo dirigidos por su conciencia, o viviendo en contra de su conciencia.
Esto en otras palabras quiere decir que: Aunque todos somos pecadores, la salvación o la condenación depende de cómo nos relacionamos con nuestra conciencia, y entonces algunos van a conocer al Señor y otros van a rechazar.
Por lo tanto la pregunta importante aquí es: ¿Cómo es nuestra relación con nuestra conciencia?
Pero antes de responder es necesario aclarar: ¿Qué es la conciencia? Y de forma resumida podemos decir que la conciencia es esa directriz colocada por Dios en cada hombre, que le dice cuando está haciendo las cosas bien, con justicia y bondad, o cuando está haciendo las cosas mal, con injusticia y maldad.
En la escritura encontramos una historia que nos muestra cómo funciona la conciencia, en este caso los acusó, pero también es cierto que a veces hay cosas que hacemos de acuerdo a nuestra conciencia.
La escritura nos cuenta que el pueblo quería apedrear a una mujer sorprendida en adulterio, y al consultar al Señor Jesús:
Juan 8:8–9 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella… 9Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
No los acusó el Señor que con seguridad tendría muchas cosas que reprochar en cada uno de ellos, solo los confronto con su conciencia y eso fue suficiente. Porque a todo ser humano en determinados momentos lo acusa su conciencia, por cuanto todos somos pecadores.
Y no hay duda que todos los seres humanos tenemos esa conciencia, y aunque tiene diferencia de persona a persona por diferentes razones, de todos modos en lo básico a todo ser humano su conciencia lo acusa o lo defiende, dependiendo de cada situación, y de la clase de pensamientos que tenga.
Tal vez alguna vez usted ha pensado; “Huy estoy teniendo pensamientos perversos” O en otras ocasiones ha dicho: “Esta si la hice bien”
Pues bien; Esta voz interior es la conciencia que Dios a cada hombre le ha dado.
LA AUTORIDAD DE LA CONCIENCIA
Lo que muchos ignoran es que esta conciencia es tan valiosa y tiene tanta autoridad, que la escritura enseña que aquellos que nunca han oído hablar de Dios ni de sus leyes, de todos modos el no haber oído nada de Dios o de Jesucristo no los disculpa de ser juzgados conforme al evangelio, pues según la escritura todos ellos, serán juzgados por su conciencia. Dice así:
Romanos 2:12–16 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; 13porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 14Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, 15mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, 16en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.
Cuando una persona que nunca ha oído hablar de Jesucristo llega al cielo, el juicio de Dios para ella podía ser algo como lo siguiente:
¿A usted le gustaba que lo robaran? Seguramente la respuesta será no. ¿Entonces usted porque robaba? ¿A usted le gustaba que le fueran infiel? Nuevamente la respuesta será no. ¿Entonces usted porque era infiel? ¿A usted le gustaba que le incumplieran?…¿Entonces usted porque era tan incumplido? ¿A usted le gustaba que lo golpearan? ¿Entonces por que usted golpeaba a su mujer?
Y ante estas preguntas el que está siendo juzgado deberá argumentar y dar razones válidas delante de Dios, de porque hacía lo que hacía. Pero esas razones deben estar de acuerdo con la conciencia de esta persona. Es decir; las razones y los argumentos que la persona use, sólo serán válidos si la persona está absolutamente convencida de que son verdad y de que son válidos.
Algo así como: yo robaba porque me parece injusto que otro tenga más que yo; o yo mentía porque si otros mienten lo justo es que yo también lo haga…. Y de esta forma, si sus razonamientos convencen a su conciencia y esta lo justifica se salva, pero si sus razonamientos no convencen a su conciencia y esta lo condena, se condena.
Pero: ¿Siendo todos pecadores será posible que la conciencia de alguno lo salve? Pues el pasaje que leímos en Romanos dice que si… Y la clave como ya mencioné es la diferente forma como cada uno se relaciona con su conciencia. Por ejemplo:
Hay pecadores que su conciencia los acusa, y en lugar de arrepentiste, de aceptar como válido lo que su conciencia les dice, y tratar de cambiar, ellos han decidido vivir en contra de su conciencia, para lo cual también se han encargado o han trabajado para callar su conciencia, de tal manera que en sus vidas el proceso que ha vivido es el siguiente:
Efesios 4:17–19 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
Han perdido toda sensibilidad: ¿A qué se refiere? Los hombres venimos al mundo con una conciencia que de manera inflexible nos dice que está bien y que está mal, aunque sea de una manera precaria.
Y aunque ciertamente entre los hombres podemos echarnos cuentos y justificarnos delante de los hombres, eso no es posible hacerlo con nuestras conciencias, nuestra conciencia no admite cuentos.
Por esto lo que algunos hombres han hecho con su conciencia, es que cuando ella les dice que algo está mal, ellos han endurecido su corazón, y no sólo no han hecho caso a su conciencia sino que han buscado eliminarla… Logrando a través del tiempo perder toda sensibilidad.
Y cuando la conciencia pierde sensibilidad o se cauteriza, el hombre puede con una gran voracidad dedicarse a la vida pecaminosa que ha escogido.
Así encontramos mujeres que no se sujetan; maridos que no son responsables por su esposa e hijos; hijos contumaces y rebeldes que no hacen caso a sus padres; pueblos de ladrones y tramposos; comunidades de sicarios; fuertes movimientos de genero; políticos ladrones descarados; militares corruptos; Jueces vendidos; Comerciantes acaparadores, etc. Y todos estos viven frescos como si no estuvieran haciendo nada malo.
Tan frescos viven que aunque parezca increíble, muchas de estas personas que han cauterizado sus conciencias se involucran en las iglesias cristianas, pero por causa de su entendimiento entenebrecido y su conciencia tan corrompida, la intención al ir a la iglesia no es dejar de ser pecadores, y resultado termina siendo el siguiente:
1 Timoteo 4:1–4 Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; 2por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, 3prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.
Estos, que tienen este tipo de relación con su conciencia, son los que normalmente se condenan, a no ser que en algún momento de su vida por causa de circunstancias muy, pero muy difíciles, lleguen a arrepentirse de su mala vida y busquen la salvación.
Pero esto es difícil que ocurra, como lo podemos ver en el caso de los dos ladrones al lado de la Cruz, donde apunto de condenarse, uno de ellos por causa de su conciencia cauterizada, insistía en vivir en su maldad y por eso insultaba a Jesucristo.
El otro hombre, al lado de la Cruz, que también era un pecador, pero que no tenía cauterizada la conciencia, reconoció que era un nombre pecador, que merecía lo que le estaba sucediendo, pero arrepentido clamo a Dios pidiendo por su salvación, y eso fue lo que recibió.
Juan 3:21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Según todo esto, el que practica la verdad no es aquel que vive sin pecado, porque todos somos pecadores, y porque si así fuera no necesitarían un Salvador.
El que practica la verdad, es aquel que en lugar de cauterizar su conciencia, vive tratando de obedecerla, y cuando no lo hace, cuando actúa en contra de su conciencia, reconoce que no está haciendo las cosas bien. Y es esta actitud de querer cambiar y no poder, lo que lo lleva a aceptar al Salvador cuando le es presentado.
Pregunto: ¿Eres de los que aceptan el veredicto de la conciencia y buscas a Dios para salir del pecado… O eres de los que ignoran su conciencia e insistes en pecar para lograr los objetivos que te has propuesto?
LA INTEGRIDAD
Tratar de ser fiel a la conciencia es lo que se conoce en la escritura como integridad, la integridad de aquel que trata de obedecerla, y la integridad de aquel que cuando la desobedece reconoce que hizo mal. De la integridad dice la escritura:
Salmo 15:1–2 Jehová, ¿quién habitará en tu Tabernáculo?, ¿quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia; el que habla verdad en su corazón;
¿Quiénes son los que vivirán en el tabernáculo de Dios en su monte santo? Los íntegros que hacen la voluntad de Dios y son honestos en sus conversaciones… También dice:
Proverbios 28:18 El que en integridad camina será salvo, pero el de perversos caminos caerá en alguno de ellos.
Este texto confirma que aquellos que quieren hacer las cosas bien son los que se salvan. Pero como la salvación no es por obras, lo que debemos entender es que aquellos que son íntegros, son aquellos que cuando el Señor Jesucristo les es presentado, lo aceptan como su Señor y su Salvador y reciben la salvación.
Pero el de perversos caminos que es aquel que ha cauterizado su conciencia, cuando le hablan del Señor lo rechazara, para poder seguir viviendo de acuerdo a sus objetivos que por supuesto son pecaminosos, pero que el ahora no los ve de esa manera.
Siendo esto así, en un estudio muy importante acerca de la formación de los hijos, vimos que nuestros hijos llegan con una naturaleza pecaminosa, y es la obligación de nosotros los padres hacer de ellos personas íntegras, para que luego puedan conocer al Señor. La escritura dice:
Proverbios 22:6 Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Pero también dice:
Proverbios 27:22 Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo majados con el pisón, No se apartará de él su necedad.
Ojo padres: ¿Están levantando hijos para el cielo o el infierno?… Que es igual a preguntar: ¿Son tus hijos personas íntegras: No digo que no cometan pecado, pero son personas honestas que hablan verdad en su corazón… O tienes que tratar con unos hijos que te mienten, te engañan, te manipulan?
LA CONCIENCIA Y LA VIDA CRISTIANA
Los que practican la verdad reciben al Señor Jesucristo como su Señor y su Salvador, y Dios produce en ellos el nuevo nacimiento salvándolos.
Esta salvación implica bastantes cosas pero quiero centrarme en el asunto de la conciencia.
Todos los seres humanos tenemos una conciencia, pero cuando no conocemos a Dios esa conciencia no está conforme a los principios, valores, objetivos y métodos que Dios tiene…
Por esta razón la salvación de nuestra conciencia, es que ella comience a ser transformada por la acción del Espíritu Santo, que usara la palabra de Dios para cambiar nuestra manera de pensar.
La pregunta podría ser: ¿Qué hacemos con nuestra conciencia mientras Dios produce esa transformación para hacerla semejante a la de Señor Jesucristo?
El error de algunos es el de pensar que como su conciencia no está muy bien entonces no debe tenerse en cuenta… Es como si ellos pensaran qué hay que hacerle caso al Señor y no a la conciencia, lo cual puede parecer muy espiritual, pero es un error gravísimo porque la conciencia siempre tiene que ser obedecida.
Un ejemplo poderoso de como ser fiel a la conciencia, que es igual ser íntegro, es lo que le agrada a Dios y es lo que Dios respalda, lo podemos ver en el caso de Job.
La escritura habla de este hombre diciendo:
Job 1:1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Sin embargo esta descripción no quiere decir que Job era tan perfecto, recto y santo como Dios mismo. No, lo que quiere decir es que este era un hombre fiel a su conciencia, que deseaba hacer las cosas de la mejor manera delante de Dios.
En otras palabras aunque este era un hombre recto, fiel a su conciencia, estaba muy equivocado respecto de ciertos asuntos que tienen que ver con la vida, con Dios mismo, con la salvación… Y por esta razón Dios comienza a tratar su vida para llenarlo de sabiduría, como lo hace con todos aquellos que hemos aceptado al Señor como nuestro Señor y Salvador.
Dios lo mete en ciertas situaciones por supuesto con el propósito de bendecir su vida. Al comienzo soportó la situación de buena manera dándole gracias a Dios, pero al pasar un poco de tiempo y no ver respuesta, como decimos nosotros, se le salió el cobre… Y
Job 3:1–4 Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día. 2 Y exclamó Job, y dijo: 3Perezca el día en que yo nací, y la noche en que se dijo: Varón es concebido. 4Sea aquel día sombrío, y no cuide de él Dios desde arriba,
La vida es un regalo precioso de Dios para todo ser humano, pero este hombre estaba convencido que era una maldición… Y aunque aquí no culpa directamente a Dios, más adelante si lo hace, y termina diciendo una cantidad de barbaridades, pues concluye que Dios a la final es malo y toca sufrir porque El es más grande y poderoso que nosotros.
Luego aparecen tres consejeros que le dicen que está equivocado, y que por causa de su pecado Dios lo está tratando de esa manera tan difícil… Por lo tanto la solución es que se arrepienta y pida perdón, para que siendo perdonado pueda recibir buenos tiempos de parte de Dios.
Pero como Job era una persona íntegra, fiel a su conciencia, que decía lo que decía porque estaba convencido que era la verdad, su respuesta fue:
Job 27:5–6 ¡Nunca acontezca que yo os dé la razón! ¡Hasta la muerte mantendré mi integridad! Aferrado estoy a mi justicia, y no cederé; mientras viva, no me reprochará mi corazón.
Dios creó al hombre, le dio la conciencia y Dios espera que el hombre sea fiel a su conciencia… Por su incredulidad se apartó de Dios, dejo que Satanás corrompiera su conciencia, pero a todos aquellos que le hemos aceptado como Señor y Salvador, Dios a través de su palabra está renovando nuestra conciencia, por eso si hay algo importante en la vida cristiana es ser fiel a la conciencia.
Ese era el mismo propósito que tenía en la vida de Job, por eso aunque a Dios le agrada su integridad y su terquedad para insistir en ser fiel a su conciencia, de todos modos Dios trabaja en su vida para mostrarle lo equivocado de sus pensamientos, de tal manera que con el tiempo Job reconoce:
Job 42:1–6 Respondió Job a Jehová y dijo: «Yo reconozco que todo lo puedes y que no hay pensamiento que te sea oculto. “¿Quién es el que, falto de entendimiento, oscurece el consejo?”. Así hablaba yo, y nada entendía; eran cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Escucha, te ruego, y hablaré. Te preguntaré y tú me enseñarás. De oídas te conocía, mas ahora mis ojos te ven. Por eso me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza»
Insisto: ¿Por qué a pesar de estar tan equivocado Dios lo respaldo? Porque fue fiel a su conciencia. ¿Y qué se nota el respaldo de Dios?
En primer lugar, en que Dios mismo modifica su conciencia para que él piense diferente acerca de muchas cosas, y en segundo lugar por lo que hizo con sus consejeros:
Job 42:7–8 Aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz, el temanita: «Mi ira se ha encendido contra ti y tus dos compañeros, porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job 8Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job.
Estos hombres no sólo dijeron cosas equivocadas, sino que ni siquiera estaban convencidos de lo que estaba diciendo… Y por eso lejos de recibir el respaldo de Dios lo que recibieron fue su ira.
EL EJEMPLO DE DAVID
Otro muy buen ejemplo de lo importante que es ser correcto o íntegro lo encontramos en la persona de David del cual dice la escritura:
1 Reyes 15:5 por cuanto David había hecho lo recto ante los ojos de Jehová, y de ninguna cosa que le habían mandado se había apartado en todos los días de su vida, salvo en lo tocante a Urías, el heteo.
Con una sola excepción David vivió con rectitud, es decir haciendo caso a su conciencia lo cual incluía hacer caso a todo lo que Dios le mandó a lo largo de toda su vida.
No en vano Dios ha hecho promesas muy grandes sobre la casa de David, y no en vano dice que tenía un corazón conforme a El… Pero eso no significa que David era tan perfecto y tan santo como Dios.
Porque vivir con integridad no quiere decir no equivocarse, pues en la vida de David vemos que cometió bastantes errores, errores en que las consecuencias no sólo fueron para él sino también para aquellos que le rodeaban. (Pidió prestada la espada de Goliat y 70 sacerdotes murieron por ello)
Pero a pesar de haber hecho cosas de manera inapropiada, a pesar de haberse equivocado, lo que es valioso para Dios que debe ser suficiente para nosotros, es que las cosas sean hechas plenamente convencidos de que son lo correcto a los ojos de Dios.
Cuando un incrédulo cauteriza su conciencia lo más seguro es que terminara en el infierno. Y aunque no podemos decir que cuando un cristiano nacido de nuevo actúa en contra de su conciencia se va a ir para el infierno… Lo que sí podemos preguntarnos es:
¿Un llamado cristiano que atropella continuamente su conciencia y la cauteriza será un verdadero hijo de Dios?
El apóstol Pablo hablando de este tema dice que la orden es:
1 Timoteo 3:9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.
Lo cual quiere decir que en la medida en que Dios vaya revelando su palabra, y esta vaya transformando nuestra conciencia, nuestra obligación delante de Dios es hacerle caso a esa conciencia transformada por la palabra de Dios, que es igual a decir que debemos mantenernos con una limpia conciencia. Si no es eso lo que hacemos, también dice la escritura:
1 Timoteo 1:19 manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos,
Nuestro deseo, y propósito debe ser vivir de acuerdo a nuestra conciencia, y si en algún momento caemos en pecado, nuestra obligación es reconocer ese pecado… Pero si no reconocemos el pecado y comenzamos a endurecer nuestra conciencia, entonces naufragaremos en cuanto a la fe, lo cual quiere decir que al vivir así en realidad no somos verdaderos cristianos.
¿Tiene usted el propósito firme de hacerle caso a su conciencia? O: ¿Usted es de los que sigue haciendo como cristiano cosas que sabe que están mal hechas, y que aun cuando otro le exhorta hace caso omiso a la exhortación?
Algunos entran en conflicto y no saben si es su conciencia o el Espíritu Santo el que les está hablando, pero déjenme decirles que no importa si es la voz directa de Dios o si es Dios que transformó su conciencia y su conciencia le habla… Pero no importa pues en ambos casos la respuesta debe ser la misma… Debemos ser personas íntegras de limpia conciencia.
El apóstol Pablo decía de sí mismo:
Hechos 24:16 Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.
Tenemos que vivir haciendo lo correcto delante de Dios y lo correcto delante de los hombres Y eso asegurará nuestro crecimiento espiritual y por supuesto muchas bendiciones.
LA INTEGRIDAD TRAE MUCHÍSIMOS BENEFICIOS A NUESTRA VIDA
Sólo para mencionar algunos:
Salmo 84:11 porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.
Proverbios 10:9 El que camina en integridad anda confiado, pero el que pervierte sus caminos sufrirá quebranto.
Proverbios 20:7 Camina en su integridad el justo y sus hijos son dichosos después de él.
Proverbios 19:1 Mejor es el pobre que camina en integridad que el fatuo de labios perversos.
Proverbios 28:6 Mejor es el pobre que camina en su integridad que el rico y de perversos caminos.
Proverbios 2:6–7 porque Jehová da la sabiduría y de su boca proceden el conocimiento y la inteligencia. Él provee de sana sabiduría a los rectos: es escudo para los que caminan rectamente
Este pasaje dice que Dios es el que provee sana sabiduría, pero a no todo el mundo, “solo a los rectos ” a quienes él protege precisamente por su integridad.
RENOVANDO LA CONCIENCIA
Pero no sólo tenemos la obligación de vivir con una conciencia limpia, sino que como cristianos tenemos la obligación de renovar nuestra manera de pensar, para renovar también así nuestra conciencia.
Y si no renovamos la conciencia como ya lo dicho vamos a terminar pervirtiéndola…
