EL CONTENTAMIENTO 3 – LA CODICIA

I. INTRODUCCIÓN
La semana pasada terminamos leyendo un pasaje, dónde está una de las promesas más espectaculares para nosotros los hijos de Dios, pues allí el Señor Jesús está asegurando que sus ovejas, es decir sus hijos nacidos de nuevo, no se perderán jamás. El contexto donde Jesús dio esta promesa dice así:
Juan 10:26–29 pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

Cuándo el señor Jesús dijo; “pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas…” Estaba hablando de aquellas personas que escuchan el mensaje, pero que por la dureza de su corazón han decidido no creer en el mensaje, que es similar a decir, no hacen caso a lo que están escuchando, y por esta mala actitud es que el Señor les dice que no son de sus ovejas.
Lo que estaba pasando es que Jesús estaba haciendo poderosos milagros, y entonces algunos a causa de esto si creían que él era el hijo de Dios mientras que otros no, sin embargo los que no querian creer tenían serias dudas, y seguramente es cierto temor porque pensaban que había la probabilidad de estar rechazando al mesías que por cientos de años estaban esperando, y por eso le preguntaban que si el era el hijo de Dios que lo dijera abiertamente.
Pero cuando Jesús afirmaba que era el hijo de Dios entonces lo acusan de blasfemia, toman piedras para apedrearlo o trataban de cogerlo preso… y todas estas acciones era para poder justificar no estar haciendo caso a lo que el señor les decía.
Así pasa a muchos cristianos, que cuando escuchan un mensaje que los confronta con su pecado y que con claridad les dicen lo que deben hacer, entonces comienzan a inventarse razones para quitar autoridad al mensaje y seguir haciendo lo mismo…
Pero también cuanto algunos leen que Jesús dice que “no sois de mis ovejas” pueden pensar que hay una predestinación a condenación o salvación, pero lo que yo veo es el predeterminado conocimiento de Dios de lo que cada persona va a hacer, y gracias a este conocimiento, Dios sabe quienes nunca serán de sus ovejas, porque han tomado la decisión de no creer en él ni en sus palabras.
Pero de los que hemos tomado la decisión de creer, en los cuales Dios ha producido el nuevo nacimiento, es decir como dice el texto Dios nos ha dado vida eterna, por esta razón jamás vamos a perecer, porque no es posible que seamos arrebatados de su mano, porque que su Padre es el mayor de todos, y por lo tanto no hay poder que pueda sacarnos de la mano de su Padre.
Estás seguridad de salvación es supremamente importante, es la que nos permite aún como decía la semana pasada, perder el temor de la muerte porque sabremos cuál será nuestro destino final.
La pregunta que alguien podría hacerse es: ¿Como Dios ha tomado la decisión de que jamás nos vamos a perder, lo cual quiere decir que llegaremos al cielo… La pregunta es, si unos creyentes deciden no dejar sus pecados entonces el cielo se llenará de gente pecadora?
La pregunta es válida porque hay cristianos que definitivamente no quieren dejar ciertos pecados, como por ejemplo la codicia, o los que deciden no perdonar a ciertas personas, o los que no quieren dejar de mentir, o los que no quieren dejar de juzgar mal a las personas… Y entonces a pesar de insistir en estos pecados, Dios no los va a soltar… ¿Y van a llegar a su presencia al final de los tiempos?
Y la respuesta es sí, Dios dice que no nos vamos a perder. Pero eso no quiere decir que Dios entonces va a soportar que vivamos toda una vida llena de pecado… Y sabemos que no es su deseo por las severas advertencias que hace Dios a los que practican ciertos pecados.
Si vemos por ejemplo el asunto del perdón, ¿qué pasa cuando un creyente se resiste a perdonar a los demás?
Pues por un lado esta el sufrimiento que se causará a si mismo con su amargura, resentimiento, envidia, malos juicios, exageraciones y mentiras para tratar de justificar el no querer perdonar…
Pero eso que puede llegar a atormentar tanto a una persona es la parte menos importante, pues la parte que es supremamente seria, es lo que enseñó el Señor Jesús cuando su discípulos le pidieron que les enseñara a orar.
¿A qué me estoy refiriendo? Pues resulta que la relación con nuestros semejantes no sería posible si no existiera él perdón, pues todos somos pecadores. Cuando no perdonamos a alguien estamos bloqueando esa relación … Pero esa es la parte menos importante, la parte grave es que nuestra relación con Dios sólo es posible gracias al perdón de Dios, y la enseñanza que Jesús dio es que quien no perdona a sus semejantes no será perdonado por Dios.
Y por eso en el Padre Nuestro enseñó que debíamos orar así:
Mateo 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Y entonces la pregunta es: ¿Puede un cristiano esperar el perdón de Dios cuando él no ha perdonado a los demás?…. La respuesta es, según el pasaje que acabamos de leer, que quien no ha perdonado ni siquiera tiene derecho a pedir perdón a Dios, y no recibir el perdón de Dios implica recibir las consecuencias de nuestros pecados, cosa que no ocurre cuando somos perdonados por Dios.
Sin embargo algunos en la dureza de su corazón sí están esperando que Dios los perdone de sus continuas ofensas, aún de su falta de perdón… Y tal vez por eso es que nuevamente en el Padre Nuestro al finalizar el Señor Jesús vuelve e insiste con lo mismo. Dice así:
Mateo 6:14–15 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Éste puede ser un tema complicado, porque como sabemos que la salvación no se puede perder, entonces la pregunta es: ¿Qué significa realmente no ser perdonado por nuestros pecados?
Pues según la escritura un solo pecado que no nos sea perdonado es suficiente para mandarnos a la condenación eterna… Pero como Dios ha dicho que no nos podemos perder, pues lo primero es evaluar si la persona que no quiere perdonar ya nació de nuevo o no, pues seguramente habrá muchos que no quieren perdonar porque no han nacido de nuevo.
Y si nació de nuevo, como Dios no puede llevar al cielo una cantidad de gente amargada, resentida, mentirosa, vengativa, etc. Pues Dios tendrá que trabajar en nuestras vidas para llevarnos a tomar la decisión de dejar esos pecados … Eso quiere decir que cuando no queremos dejar un pecado seremos disciplinados por Dios. Y de la disciplina la escritura dice:
Hebreos 12:11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Desafortunadamente hay muchos que están siendo disciplinados y no se dan cuenta, y eso en otras palabras quiere decir que no entienden por qué están pasando tan malos ratos, o por qué les están sucediendo cosas tan dolorosas.
Y lo peor es que muchos se acostumbran a vivir en una disciplina constante… Siendo engañados por Satanás quien les hace creer que esa es la auténtica vida cristiana… Sufrir, y sufrir y no disfrutar del gozo y la paz que Dios da.
Y es por eso que el pasaje que leímos dice que es la disciplina la que hace que el cristiano pierda el gozo, con el cual debería estar viviendo momento a momento.
Eso quiere decir que hay cristianos que no viven con el gozo que Dios da, y no les preocupa, ni se dan cuenta, porque están viviendo con el gozo que el mundo da.
Y cuando las cosas en el mundo no les funcionan bien entonces sufren, pero por la dureza de su corazón no revisan su vida, o si son conscientes de cierto pecado piensan que esa no es la causa de sus sufrimientos, y lo que pueden conseguir es que las cosas se vuelvan muchísimo más dolorosas.
Es que no querer dejar un pecado es igual a perder el temor de Dios y la pregunta que nos deberíamos hacer si estamos en esa situación es: ¿Quien se cansará primero el cristiano de aguantar sufrimientos o Dios de disciplinarlo?
A veces este solo hecho de no entender que es la mano de Dios, la que ocasiona las circunstancias con que Dios nos está tratando de corregir, puede dilatar muchísimo la disciplina, porque en lugar de reconocer la clara lección que Dios nos quiere dar, en lugar de reconocer que el garrotazo, el jalón de orejas o la humillación, viene de Dios, nos quedamos pensando en que el asunto es netamente humano y al hacerlo ignoramos a Dios, lo cual no nos ayuda.
Al hacer esto estamos ignorando la clara advertencia de la escritura que dice:
Efesios 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

El problema no es la persona a la cual estás juzgando, o la que te está atacando, el problema realmente es Satanás contaminando tu corazón con malas actitudes que te alejan de Dios…
Y cuando esto pasa entonces le echamos la culpa de nuestros sufrimientos o de nuestros pecados a los hombres, a los animales, al clima, los gobiernos, a los mercados, la subida del dólar…. Ignorando que está escrito en su palabra que Dios tiene el control:
1 Crónicas 29:11–12 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 12Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.

Todo este poder de Dios que nos cuida, protege y asegura que estaremos con El en la eternidad, también es usado para en su soberanía disciplinarnos cuando no queremos dejar cierto pecado.

B. REVISANDO NUESTRA VIDA
Por lo tanto, si queremos ahorrarnos las disciplinas lo que tenemos que hacer es revisar lo que estamos haciendo, las actitudes que tenemos, y lo que estamos sintiendo… Porque si vivimos sin revisar estas cosas vamos a forzar a Dios a disciplinarnos.
Sin embargo, aunque sobraría decirlo, quiero insistir en que no estoy hablando de una revisión hecha con la escala de valores del mundo, porque según esa escala podemos aparecer como personas maravillosas, buenos maridos, buenos empresarios, buenos trabajadores… Y aun ser felicitados por ser consideradas personas de éxito, pero nada de eso es de valor o va a impresionar a Dios, ya que su forma de medir el bien o el mal, el éxito o el fracaso es muy diferente de la forma como el mundo lo hace.
Alguna vez leí leí un artículo en el cual mostraba la forma correcta o la metodología para lograr que algo abominable, como por ejemplo el canibalismo, sea aceptado por la gente.
Lo primero es que hay que preguntarle a los científicos que piensan de esa actuación… Y como la ciencia no tiene moral ella simplemente dará datos técnicos.
Lo segundo es comenzar hablar de esa conducta aberrante pero cambiándole el nombre. Cierto presidente de Colombia nos pidió que no llamemos terroristas, narcotraficantes, criminales y asesinos a los integrantes de las FARC, porque eso no ayuda. Lo mismo ha pasado con muchas conductas aberrantes a las que se le ha cambiado el nombre, para que no aparezcan tan espantosas.
Lo tercero es continuar hablando de estas personas con conducta aberrantes, para que la gente se acostumbre al tema, por un lado mostrando que han existido una gran cantidad de personas que tienen esta misma conducta aberrante, en los diferentes estratos de la sociedad o de la historia, para que poco a poco la gente se acostumbre a que eso siempre ha existido como algo normal.
Lo cuarto es hablar de cómo estas personas que sienten de esta manera, no son culpables, es decir ellas son víctimas, como si la injusta vida los hubiera puesto y obligado a vivir con esa conducta… Para concluir que ellos son dignos de lástima y por lo tanto, lejos de ser atacados deben ser defendidos y protegidos.
El siguiente paso es decir que nadie tiene derecho sobre tu vida, y que por lo tanto tú tienes derecho a hacer lo que tú sientas con tu vida y con tu cuerpo. Nadie tiene derecho de quitarte ese tu derecho.
Y con este énfasis sesgado de que tú tienes derecho de hacer lo que se te dé la gana, cobra mas valor que los demás también tienen derecho de hacer lo que les venga en gana. Si ellos tienen esa conducta que no puede ser llamada aberrante porque es cuestión de gustos, entonces tu que no estás de acuerdo no tienes derecho a decir nada.
Es decir se convierte en verdad que el pervertido tiene derecho a hablar de su perversión… Pero los que no están de acuerdo no tienen el mismo derecho de decir siquiera lo que piensan, y si lo hacen entonces serán culpados de ir contra el derecho de los demás.
Y con este tipo de argumento se va al pueblo, y cuando el pueblo rechace esa conducta corrompida aberrante y antinatural, entonces el pueblo será tildado de intransigente, injusto, parcial, retrógrado, hasta el punto de que el pueblo no podrá expresar sus conceptos morales, porque su moralidad será tratada como si fuera inmoralidad. ¿Quién es usted para decir que eso es malo?
En ese nivel ya prácticamente ninguna religión será válida, pues la mayoría de las religiones no avalan esas conductas antinaturales.
El siguiente paso es ir a la ley, y por medio de la ley defender esa minoría aberrante. De tal manera que cualquiera que se atreva siquiera a dar su opinión estaría haciendo algo malo en contra de la ley.
Legislar para obtener leyes que protegen el pecado es en realidad la parte mas fácil, porque por un lado en el gobierno también hay gente con estas aberraciones, y por otro están los políticos que son capaces de decir si a cualquier cosa, con tal de conseguir votos, por esto aprueban cualquier ley por inmoral que sea bajo la fachada de igualdad y libertad, para luego usando de su posición, buscar por todos los medios corromper a la sociedad especialmente a los niños.
Ellos pretenden hacer ver lo abominable como algo bueno, lo bueno como abominable, y son muy diligentes trabajando para lograrlo.
Sin embargo cualquiera que viva practicando una conducta antinatural y aberrante, aunque logre justificarla de tal manera que crea que está haciendo bien, será juzgado por Dios y terminara en el infierno, por la sencilla razón de que la forma como Dios evalúa es muy diferente de la forma como lo están haciendo los hombres. Dice su palabra:
1 Corintios 6:9–11 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

Y por supuesto cuando habla de injustos, fornicarios, adúlteros, estafadores, borrachos o avaros, no esta hablando de una persona que comete ocasionalmente un pecado de estos, sino de una persona que tiene como norma de vida ese comportamiento.

C. TODO TIENE SOLUCIÓN
La buena noticia es que Jesús dijo cuando fue criticado por andar con esta clase de gente, con gente pecadora:
Lucas 5:31–32 Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 32No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Es por esto que la iglesia es el lugar para los pecadores, pero para pecadores que han entendido que son pecadores, los cuales obviamente tendrán el deseo de cambiar.
Porque la iglesia, es decir los cristianos también hemos sido comparados por el Señor Jesús con la sal:
Mateo 5:13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Y está sal que somos nosotros, será más efectiva entre más fieles seamos a la palabra de Dios, pues su palabra en aquel que cree, en aquel que se evalúa a través de ella, no sólo previene la corrupción de su alma, sino que produce un cambio acercándolo cada vez más a la imagen de Jesús.
Desafortunadamente muchas iglesias han tomado la decisión de no ser sal, de no evaluar a las personas según la escala de valores de Dios, porque cuando las personas no están dispuestas a hacer la voluntad de Dios, les molesta que se le mencionen sus pecados.
Y como está molestia no resulta rentable económicamente para estas iglesias, encontramos a predicadores que dicen, que ellos están en la iglesia para hablar de cosas positivas, para animar a la gente a luchar, a salir adelante y no para molestarla hablándole de sus pecados.
Y el resultado final será que ese tipo de iglesias serán las que colaboren en difundir prácticas y actitudes pecaminosas, disfrazándolas de voluntad de Dios…
Pero ese no es el camino que Dios tiene para nosotros, su iglesia y sus ovejas, sino uno muchísimo mejor, donde la verdad de Dios nos hará libres del pecado.

II. PARA TENER EN CUENTA
Cuando aceptemos ser medidos por los parámetros de Dios, es importante que no perdamos de vista que el es Dios, y con esto quiero que no olvidemos que él es perfección absoluta… Y que lo que espera de nosotros según su palabra es:
Mateo 5:43–48 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Este texto, en primer lugar hace una enorme diferencia entre el viejo pacto, ”Oísteis que fue dicho” Y el Nuevo Pacto, ”Pero yo os digo” colocando una norma de vida tan alta que un ser humano común y corriente no puede cumplir.
Y por esto cuando dice: “Para que seáis hijos de vuestro padre que está en los cielos” lo que debemos entender, es que sólo aquellos que hemos nacido de nuevo tenemos la capacidad de cumplir con la alta exigencia del auténtico cristianismo… Que es como dice la última frase; ”sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.
Algunos se enredan cuando oyen de tan alta exigencia, y una de las principales razones es que olvidan, que la clave está en el nuevo nacimiento, que nos convierte en hijos de Dios y nos capacita para vivir en la voluntad de Dios.
Y parece que también olvidaran, que para poder llegar a ser hijos de Dios, fue necesario que nos fueran perdonados absolutamente todos nuestros pecados…
Quien olvida el perdón de Dios sobre su vida, normalmente toma la actitud de molestarse o defenderse cuando es confrontado por Dios a través de su palabra, o de sus hermanos en la fe.
Olvidar haber sido perdonado por Dios puede ser algo muy sutil, pero se puede descubrir porque el resultado es que la persona terminará creyéndose buena, o no tan mala como los demás.
Pero eso es en realidad maldad, mucha maldad de gente muy inmadura. Lejos de esto, lo que debe haber en nuestra mente es que la clave es, lo que nosotros somos en Cristo Jesús. Ya lo leímos:
Juan 10:26–28 pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Hay muchos que no creen ni siquiera en lo bueno de seguir la instrucción de Dios, mucho menos en que tengan su poder para obedecerle.
Pero el que verdaderamente es hijo de Dios… Caminará con Dios… ”Me siguen” y no perecerá jamás.
No perecerá jamás no se refiere en lo absoluto a su vida física, pues cuando el Señor nos manda a decir la verdad, y a comunicar el evangelio también nos advierte que por hacer eso, la gente para no sentirte pecadora nos pueden querer matar.
Pero si esa fuera la situación, si nos fueran a matar, Dios asegura que no hay que sentir ningún temor porque no podrán matar nuestra alma…
Mateo 10:28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Esto mismo compartí en el tema anterior, sólo que hoy quiero ligarlo con el siguiente texto que dice:
Proverbios 1:19 Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores.

Y uniendo estos dos pasajes podemos decir que no importa si te matan, lo importante es que no dejes que la codicia te quite la vida. Pero: ¿Cómo sucede esto?
A algunos la codicia les quita la vida física, porque por causa de su codicia se meten en negocios ilícitos y en relaciones con gente perversa terminando muertos, y por supuesto en el infierno.
A otros la codicia no les permite tener vida espiritual… Son como los de la parábola de la semilla que cayó entre espinos, donde los afanes de la vida no le permiten creer en Jesús cómo debieran, y recibir vida espiritual. Y cuando mueren también terminan en el infierno.
Pero hay un tercer grupo, que es el de los hijos de Dios, que por tener vida eterna, esa vida eterna nos permite echar fuera la codicia de nuestra vida…
¿Qué pasa si un autenticó hijo de Dios no logra con la ayuda de Dios deshacerse de su codicia?
Ya hablé de eso un poco atrás en este mismo tema, y dije que allí hay dos opciones:
Si es un hijo de Dios y por esta razón se la pasa luchando en oración, pidiéndole a Dios que elimine su codicia… Es decir aunque hay codicia en su vida no practica la codicia, porque hay el deseo de deshacerse de ella y ora cada vez que hace falta para deshacerse de ella.
La otra opción es que se acomode con su codicia, es decir que deje de luchar para erradicarla, eso en otras palabras quiere decir que sigue desobedeciendo a Dios, haciendo cosas que aumentan su codicia… Y en este caso lo que se puede estar demostrando es que no es un hijo de Dios.
Digo puede porque es posible que un tiempo más tarde producto de los tratos de Dios, de las disciplinas, decida orar para eliminar la codicia de su vida.
Cuando miramos el contexto de este texto en el libro de proverbios:
Proverbios 1:19 Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores.

Vemos que está hablando de hombres malos y de comportamientos injustos, en contra de los hombres para obtener lo que ellos quieren. Es decir está hablando de hombres a los que no les importa cuál sea la voluntad de Dios, pues lo que les importa es su propia voluntad y lo que ellos quieren obtener.
Y si la codicia es un mal en de todos aquellos que no les importa cuál sea la voluntad de Dios… Entonces tendremos que aceptar que la codicia es prácticamente lo que gobierna el mundo.
Y como de este mundo venimos… Por supuesto, lo normal entonces es que nuestra vida también esté contaminada en mayor o menor grado por la codicia.
Pero eso no es una justificación, porque con la codicia ocurre igual que con la salvación, donde el problema no es que el hombre sea pecador, el problema es que el hombre rechace la salvación…
Igualmente… El problema no es que tengamos codicia, el problema es que teniendo la oportunidad de eliminarla con el poder de Dios, no lo hagamos.
Una de las razones, que no es una justificación, por la cual hay tanto cristiano enfermo de la codicia es:
Que no se enseña, o se enseña muy poco acerca de la codicia.
Ya les había comentado que a veces he preguntado a algunos cristianos… ¿En tu iglesia te han enseñado que desear ser rico es pecado? Y cuando hacen cara de asombro… Entonces les leo:
1 Timoteo 6:9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;

Algunos dicen: No había leído esto. Otros dicen; no lo había visto de esta manera…. Pero lo cierto es que si hay muchos pasajes que de forma directa o indirecta enseñan lo mismo?. Por ejemplo de forma directa el Señor Jesús enseñó:
Lucas 12:15 Y les dijo: -Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

De forma indirecta en otra ocasión el Señor Jesús dijo:
Lucas 14:33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Quien cumpla con este mandato de renunciar, por supuesto que no habrá codicia en su vida.
Juan 6:27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

Donde la enseñanza es que debemos buscar a Dios para recibir el alimento espiritual en lugar de estar pensando en las cosas materiales.
El apóstol Juan enseño:
1 Juan 2:15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

O sea que la codicia, la avaricia, o la tacañería son el resultado de no experimentar el amor de Dios.
El apóstol Santiago también:
Santiago 4:4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Mostrando que el amor al mundo que incluye la codicia nos vuelve enemigos de Dios. ¿Será serio este pecado de la codicia?
El apóstol Pablo después de renunciar a todo para hacer la voluntad de Dios, escribe:
Filipenses 3:17 al 20 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. 18Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal. 20Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

Prácticamente mostrando que aquellos que viven gobernados por su codicia no pueden ser cristianos. Y a otros escribe:
Colosenses 3:1 al 2 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Como condicionando que quien realmente ha nacido el nuevo, tiene la vista en las cosas de arriba y no en las de la tierra.
Luego nos muestra como es una orden sacar de nuestra vida no sólo la codicia sino cualquier pecado:
Colosenses 3:5 al 6 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,

La avaricia es idolatría y la idolatría era castigada con la muerte… Había otros pecados por los cuales se podía pedir perdón, ofrecer un sacrificio, hacer algún tipo de restitución pero cuando los pecados eran castigados con la muerte una de las razones era porque esos pecados son muy contagiosos por lo cual era bueno acabarlos de raíz.
¿Cree usted que este versículo que ya leímos…Es pura mentira?
Lucas 12:15 Y les dijo: -Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

La vida a la que el Señor se refiere no es a la vida de los incrédulos, sino a la vida espiritual.
Es decir: ¿Cree usted que la vida espiritual, la verdadera vida, sí depende de la cantidad de las cosas que podamos poseer, que los que tienen una o varias casas siempre son mejores personas, mejores cristianos, más conocedores de Dios que los que no tienen casa?
¿Cree usted que los que tienen una carrera son mejores cristianos que los que no tienen una carrera profesional? O ¿Los casados como tienen esposa e hijos siempre son mejores cristianos que los solteros? O ¿Los millonarios siempre son mejores cristianos que los pobres?
La vida, la verdadera vida del hombre no consiste, no depende, no está basada en lo que el hombre pueda poseer. Si esto no fuera cierto, si la vida, si la verdadera vida cristiana, dependiera de lo que el hombre tiene, tendríamos que decir sin lugar a dudas que Dios es injusto.
Y no habría forma de justificar a Dios porque los que nacen en cuna de plata se salvarían mientras que los que nacen sin cinco de plata terminarían en el infierno… Pero eso no es cierto.
En la escritura podemos leer:
Ezequiel 33:31 Y vienen a ti como viene el pueblo, y están delante de ti como pueblo mío. Oyen tus palabras, pero no las ponen por obra, antes hacen halagos con sus bocas y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia. 32Y tú eres para ellos como un cantor de amores, de hermosa voz y que canta bien. Ellos oyen tus palabras, pero no las ponen por obra.

La pregunta es: ¿Por qué a pesar de escuchar y de reconocer que son las palabra de Dios expresadas de buena manera… Porque no hacen caso?
Porque la avaricia cierra el corazón de la gente, de los creyentes, y no les deja entender, ni creer estas importantísimas verdades…. “Estuvo bueno el mensaje” dicen… Pero no toman decisiones.
Y esta actitud de incredulidad que nos lleva al no querer hacer la voluntad de Dios, a no ver cómo importante la vida cristiana, y tratar de seguir así en dos mundos… Nos revela el verdadero origen de la codicia.

V. EL ORIGEN DE LA CODICIA
¿Alguno de ustedes recuerda cuando fue la primera vez que se menciono esta actitud de codicia en la escritura?
Génesis 3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

El hombre no creyó a Dios, no creyó en lo bueno del plan que Dios organizó para el, escogió creerle a Satanás y a sus ofrecimientos… Y comenzó a codiciar lo que satanás le ofrecía.
El hombre estaba contento con lo que Dios le había dado… Pero por causa de su incredulidad hacia Dios, y por causa de su confianza en Satanás, comenzó a codiciar un estilo de vida inferior al que Dios había diseñado para el… Donde el resultado final será perderse del espectacular ofrecimiento de Dios para terminar en el infierno.
Vuelvo y pregunto: ¿Será grave la codicia?
¿Cómo salir de la codicia? Confiando en Dios, reconociendo su amor eterno por nosotros, aprendiendo a amarlo… Y el resultado de todo esto será desear de todo corazón vivir haciendo sólo su voluntad.
Quién vive sólo para hacer la voluntad de Dios será librado de la codicia… Quien vive para sí mismo, si es que es posible, porque lo más seguro Satanás lo engañara para que viva para él y entonces seguirá preso en la codicia.

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