I. INTRODUCCIÓN
2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Ser nueva criatura es algo milagroso, tanto que es imposible que el hombre por sí mismo lo pueda lograr y es por eso que Dios lo hace. Y creo que uno de los cambios más importantes es decir de las cosas viejas que debemos dejar atrás y de las nuevas que debemos adoptar, es que en la medida en que pasa el tiempos o más precisamente los tratos de Dios a nuestra vida, nuestro conocimiento de la voluntad de Dios y nuestra confianza en esa voluntad de Dios, vaya creciendo cada día más, hasta que lleguemos al punto en que, Dios pueda decidir lo que quiera acerca de nuestra vida, y nosotros ante sus decisiones (cualesquiera que sean) solamente respondamos con una enorme gratitud, alabanza y obediencia.
Y para que evaluamos nuestra vida la pregunta es: ¿Cómo estamos respondiendo ante TODAS las decisiones que Dios toma a nuestro alrededor… Con gratitud alabanza y obediencia?
Porque ese debe ser el resultado normal por causa de la profunda convicción de que Dios, que jamás se equivoca, que no deja de ser misericordioso y que está trabajando a favor de nosotros, para realizar un plan tan espectacular, que sólo él en su grandeza ha podido concebir. Del resultado de este trabajo de Dios en nosotros la escritura dice:
Romanos 8:18–19 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.19Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
Llegar a ese nivel de confianza garantiza una vida plena en todo sentido, donde no sólo la paz, el gozo y el amor controlaran nuestro corazón, nuestros pensamientos y todas nuestras decisiones, sino donde Dios ira formando en nosotros el carácter que debemos tener como hijos suyos, lo cual es similar a decir, donde Dios irá sacando de nuestra vida, todos esos pecados y malas actitudes que no nos dejan ni progresar ni ser felices y esto nos permitirá disfrutar de la vida como Dios lo desea.
A través de los años he aprendido a confiar más en Dios, lo que me ha llevado a reaccionar de manera muy diferente ante muchas situaciones, no puedo dejar de mencionar, que para que este crecimiento en la fe sea una realidad, es primero necesario reconocer nuestra gran incredulidad.
Lo cual no es difícil si poniendo atención a su palabra evaluamos nuestros comportamientos, que al ser muy diferentes de lo que Dios desea, se hace evidente cuanto desconfiamos de Él.
Algo tan sencillo como; ¿Estamos dando gracias en absolutamente todo, nos estamos gozando a través de las pruebas, tenemos una actitud generosa, perdonamos con la misma facilidad que Dios nos ha perdonado, etc.
Porque la clave de esta evaluación no es solamente lo que pensamos, o lo que hablamos, mucho menos lo que aparentamos… Sino la forma como reaccionamos ante diferentes tratos que Dios da nuestra vida, precisamente para mostrarnos nuestra incredulidad y así poder llevarnos a aumentar nuestra fe.
Déjeme insistir, la pregunta es: ¿Usted a través de las diferentes circunstancias de la vida, logra reconocer su incredulidad?
II. EL AUTOENGAÑO RESPECTO DE LA FE
En el estudio o sermón anterior donde hablé acerca del verdadero amor de un padre, mencione a un hombre llamado Asaf, quien tuvo un momento de crisis espiritual muy fuerte en su vida, porque no entendía el objetivo que Dios quería lograr a través de los tratos que estaba recibiendo.
Básicamente no entendía que el objetivo de Dios era salvarlo de la condenación eterna.
Lo complicado de esa situación que también le ocurre a muchísimos cristianos, es que esa falta de entendimiento en lo que Dios desea, esta disfrazado de confianza en Dios.
Y digo complicado porque nuestra confianza en Dios nos lleva a pensar que Dios hará ciertas cosas con nosotros, que obviamente deseamos, pero la realidad es que estamos ignorando lo que Dios desea hacer con nosotros, y eso a fin de cuentas es incredulidad.
Insisto: No es posible ignorar los objetivos que Dios tiene para nuestra vida, y al mismo tiempo pensar que estamos confiando en Él.
Sin embargo este engaño respecto de la fe es muy común, y lo podemos ver con claridad en las palabras de Asaf, el cual declaraba.
Salmos 73:1 Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.
Pero si dice que Dios es bueno con Israel, porque siendo el parte de Israel; ¿Porque no acepta los tratos que está recibiendo como la manifestación de la bondad que él dice que Dios tiene? Es decir: ¿Por qué recibe esas situaciones como sí Dios lo quisiera destruir?
Es decir; Si Dios es bueno, y ciertamente lo es, y si Dios no cambia, y ciertamente Dios nunca cambia, entonces lo que Dios está haciendo con él con absoluta seguridad es bueno para él.
La contradicción está en que él dice que Dios es bueno, pero al continuar leyendo el salmo es evidente que él no está confiando en la bondad de Dios, ni en la justicia de Dios, y mucho menos en sus buenos propósitos. Y esa falta de confianza en Dios produjo en él el siguiente comportamiento:
Salmos 73:2 al 3 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. 3Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos….
Parafraseando lo que este hombre está diciendo es, que Dios es tan injusto que a los impíos les da buenas cosas, mientras que a él se las niega, y por eso concluye:
Salmos 73: 13 al 14 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia; 14Pues he sido azotado todo el día, y castigado todas las mañanas.
Pero aunque ha limpiado su corazón, eso cree, y aunque ha actuado con toda inocencia, de todos modos de parte de Dios sólo ha recibido azotes y castigos todos los días y todas las mañanas.
Y entonces la pregunta es: Pero si Dios ha sido tan porquería con él a pesar de haber limpiado su corazón… ¿Porque dice que Dios ciertamente es bueno para con los limpios de corazón?
Pues ese es el mismo engaño de muchos cristianos, qué dicen, porque así lo creen, que Dios es bueno y que confían en Él, pero frente a ciertas circunstancias, su queja, su lamento, su pesimismo lo que pareciera estar diciendo, es que el control de todas las cosas no lo tiene Dios, sino que Satanás interfiere con los buenos deseos de Dios, lo cual impide que recibamos lo que deseamos.
Ahora, no importa como lo pensemos, lo cierto es que nuestra resistencia ante la soberanía de Dios (ante las cosas que suceden a nuestro alrededor) y nuestra resistencia ante la voluntad de Dios (lo que nos ordena hacer) son una clara evidencia de nuestra incredulidad.
Sólo cuando aprendamos a recibir los NO de Dios, con la misma alegría y gratitud con que recibimos los SI de Dios, es que estaremos confiando verdaderamente en El.
Pero como ya mencioné, no será posible recibir los no de Dios con la misma alegría que los sí cuándo ignoramos el plan de Dios, cuando ignoramos lo que él desea hacer con nosotros.
¿Y qué es lo que muchos ignoran, y que muchas veces nosotros también olvidamos? Pues que Dios nos está preparando para vivir en la eternidad con Él.
Y esto es precisamente lo que este hombre entendió, y le ayudó a salir de su conflicto.
Salmos 73:16 al 17 Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí,17hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos…
El comprendió que ellos que hacían lo que les venía en gana, y vivían felices porque lograban los antojos de su corazón, ignoraban por completo que en realidad, iban rumbo al infierno… Mientras que el, gracias a los tratos que estaba recibiendo de parte de Dios, terminaría viviendo la eternidad en su presencia. Y por esto más adelante declara:
Salmos 73:27 al 28 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.28Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras.
Si decimos que confiamos en Dios, pero no nos estamos preparando para vivir en la eternidad, es obvio que nuestra confianza en Dios es muy deficiente, y por supuesto tiene que mejorar.
¿Por qué cómo puede alguien decir que confía en Dios, ignorando que la razón de todo lo que vivimos, y todo lo que Dios nos manda a hacer es para prepararnos para la eternidad?
Y lo grave es que sin esa visión de lo que Dios quiere hacer, no es posible entender la vida y los tratos que recibimos de parte de Dios, lo cual quiere decir que no veremos el amor de Dios, ni la justicia de Dios, ni la bondad de Dios en las cosas que nos pasan, y aunque insistamos en decir que Dios es bueno y que confiamos en él, nuestros argumentos y pensamientos nos llevarán a concluir que Dios no es tan bueno como dice ser.
(Karate Kids y los ejercicios de pintar y polichar sin entender cuál era el propósito…)
Respondamos con sinceridad a las siguientes preguntas:
¿Soñamos o hemos estudiado y por lo tanto pensamos en cómo viviremos en la eternidad?
¿Estamos conscientes frente a las diferentes circunstancias, que nos estamos preparando para la eternidad?
¿Vemos como buenas para nuestra formación todas las cosas que suceden a nuestro alrededor?
Si la respuesta a estas preguntas sí, entonces nos gozaremos y aún sentiremos sumo gozo frente a todas las cosas que sucedan a nuestro alrededor….
Pero ojo, lo que definitivamente confirma nuestra confianza en Dios es: ¿ Obedecemos en medio de esas circunstancias lo que Dios nos manda a hacer? La respuesta debe ser sí, porque la desobediencia es prueba irrefutable de nuestra incredulidad.
¿Y porque insisto en poner el dedo en la llaga para que reconozcamos nuestra incredulidad?
Porque no es posible confiar verdaderamente en Dios, si primero no reconocemos nuestra gran incredulidad, si seguimos pensando que es normal que nunca pensemos en la eternidad, o si seguimos pensando que es normal que nos preocupemos por las cosas que nos suceden, o si pensamos que es normal que ante los NO de Dios, estemos aburridos, no estaremos reconociendo nuestra incredulidad y entonces no lograremos confiar en Dios.
En el salmo es evidente que este hombre logró entender su incredulidad, logró entender que no estaba pensando en la eternidad, también entendió que estaba llamando maldición lo que era bendición, logró entender que no tenía ni idea de lo que realmente era bueno o malo para su vida, y logró entender que estaba muy embrutecido, al pensar que no valía la pena obedecer a Dios.
Lo cierto es que: Hay más confianza en Dios en aquel que reconoce que no confía, que en aquel que no confía, he insiste en decir que sí.
¿Y porque creo que este hombre si entendió su gran incredulidad? Porque después de pensar bien en el asunto, es decir tomando como medida los parámetros de Dios, (ese es el resultado de entrar en el santuario de Dios,) entonces escribió:
Salmos 73:21 Se llenó de amargura mi alma, y en mi corazón sentía punzadas.22Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti.
La amargura y el dolor en su corazón es una combinación de… Tanto tiempo yo peleando contra Dios por obtener cosas que no me convienen, y por lo tanto tanto tiempo sufriendo inútilmente…
Pero también en ese dolor y amargura puede haber algo de ego, pues se creía bueno según él al haber limpiado su corazón, lo cual era un engaño. Sin enbargoo después de reconocer su incredulidad y lo burro que era, al pensar que comprendía bien lo que no comprendía, es decir lo que le sucedía, está dando el primer paso para comenzar a entender:
Salmos 73:23 al 26 Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha.24Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria.25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.26Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
Y la pregunta es: ¿Dónde estamos? ¿En qué parte de este proceso de reconocer nuestra incredulidad y verdaderamente creer, estamos?
III. LOS PADRES Y LA FE
Vimos en un estudio anterior lo que es ser un buen padre, (complementando con lo de hoy) es aquel que confía en Dios y hace lo que Dios le ha mandado a hacer, y entonces lo primero que hace con sus hijos es proveerles la oportunidad de salvación, (eso es visión de eternidad) para luego continuar insistiendo en formar en ellos el carácter de Cristo (eso es aceptar el plan de Dios), con tal empeño en cumplir con su obligación que si es necesario reprenderá toda desobediencia en su familia (eso es disponerse a obedecer) para que aprendan a confiar en Dios. La escritura dice:
2 Corintios 10:6 Estamos dispuestos a castigar a todo el que no obedezca a Cristo, comenzando por ustedes, hasta que llegue el día en que todos lo obedezcan.
Vimos también que esta responsabilidad espiritual del padre sobre su familia, está por encima de cualquier otra responsabilidad, es decir está muy por encima de una buena alimentación, o de proveerles unos buenos estudios, o un lugar cómodo para vivir, porque todas esas cosas no tienen ningún valor comparado con el valor de la salvación, y con lo que Dios quiere hacer con cada uno de nosotros. Ya leímos que la escritura dice acerca de esta obra…
Romanos 8:19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
Un padre que confía en Dios, enfocará sus esfuerzos en cumplir edificando en el Señor a su familia, y esto no es nada nuevo en lo absoluto, cuando vemos el propósito de Dios con la iglesia es exactamente el mismo.
Efesios 5:25 al 28 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.28Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
Lo que Cristo se ha propuesto hacer con la iglesia, es lo mismo que los hombres deben hacer con sus esposas e hijos, y los que verdaderamente entienden su responsabilidad seguramente se asustaran, lo cual me parece muy bueno para que busquen el respaldo y la sabiduría de Dios, que les permita cumplir con esa responsabilidad.
Pero continuando con esta enseñanza para la familia, hoy quiero que nos preguntemos:
IV. CUÁL ES EL VERDADERO AMOR DE UNA ESPOSA Y MADRE.
Y podríamos comenzar contestando como hicimos con los varones, es decir con lo más sencillo, que una buena madre es aquella mujer que cuida su casa… Es decir lo sencillo o lo básico es, que los hombres consigan la provisión material para su familia, y lo sencillo y lo básico es que las mujeres cuiden y administren esa provisión, de tal manera que traigan bendición a toda la familia.
Hoy se ha desvirtuado el papel de la mujer, haciendo ver la administración del hogar como algo de poco valor, y a las mujeres que han abandonado esa responsabilidad por ir a trabajar, como algo muy valioso.
Pero por encima de lo que el mundo gobernado por los pensamientos de Satanás haga creer a hombres y a mujeres, una buena mujer según la escritura es la siguiente:
Proverbios 31:10 al 12 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.11El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias.12Le da ella bien y no mal todos los días de su vida.
Puede parecer una frase muy trillada, pero aquello de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer tiene mucho de cierto, hay mujeres que son como una desgracia para sus maridos, como también hay mujeres que son de enorme bendición, que como dice la escritura le dan bien y no mal todos los días de la vida.
Una mujer llena de virtudes, hará que ella sea estimada muy por encima de todas las riquezas, es decir un hombre con una mujer virtuosa daría hasta el último centavo por ella.
Además es una enorme bendición cuando un marido confía plenamente en su esposa, lo contrario a esto, desconfiar de la esposa es prácticamente una maldición.
Esta confianza en todo sentido, es decir también respecto de lo que ella debe hacer, no sólo el cuidado de su casa y de su familia, sino del respaldo que su marido necesita para que él y toda su familia viva según el plan de Dios todos los días.
Y así como pregunto cuántos hombres han tomado la determinación de vivir haciendo la voluntad de Dios, también pregunto: ¿Cuántas mujeres han decidido servir y respaldar a sus maridos en todo lo que esté de acuerdo con la voluntad de Dios? Qué es simular a preguntar: ¿Cuántas mujeres viven en continua sujeción?
Pero volviendo a lo sencillo, así como decimos que si un hombre no provee económicamente, es difícil que sea llamado un buen padre, de la misma manera, una mujer que no cuida de su casa difícilmente podrá ser llamada una buena madre.
Cuando hablaba de los hombres decía que hay hombres malos e incrédulos que cumplen con la responsabilidades de proveer para su familia. Igualmente cuando hablamos de las mujeres, también muchas que no conocen a Dios, son mujeres muy dedicadas a cuidar su casa.
Pero también las hay que no cumplen lo cual se ve bastante mal. Qué piensa usted cuando llega a una casa y la ve sucia, desordenada, las camas sin tender, la ropa sucia acumulada tomando al olor, las comidas no están a tiempo, que los pocillos y la losa se acumulan, que los niños andan sucios…Qué pensamos? Que hay un mal marido o que hay una mala mujer?
Y si en el mundo encontramos mujeres que son capaces de ser buenas cuidadoras de su casa;¿Que podíamos pensar que se espera una mujer que confía en Dios? Pues bien la escritura continúa hablando de la mujer virtuosa, y la verdad sería supremamente largo revisar en detalle cada una de estas cosas que dice, espero que las mujeres con disposición a hacer la voluntad de Dios lo revisen… El pasaje continúa diciendo:
Proverbios 31-13 Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos.
14Es como nave de mercader; Trae su pan de lejos.
15Se levanta aun de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas.
16Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos.
17Ciñe de fuerza sus lomos, y esfuerza sus brazos.
18Ve que van bien sus negocios; Su lámpara no se apaga de noche.
19Aplica su mano al huso, y sus manos a la rueca.
20Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso.
21No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles.
22Ella se hace tapices; De lino fino y púrpura es su vestido.
23Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
24Hace telas, y vende, y da cintas al mercader.
25Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir.
26Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.
27Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.
Mirando estas cualidades podemos decir que una mujer virtuosa es:
Es una mujer que no le huye al trabajo manual sino que con voluntad y gusto lo realiza.
Es una mujer que no tiene problema en madrugar para atender a su familia.
Es una mujer esforzada, es decir que cuando las cosas están difíciles ciñe sus lomos y esfuerza sus brazos.
Es una mujer que desarrolla habilidades de mujeres, sí hay que coser lo sabe hacer, si cocinar pues cocina bien, que sabe decorar, hacer arreglos, pintar, tejer, etc.
(Y en este tiempo creo que las mujeres deben saber usar la tecnología a su alcance)
Es una mujer con un cuerpo saludable, no que no se enferma, sino que se cuida en su alimentación, su peso y hace ejercicio.
Es una mujer, que se arregla y se viste bien, entendiendo por vestirse bien no cosas lujosas o costosas, sino de buen gusto por sencillas que sean.
Es una mujer que sabe cuidar la ropa de su familia, y que los viste a apropiadamente según la ocasión.
(No se los lleva a la playa con abrigos o al polo norte en pantalones y camiseta, o a un matrimonio vestido como para ir al monte, o al monte con tacones puntilla, etc.
Es una mujer previsiva en todo sentido, que por ejemplo no deja que las cosas en la casa se acaben, (faltó el azúcar, el arroz, el aceite) sino que antes de que esto suceda consigue lo necesario.
Es una mujer que no desperdicia el dinero, que no compra cosas innecesarias sino que sabe hacer buenas compras.
Es una mujer que cuando negocia hace buenos negocios. (No de las que dejan endeudados a sus maridos)
Es una mujer misericordiosa y clemente, que busca ayudar a los pobres y a los necesitados.
Es una mujer que no vive llena de temores, que no le teme al futuro porque sabe que está haciendo las cosas como Dios lo desea.
Es una mujer honorable.
Es una mujer que habla con sabiduría porque conoce los principios de la palabra de Dios.
Y una aclaración que considero pertinente, no es que la mujer no pueda trabajar fuera de su casa, porque el pasaje muestra una mujer que no sólo trabaja, sino que es buena negociante. El problema es que por trabajar o negociar se desentienda de la administración de la casa.
Lo ideal es que la mujer no tenga que trabajar afuera de su casa, bastante trabajo es la casa el marido y los hijos, pero si hace falta el trabajo de la mujer por el nivel de vida que han escogido, la mujer no puede abandonar el cuidado de su casa.
Y por todas estas razones continúa el libro de proverbios:
28Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: 29Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas. 30Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. 31Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos…
V. ¿QUÉ CLASE DE MUJER ERES O QUIERES SER?
Pregunto: ¿Qué será mejor? Ser una mujer como la que describe la escritura en este pasaje de proverbios, o una mujer como la describe el libro de Eclesiastés el cual dice:
Eclesiastés 7:26 Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella; mas el pecador quedará en ella preso.
¿Y cuál es la enorme diferencia que puede convertir a una mujer en virtuosa o en una mujer que termina siendo más amarga que la muerte para su marido?
La diferencia está en lo que dice la escritura cuando habla de la responsabilidad de la mujer en el matrimonio:
Efesios 5:22 al 24 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;23porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Allí está la diferencia; la mujer virtuosa como dice la escritura es difícil de hallar, pero la mujer que se sujeta a su marido como al Señor en todo, Dios la convertirá en una mujer virtuosa, mientras que la mujer que no se sujeta ni a Dios ni a su marido, con el tiempo llegar a ser más amarga que la muerte para su esposo.
Inicialmente cuando los hombres nos casamos todas las mujeres son muy lindas, es decir tal vez no sean virtuosas pero tampoco amargas, pero al pasar el tiempo las que se sujetan se van convirtiendo en mujeres virtuosas y las rebeldes en una desgracia.
No podemos ignorar aunque el deseo de Dios es que todas las mujeres se conviertan en virtuosas, el papel de los maridos es ayudarlas a lograr este objetivo, por lo tanto un mal marido, que no cumple con su responsabilidades, pues hará un poco más difícil que la mujer se convierta en virtuosa, mientras que un buen esposo, un esposo sabio que desea vivir en la voluntad de Dios, seguramente dará la dirección apropiada para que su mujer se convierta en mujer virtuosa.
Sin embargo allí la pregunta es:
¿Si está usted como mujer poniendo mucha atención para escuchar con cuidado y luego poner en práctica de manera diligente lo que su marido le pide que haga?
Es decir: ¿Tienes la actitud de servir, de escuchar con atención y obedecer con diligencia a tu marido?
Y eso en otras palabras quiere decir: ¿Es usted una mujer sujeta a Dios y como consecuencia a su marido?
Si volvemos a revisar la característica de la mujer más amarga que la muerte:
Eclesiastés 7:26 Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella; mas el pecador quedará en ella preso.
Lo que es evidente es que esta mujer quiere controlar a su marido. Ciertamente hay muchos maridos controlados por sus mujeres, y esto se puede notar en el miedo que les tienen, aun para decirles la verdad acerca de sus errores.
Y si no son capaces de mencionar los errores de su mujer por miedo a la respuesta agresiva y controladora que ella dará, mucho menos serán capaces de dar órdenes.
Hay otras que tal vez no han logrado controlar a sus maridos, porque ellos no se dejan controlar, pero ellas tampoco les hacen caso, o sólo le hacen caso en las cosas en que están de acuerdo, o que simplemente sí quieren hacer.
Si él le dice que coma mucho ella come mucho, si le dice que coma poco eso si que no; si le dice que duerma mucho ella le hace caso, si le dice que madrugue un poquito eso sí que no; que haga ejercicio… Eso tampoco, etc.
La rebeldía de una mujer se hace evidente cuando le toca hacer algo que cuesta un poco de esfuerzo, y entonces hasta allí llega la sujeción y la obediencia.
Cuando una mujer de estas llega a la iglesia, y entendiendo lo de la sujeción, no comienza a obedecer a su marido, es tan complicado como cuando un mal hombre llega a la iglesia, y no quiere cambiar, porque quiere seguir maltratando a su mujer.
Esta clase de mujer también está descrita en el libro de proverbios y dice de ella:
Proverbios 19:13 Dolor es para su padre el hijo necio, y gotera continua las contiendas de la mujer.
Proverbios 27:15 al 16 Gotera continua en tiempo de lluvia, y la mujer rencillosa, son semejantes; 16Pretender contenerla es como refrenar el viento, o sujetar el aceite en la mano derecha.
Una mujer rencillosa o quejumbrosa, que son las características y las herramientas de la mujer rebelde, por obvias razones no es una mujer sujeta ni al marido ni a Dios, y tener goteras en la casa, de esas que uno tapa y cada vez que llueve vuelve se entra el agua y moja los muebles o la cama, es de lo más frustrante.
Así es la típica mujer rebelde y necia que no hace caso a su marido, por supuesto llena de disculpas y según ella de buenas razones. Y como cree que tiene buenas razones se la pasa peleando con su marido cada vez que él no hace las cosas como ella quiere, o cuando la exhorta porque ella está haciendo las cosas mal.
Si un hombre pide que se hagan cosas de acuerdo a la voluntad de Dios y la mujer no le obedece, esa es una situación realmente grave, que asegura un mal matrimonio, donde pelearán a lo largo de toda su vida, o el hombre tendrá que adoptar un papel pasivo (la palabra es otra) respecto de la mujer que tiene. Es decir echarse al dolor.
Y digo esto, porque el pasaje dice que esta clase de mujer, precisamente por su falta de sujeción es inmanejable, tanto que es tan imposible cambiarla, como es de imposible detener el viento (se imaginan) o agarrar el aceite con la mano y sujetarlo.
Y así como a los hombres les hacíamos la pregunta de si eran unos buenos padres, hoy las mujeres pregúntense: ¿Le hace usted caso a su marido en todo como si fuera el Señor Jesucristo quien ordenara?
Y si no le está haciendo caso a su marido en todo: ¿Va a seguir diciendo que es una buena mujer que confía en Dios, o que es una mujer de oración, o que es una buena esposa?
Algunas mujeres cuando son confrontadas con esta verdad, y quieren seguir siendo necias, contestan cosas como; “pero te he sido fiel”. Y eso es igual a cuando una mujer se queja por el mal trato y la falta de amor de su marido, y él contesta; “pero te he mantenido”.
Si no reconocemos nuestra incredulidad que nos lleva a desobedecer a Dios en los papeles asignados dentro del hogar, no vamos a poder cambiar, y entonces algunos seguirán siendo malos maridos y algunas seguirán siendo malas mujeres, y lo peor de todo se creerán buenos cristianos.
Y si esa mujer resulta ser bonita o agraciada, aunque el mundo valore mucho la belleza de la mujer, la escritura dice de ella:
Proverbios 11:22 Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa y apartada de razón.
Que desperdicio la belleza que Dios puede darle a una mujer, si esta no se sujeta a Dios ni a su marido, y creo que también es indudable que una mujer que no se sujeta a Dios ni a su marido, por supuesto es una mujer apartada de razón. Llamar inteligente a una mujer apartada de razón es una burrada. Y en proverbios 31 vuelve e insiste:
Proverbios 31:30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.
¿Cuántas mujeres virtuosas, o que quieren ser virtuosas tenemos en la iglesia, y cuántas mujeres han decidido no sujetarse a sus esposos, para llegar a ser peores que la muerte?
Ojo a las solteras, el noviazgo es para averiguar sí el hombre con que te vas a casar es un hombre que ejerce bien su autoridad, lo cual implica no sólo que tenga claro que el objetivo de la eternidad sino que lo haga de buena manera.
Y para los solteros el noviazgo es para averiguar si la mujer con que te vas a casar es una mujer sujeta a Dios, que está dispuesta a cumplir con cuidar la casa.
Y si en la práctica ven que el hombre no es lo que Dios dice que debe ser, o la mujer no es lo que Dios dice que debe ser, por favor no se casen con promesas de cambio, por qué lo más seguro es que no van a cambiar, sobre todo si ya se casaron, aunque de por medio haya amenazas de separación.
V. ¿CUÁL PAPEL ES MÁS DIFÍCIL?
Cuando enseño acerca de los papeles del hombre y la mujer, al hablar de lo que el hombre debe hacer las mujeres quedan contentas y piensan que fue un buen tema, y cuando hablo de lo que corresponde a las mujeres algunos hombres quedan muy contentos… Y también puede ocurrir que algunos hombres piensen que la responsabilidad es demasiado grande, al igual que muchas mujeres pueden pensar que lo que les toca a ellas es demasiado grande. La pregunta podría ser; Cuál de los dos papeles es más difícil?
Y eso que no he mencionado la responsabilidad conyugal que tienen el uno para con el otro…
1 Corintios 7:3 al 5 El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.4La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.5No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.
Del cual parece que son las mujeres las que tienen la tendencia a negarse más que los hombres, y tampoco he hablado del respeto…
Efesios 5:21 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete (reverencie) a su marido
Pero cuando nos preguntamos cuál de los dos papeles es más difícil, esa sola pregunta ya muestra que falta mucho conocimiento de Dios.
Porque hacerse esa pregunta y responder que por ejemplo es más difícil ser mujer, eso es igual a decir que es más difícil para las mujeres vivir el cristianismo que para los hombres, y decir eso está fuera de toda razón, porque sería igual a decir que Dios de manera injusta puso un trabajo más difícil para las mujeres.
Lo que hace difícil el cristianismo para un hombre o una mujer, no son los papeles que Dios nos dio a cada uno para cumplir, lo que hace difícil para unos y otros vivir el cristianismo, es el pecado de la incredulidad.
Si un hombre no cumple con su mujer en lo que Dios le ha mandado hacer, es porque no confía en Dios, y si una mujer no cumple con su marido, es porque no confía en Dios.
No se engañe pensando de que si él fuera de tal manera ella cumpliría, o si ella fuera de tal manera el lo haría, porque eso es completamente falso.
Cuando un hombre o una mujer no cumplen, el problema lo tienen con Dios, y es con él, con Dios con quien tienen que arreglar.
Ambos deben sujetarse a Dios, es un asunto de confianza, y si nos preguntamos para que se requiere más fe:
¿Para que el hombre abandone sus planes y viva de acuerdo a los planes de Dios, o para que la mujer abandone sus planes y viva de acuerdo a los planes de Dios?
La sujeción tanto del hombre como de la mujer es el método a través del cual Dios aplica la salvación a nuestras vidas.
La sujeción sólo puede ser una realidad en nuestras vidas, cuando verdaderamente confiemos en Dios, y qué bueno que Dios nos muestra a hombres y a mujeres nuestra incredulidad, evidenciada en nuestra desobediencia, para que confiemos, nos sujetemos verdaderamente, y disfrutemos de la salvación que él nos ha regalado a un costo altísimo.
