COMO CONOCER LA VOLUNTAD DE DIOS – Temas básicos – Parte 5

Después de haber depositado nuestra fe en el Señor Jesucristo como Señor y Salvador, y habiéndose producido el nuevo nacimiento lo cual asegura nuestra salvación, lo más importante es conocer y hacer la voluntad de Dios....

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 COMO CONOCER LA VOLUNTAD DE DIOS

 

I. INTRODUCCIÓN.

Después de haber depositado nuestra fe en el Señor Jesucristo como Señor y Salvador, y habiéndose producido el nuevo nacimiento lo cual asegura nuestra salvación, lo más importante es conocer y hacer la voluntad de Dios.

Sin embargo uno de los principales errores en la gente que se acerca a Dios, es el de hacerlo esperando recibir como dijo Jesús “cosas que perecen”. En la escritura encontramos lo que Jesús dijo a un grupo que quería esas cosas:

Juan 6:26-27 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

El Señor Jesús los exhortó porque aunque estaban buscándolo, con fe y con diligencia, no lo estaban buscando por las razones que Dios quiere ser buscado. Cuando esto ocurre trae como consecuencia una gran pérdida para el hombre, pues deja de recibir lo que Dios verdaderamente tiene para él, que son cosas que permanecen hasta la eternidad.

Otro de los errores también muy común en aquellos que se acercan a Dios, es el de hacerlo para vivir una vida de acuerdo a su propio concepto del bien y del mal. También en la escritura encontramos un ejemplo de esta clase de gente y de lo que les va a pasar:

Mateo 7:21-23. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

El Señor Jesús está profetizando que “muchos” cuando lleguen a su presencia y no les sea permitido entrar al reino de los cielos, argumentarán que tienen derecho a entrar porque hicieron cosas que a la gente normalmente le parecen buenas; como hablar de Jesús, echar fuera demonios y hacer milagros.

Sin embargo por las palabras de Jesús entendemos que aunque hicieron esas cosas, en realidad no hicieron la voluntad de Dios. Y cuando no se hace la voluntad de Dios, no importa lo bueno que nos parezca lo que estamos haciendo, Dios lo cataloga como maldad. (La maldad de no vivir de acuerdo a los deseos de Dios, maldad porque es consecuencia de no creer en su amor.)   Hacer la voluntad de Dios definirá lo que nos llevaremos para la eternidad y el lugar donde la pasaremos, hacer la voluntad de Dios también nos permitirá vivir en el presente una vida de verdadero descanso. El Señor Jesús dijo:

Mateo 11:28-30. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Esta invitación nos muestra que es muchísimo más fácil vivir una auténtica vida cristiana, de obediencia a Dios, que vivir sin tenerle en cuenta. Es más fácil vivir con la dirección y protección de Dios, que bajo el engaño del mundo, a través del cual no sólo se daña nuestra vida y futuro, también puede traer disciplinas de parte de Dios.   De acuerdo a estos y a muchos otros pasajes podemos entender que no hay nada más importante en la vida del cristiano que buscar a Dios para hacer solo su voluntad.

II. ¿CÓMO CONOCER LA VOLUNTAD DE DIOS?
Conocer la voluntad de Dios, más que un asunto de capacidad es principalmente un asunto de actitud. Pues sólo una buena actitud nos permitirá reconocer cual es la voluntad de Dios.  La escritura nos cuenta que cuando Jesús se manifestó al mundo, las opiniones acerca de él estaban divididas pues unos pensaban bien de él mientras que otros pensaban mal.

Juan 7:12 Y había gran murmullo acerca de él entre la multitud, pues unos decían: Es bueno; pero otros decían: No, sino que engaña al pueblo.

Aunque era evidente el beneficio que Jesús estaba trayendo a las personas de aquella época, liberándolas, sanándolas, alimentándolas y haciendo milagros, cuando la gente recibía sus enseñanzas, su “doctrina”, algunos pensaban que decía lo correcto, mientras que otros pensaban que estaba engañando a las multitudes. ¿Cómo saberlo?   En la actualidad las personas que buscan a Dios se enfrentan al mismo dilema, no precisamente acerca de las enseñanzas de Jesús, si de lo que muchos dicen que son las enseñanzas de Jesús. Unos enseñan ciertas cosas en nombre de Dios y otros enseñan otras completamente diferentes también en nombre de Dios. (No sólo tenemos las diferentes religiones de los que creen en las escrituras, sino además muchas divisiones entre los que tienen la misma religión).   Una persona que por su desconocimiento de las escrituras puede ser fácilmente engañada; ¿Cómo puede saber cuál es la enseñanza o doctrina correcta que le permita entender la voluntad de Dios?

A. UN GENUINO DESEO DE HACER SU VOLUNTAD
El Señor Jesucristo nos dio la respuesta para solucionar este dilema. Dice la escritura:

 Juan 7:15-17 Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado? Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.

En esto alabo a Dios al ver su sabiduría, pues sería injusto que una persona que deseara hacer la voluntad de Dios, no la pudiese descubrir por falta de capacidad, o por no tener la oportunidad de escuchar sanas enseñanzas, o peor aún, porque alguien le enseña mala doctrina.  Pero cuando el requisito básico es, un genuino deseo de hacer la voluntad de Dios, el Señor Jesús está hablando de un requisito que cualquiera puede cumplir, sin importar su edad, medio social, capacidades, etc. Mostrando así que cualquiera que realmente lo desee, puede acercarse a Dios y conocer su voluntad. Esto incluye por supuesto poder diferenciar entre una mala y una buena doctrina o enseñanza.

Inverso a esto, no importa cuanta capacidad, o el medio social, y aun la oportunidad que una persona tenga, si esta no desea genuinamente hacer la voluntad de Dios, no podrá conocerla aún que tenga los mejores maestros, prueba de esto es, que muchos que escucharon a Jesús no le entendieron y no se convirtieron.   El apóstol Pablo antes de convertirse formaba parte de este grupo de judíos con tan mala doctrina, que en lugar de reconocer, gracias a las escrituras, a Jesús como el Mesías, y a sus discípulos como los que estaban en lo correcto, el encontraba por su forma de interpretar las escrituras, argumentos para matarlos… ¿Estaría equivocado?   Pues era tan grande su equivocación, que en lugar de ser como él creía, un hombre de Dios, era un instrumento y muy activo de Satanás. Hoy existe mucha gente así, pero; ¿Qué hizo que al convertirse al cristianismo, se convirtiera también en el hombre más usado por Dios para revelar la buena doctrina?   La respuesta es; Su deseo genuino de hacer la voluntad de Dios, deseo que se hace notorio desde el momento de su conversión.

Hechos de los Apóstoles 9:6 Él, temblando y temeroso, dijo: -Señor, ¿qué quieres que yo haga? El Señor le dijo: -Levántate y entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que debes hacer.

Cuantos al momento de su nacimiento espiritual, lejos de desear hacer la voluntad de Dios, tienen una lista casi interminable de peticiones que esperan que Dios les cumpla. Más este hombre, al momento de su conversión, la primera pregunta que hace al reconocer que está hablando con el Señor es; «¿qué quieres que yo haga?”   Esta pregunta que hace el apóstol cobra más importancia, al tener en cuenta que Pablo no era un hombre que como muchos no estaba haciendo nada respecto de su fe, y entonces preguntan que hay que hacer. No, este hombre aunque en dirección equivocada estaba haciendo muchas cosas que creía que eran adecuadas, sin embargo al momento de su encuentro con el Señor, desecha todo lo que estaba haciendo y pregunta; «qué quieres que yo haga» Si eso está en el corazón de un creyente al comenzar su relación con Dios y se mantiene con esa intención, de sólo desear hacer la voluntad de Dios, entonces se cumplirá en la vida de ese creyente, la promesa hecha por Jesús acerca del Espíritu Santo.

Juan 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Juan 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

El apóstol Juan en su primera carta corrobora la función del Espíritu Santo en el creyente:
1 Juan 2:20 Vosotros tenéis la unción del Santo y conocéis todas las cosas.
1 Juan 2:27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Si el mismo Dios, en la persona del Espíritu Santo va a estar en el creyente enseñando acerca de todas las cosas, va a ser imposible que el creyente con buena actitud se equivoque, o sea engañado. Esta aclaración la hace precisamente como respuesta para combatir las doctrinas equivocadas:

1 Juan 2:26 Os he escrito esto sobre los que os engañan.

Lo opuesto también es cierto, es decir, lo que hace que un creyente genere o acepte una mala doctrina que lo desvíe de la voluntad de Dios, es su mala actitud. La actitud de hacer su voluntad aun con la ayuda de Dios.  Es más, una persona puede tener los mejores maestros de Biblia, y a pesar de estar escuchando la verdad, no lograr a causa de su mala actitud entenderla o creerla, peor aún, malinterpretara esa verdad acomodándola para hacer y/o justificar su voluntad y deseos.   Prueba de esto es, que mejor maestro que Jesús imposible, sin embargo, cuando un grupo de discípulos por no entenderle, por malinterpretarle se alejaron de él. Nos cuenta la escritura:

Juan 6:52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Juan 6:60 Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?…..66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Jesús en lugar de buscarlos para explicarles que habían malinterpretado sus palabras, y para que producto de la explicación volvieran a seguirlo… hizo todo lo contrario.
Juan 6:67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

Creo que si Jesús hubiese sabido que con una nueva explicación, ellos iban a entender y continuarían siguiéndole, lo hubiera hecho. Si no lo hizo, es porque sabía que era un asunto de revelación, para lo cual era necesario tener disposición, y ellos no la tenían.

1. ¿Estás verdaderamente dispuesto a hacer la voluntad de Dios?
Esta disposición nace del hecho de comprender y creer verdaderamente en Dios. De tal manera que no se trata de, “Dime Dios que hay que hacer para ver si lo hago” lo cuál sería no sólo una actitud tremendamente altiva de nuestra parte, sino aún ofensiva para Dios. (¿Quién se cree el hombre para atreverse a juzgar la voluntad de Dios?)
Cuenta la escritura que el pueblo cansado de recibir calamidades manda al profeta Jeremías a consultar a Dios y le dice:

Jeremías 42:6 Sea bueno, sea malo, a la voz de Jehová, nuestro Dios, al cual te enviamos, obedeceremos, para que, obedeciendo a la voz de Jehová, nuestro Dios, nos vaya bien.

El profeta consultó, ellos estaban en la tierra prometida, el profeta les dijo que Dios ordeno que se quedaran allí, que los iba a proteger y bendecir. Pero ellos se pusieron furiosos, dijeron que no era palabra de Dios y se fueron a Egipto.    ¿Porque no hicieron caso si ellos mismos estaban preguntando? Porque;

2. Una cosa es preguntar para hacer y otra muy diferente preguntar para decidir hacer o no.
Cuando uno pregunta cuál es la voluntad de Dios para luego para decidir si la hago o no. Es porque no está dispuesto a hacer la voluntad de Dios, si no lo que uno cree correcto o incorrecto.
Esta actitud es una clara evidencia de no conocer a Dios, de no entender su grandeza, de no confiar en él, y por eso se comete el grave error de preguntar cuál es la voluntad de Dios para juzgar si lo que Dios dice es bueno o es malo.   Contrario a esto el que quiere hacer la voluntad de Dios, porque confía en El, sabe que Dios jamás nos pide hacer algo que nos perjudique. Por eso no necesita saber cuál es la voluntad de Dios para disponerse, por eso cuando pregunta lo hace para hacer, no para decidir si la hace o no.   Cuando ellos dijeron al profeta «sea bueno o sea malo» lo que Dios ordene, ya estaban manifestando su desconfianza en las decisiones Dios. Esa desconfianza no les permitió obedecer a Dios cuando les comunicó su voluntad.   Contrario a esto, a mayor disposición de hacer su voluntad, más fácil resultara comprenderla. Pero cuando no hay disposición, no es posible ni siquiera entender los principios de la palabra de Dios, mucho menos su voluntad.   En el capítulo 22 del libro de números, se narra la historia de un profeta al que Dios con claridad cuando le consultó le dijo que hacer, pero por no haber verdadera disposición, no entendió el deseo de Dios. Mientras que un animal de carga, una burra, si fue capaz de ver lo que el profeta no. (Estudiar el pasaje)   Esto nos confirma una vez más este principio tan importante; Hasta el más burro de los hombres puede entender la voluntad de Dios si está dispuesto a hacerla, pero hasta el más viejo creyente, por estudioso o inteligente que sea si no está dispuesto a hacer la voluntad de Dios, no podrá entender nada. (Malinterpretara las escrituras y dará malas enseñanzas y malas doctrinas)

B. ENSEÑABILIDAD.
La verdadera disposición de hacer la voluntad de Dios, tiene como parte de la motivación la conciencia de no estar haciendo las cosas bien, de estar equivocado, de ser ignorante respecto los asuntos espirituales, de ser pecador. Por eso quien verdaderamente desea hacer la voluntad de Dios tiene también una actitud enseñable.

El rey David, a pesar de su posición y de todos sus éxitos mantenía una actitud enseñable. Por eso escribió:

Salmo 139:23-24. Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno.

En este Salmo podemos ver una gran diferencia con otros Salmos como el 51, donde David totalmente consciente de su pecado le pide perdón a Dios. En este salmo como no es consciente de su pecado no pide perdón a Dios. Sin embargo entendiendo su pequeñez delante de Dios le pide que revise su vida, que pruebe su corazón, porque sabe que aunque su intención no es hacer las cosas mal, es muy posible que en algunas o en muchas cosas esté equivocado, y él quiere aprender.   Lo contrario y muy común con una actitud altiva, es pensar que porque no tenemos pecados de los cuales somos conscientes entonces no necesitamos mejorar. O porque entendemos con claridad ciertas doctrinas, no tenemos nada que aprender. Pero esta actitud impedirá nuestro crecimiento espiritual, nuestro conocimiento de Dios y de su palabra y por supuesto impedirá conocer con verdadera profundidad cuál es la voluntad de Dios.

C. FE ABSOLUTA EN LA PALABRA DE DIOS
Pero de nada sirve nuestra disposición a ser enseñados, si no tenemos a dónde recurrir para serlo. La Biblia es la palabra de Dios, y todo el que genuinamente quiera hacer la voluntad de Dios, la aceptara como lo que es. La infalible palabra de Dios en los textos originales.

2 Timoteo 3:16-17. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Si aceptamos que la Biblia es la palabra de Dios, por lo tanto la máxima autoridad en todo lo que ella enseña también debemos aceptar que la interpretación de la Biblia es sólo una. El apóstol Pedro escribió:

2 Pedro 1:20-21 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Cuando dice que ninguna profecía es de interpretación privada se refiere a que la escritura no puede ser interpretada al acomodo de los hombres, sino que debe ser interpretada y entendida de acuerdo a lo que Dios verdaderamente quiso comunicar a través de su Santo Espíritu.  Esta aclaración es supremamente importante pues algunos enseñan que la escritura cada uno la interpreta a su manera, que es lo mismo a decir que la verdad absoluta no existe y de esta manera sutil pero efectiva, niegan la autoridad de la palabra de Dios.

D. BUSCAR Y SALVAR LO QUE SE HA PERDIDO.
Dentro de la voluntad de Dios para los seres humanos hay algo que Dios desea de todos ellos…

Lucas 19:10 porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Esto es tan sencillo como natural. Si Jesús ha hecho todo lo que ha hecho para buscar y salvar lo que se había perdido (nosotros), es apenas normal que como sus hijos busquemos hacer lo mismo.
No sólo por el ejemplo dado por él, sino por la orden que es supremamente clara:

Juan 20:21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.

Tener en cuenta este deseo de Dios nos ayuda a entender con mucha más facilidad que cosas son o no la voluntad de Dios. Pues la pregunta que nos debemos hacer ante cualquier decisión que vayamos a tomar debe ser si eso que vamos a hacer ayuda o no a buscar y a salvar lo que se ha perdido.

III. EL MÉTODO.
No sobra insistir que para poder conocer la voluntad de Dios es indispensable tener un deseo genuino de hacerla cualquiera que ésta sea, si esa no es la actitud, no importa lo correcto que sea el método para entender la voluntad de Dios, no la podremos conocer. Pues es Dios mismo quien revela su voluntad pero sólo a aquel que la quiere realizar.
Los elementos básicos e indispensables que tenemos a disposición son: Los principios de Dios que están en su palabra; Las autoridades colocadas por Dios; Y la dirección que el Espíritu Santo da a sus hijos.
Hay otros elementos a tener en cuenta cómo son los dones del Espíritu Santo y las circunstancias de la vida o señales, pero estos elementos deben ser revisados a la luz de los tres elementos principales.

A. LOS PRINCIPIOS DE DIOS
Son un marco dentro del cual se mueve Dios, Dios no actúa jamás en conflicto con sus propios principios. Es una de las razones por las cuales fue necesario que Cristo muriera en la cruz.  ¿Si Dios quería salvar al hombre por qué no simplemente olvidaba el asunto de los pecados y nos perdonaba, restauraba, bendecía, etc.?   La respuesta es; Porque la justicia de Dios no podía ser ignorada y eso significa que si alguien había desobedecido, lo justo es que fuera castigado. Y como Dios no quería condenar al hombre, Jesucristo muere en la cruz para satisfacer la justicia de Dios y poder ofrecer su amor a un hombre pecador.
Si Dios no actúa jamás en contra de sus principios, tampoco nos va a ordenar actuar en contra de ellos. Por eso es necesario conocer y entender con claridad los principios de Dios para poder discernir cuándo algo es, o no es la voluntad de Dios.   De acuerdo a esto sabemos que mentir, robar, levantar falso testimonio, codiciar, o cualquier acción o actitud que vaya en contra de los principios de la palabra de Dios, definitivamente no es su voluntad.   La frase del mundo; “El fin justifica los medios” usada para hacer algo incorrecto, como mentir para lograr un objetivo correcto, no es válida en lo absoluto en la vida cristiana. Porque para hacer la voluntad de Dios siempre es necesario tener objetivos correctos y usar métodos correctos, es decir acciones y actitudes que nunca vayan en contra de los principios enseñados por Dios en su palabra.   El asunto suena muy sencillo, para saber si algo es o no es la voluntad de Dios, sólo hay que revisar que todo esté de acuerdo a los principios de la palabra de Dios. Sin embargo hay tres asuntos muy importantes a considerar.

1. LOS PRINCIPIOS PRÁCTICOS MORALES Y ESPIRITUALES
En la escritura encontramos principios prácticos como por ejemplo la diligencia, principios morales como la honestidad, y principios espirituales como la fe o la dependencia de Dios.
Cuando vamos a realizar la voluntad de Dios es necesario estar alineado con esas tres clases de principios que aparecen en la escritura. De no ser así, si Dios lo considera necesario las cosas no van a salir bien.
Por ejemplo: alguien que es muy buen trabajador, inteligente, práctico, eficiente, etc, pero está infringiendo principios morales como la honestidad, la fidelidad, etc. Aunque la escritura dice:

Proverbios 22:29 ¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; No estará delante de los de baja condición.
Proverbios 21:5 Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.

Si una persona cumple con los principios prácticos, pero no cumple con los principios morales, puede irle muy mal pues la escritura también dice:

Proverbios 20:17 Sabroso es al hombre el pan de mentira; Pero después su boca será llena de cascajo.
Proverbios 20:23 Abominación son a Jehová las pesas falsas, Y la balanza falsa no es buena.
Proverbios 11:24 Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.

Esto quiere decir que no importa cuánto aplique una persona los principios prácticos, si está infringiendo los principios morales Dios puede arruinar a esta persona.

Isaías 1:23-24 Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda. 24Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios;

Pero también es posible que encontremos a alguien que cumpla con los principios prácticos, que además cumpla con los principios morales, como la honestidad, la generosidad, etc. Pero no esté cumpliendo con los principios espirituales, como depender de Dios o darle la honra y entonces Dios a pesar de que esta persona esté cumpliendo con principios prácticos y con principios morales pueden tomar acción contra esta persona. La escritura dice:

Proverbios 11:28 El que confía en sus riquezas caerá; Mas los justos reverdecerán como ramas.

Como ejemplo podemos ver la historia de Nabucodonosor el cual en cierto momento de su vida se jactó de su poder y entonces Dios:

Daniel 4:30-32 habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? 31Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; 32y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.

Todo esto quiere decir que cuando revisamos los principios de Dios para saber si algo es o no es la voluntad de Dios, debemos tener en cuenta estas tres clases de principios. Y además debemos entender que para Dios son más importantes los principios espirituales, luego los morales, y por último los prácticos.  Algunos principios espirituales de suprema importancia son: amar a Dios sobre todas las cosas, amar lo que Dios ama, vivir por fe, hacerlo todo para la gloria de Dios, hacerlo todo dependiendo de Dios, no vivir para nosotros sino vivir para Dios, no buscar agradar a los hombres sino a Dios, no esperar recompensa de los hombres sino de Dios, tener contentamiento, etc.

2. LOS PRINCIPIOS APARENTEMENTE OPUESTOS
El segundo asunto a considerar respecto de los principios, es que a veces encontramos en la escritura principios que parecen opuestos, como por ejemplo:

1 Timoteo 5:20 A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.

La escritura enseña que la disciplina es necesaria para corregir el pecado. Pero también la escritura enseña:

Romanos 2:4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?

Y entonces la pregunta podría ser: ¿Siempre que alguien falle debe ser castigado? O ¿Siempre que alguien falle debe ser tratado con paciencia y misericordia? La respuesta a estas preguntas es depende. ¿Depende de qué?   Depende de la persona, de su madurez, de su conocimiento, del tiempo, etc. Pues hay personas a las que la disciplina endurece más su corazón y la misericordia lo ablanda, como también hay personas a las que la misericordia les hace daño, pues insisten en la necedad de su pecado, por lo tanto requieren ser disciplinados fuertemente.
Para saber cómo actuar en cada momento con cada persona tenemos además de los principios de la palabra de Dios otros dos elementos que nos sirven como guía. Estos son; las autoridades y el Espíritu Santo, que veremos un poco más adelante.

3. EL ORDEN Y EL TIEMPO DE DIOS
En la vida cristiana el orden de los factores si altera el producto. Con esto quiero decir que hay un orden establecido por Dios que debe seguirse, pues de no hacerlo así no estaríamos en lo absoluto haciendo su voluntad. Por ejemplo:

Efesios 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Las obras en la vida cristiana son un asunto de vital importancia, pero cómo podemos entender de este pasaje, es necesario primero haber sido hecho nueva criatura, (creados en Cristo Jesús) para luego cumplir con esas buenas obras.   No es posible hacer buenas obras si no se han nacido espiritualmente, tampoco se pueden hacer buenas obras para nacer espiritualmente ya que la salvación no es por obras.
En la escritura encontramos la historia de un joven que dijo haber estado guardando los mandamientos desde su juventud, sin embargo no tenía vida eterna:

Marcos 10:19 al 21 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

¿Cuántos habrá así en el mundo y en las iglesias? Guardando los principios de Dios pero sin salvación.  ¿Qué hace Jesús? Le pidió que hiciera algo para lo cual era necesario que el joven depositara su fe en Jesús como Señor y Salvador, pero este joven no fue capaz de obedecer porque su fe estaba depositada en sus riquezas y no en el Señor.

Hay otro caso similar pero con resultado diferente; el del apóstol Pablo.

Filipenses 3:6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.

Pablo era irreprensible en cuanto a los mandatos de la ley, pero sabemos que estaba equivocado atacando a Dios a quien creía que servía. Hasta que fue confrontado como este joven, no solo a vivir dentro de los principios de Dios, sino a hacer su voluntad.   Siempre que infrinjamos cualquiera de los principios, podemos tener la absoluta seguridad de que no estamos haciendo su voluntad. Llego ilegal al Ecuador, hay que mentir, etc.   Pero por otro lado, no siempre que estemos cumpliendo con los principios de Dios estaremos en su voluntad. Porque podemos estar rechazando sus deseos a causa de que lo que realmente nos interesa, que es vivir nuestra vida con los principios de Dios.

Cuando llegue a Bogotá de 12 años el primer día de clases madrugue, aliste libros, cuadernos etc. Salí con tiempo de sobra, como llegue primero al paradero me dejaron subir al bus de primero…
pero solo había un pequeño inconveniente me subí al bus que no era y en lugar de llegar al colegio Santo Tomas llegue al San Bartolomé.  Hoy debe haber muchos cristianos en la misma situación, no están infringiendo los principios pero no están en donde Dios los quiere, sino donde ellos quieren estar. No están haciendo lo que Dios quiere sino lo que ellos quieren hacer. Unos por ignorancia, otros por rebeldía, otros por idolatría.

A esto hay que agregar que a veces ni siquiera conocemos todos sus principios….
Y además algunos de los que conocemos los interpretamos mal…
Y en otros a pesar de tanto tiempo no hemos podido ponernos de acuerdo entre los diferentes cristianos…
Y como todo esto dificulta el conocimiento de la voluntad de Dios, entonces Dios nos ha dado otro recurso complementario para guiarnos en el conocimiento de su voluntad. Nos ha dado diferentes autoridades para guiarnos.

B. LAS AUTORIDADES
En el Antiguo Testamento hay una historia muy reveladora.

1 Samuel 3:1 y 7 El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia…. Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada.

La pregunta es: ¿Se puede hacer la voluntad de Dios sin conocerle y sin conocer su palabra?  Durante mucho tiempo pensé que no. Pero este pasaje aclara que si es posible; “en presencia de Elí”
Alguien alguna vez me dijo: “todo lo que me compartes está muy bien pero el asunto es que yo no conozco a Dios, ¿Cómo puedo entonces confiar?”  Le dije; tienes toda la razón, es por eso que debes comenzar a tener tratos con Dios para que como resultado de tus experiencias puedas confiar, pues Dios es fiel. Y luego le dije que hiciera algunas cosas que se que son la voluntad de Dios. (Orar, leer la Biblia, asistir a la iglesia).   En momentos así, a ellos, los que comienzan les toca hacer caso al que ven, (la autoridad colocada por Dios) pero lo que se espera es que terminen conociendo a Dios que no ven y su palabra.
En el Nuevo Testamento también encontramos la misma enseñanza respecto de la función de las autoridades.

1 Corintios 16:15-16 Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos. Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan.

Aquí plantea como ocurre en una familia normal, que los mayores por ser los que normalmente tienen más conocimiento de la vida, tienen también más autoridad. Y aunque en este pasaje habla
de «os ruego» como si no fuera algo obligatorio, en los siguientes pasajes la orden es muy clara.

Hebreos 13:17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

Dios ha colocado sobre nosotros personas mayores en la fe para guiarnos en nuestro caminar, sí queremos vivir haciendo la voluntad de Dios es necesario que tengamos en cuenta a esas diferentes autoridades.
Esto mismo debe tenerse en cuenta en la familia donde Dios ha colocado como cabeza al varón:

Efesios 5:21-24 Someteos unos a otros en el temor de Dios. 22Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

Una mujer que no está sujeta a su marido no está haciendo la voluntad de Dios. Igual ocurre con los hijos respecto de sus Padres:

Efesios 6:1-3 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

Esta sujeción y esta obediencia no es sólo a las autoridades espirituales, también a otras clases de autoridad:

Romanos 13:1-2 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

En la Biblia la orden de obedecer a las autoridades tanto civiles como religiosas es muy clara. Sin embargo es necesario aclarar que la sujeción es absoluta mientras que la obediencia es relativa.  Esto es necesario entenderlo porque puede pasar que alguna de nuestras autoridades nos ordene hacer algo que va en contra de la voluntad de Dios. En tal caso, la actitud de sujeción debe mantenerse pero no puede haber obediencia a la autoridad, pues resultaría en una desobediencia a Dios.  En la escritura encontramos cómo Dios respalda a su autoridad delegada si ésta está ejerciendo esa autoridad de acuerdo a la voluntad de Dios. Por ejemplo:

2 Crónicas 20:20 Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.

Siguieron el consejo de las autoridades y el resultado…

V.22 Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.

Pero también encontramos casos opuestos como en:

Jeremías 23:13-14 En los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo de Israel. Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra.

Por lo tanto:

Jeremías 23:16 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová.

Este mismo principio debe ser aplicado a las diferentes clases de autoridad, ya sea espiritual, familiar, civil, militar, etc.   El pueblo cristiano a veces ha criticado la infabilidad del Papa como si fuera una creencia del oscurantismo, pero en la práctica a muchos líderes y pastores cristianos sus discípulos los creen infalibles. (Más grave es el hecho de que ellos, los pastores, también lo crean.)   No solo los creen infalibles respecto del conocimiento y la interpretación correcta de la palabra de Dios, piensan además que sus aplicaciones y consejos son los mismos que Dios daría.  Esto no sería tan grave si no hubiera tantos feligreses que ignoran la palabra de Dios, y que al final terminan siendo los enterradores de sus pastores (importunos los besos del que aborrece) por que cuando no se hace la voluntad de Dios, las cosas al final no pueden salir bien.   “Tranquilo que tenemos la bendición del líder”… me decían, a lo que yo contestaba; “Si pero no la de Dios » Porque eran órdenes que no estaban de acuerdo con los principios de Dios enseñados en su palabra.

Hasta aquí tenemos claro que contamos con la palabra de Dios para poder discernir cuando algo es o no es la voluntad de Dios, sin embargo a veces no tenemos todo el conocimiento de la escritura y para esto tenemos las diferentes autoridades que debemos tener en cuenta si queremos hacer la voluntad de Dios. Pero también vimos que a veces las autoridades pueden estar equivocadas por esta razón tenemos otro recurso que es el Espíritu Santo.

C. EL ESPÍRITU SANTO.

El Señor Jesús nos dio varias promesas acerca del Espíritu Santo, una de ellas dice:

Juan 16:12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir

Fijémonos que el Espíritu no nos dice todo lo que sabe, no habla de parte de el mismo, solo hablara lo que oyere dando a entender, la perfecta voluntad de Dios para cada uno de nosotros, y nos dará a conocer el futuro. Pero para que sea posible esto hay que andar dirigido por El.   El apóstol Juan entendiendo la promesa nos dice lo siguiente:

1 Juan 2:26-27 Os he escrito esto sobre los que os engañan. 27Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Dios debe confirmar en nuestro corazón cual es su perfecta voluntad. Sin embargo es importantísimo no olvidar que el Espíritu Santo, que es el mismo Dios, no va a hablar en contra de sus propios principios (las escrituras) así como tampoco nos motivara a revelarnos contra la autoridad que el mismo ha instituido.   Por eso si la autoridad se ha equivocado al dar dirección, se le debe desobedecer, pero sin perder la sujeción, sin estar rebelde.  ¿Quiere decir esto que cada vez que el Espíritu Santo me indique desobedecer a mi autoridad debo hacerlo? La respuesta es; Claro que sí.
Pero hay que tener en cuenta que oír la voz del Espíritu Santo es un asunto de fe. Y que también suele ocurrir que muchos confunden la voz del Espíritu Santo con su propia voz, y aún a veces con la voz del diablo, por eso antes de actuar hay que cerciorase si fue realmente el Espíritu Santo el que nos habló.  Este engaño puede ocurrir aunque tengamos el Espíritu Santo en nuestra vida pues hay varias cosas que afectan su revelación respecto de la voluntad de Dios en nuestra vida. Cosas como:

1. EL CONOCIMIENTO QUE TENGAMOS DE LOS PRINCIPIOS DE LA PALABRA DE DIOS.

Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; puesto que olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

Cuando desconocemos la doctrina, o peor aún cuando tenemos una mala doctrina, ese conocimiento es el que vamos a usar para evaluar si el que ha hablado a nuestro corazón es o no el Espíritu Santo. Siendo la doctrina incorrecta la evaluación va ser igual de equivocada.  Solo en la medida en que corrijamos la doctrina, ésta nos servirá para evaluar si lo que creemos que vino del Espíritu Santo realmente lo es.
Recuerdo que Dios me llevó a revisar el concepto de autoridad a la luz de la palabra de Dios, y descubrí que yo andaba viviendo con el concepto de autoridad del enseñoreamiento que era válido en el antiguo testamento, pero que cambio cuando vino Cristo.   Lo tenaz es que 10 años antes, un pastor me lo dijo pero no le creí, ni le di la más mínima importancia a causa de la doctrina equivocada que creía. Cuando corregí la doctrina entendí mi error.

2. NUESTROS DESEOS.
No solo tener una doctrina equivocada dificulta el reconocimiento de la voluntad de Dios, los objetivos y deseos equivocados también dificultan e imposibilitan entender la comunicación del Espíritu Santo a nuestra vida. Jesús dijo a un grupo que no le entendía:

Juan 8:43-44 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 44Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él.

El problema era que deseaban hacer cosas que no son de Dios, pero convencidos de estar en lo correcto, y esto hacia que no pudiesen aceptar las palabras de Jesús. La Biblia los llama ídolos y son todas aquellas cosa que amamos más que a Dios, y que no estamos dispuestos a negociar con El. Hay personas que no asisten a las iglesias porque no están dispuestos a diezmar, otros por qué no está dispuestos a someterse a sus maridos, etc.

3. LOS CONFLICTOS EN EL ALMA.
Y por último los traumas o conflictos del alma también interfieren en el conocimiento de la voluntad de Dios.   Por ejemplo: alguien que ha sufrido a causa de la pobreza, es posible que desesperadamente busque solo riquezas por que siente o piensa que es todo lo que necesita.

Por estas razones, no nos podemos quedar solo con la revelación que da el Espíritu Santo a nuestra vida, porque o por la doctrina, o los gustos, o por los traumas, vamos a pervertir la comunicación dada por el Espíritu Santo.

IV. CONCLUSIÓN.
Según todo esto, para buscar la voluntad de Dios no podemos solamente contar con la voz del Espíritu Santo, porque ya vimos que esa revelación puede llegar distorsionada. Tampoco nos podemos quedar solo con la voz del pastor, por qué no siempre tendrá razón, ni mucho menos solo con los principios de su palabra, porque también vimos que a veces hasta los enemigos de Dios cumplen con algunos de esos principios y están fuera de la voluntad de Dios. Por eso tenemos que tomar todo el paquete con sabiduría, sin menospreciar a unos ni a otros, por que todos son necesarios para entender cuál es la voluntad de Dios.
Los principios de la palabra de Dios… las autoridades que Dios ha colocado… y la guía del Espíritu Santo.

Las señales o circunstancias de la vida pueden en determinado momento ayudarnos a confirmar la voluntad de Dios, como también pueden engañarnos. Por eso deben ser cuidadosamente revisadas a la luz de los tres elementos principales.

 

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